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Orwell y la violencia: en El Mercurio

Domingo, 05 de Febrero de 2012 11:07 Patricio Orellana Vargas*

george_orwell

A veces se llega a extremos  inconcebibles desde el punto de vista ético. Se utiliza el pensamiento de un autor para combatir lo que el autor  defendía y entendía plenamente. El columnista  de EL MERCURIO Jaime  Bellolio ha llegado a usar el nombre y la obra de George Orwell para  participar en la campaña de destrucción de la imagen de la líder  estudiantil, Camila Vallejos.

Como ella declaró  que no descartaba la lucha armada en determinadas  condiciones históricas, la ha calificado de partidaria y casi adoradora  de la violencia.

Para fundamentar estos ataques ha utilizado hasta la obra e historia de  George Orwell, el novelista y cientista político inglés que escribió,  entre muchos de sus libros, “ 1984” y  “Rebelión en la Granja ”, en los  que  denuncia y critica a los regímenes totalitarios de tipo stalinista y facista. Pero Orwell fue un socialista integral, que en primer lugar  estuvo en permanente lucha ideológica y práctica para derribar el  capitalismo y establecer una sociedad efectivamente socialista. Orwell  no fue un ingenuo que creyera que en la historia la violencia no jugaba  un rol importante, esto no significa que fuera un admirador de ella. Su  vida política y sus escritios son muy claros al respecto. En primer  lugar participó militarmente en la guerra civil española, al lado de los republicanos y junto a los que luchaban por el socialismo, su obra “Homenaje a Cataluña” relata su participación y como fue herido de un  balazo en la garganta. Posteriormente, a pesar de sufrir de una avanzada tuberculosis se presentó de voluntario para pelear en contra del  nazismo y al ser rechazado por razones médicas, se incorporó al ejército de reserva, pues tenía la esperanza que la guerra podía generar  condiciones revolucionarias y ese cuerpo de ejército podía jugar un rol  determinante. De manera que Orwell no era un partidario y creyente de un pacifismo ingenuo.

El MERCURIO, que  jugó un rol determinante en justificar el uso de la  violencia, para derribar el gobierno de Allende, que pretendía abrir una vía pacífica al socialismo, ahora  se presenta como el paladín del  pacifismo. Su hipocresía es tan evidente que da amplia cabida a  políticos y periodistas que exigen “mano dura” al gobierno de Piñera  para que impida las manifestaciones estudiantiles y populares. Aplaude  el uso de gas lacrimógeno y presenta a los carabineros armados hasta los dientes, con los medios  más aptos para la violencia, como las víctimas de ella. Destaca cuando algún carabinero es herido, pero minimiza los  numerosos jóvenes que son heridos y maltratados por las fuerzas  policiales.

Los dirigentes estudiantiles han declarado innumerables veces que están en  contra de la violencia, pero casi toda la televisión y la prensa dedican la mayor parte de su información a los episodios violentos, mientras  que la manifestación pacífica, que es ampliamente mayoritaria, es  reducida en importancia, espacio y tiempo en esos medios.

Cuando la dirigente estudiantil Vallejos señala que en algunas circunstancias  la violencia está justificada, es simplemente una constancia histórica.  ¿Acaso Chile habría sido independiente si nuestros próceres no se  levantan en contra de España? ¿Acaso el capitalismo existiría si no se  realiza la revolución francesa y la independencia de los Estados Unidos? ¿Acaso el nazismo no hubiese triunfado si los aliados no lo enfrentan?

Cuando se pretende utilizar a Orwell para combatir el socialismo hay que  recordar que en América Latina, el país que más se aproximó al estado  descrito  y criticado en “ 1984” es, sin duda, el Chile de la  dictadura,  que  tuvo como centro represivo la tortura, de manera  similar a lo que se describe en el “ 1984” de George Orwell. ¿Acaso la  dictadura de  Pinochet no tuvo el poder total? ¿No fue un tipo de  totalitarismo, sin parlamento, sin partidos, sin libertad de opinión ni  de prensa y con campos de concentración y represión ilimitada?  La  dictadura y la violencia tuvieron y tienen como baluarte periodístico a  EL MERCURIO.

Es verdad, como indica Bellolio, que Orwell señaló en sus obras políticas  que “unos son más iguales que otros”, pero olvida que la Constitución de Pinochet establece que todos somos iguales ante la ley y la justicia y  el gobierno actual reconoce que todos somos iguales ante la educación  ¿Pero hay alguien que dude que en Chile “unos son más iguales que  otros”?

Santiago, Enero del 2012.

* Profesor de la Universidad de Chile, retirado


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