Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Viejo Ciro

Fernando Dorado

Viejo Ciro, le envío estas reflexiones sobre el tema que propones. Ley de unidad y lucha de contrarios, y ley del desarrollo desigual.

“Unidad de contrarios” (estoy con esta)

“Unidad y lucha de contrarios” (es un intento de darle más importancia a la lucha (contradicción), es una visión errada porque no entiende que en la totalidad del movimiento, en la unión de los contrarios ya está contenida la lucha, sólo que se desarrolla en la realización del movimiento).

Por ejemplo, en un río juegan dos tensiones: la gravedad y la presión del agua sobre las paredes del curso del río (cauce). Existen otras fuerzas internas del agua que se expresan cuando al agua se la somete a altas presiones, temperaturas, etc., pero en cuanto a la velocidad del agua en el río, su comportamiento, su capacidad y fuerza, juegan fundamentalmente esas dos fuerzas contrarias.

La unidad de esos contrarios le da vida al río. Si el plano sobre el que está el agua no tiene mayor inclinación en donde la gravedad tiende a anularse (a ser la misma en todos los puntos de la superficie) el agua se estanca y deja de ser río para volverse lago, lo cual lleva a que la presión sobre los bordes lleve a que el agua suba en el pozo o lago que se ha formado, y entonces el movimiento del agua lleva a una inundación, en donde los dos contrarios siguen jugando para convertir esa agua desparramada en nuevos riachuelos que buscarán – de acuerdo a la gravedad y al tamaño de los cauces, nuevos rumbos en diferentes direcciones.

Para mi la ley del desarrollo desigual y combinado es una aplicación (o desarrollo) de la ley de la unidad de contrarios en el plano del desarrollo en el tiempo, que consiste en la acumulación de resultados de procesos anteriores de unidad de contrarios que superponen resultados y nuevos fenómenos surgidos de ellos, lo cual es vital para que la vida se retroalimente infinitamente de diversidad y de cambio.

Así, si el río es detenido y el agua busca nuevos caminos, el agua transitará por nuevos territorios, se cargará de nuevos elementos en el camino, avanzará lenta o rápidamente de acuerdo a las condiciones de gravedad y presión del cauce, y posiblemente se vuelva a encontrar en nuevas condiciones más complejas y diversas, completando seguramente un ciclo de su vida como río, en donde el análisis de esa agua – para ser bien estudiada – tendrá que hacer el ejercicio de donde arrancó la división de las aguas, cual fue el motivo, que condiciones tuvo que sufrir en el transcurso de los nuevos y variados cauces, y finalmente de qué manera se dio su reencuentro. “Análisis concreto de la situación concreta”.

Ser contrario ya es lucha

Unir contrarios es luchar por la totalidad

Sólo en la totalidad se desarrolla la contradicción

Momentáneamente un contrario que es subsumido por el otro, podríamos decir que deja de jugar temporalmente, pero siempre está allí, y en la medida en que se acumulan cambios cuantitativos se llegará el momento en que el contrario subsumido (parcialmente derrotado) vuelve a resurgir, en la realización plena del movimiento – si es plena y en totalidad –, el otro contrario renacerá y aportará al movimiento todo su potencial.

En el caso de la independencia y autonomía de nuestros países, existen varias clases que requieren con urgencia la independencia para avanzar en la conquista de sus derechos y en loa realización plena de sus intereses (los trabajadores y la pequeña burguesía rural y urbana) y otras clases (terratenientes, burguesía industrial y burocrática) que, han demostrado en Colombia que no son independentistas porque han logrado sobrevivir a las presiones del imperio descargando su fuerza económica y política sobre las clases oprimidas, usando mecanismos sociales y culturales adecuados para ellos.

En otros países esos mismos sectores de la burguesía han tenido que dar pasos independentistas porque el pueblo los ha empujado (Brasil, Argentina, Uruguay) mientras que en otros como Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador, esas mismas clases se la jugaron a enfrentarse del lado del imperio y en general perdieron. Sólo pequeños sectores de esas clases se sumaron a los movimientos independentistas y están jugando allí, esperando el momento de ocupar lugares de mando y de control, en donde si el pueblo es “avispado” (o sea conocedor de esos movimientos) las va a saber aprovechar sus cualidades (que las tienen) para fortalecer el movimiento en su conjunto y llevar – a los componentes de esas clases – hacia posiciones a favor de construir una verdadera autonomía.

Es claro que la unidad de contrarios – clases verdaderamente independentistas, de un lado, y clases entreguistas + la fuerza del imperio, del otro – no se desarrolla de la misma forma en todos los países, porque la vida desde hace miles de años empezó a formas diversos cauces en cada “Nación” (por ello la investigación de las condiciones de los pueblos de América antes de la llegada de los europeos es muy importante), dándose las condiciones para que aparezca la ley del desarrollo desigual y combinado, pero si miramos de conjunto el panorama, si logramos divisar los diversos cauces del río desde un satélite, podremos ver a donde va a conducir ese movimiento (integración regional de América Latina) y entonces – desde ya – podemos organizar las fuerzas de los trabajadores como el sector más preparado para impulsar el movimiento a favor de sus intereses, sin regalarle a las clases “propietarias” la iniciativa para que nos aíslen, sino sintonizándonos con el movimiento, empujando tácticamente a uno u otro sector de la burguesía, dividiéndolas, enfrentándolas, ganándonos a campesinos y otros sectores para nuestra posición internacionalista (no chovinista), etc., etc.

