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Triste, triste: Un jubilado griego…

ATENAS (Reuters) –
Un jubilado griego sin dinero se suicidó el miércoles de un disparo en las afueras del Parlamento en Atenas, diciendo que se negaba a mendigar comida de la basura, tocando una fibra sensible a los habitantes de un país que están cargando con el peso de la crisis económica.
El suicidio público del farmacéutico jubilado de 77 años rápidamente desencadenó un torrente de apoyo en un país donde uno de cada cinco personas no tiene trabajo, y en el que un sentimiento de humillación nacional ha acompañado las sucesivas rondas de recortes de salarios y pensiones.
Apenas unas horas después de la muerte, en la céntrica plaza de Syntagma, donde tuvo lugar, se creó una capilla improvisada con velas, flores y notas escritas a mano en protesta por la crisis. Decenas de curiosos se reunieron para presentar sus respetos.
Una nota clavada en un árbol decía “Ya es suficiente”, mientras que en otra el autor se preguntaba “¿Quién será la próxima víctima?”.
Unos pocos cientos de manifestantes, de los que se protagonizaron protestas masivas en 2011 por su oposición a las medidas de austeridad impuestas por los prestamistas extranjeros a cambio de fondos de rescate, se congregaron en Syntagma por la tarde-noche. Ya por la noche, la multitud, ya con varios miles de personas, se congregó en torno al lugar del suicidio, coreando “Esto no es un suicidio, es un asesinato cometido por el Estado”.
Hubo algunos momentos de tensión cerca del Parlamento cuando la policía disparó gases lacrimógenos a un grupo de una docena de personas que les tiró cócteles molotov.
“Esta es una tragedia humana”, dijo el portavoz del Gobierno, Pantelis Kapsis, mientras que los políticos del Parlamento también condenaron la muerte.
Testigos dijeron que el hombre se puso una pistola en la cabeza y apretó el gatillo después de gritar: “Tengo deudas, no puedo soportar más esto”.
Otro transeúnte dijo a la televisión griega que el hombre dijo: “No quiero dejarle mis deudas a mis hijos”.
En una nota de suicidio encontrada en el bolsillo de su chaqueta, el hombre culpó a los políticos y los problemas financieros de la decisión de quitarse la vida, dijo la policía.
El Gobierno “aniquiló cualquier esperanza para mi supervivencia y no pude conseguir ninguna justicia. No puedo encontrar ninguna otra forma de lucha, salvo un final digno antes de tener que empezar a mendigar comida en la basura”, dice la nota.
Grecia, que encara elecciones el próximo mes, se encuentra en su peor crisis económica desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ante las medidas de austeridad impuestas para sacar al país de su caótico estado financiero, y va a cumplir ya su quinto año de recesión.
Según datos oficiales, los suicidios saltaron un 18 por ciento en 2010 respecto al año anterior.
El presidente del sindicato farmacéutico, Costas Lourantos, recordó haberse reunido con la víctima hace varios años, y que le llamó la atención su postura digna.
“Cuando gente digna como él es llevada a esta situación, alguien debe responder por ello”, afirmó. “Hay un instigador moral de este crimen, que es el Gobierno que ha llevado a la gente a esta desesperación”.
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