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Suicidio de anciano

Daniel de Cullá

El padre de mi cuñado se ha suicidado
En la Residencia de Ancianos
De Alcalá de Henares, en Madrid
Y no estaba como un cencerro, oiga.
Odiaba la Residencia, sí, y su existir
Él que había sido Libertario
Y que en la mala jugada
De la Guerra entre Hermanos
Salvó del paredón a muchas monjas
No le gustaba el comedor
Pues le parecía un campo de desguace
Listo para enterrar chatarra
Y les veía a todos allí
Como borregos y borregas
En un horno crematorio
Siendo imposible aguantar
Tanta chicharrería
Y las gilipolleces de la Tele, menos
En su programación de la mañana
La tarde noche y la madrugada.
Cuñado, no sientas que tu padre
Se haya tirado de la ventana
Y se haya ido volando, no
Que él lo ha hecho
Con un corte de manga a la puta vida
Y pienso que es mejor
Que lo que ha hecho su compañero de mesa
Que sabía dividir en dos montones la baraja
Que se ha tumbado sobre la vía del tren
Dejando su cabeza a un lado
Tu padre, sin embargo
Se ha marchado con la cabeza en su sitio
Aunque algo torcida, claro
Quizás mirando a la puerta de entrada
Por ver si venía su hijo
Con una cajetilla de cigarros rubio
En las manos
Tu padre saltó un gran salto
Como el deportista de oro que salta el Burro
Con las dos manos bien puestas en la ventana
“Parecía una mariposa batiendo alas”
Dijo una compañera
A quien el ojo de tu padre, aunque muerto
Le guiñaba.
Hasta estrellarse contra el suelo
Hizo piruetas
Como quien las hace con los naipes
Y por su aburrimiento tan grande
En Residencia
Juntó en un instante
Las sotas con las sotas
Los caballos con los caballos
Y al rey le echó de la baraja a bastos
Pues él era libertario
No dejó nada escrito
Tan sólo una gota de sangre
Sobre la calzada que va al otro lado
Como un botón rojo de mando a distancia
Con el que cambió la Vida
Que le aburría sobremanera
Con su bastarda programación
De robaperas.
Sí, Pepe, dime:
“Mi padre fumaba tabaco rubio
Desde los doce años
Algunas noches sueño con él
Le imagino todo chuleras
Del Barrio de Salamanca, en Madrid
Echando de casa a la Juana
Mi esposa carabanchelera
De Carabanchel, en Madrid
Porque le tiene hasta las pelotas
Su tanto coser para casas de moda
Hasta las tantas de la noche y las madrugadas
Dando por culo a la aguja
Y a la máquina Singer de coser
Además, me enseñó a no hacer preguntas
Y a vivir la Vida
Que el mundo se divide, él lo decía
Entre galgos y podencos
Los que salen a la caza de la liebre
Y los que se lamen su cipote
entre chorizos y zánganos
Yo seguí los pasos de mi padre
Bajo el signo del Galgo
Y, si no, recuerda
Cuando, en las postrimerías de una boda
La novia, ante el altar
se había suicidado
Los amigos me colgaron una banda roja
Que con letras amarillas leía:
“El Putero Mayor del Reino”
Todos reímos fuera de la iglesia
Mientras, dentro
Centenares de voces
Con lágrimas caídas en las losas
De nobles antepasados muertos
Repetían:
“¿Por qué?
¿Por qué? “
tomado de Argenpress Cultural
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