Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Promotor cultural, organizador de sueños posibles y sobre todo, defensor de causas perdidas

Entrevista a Tito Alvarado de Julia Galemire* Publicado originalmente en www.laondadigital.com

Alvarado es Poeta, ensayista, periodista, conferencista, nació en Chile. Actualmente es Presidente Honorario de Proyecto Cultural SUR Internacional y miembro del equipo de Coordinación del Festival Internacional de Poesía: Palabra en el mundo.

– Freud sostenía que el poeta es incapaz de afrontar la realidad y por eso se refugia en el universo de la fantasía ¿Es así?
– Es una pregunta interesante con una trampa, lo interesante está dado por la posibilidad de ahondar en el por qué de la poesía y que impulsa al poeta a escribir, en muchos casos para muy pocos lectores. La trampa es que perfectamente puedo intentar responder a nombre de todos los poetas, lo que sería no solamente pretencioso sino fatal

Mi respuesta se restringe al ámbito personal y a lo mucho tengo en mente algunas actitudes de poetas que conozco.

Lo primero a decir es que Freud sigue siendo una figura del estudio de la conducta a pesar que la mayoría de sus planteamientos y teorías están obsoletas. Siendo dialécticos debemos decir que en cierto modo tiene razón y en otro no lo tiene, no todos los poetas escriben fuera del mundo aunque toda escritura, como resultado, ocurra en el campo de la fantasía. Aunque el poeta nos hable de hechos reales, su escritura no puede ser otra cosa que un reflejo opaco de la realidad y está situado fuera del mundo real, pues se dirige a un lector capaz de imaginar y en ese campo cada lector es único. Que sea reflejo opaco quiere decir que ha pasado por dos cedazos: el de ser reflejado y el de ser adornado por el poeta. Para ser poesía debe contener adornos estilísticos que la sacan de lo real y también es cierto que la poesía intenta asir lo que está en el aire y entrar al universo que cada ser humano lleva consigo, es decir entrar en su imaginario, en sus valores en sus ideas, en sus visiones, en su fantasía.

Si me auto analizo, para hablar dentro de la óptica de Freud, debo decir que el mundo actual es tan despiadado que ninguna poesía es refugio y si la acepto como refugio sería la más pérfida de las fantasías, el auto engaño. Más bien la poesía (hablo desde mi visión de poeta, sin intención de asegurar que esta es la visión de todo poeta) es un intento frustrado de escapar y a la vez es un acto de apropiación de una realidad, que puede lograr la magia de cambiarla. La poesía está hecha de palabras que intentan significar algo más. La mía en particular se interna en el campo de lo maldito, eso que no se dice, aquello que no se ve y muchas veces ni se mira, pero está, yo lo señalo y propongo caminos distintos.

También aceptar esta aseveración de Freud, significa ver al poeta como un ser alejado de lo real en el sentido de incapacidad, no tanto para ver la realidad sino para actuar en ella, más cerca de la locura que de la interactuación en la sociedad. Por mi parte puedo decir que estoy en condiciones de clavar un clavo, poner varias tablas juntas y construir una casa o lo que es lo mismo no me veo como un inútil escribiendo cosas inútiles. Lo hermoso que tiene el ser humano pasa por su capacidad de sentir e imaginar y eso es poesía y se acrecienta con ella.

– Que pasa entonces con el lector como consumidor de textos literarios ¿Le sucede -siguiendo la línea de Freud – que el mismo es incapaz de lograr en la realidad la satisfacción de sus deseos?
– Por mi parte intento dirigirme a otro tipo de lector no al “consumidor”, por respeto al mismo lector y por consecuencia con mi planteamiento poético. Creo que los lectores como consumidores de textos literarios existen; son lectores de novelas rosas, novelas policiales, novelas eróticas y otros enjambres para pasar el tiempo alejados de la realidad. En este sentido hay unos lectores que son víctimas de lo que el sistema de ventas impone como gusto, moda o Best Seller y son los que escapan de la realidad y en algunos casos es peor, pues nadie escapa de algo que no ve. El sistema tiene la mala magia de presentar todo como si lo funesto ocurre en otra parte y el lector esté en la realidad de ir al trabajo y venir a la casa con un relativo buen pasar.

Sin embargo ahí afuera hay distintos universos. Y en esta diferencia hay lectores que lo hacen para ver el mundo, para imaginar soluciones, para enfrentarlo con conocimientos, pues por mucha fantasía que contenga un libro, hay siempre una cuota de realidad y algo queda en el lector que le ayuda, no a escaparse, pues la buena literatura no puede ser un pasatiempo de neutrales sino un campo de lidia con la realidad. Quien lee tiene más imaginación y quien imagina tiene más mundo, más soluciones a la hora de necesitarlas,

– ¿A qué territorios considera que está destinado el arte?

– Si entiendo que la palabra territorios no está usada en sentido geográfico sino más bien es una imagen de gente, de personas, de público, me atrevería a pensar que sea cual sea la intención del artista, el arte se independiza y busca su propio territorio. Esto significa que estamos hablando del hecho no de la intención. El hecho es el resultado y, para ser más precisos, lo definimos como arte, este no puede estar destinado a otro territorio que nos sea el de la sensibilidad. Si el arte no logra agregar un sentir a quien lo ve y/o lo escucha o no es arte o ese no es su territorio.

En definitiva el arte se dirige a personas con capacidad de sentir y le agregan placer a su sentir, le agregan ética a su conducta, le agregan imaginario a su horizonte y lo preparan para mejor enfrentar los desafíos del diario vivir.

– ¿Crees que la cultura es un factor de cambio? a) en el individuo b) en la sociedad

– Si, creo que la cultura es un factor de cambio, pero también creo que la palabra cultura se usa mucho como comodín, cuando se habla de cultura es esencial definir qué se entiende por la misma.

En mi caso soy de los que piensan que la cultura es todo lo que genera el ser humano tanto material como espiritual. Hasta la fecha se tiende a pesar que cultura es lo que hacen las personas que se dedican a cultivar un arte, como la literatura, la música, el teatro, etc.

En ambos casos puedo asegurar que la cultura en un factor imprescindible de cambio, en el primer caso se trata de cambiar los paradigmas, de poner al ser humano como centro de la sociedad, se trata de dejar de ser simples espectadores y pasar a ser actores y darle curso al desarrollo de nuestro potencial. El asunto es como lograrlo y en eso estamos. En el segundo caso, creo que los creadores tienen una enorme cuota de responsabilidad y su aporte puede y debe ser fundamental en este cambio de cultura.

No hay una línea definida entre lo individual y lo social. En ambos casos es trabajo con intención de cambio, es crítica mortal de lo que hay, es atreverse a proponer soluciones y mucho más, que a veces las urgencias no permiten implementar. Quizá la única solución pase por vernos como agentes de cambio y por lo mismo guiarnos por lo importante y salirnos de las urgencias que fijan los poderes. De este modo asumimos nuestro mayor poder y es el ser individuos, representantes de lo que queremos sea la sociedad toda.

– Quien o quienes deberían promover este cambio. A través de qué medios
– La sociedad somos todos, la cultura es el resultado de la acción de todos, pero no todos tienen las mismas capacidades o prioridades, entonces no queda otro recurso que agregarle valor a nuestros actos y actuar desde el sentimiento en pro de la vida. Las necesidades de lograr un cambio están a la vista. Hay quienes se refugian en la religión o lo esotérico, cada cual es dueño de ir por su camino, pero en una sociedad de aberraciones, de guerras, de poderes ocultos, de manipulaciones, de necesidades sin resolver, de ensayos frustrados, de buenas intenciones y de discursos traicionados, lo único que nos queda es levantar la cultura en su diversidad y en su potencialidad de cambio.

En realidad hay fuerzas en lucha: o más de lo mismo, que irremediablemente nos lleva al fracaso total, pues no hay otro planeta tierra para continuar en el negocio de acumular unos pocos, riquezas que no pueden disfrutar, a costa de la vida en el planeta, o el cambio profundo y radical, y para lograrlo necesitamos implementar una cultura de cambio.

Ya no son los políticos ni sus enredos de partidos ni los movimientos sociales, los llamados a lograr el cambio, somos nosotros los trabajadores de la cultura. La y las herramientas están. Proyecto Cultural SUR es la herramienta colectiva que desde la unidad en la diversidad se propone sumar a cientos de miles de trabajadores de la cultura en su propio hacer, las herramientas son la creación, la organización, la producción. Cientos de miles de creadores haciendo una parte del trabajo en la perspectiva de una cultura de crítica, de análisis, de acción, de de participación y de respeto por el otro. No son los productos culturales para el mercado sino la acción nuestra hacia la sociedad y la participación de cientos de millones de personas en el quehacer cultural los que lograremos el cambio.

-¿Sigue teniendo vigencia la poesía tal cual la conocemos clásicamente?
– Creo que sí, el detalle es que la poesía, como lectura, en tanto fenómeno de masas, no es atractiva ni logra impacto.

Se ha perdido la capacidad de ver el mundo con otros ojos, el modernismo deshumaniza, la poesía humaniza. En esto, muchos poetas le agregan su absoluta incapacidad para darle emoción o se presentan como seres alejados del mundo o se inclinan ante las adulaciones, intentan ser grandes y sucumbe a lo pequeño del ego.

Pienso en un clásico, que me resultaba pesado leer, pero aportó un poema magnífico que resumo en un verso. Polvo serán, más polvo enamorado. Esto significa que me fui para el lado del aporte de los clásicos, pero usted me pregunta si la poesía como la conocemos clásicamente tiene vigencia.

Una respuesta honesta debe poner de relieve que son muy pocos los que pueden decir que conocen la poesía. Tengo en cuenta que el mundo tiene más de siete mil millones de seres humanos, un porcentaje lamentable no sabe leer, y otro más alto, que si sabe leer, no comprende lo que lee, el resto de los lectores los hay que nunca han leído un poema, si esta es la forma clásica, pues mi respuesta categórica sería no.

Me parece que la poesía tampoco tiene vigencia en el sentido comercial del término, es decir actualidad de mercado. La actualidad de la poesía está en la necesidad y para ponerse al día debe llegar al sentir de la gente, transgredir lo establecido, mostrar lo posible, arremeter con furia, agregar emoción, ayudar a naturalizar al ser humano como también actualizarse en la forma de llegar a la gente, un camino puede ser partir desde su sentir para hacer florecer la rosa en el poema, como quería Huidobro. Lograr esta utopía significa mayor compromiso del poeta en buscar lo nuevo, escribir pensando en una totalidad, describir, criticar, corregir más, ser eternos inconformistas e incorporar a la juventud y los niños al hecho poético y/o al oficio de hacer poesía más que de palabras, de hechos.

– Vicente Alexandre ha dicho que ¡la poesía tiene un estremecimiento humano! ¿Qué cosas de lo humano estremecen su poesía?
– Algunos críticos creen que mi poesía es política, lo cual es una visión estrecha, pues el arte no tiene bandera política, como tampoco está por sobre la política. Todo arte es un hecho, todo hecho es político.

Pienso que escribo para proyectar un momento que fue, anunciar otro que puede ser y sobre todo para abrir el tercer ojo de la gente, esa capacidad de ver lo que está a tu lado y también está más allá.

Si de estremecer se trata, el amor es un estremecimiento, la injusticia es otro, la descripción puede ser un estremecimiento, el dolor humano en todas sus dimensiones quizá sea el estremecimiento que me caracteriza.

– ¿Hacia dónde piensa Ud que va ahora la poesía?
– No hay poesía al margen de la sociedad humana, por más que el escribir poesía sea un hecho que acontece en solitario. La pregunta sería si puede haber vida humana sin sociedad, digo esto pues estamos a medio camino entre lograr organizar la vida humana en una forma socialmente justa o la sociedad actual se enfrentará a la extinción y con ella la vida tal como la conocemos. De imponerse está última posibilidad, no habrá nada ni nadie que pueda lamentarlo.

Con lo cual me parece que debemos intentar la audacia de lograr que la poesía sea el factor que incline la balanza y vayamos decididamente hacia una sociedad a la altura de las necesidades y potencialidades humanas.

– Considera su poesía testimonial o es un dialogo desesperado, cansado para Ud.
– Cuando estudié literatura me especialicé en lo ideológico, de esa manera entendí que todo discurso viene de otro anterior y que la suma del idioma y de los significados que se transmiten son acumulativos, no siempre muestran lo actual, pues primero ocurren los cambios, después se actualiza el ser humano a lo nuevo. El idioma va por una senda mucho más lenta, aunque si vemos la cantidad de nuevos vocablos pareciera que el idioma se ha inventado en los últimos doscientos años, salvo que en este caso lo viejo no es borrado por lo nuevo, se superpone.

