Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Para conversar y converger en Morelia

Tito Alvarado

Pudiéramos conversar acerca de dos o tres puntos, y seguramente sacaríamos muy buenas conclusiones. Pudiéramos llegar con el silencio de quien medita y decir en la reunión dos o tres cosas que suenen misteriosas y parezcan interesantes. De ser así se estaría imponiendo la ley del menor esfuerzo, que muchas veces nos esclaviza en el lugar común de frases que suenan bien y del facilismo de repetir lo dicho sin previo análisis. Quién haya tenido la suficiente paciencia para ver un partido de fútbol, o cualquier otro deporte, y luego ver las entrevistas o escuchar lo que dicen los premiados con los Oscar, comprende que esas personas saben jugar un deporte o un papel, pero a la hora de resumir un sentir o explicar un hacer no tienen otro recurso que recurrir al lugar común.

El desafío es uno y mil a la vez, pues uno nos lleva a otro y a otro. En de hoy es que conversemos desde lo que somos, desde lo que hacemos y desde lo que queremos ser. Tres variantes que siempre están con cada uno de nosotros, pero no siempre en el orden debido ni en la intensidad requerida para conocernos, para actuar dándole sentido a nuestras vidas y sabiendo a ciencia cierta donde queremos llegar.

Propongo un juego de diez puntos, es un juego serio que pudiera tener menos puntos como también puede tener más. Lo que interesa es que iniciemos un viaje, breve, será de ida y vuelta. Un viaje hacia nosotros mismos con la intención de que al volver seamos otra persona en la misma piel, una versión superior de cada uno de nosotros.

Así como los primeros poetas tenían más de brujo que de poeta, en este viaje tendremos más de brujo que de doctor de la conducta. Cada uno de los diez puntos tiene una explicación breve, más para pensar juntos que para asegurar nada. El orden es el mismo que surgió mientras escribía estas líneas, es decir no representa un orden jerárquico.

1.- ¿A qué le tenemos miedo?

Puede que alguna vez alguien nos haya hecho esta pregunta y es muy probable que nuestra respuesta haya sido que a nada o a algo situado en el mundo de los peligros imaginarios salidos de lo real o, en el mejor de los casos, hayamos dicho que a algún bicho del reino animal, ya sea por haber tenido una experiencia desagradable o por haberse formado en nuestro cerebro la idea de que se le debe temer.

Lo real es que en nuestro modo de vida tenemos muy pocas posibilidades de encontrarnos con ese peligro, en cambio los peligros que enfrentamos a cada instante no los tenemos por tales.

La pregunta, como ejercicio, no va dirigida a saber yo, a que le tiene miedo tal o cual persona, sino a que sepa cada cual en su interior que el miedo a algo o alguien, es lo central de nuestras culturas enmarcadas en una religión, que atraviesa toda la sociedad, basada en un Dios represivo y en la idea del bien y del mal. Lo paradójico es que en el mundo de la computación, se da la dualidad del bien y el mal en un si o no, una combinación de ceros y unos, en cambio en el mundo de la conducta humana se da lo que tenemos por cierto, lo que tenemos por no cierto y un ancho espectro de lo que tenemos por quizá. En nuestro cerebro no reina el si y el no, reina el si, lo tal vez y el no. Y desde esta perspectiva se define a cada instante lo que pensamos, como entendemos el mundo que nos rodea, como nos figuramos lo que viene, como aceptamos lo que es inaceptable, como proyectamos nuestra propia imagen, como actuamos, en definitiva, todo lo humano y por tanto toda la cultura.

Preguntarse a qué le tenemos miedo es un ejercicio para saber en primer lugar que tanto sabemos de nosotros mismos y en segundo lugar conocer nuestra debilidades para enfrentarlas y superarnos. Son los miedos lo que no nos deja ser, solamente librándonos de ellos podremos llegar a ser lo que queremos. Dicho esto en el entendido que no estamos hablando tanto de factores externos, sino de lo interno que nos limita a espacios restringidos, a oportunidades perdidas, a dejar hacer, a justificarnos, a conformarnos con lo menos, cuando tenemos capacidad para lo más.

2.- ¿Qué significado le damos a energía?

Hace ya muchos años quise investigar que era la electricidad. La única solución que tenía cerca era el experimento directo. No sé si el recuerdo es exacto, pero lo asumo como si lo fuera, introduje la punta de un lápiz de grafito en el enchufe, con la buena o mala suerte de que lo introduje en el cable que lleva la corriente, y bueno, me dio una patada. Eso es lo más cercano a experimentar la eternidad, dura un breve instante, pero es un instante en que todo tu cuerpo reacciona y se desordena sintiendo un pesado correr de elefantes por el cuerpo, fue un instante en que todo se detuvo y ese todo se concentró en una sola sensación. Cuando terminó, es decir cuando solté el lápiz, no había pasado un segundo, pero yo había vivido un siglo.

La electricidad es una energía, que está en todo lugar, de la cual no hay una explicación, pues en realidad no sabemos que es la electricidad. Sabemos como producirla, como conducirla, como utilizarla, como despilfarrarla, y hasta como ahorrarla, pero no podemos explicarla. Algunos saben muy bien como aplicarla a cuerpos humanos para lograr de esas personas que la sufren, una información. Se aplica científicamente a torturas, lo que es una aberración. Lo más terrible es que hay muchas personas, tenidas por honorables, que han podido evitar esta práctica bestial y nada han hecho, pues eso iría contra su propio poder. Y es que energía y poder van juntos. Si el poder está pervertido, la energía también lo está. Esto nos permite decir que si queremos generar un poder distinto, el que emana del hacer cultural que nos reúne, podemos, y debemos, generar una energía distinta.

Cuando pregunto que significado le damos a energía no es para que escuchen algo sobre la electricidad sino para que entendamos que la materia es movimiento y el movimiento es energía. Nada desaparece, todo se transforma. El movimiento consume y genera energía y esto es la eternidad, un pasar. Lo poderes generan electricidad y la usan para mantener su poder.

Nosotros vamos por otro camino, debemos generar energía pura, limpia y usarla para liberarnos de nuestros miedos y así contribuir a liberar a los demás. Solamente los libres pueden aspirar a vivir en un mundo de libertad. Todo movimiento genera y consume energía. Para trabajar consumimos una cantidad de alimentos que el cuerpo nuestro, con sus diversos aparatos, transforma en energía y esta nos posibilita que podamos cumplir con lo que se espera de nosotros en el trabajo.

La ecuación E=MC² “indica la relación cuantitativa entre masa y energía en cualquier proceso en que una se transforma en la otra, como en una explosión nuclear. Entonces, E puede tomarse como la energía liberada cuando una cierta cantidad de masa m es desintegrada, o como la energía absorbida para crear esa misma cantidad de masa. En ambos casos, la energía (liberada o absorbida) es igual a la masa (destruida o creada) multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz” Esto es en lo físico, en el campo en que se mueve la cultura también hay una energía que se consume, otra que se libera y esta proviene de materia humana, compuesta de lo físico visible y de lo no físico invisible al ojo humanos, pero no al sentir del artista. Aquí la ecuación correcta no es la potencia MC elevada al cuadrado, sino la potencia MC elevada al cubo. La creación no tiene límites, los límites los ponemos nosotros con nuestras negaciones como creadores.

3.- ¿Cómo funciona el cerebro humano?

El cerebro humano es la última frontera del saber. La cifra colosal de conexiones que se producen a una velocidad superior a la de la luz es la más gran de las maravillas. En realidad el cerebro humano es un universo completo. Universo del cual sabemos muy poco, y aquí no interesa tanto saber cuantos millones de células hay, la velocidad de las conexiones, la calidad de la masa que lo compone (90% agua), etc. Lo que interesa saber es como funciona, como asimila, como recuerda, en definitiva como es lo que es. Este saber nos indicaría que hacer para darle una mayor y mejor utilidad.

Imaginemos que pudiéramos manejar un conocimiento que nos permita leer más rápido, asimilar y procesar la información recibida, memorizar y recurrir a esos recuerdos con absoluto dominio, sin duda esto redundaría en que lo que nos propongamos hacer sería posible en tiempo record y con notable calidad.

4.- La meta y el trabajo por la calidad

Así como un buen deportista debe entrenar o un concertista en guitarra debe practicar muchas horas al día, cada uno de nosotros debe perseverar en su arte tanto como aspiraciones tenga. No basta que queramos decir algo, hay que decirlo en su justa medida. Y nadie más que nosotros mismos somos los indicados a decidir cuando hemos logrado decir (una obra plástica, también es un decir) lo que nos propusimos decir.

La clave de todo es el trabajo, lo cual no debe ser entendido como encerrarnos a producir la obra de arte, que el trabajo también es estudio, investigación, resumen, conocer lo que hacen otros, producir todos y cada uno de los días.

Quiérase o no, la vida nos presenta a cada instantes momentos en los que debemos elegir, supongamos un día domingo, nos acostamos tarde la noche anterior, queremos quedarnos en cama un rato más, podemos hacerlo, pero este mínimo detalle es una elección o nos levantamos a preparar el desayuno, o nos hemos comprometido con alguien a una hora temprana y debemos optar por levantarnos.

En la expresión de nuestras artes no tenemos otro opción que continuar, trabajar una y mil veces hasta la satisfacción completa. Para lograrlo no es asunto de solo dedicar energías, es asunto de saber y de querer. Habrá quienes encuentren satisfacción en lo que se diga de su trabajo, y este decir tiene mucho de adulación y de repetición. Se podrá lograr algo, pero la superación no va por ese camino. Nadie realizará nunca la misma obra que otro pintor, nadie escribirá nunca el mismo libro que otro escritor y así en nuestra unicidad podemos, y debiéramos, producir obras únicas que se sustenten en lo que somos.

Este ser no puede significar otra cosa que el estar en el mundo real para proponer uno imaginario y a la vez estar en el mundo imaginario para proponer uno irreal. Nos nutrimos con lo que vemos y vemos de acuerdo a lo que somos, el resultado de este ver y ser es la obra de arte. En este sentido la calidad es nada más y nada menos que haber logrado nuestra propia superación y para superarnos hay que estar en el producir arte y en la realidad del mundo, realidad que incluya toda la fantasía que es adorno y escape de la realidad. La meta no es superarnos para ser conocidos y vivir del arte, en realidad la meta debiera ser realizarnos en el arte aportando belleza al mundo sin dejar de ser lo que somos y si en este ser y estar, logramos vivir del arte, tanto mejor. Lo inaceptable es que no podremos ser, si para lograr vivir del arte debemos vender no el producto sino el ser que lo ha logrado, en este trance cualquier logro tendrá el sello del dueño del dinero que nos paga. Todo mal periodista sabe de esto.

5.- Efecto multiplicador

En una cima nevada, nos sacamos los guantes y en uno o dos minutos hacemos una bola de nieve, presionando un puñado de nieve en nuestras manos y dándole forma redondeada, la echamos a rodar pendiente abajo, esta irá creciendo hasta transformarse en algo enorme.

El efecto que debiéramos buscar es el efecto de bola de nieve, Con la sorprendente diferencia que aquí no son dos manos trémulas de frío apretando la nieve para ver rodar y crecer la bola formada. Aquí son muchas manos, las cimas están a ras de suelo, pero la bola que formemos sube, crece, pasa obstáculos y entra en muchos lugares.

Nuestra nieve es la obra de arte, nuestra bola de nieve es la promoción. La ladera por donde corre está, el asunto es hacer la bola cada día y tirarla a rodar.

6.- Solución para los recursos / Recursos para la solución

Hace algunos años un amigo, de esos que duran poco tiempo, pero tienen la magia de contribuir con algo que les supera, me dijo que el dinero nunca era un problema, siempre era una parte de la solución y que siempre el dinero estaba, el detalle era que no estaba donde creíamos que estaba ni sabíamos como hacerlo llegar a nosotros.

Mucho antes que yo naciera, según cuenta el mito que rodea a quien ha logrado un espacio en la vida, un señor en el garaje de su casa concertó algunos dibujantes pobres, para que desarrollaran un guión que él les entregó, eso le costó unos pocos dólares, que el mito no toma en cuenta, para reafirmar la idea de que todos podemos triunfar. De ahí salió la primera película del ratón Miguel. Hoy eso se conoce como Walt Disney con sus parques recreativos y sus estudios de filmación y sus producciones, poco importa que la mucha gente, que trabaja en esa transnacional, nada sepa de como comenzó aquello.

El asunto es en cual es nuestro garajes comenzamos, donde están nuestros dibujantes, Pero sobre todo donde queremos llegar, cuál es la meta. Los recursos están, solamente hay que diseñar la estrategia para que fluyan hacia nuestro trabajo. La necesidad se vuelve nada sin una cuota de imaginación y es lo que nos sobra.

7.- Realidad cuántica, lo que es y lo que puede ser

El espectro electro magnético es toda la forma vibratoria de la materia, de esta vibración nosotros vemos una pequeña parte, el ojo humano no distingue el ultravioleta ni el infrarrojo. Somos relativamente ciegos. En esta pequeña franja vemos las maravillas que vemos y para suplir nuestros defectos hemos ideado aparatos que nos permiten “ver” sin ver, todo el amplio espectro vibratorio de la materia. Aún así lo que vemos está sujeto a una determinada dimensión y distancia, no vemos lo infinitamente pequeño ni vemos lo infinitamente lejano.

La magia del conocimiento nos permite “ver” eso infinitamente pequeño y adentrarnos en lo infinitamente distante. Y desde este saber que es un ir a tientas, tenemos hoy una idea aproximada del mundo de lo pequeño, del mundo de las partículas, es lo que llamamos Mécanica cuántica. Es un mundo aparte, allí se da como posible lo que en el mundo de la física normal es imposible. Nosotros nos movemos en el mundo de la física “normal”, el mundo de la cuántica se mueve en nosotros.

De la cuántica algunos sacan la idea de que el mundo es irreal o mejor dicho que cualquier deseo puede ser realidad, que hay mundos alternos, universos paralelos, es lo que puede ser, en contraposición a lo que es.

Vivimos en el mundo de lo que es, pero aspiramos al mundo de lo que puede ser. Si vemos esto en la perspectiva del tiempo, hay dos leyes a tener en cuenta, el futuro de todas maneras viene y lo que será mañana, ya está diseñándose hoy. En resumen podemos ver mañana algo espeluznante, como cualquiera de las noticias que ya hemos visto: un decapitado, un asesinato selectivo, una invasión, un desmán de la autoridad, ya sea en policías apaleando gente, en políticos en los enjuagues de la corrupción o cualquier otro desmadre. Eso que sabremos mañana ya aconteció o está generándose para acontecer mañana en este mismo instante.

Saber esto no aporta nada si no somos capaces de usarlo en favor de objetivos humanos. Lo que llega, puede y debe ser lo que queremos que llegue, y para que esto sea así, no es asunto de pensarlo, hay que imaginarlo en todos sus detalles y sobre todo hay que trabajar para que así sea.

8.- Crear identidad

Nada de lo que existe ha existido siempre, y sin embardo todo lo que existe es parte de la identidad de cada uno de nosotros.

La identidad es un sentir, todo sentir se puede crear y recrear. No basta que nosotros tengamos un sentir que nos identifica en un hacer diverso, se trata de que este sentir sea la nueva identidad de los que luchan.

Una identidad puede ser un estrecho margen o un ancho río por donde fluya el saber y el hacer en pro de lo humanamente necesario y humanamente bello.

El SUR está hoy en todas partes, no así su identidad. Habría que crear la identidad SUR y estar en todas partes con los que quieren una salida a su angustia.

9.- La mística de las soluciones

La mística es una actitud, que en su concepción estrecha está ligada a lo espiritual. Bien entendido lo espiritual es algo muy superior a lo que se entiende comúnmente. Es la fuerza que nos anima. Esa energía que producimos interactuando con los otros.

Cuando hablo de mística de las soluciones quiero decir que hoy, frente a un mundo cuyas opciones tienden a cerrarse, no hay otra opción que buscar y encontrar soluciones. Este arte de buscar y encontrar podemos darle los sellos de lo místico si tiene como centro y motor al ser humano en sus potencialidades creadoras.

10-.- Elogio de la cultura

Cuando Erasmo de Rotterdam escribió su Elogio de la locura, el mundo era otro. Muy distinto del actual. Erasmo confiesa que pensó ese libro mientras viajaba desde Roma a Inglaterra a caballo, un viaje que le tomó unos cuantos meses, nada dice que fue del pobre caballo que lo transportó. Ahora sabemos que nadie escribe un libro a caballo, y que lo más seguro es que Erasmo, como todo autor que se precie, adornó sus recuerdos. Con seguridad durante el viaje pensó y al llegar a cada posada escribió algunos apuntes, pero la redacción final la realizó en la comodidad de una casa solariega y en el retiro de quien tiene todo su tiempo para pensar. El libro tuvo más popularidad e influencia de lo que el propio Erasmo esperaba. Hoy se le atribuye mayor mérito del que realmente tubo.

¿Cuántos de nosotros lo hemos leído? La respuesta poco importa, que en nuestras vidas hemos leído tanto como para ya estar tan locos como el ingenioso Hidalgo y salir a enfrentar gigantes. Todo saber tiene lagunas, y más en nuestro mundo de apuros sin fin y de expertos en algo, pero ignorantes absolutos en el resto.

Si escribo aquí Elogio de la Cultura, no es para imitar a Erasmo en su lucha contra la corrupción en la iglesia, para eso está el Papa, el que ha fracasado y el que fracasará. Un papa es más fiel a la iglesia que al legado de la fe, ninguno de ellos podrá, en realidad no está en su horizonte, hacer nada contra el mal que corroe la continuación del imperio romano. La ley del movimiento se impone, lo viejo perece, irrumpe lo nuevo. Lo que no se renueva, perece.

Y este es el detalle, lo nuevo hoy no es una curia nueva, lo nuevo hoy es un nuevo campo de lucha, con una nueva forma de asumirla, con unas nuevas formas de apropiarse de la realidad y cambiarla.

La cultura es donde acontece, en cámara lenta, lo que de verdad interesa al ser humano. Así como al imperio romano le costó en occidente 500 años su desintegración y mil quinientos años en oriente, para al final transformarse en uno de sus enemigos, el catolicismo, la cultura está en un largo proceso de cambio. Todo cambio es el resultado de fuerzas en lucha.

Todo ser humano participa de la cultura y por lo mismo, quiera o no quiera, participa de sus resultados y de sus cambios posibles. Si en México algunos prefieren celebrar el Halloween y otros no se olvidan de honrar a sus muertos, es que unos han sido ganados para la cultura que viene de afuera con su carga de vasallaje e imposición de mercado.

Optar por la defensa de la cultura no significa que debamos aceptar todo lo que es nuestra cultura, como si la misma fuera lo mejor posible. La cultura no es buena ni es mala, es distinta. Pero en tanto vivimos una cultura hay aportes que hacemos a la misma, hay modificaciones que se le hacen, por lo mismo podemos vernos en este proceso y contribuir con lo que, según nosotros, es un aporte. Entre el Halloween y el día de los muertos no hay algo que sea mejor o peor, lo que es peor es la intención que acompaña la universalización de los gustos para mejor manipular los mercados y esto es un intento planificado de borrar toda diversidad cultural, es lo que no podemos aceptar y es lo que quienes están en lo suyo, sea esto la política, la lucha parcial, la lucha por la sobre vivencia no ven como peligro.

Esta momentánea ceguera es la barrera que debemos convertir en palanca de impulso. Todo elogio a la cultura es hoy necesario para iluminar el paso de los que van ciegos, incapaces de apreciar lo otro, presionados por urgencias, imposibilitados de asumir la lucha por lo importante.

Nuestra tarea es ir delante no tanto para servir de farol, sino para, a fuerza de insistencia, despertar conciencia y adelantar, con actos, el mundo de lo posible. Lo que no hagamos nosotros por la cultura no lo harán los que están en las tinieblas de los poderes.

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