Mi planteamiento consiste en que en este momento en que se agudizan las contradicciones del capitalismo a nivel mundial, el sector de los trabajadores se ha ampliado de una manera enorme pero que por los esquemas que tenemos (definición de lo que son clases solamente teniendo en cuenta únicamente si son “propietarios” o no de medios de producción, cuando ahora los otros dos aspectos de las clases, su lugar en el proceso productivo y el nivel de acceso a la riqueza social, empiezan a ser determinaciones muy importantes en esa definición), no vemos el inmenso campo de acción que tenemos por delante, reducimos nosotros mismos los espacios y sobredimensionamos el papel de esas clases en desaparición.

Por ello se van dando las condiciones para que en la lucha por independencias y autonomías (que son plurales y relativas a cada país, nación, pueblo, comunidad, etc.) los trabajadores hagamos todos los esfuerzos por consolidar un bloque hegemónico social popular, que tenga en perspectiva la meta post-capitalista, que no ceda en este momento en temas que la burguesía tiene fuerza – que tienen que ver con el paradigma del progreso y del crecimiento, con la visión de esa burguesía de la democracia, y del temor por romper la esencia del Estado colonial (que es colonial en la forma pero capitalista en el contenido y que la burguesía quiere golpear sólo lo colonial de vieja data – burocrático, etc. – mientras quiere mantener su contenido capitalista – o sea la democracias formal –), y entonces podamos dar un salto cualitativo en nuestras luchas, no repetir el camino de construir “Naciones democrático-populares” que terminan siendo lideradas por sectores de la burguesía (reconvertida dentro del nuevo sector hegemónico), que es algo que ya se ha dado en el movimiento indígena caucano, ejemplo que te resumo a continuación para ejemplificar estas tesis, que lanzo al vuelo, al estilo del amigo Luis Emiro, con quien comparto estas ideas.

Sucede que aquí en el Cauca los indios más pobres estaban cansados de pagar terraje y sufrir otras formas de explotación a que los sometían los terratenientes y otros sectores medios de la sociedad (burócratas y funcionarios, intermediarios, pequeños finqueros vecinos, comerciantes, etc.), y también de ese régimen se aprovechaban indios “dirigentes”, capataces, gentes que habían usurpado la dirección de los pueblos indios.

En la década de los años 10 y 20 del siglo pasado (XX) Manuel Quintín Lame encabezó una rebelión pero fue traicionado por los propios gamonales indios liberales y conservadores. La lucha se retoma en la década de los 60 y 70, y los campesinos indios logran derrotar a los terratenientes – económicamente – pero políticamente no tenían una dirigencia preparada, lo cual los llevó a apoyarse en sectores medios de la sociedad india, que se apoderó del movimiento y hoy ha concertado un régimen de apariencia “participativa” (incluso le ponen flores “multiculturales” y “plurinacionales”) pero en esencia, el momento lo están aprovechando los nuevos burócratas del movimiento indígena y a su sombra el capitalismo penetra todos los poros de la sociedad india, en beneficio de clases “propietarias” que asumen nuevas formas – no evidentes – pero que están vivas, acumulando poder y fuerza.

La revolución india se quedó a mitad de camino. Tal vez era inevitable, pero si desde los años 60 los campesinos indios pobres hubieran previsto ese desenlace, seguramente habrían preparado una dirigencia, unos núcleo, se hubieran apoyado en otros sectores pobres del pueblo colombiano (que era el planteamiento traicionado de los fundadores del CRIC “somos colombianos, somos campesinos y somos indios”) para neutralizar a esos sectores fácilmente ganables por los sectores poderosos de la nación colombiana.

Este ejemplo hay que desarrollarlo y fundamentarlo. En los últimos 40 años se han dado tres generaciones: la de los “mayores”, luchadores y forjadores del movimiento indígena (CRIC) que ya están muriendo; la de la generación de la Constituyente (1991) que eran hijos de la “clase media india” que se volvieron tecnócratas, alcaldes, especialistas en proyectos, etc. (los Piñacués y cia.), y la nueva generación que no ha logrado conectarse con los “mayores”, están en esa búsqueda pero no encuentran referentes y tienden a idealizar la “Abya-Yala”, a ideologizar una “sola” cosmogonía indígena precolombina y a perderse del conjunto del pueblo colombiano y de los demás países, convirtiéndose en fáciles presas de cualquier clase de ONGs, la mayoría infiltradas por los gringos.

Bueno dejo allí, el tema filosófico es clave como herramienta de lucha y de conocimiento. Un abrazo, fd

NOTA: La “unidad de contrarios” (formulación de Lenin en sus Cuadernos Filosóficos) es totalidad y contradicción a la vez. Si tenemos clara la totalidad podemos determinar la contradicción principal y otras. Por ello es que la “totalidad” puede ser asimilada desde otras prácticas “mágicas” del pensamiento y no sólo desde la meticulosidad científica que nosotros practicamos. No quiere decir que todo lo “mágico” sea cierto.

 

Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario