Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Tres poemas de Natalia Leali (PC SUR – LOMAS DE ZAMORA-ARGENTINA)

COMPAÑERO

Toma mis manos, ajadas por el paso del tiempo, compañero.
Y vayamos a sembrar revoluciones doradas,
A construir nuevos sueños.
Hasta la victoria luchemos
Por un futuro más bello.
Ya hemos dejado semilla,
Cosechemos compañero.
Tus ojos han sido amparo
Y reparo tus consejos.
Tus pasos junto a los míos
Fueron haciendo el sendero.
Encontrarte en mi camino
Trayendo a la tierra el sueño;
Agradezco cada noche
Elegirnos compañero,
Para compartir la vida y
abrazarte hasta lo eterno.

VIEJO SAUCE

Querido compañero, despierta, conversemos.
Tengo un nudo en la garganta,
y fuerte dolor en mi pecho.
Tal vez por tantos años, quizás tantos recuerdos,
que vienen a mi mente después de tanto esfuerzo.
Trabajé día y noche, bajo el sol o en invierno,
labrando aquellas tierras, como peón u obrero.
Supe formar la familia, que me inculcó el tano viejo;
Tuve una bella patrona, mi compañera de fierro.
Construí con mis manos una casa de sueños.
Fui fiel a mis paisanos y fiel a mis ancestros;
a mi querida patria serví con tanto esmero;
pagué tantos impuestos, sacrifiqué tanto!! Es cierto…
Un día la patrona se volvió pa los cielos,
y yo peiné mis canas y la abracé en silencio.
Hoy mi cuerpo cansado, mi corazón ya viejo,
mis ojos se han nublado, ya no veo de lejos.
Pero vi tanta belleza, tengo tantos recuerdos,
siento tanta alegría rebozante en mi pecho.
Por eso sauce solo, hoy parto hacia los cielos,
ya dejé la semilla,
un nuevo camino emprendo,
En tus ramas reposan los retoños pequeños,
que nos han regalado nuestros amados nietos.

DUELES AMÉRICA

Duele en el alma esta América,
con niños en sus calles,
ancianos olvidados,
pueblos aborígenes aún reclamando sus tierras
y el derecho a ser reconocidos.
Duele en la sangre tanta injusticia repetida,
asesinatos, violentos robos, día tras día.
Duele ver en las esquinas
tanta juventud perdida,
buscando alivio, buscando escape,
con el paco o cocaína.
Aún duele el pasado,
porque sus huellas siguen calando profundo.
Duele el presente,
duele la libertad privada a miles de mujeres.
Duele no hallar consuelo.
Duele ese futuro incierto.
Sin embargo, infiltrados,
entre tanta locura y desconsuelo,
hambrientos de justicia,
sedientos de memoria;
a lo lejos, como un eco lejano,
resurgen nuestras voces,
nuestras plegarias se elevan a los cielos.
Luchamos por mantener intacto
el sueño, de esta América Latina,
crisol de razas, reclamando hasta lo eterno,
uniendo nuestras voces, nuestras manos,
nuevos sueños, por volvernos adictos,
a un futuro más bello.

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