Digo esto, pues aprendí que se puede criticar todo discurso desde lo ideológico que transmite o intenta transmitir. En este sentido una poesía testimonial, tiene dos vertientes, el “testimoniador” o testigo, en la mayoría de los casos no es el protagonista, es un representador, hay que recordar que el ser humano puede ser muy solidario, pero no tiene la facultad de sentir el dolor ajeno, en este testigo hay ya una distorsión, un acomodo, una trampa y también es cierto que vivimos dentro de una cultura que tiene por base una religión de víctimas, de miedos, de busca perdones, de empequeñecerse ante la omnipotencia, que en nada necesita nuestra adoración, y en este sentido lo testimonial tiene mucho más de un acto de confesión que de un acto poético con intención de movilizar.

Un testimonio que diga lo que ha ocurrido no me impulsa a luchar para que no ocurra, pues no me saca de esa cultura que me ahoga en la negación de lo creador que puedo ser. En mi caso asumo el decir algo desde dentro, si eso es un testimonio, allá los especialistas con sus juegos verbales. Para mi es la dignidad del que no tiene nada que perder ni nada que ganar. Hablo desde la libertad de no tener miedo ni esperar recompensa o perdón y este hecho puede a veces infundir miedo.

– Hay algún autor protagonista en su obra o en su sentir poético en general?
– Tanto como un autor protagonista en mi obra no creo, hay si muchos poetas que me acompañan y los vuelvo a leer y hay varios cientos de poemas, por no decir miles, que al margen de que los poetas no me digan gran cosa, creo que en esos poemas sí han logrado decirme algo, lo cual no es un juicio crítico, es simplemente un sentir.

Creo que ninguno está en mi obra, pues en esencia soy un inconformista, un rupturista. En mi caso no escribo poemas, escribo libros, compuestos de poemas o en forma de poemas. Comienzo de una totalidad y trabajo por darle expresión a las partes, que son componentes diversos de un todo homogéneo. Ignoro como llegaban otros poetas a sus resultados, pero a mí esto me ha permitido que ningún libro sea igual ni en forma ni en contenido al otro ni tiene la presencia de otro poeta.

– ¿Qué elementos son primordiales en su poesía, el paisaje, el río otros?
– Intento usar el idioma en su totalidad, las palabras sirven para lograr una intensidad expresiva, no sé si hay elementos primordiales. Aún así es indudable que uno tiende a apoyarse con ciertas imágenes, que seguramente son elementos sacados de su propia vivencia.

Mi infancia estuvo situada en la pobreza, frente a un hilo de agua, en descubrir la ciudad, en la timidez, pero comencé a escribir seriamente cuando ya tenía muchos años de correr mundo. Creo que el no pertenecer a un lugar específico me da la posibilidad de escapar de lugares comunes o encasillarme en un estilo o repetir imágenes.

Tito, ¿cree Ud. pertenecer a alguna tradición particular de las letras chilenas?

– Soy una ave rara. Esta rareza es que no pertenezco a ninguna tradición, escuela ni siquiera una generación. Quienes escribimos desde fuera de la realidad de las letras, que supuestamente representamos por haber nacido allí, vamos todos por distintos caminos.

*Julia Galemire; Escritora poeta, autora de numerosos libros dirigió y coordinó el programa “La Tertulia” por CX 38 SODRE de Montevideo durante 6 años. En 1999 fue seleccionada para integrar el libro “Letras de la Paz” publicación de la UNEDA (Unión de Escritores de América) con apoyo de la UNESCO. Desde 2004 dirige la publicación cultural “La Tertulia”. Colaborara permanente de Revista La ONDA Digital en su columna cultural.

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2 comentarios

1 Maria Isabel Bugnon { 5 Enero 2013 - 21:24 }

Muy buena entrevista.

2 RAFAEL URREA SOTO { 28 Febrero 2013 - 02:21 }

Saludos Tito, aquí en Medellín, Colombia, anunciamos tu festival de poesía PALABRA EN EL MUNDO através del noticiero poético para américa latina, con un abrazo fraterno.

http://www.zinetica.blogspot.com

Rafael Urrea Soto
el gato naranja – noticiero poético para américa latina

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