Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Por mi Madre

German Luciano Aragonez Goytizolo
Andaba yo, por riachuelos y praderas, veía de las flores sus hermosos colores, y de las aves, su alegría regocijante. Miraba desde una colina, con ojos de halcón a una joven de cabellos ondulados y mirada mensajera. Anhelaba estar junto a ella cuando el sol alumbraba.

Toda la belleza y armonía, la tenía como en mis manos; era feliz, inmensamente feliz…  sin comparaciones. Las noches, me parecían mágicas, alumbradas por la silenciosa luna, acompañada de hermosas estrellas y altísimos nevados
encendidos de tenue fuego blanco. Tanta Belleza, tanta  serenidad sentía… pero incompleto.

Cuando a la joven de cabellos ondulados y mirada mensajera quería obsequiarle una flor, ella se  desvanecía como una nube, también, la flor, no podía tocar nada, todo era de nubes magnificas.

Pero un día, empecé a sentir el aire diferente, pude tocar las cosas que veía, pude llorar, pude sentir que me amaban, pude reír. Solo fue un instante, y mi mundo se transformó, mi mundo cambió, mi mundo fue hecho realidad. Vi correr el tiempo, vi cambiar mí aspecto; crecí, hasta poder coger una flor y obsequiársela a la joven de cabellos ondulados y mirada mensajera.

Sufrí, lloré, reí, amé; hice de mi vida un estandarte de combate; me odiaron, quisieron hacerme daño, pero sigo vivo, queriendo y queriendo, esperando saber que más hay en este existir.

Esta vida sigue caminando junto a mí, hasta ahora no me deja, ni yo quiero dejarla… porque la amo, y esa oportunidad que tengo de amar y sentir, comenzó en un segundo, cuando respiré este aire que me da fuerzas.

Cuando al ver en mi pasado, descubro con el alma, que esas lágrimas que alguna vez cayeron en mi rostro, son de mi madre, que sufrió me cuidó y amó sin límites, entiendo que ella es, a veces, solo un nombre, pero un nombre que da vida, un nombre que alimenta la vida, un nombre a la que hay que entregarle y no pedirle; ´por eso digo: cada vez que se mencione el nombre de madre o mama, debe salir del  alma, y dibujar en la imaginación alguna sonrisa que le causó
nuestro encuentro cuando al abrazarla le dijimos: feliz día mamá.

Wanchaq-Cusco
9 de mayo 2013

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1 comentario

1 maria alicia gomez de balbuena { 18 mayo 2013 - 23:48 }

Extraordinario trabajo

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