Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Tilcara

Susana Merino

Rodeada de cerros
encerrada… y sin embargo abierta
por un dramático tajo de la historia
que sometió a su gente y a sus tierras
al audaz invasor ultramontano.
Altivos murallones de arisca piedra a pique
la vieron impotentes doblegarse
al paso del extraño y siguen aguardando
con ancestral paciencia el día en que una riada
del cauce maternal del río Grande amanezca
con furia visceral y nuevamente alumbre y restablezca
su milenario, hondo y patriarcal pasado.
Mientras tanto la vida fluye mansamente
junto a la tierna plegaria de los álamos
y a la dulce quejumbre de los sauces,
cercada por quebradas y laderas pobladas de cardones
que se yerguen como una evocación y una advertencia.
Son centenares de lanzas como picas
plantadas en espera del combate
son las almas de un pueblo ayer vencido que resiste
callado y solitario pero aún vivo
aislado y misterioso, silencioso, tenaz y sin olvido
que busca en sus viejas tradiciones
el aliento vital que lo vindique.
Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario