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Sevilla en el corazón

Columnas  de la Alameda de Hércules.    Carlos Abrego

SEVILLA. Al fondo de la calle donde queda la pensión en que nos alojamos, hay una puerta antigua de Sevilla que se prolonga por el muro de la Macarena y del otro lado de la puerta la Iglesia de la Virgen de la Macarena. La calle San Luis es una de las más largas del barrio, la pensión está enfrente de una plaza, en la que hay algunos árboles, un kiosko y algunos bancos, se puede ver un edificio, cuya antigüedad indiscutible se acentúa por un cierto deslabramiento.

Se veía una manta que clamaba “Diez años de silencio del Alcalde”. La plaza y el edificio llevan el nombre de Pumarejo. Es una casualidad o como me dijera un sevillano, “en Sevilla nada es casual”, digo, tal vez sea una casualidad, pero las luchas por una habitación digna, por la dignidad en general, fue un inesperado encuentro, primero e inmediato. Voy a contar sobre esta casa y la plaza en otra ocasión con mayor detalle.

Una vez instalados bajamos hacia la Alameda de Hércules por la calle del Relator, íbamos para la oficina de turismo por informaciones y un mejor mapa que el que teníamos. Vimos a unos empleados municipales ajetrearse construyendo una carpa. Esta carpa había de tener su importancia en mi estadía sevillana. De repente he pasado al singular. Seguiré en esta primera persona. Pues una de las primeras informaciones que tuve al entrar en la oficina municipal de información turística fue que desde el día siguiente comenzaría el Tercer Festival Internacional de Perfopoesía. En ella se incluían dos homenajes: una a Antonio Machado, poeta sevillano y el otro a Miguel Hernández, poeta andaluz de Orihuela. Este 30 de octubre se cumple el centenario de su nacimiento.

Ambos poetas me han acompañado, los he leído tantas veces, los supe de memoria, los declamé en veladas moscovitas. De repente me di cuenta que buscar y ver el famoso patio del limonero de Antonio Machado, ¿recuerdan? En su Retrato escribe:

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura un limonero;

mi juventud, veinte años en tierra de Castilla,

mi historia, algunos casos que recordar no quiero”.

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