Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Mujer, siete poemas en su día

Por ella, por ellas

Por ella la niña violentada, el vestidito negro
el corazón, latido de temprana esperanza.
Por ella la nacida bajo aciago signo,
la sin ángel custodio, la burlada de amor,
la abandonada bajo la cara en sombras de la luna.
Por la muchacha de falda desgarrada,
abultado el prematuro vientre, temprano de desesperanza.

Por ellas y las asesinadas en ancestrales ritos,
condenadas a los dardos en las lapidaciones,
al filo de la navaja, la sangre íntimamente derramada.
Por las crucificada en maderos de injusticia,
mendicantes en esquinas de opulencia.
Por quienes esconden ojeras teñidas de violeta
y pétalos morados en golpeadas mejillas,
como ríos de lava las lágrimas hollando el surco de la herida.

Por las compradas a precio vil en burdeles de hipocresía.
Por la inocencia inmolada a la prepotencia de los vencedores.
Por las malhadadas que engendran frutos de violencia
y olvidadas de sí los besan y amamantan.
Por rehenes en albergues sin luz
con ventanas tapiadas y puertas con sus llaves perdidas.
Por las muertas sin nombre sin coronas de martirio sin cruz

Yo no quiero llorarlas con lágrimas inútiles
intento darles mi voz a sus silencios, que no baste el monótono rezo
que caiga de los ojos el velo, que el drama atormente la memoria.

Sea nuestra palabra viento en el monte, grito en la selva,
eco que golpee la montaña, agua en los salitrales,
llama que derrita la frialdad de corazones como témpanos,
Que ruja en el vaivén de las olas y sobre la playa duela,
que repique hecha terca llovizna en las techumbres,
que desarme la mano que se alza, que borre de la lengua el insulto

No calle la boca ante el neón que vuelve perversión la desnudez.
ni ante la mesa de rico mantel si la blancura oculta otras esclavitudes.

Que no se pierda el llanto y el conocimiento detenga  la infamia
como gota que orada la piedra persistente el reclamo
Piedad para sus llagas, medicina para sus heridas, azúcar para la hiel de sus labios.

Por ellas y por la niña de Chihuahua hecha símbolo, en procesión las vivas y las muertas.
Triste el fraterno gesto, cubiertas las cabezas con velo de duelo
unas en encendidos cirios, otras en sus urnas de cenizas.
Firme el paso, elocuente el silencio
tomadas de las manos por las calles del mundo
Ved, delante de nosotras, anda la Guadalupe toda vestidita de negro.

Yolí Fidanza

 

Mujer

Cueva de la simiente

Compañera

Arcano y címbalo de su opuesto

Cuerpo sin piel curtido con sal

Mirada asombro de lo innombrable

Universo creador y recreador de sueños

Dolor inmensurable sin alas

Amante eterna de la noche y el día

Sol

Sal

Arena

Agua

Polvo de estrellas en si.

Leticia Garriga
http://www.lenguajepalabrastiempo.blogspot.com

 

En cada periódico del 8 de marzo una mujer en la mujer encontrada
No hace falta recordarle a la mujer que es mujer.
No hace falta invocar su nombre
para ser la otra mitad del mundo.

(La mujer no está en la ideología
como un objeto conceptual
para después ser homenajeada
como se recuerda una batalla en la historia).

Este absurdo de la época
nunca lo he entendido,
recordarle al mundo
que hay mujeres en el Tierra
y por lo tanto,
no olvidar el amor, la ternura,
la protección y el valor que representan.

Todo esto se vive, no se recuerda.

El caso es otro
y hay que asumirlo como tal.

Sin ideologías somos tan necesarios al mundo.
Sin religiones somos tan llamados a vivir.
Sin políticas son invocadas nuestras manos para asirlas.
Sin ciencias nuestros cuerpos se atraen
en la cuna del sol y de la luna.

Siempre hemos sido
el uno en el otro como muerte y vida.
Siempre uno se mueve y el otro se aquieta.
Siempre uno habla, el otro escucha.
Uno al lado del otro en el tiempo sin camino.

No somos dos, no somos uno,
somos únicamente el mundo.
Somos idénticos al todo en todo.
Nos confundimos en lo real y en lo invisible,
desde ahí partimos y hacia ahí llegamos.

Todos los nombres de mujeres y hombres
estamos vivos en la palabra… amor,
no es el amor que viene del agua y del aire,
es el amor que es silencio e infinito
y que sólo se vive,
es el amor del antes de la tierra,
del antes de la vida,
con ese amor oculto
en nuestro más profundo acto
y en el deseo simplemente de ser.

La mujer toma nombre
y el hombre toma nombre.
Unidos siempre por nuestros labios posesivos,
confabulados en lágrimas,
tirados a la aventura de nacer y morir.

En este mundo,
en los brazos de su amado,
la mujer dice la última palabra. Siempre.

Y basta creerlo por un instante para que sea.

Azio Gualva

 

Hermanas del mundo
Sur l’écran de l´infini,
ojos violetas,
ojos violados,
sonrisa abismal,
sonrisa vertical,
sonrisa de cristal,
labios aduladores,
labios agrietados,
labios triunfales,
rostro de marfil,
rostro de pergamino,
manos elegantes,
manos arrugadas,
soupirs de désir,
soupirs de martyr,
deseo de vivir,
deseo de morir,
angustia de la vida,
angoisse de la mort,
femme qui lutte,
mujer que padece,
femme de la terre,
mujer de la ciudad,
femme pauvre,
mujer pudiente,
mujer soberana,
femme esclave,
femme que l´on lapide,
mujer martirizada,
femme exploitée,
madre sin leche,
madre soltera,
madre sin hijos,
madre feliz,
madre, mujer, hija…
no olvides nunca a tus hermanas.

Harmonie Botella

 

Me permito

¡Sí, me doy el permiso de sentirme vencida!

Y rasguñar herida, el suelo desolado.

Me permito caer en el profundo hueco

hasta tocar el fondo, sin vergüenzas ni escándalos.

No soy omnipotente. Soy… ¡simplemente humana!…

Y pueden quebrantarse mis hombros espartanos.

Porque en ese permiso, me nutro de mi esencia,

y cual lobo estepario, a mis heridas lamo.

Me permito la pena de mi llaga sangrante.

Me permito la angustia del pecho lacerado.

Me permito, mujer, flaquear ante el abismo,

sabiendo que me esperan sus muros desolados.

Porque en ese permiso, recargo mi energía,

revivo en las cenizas del dolor enquistado.

Y ante los cuatro vientos, grito: ¡ Que sigo en pie!…

¡Que no logran vencerme! ¡Me permito… y renazco!

Ana María Sanchis

 
Atrévete
¿Nos regalamos un día?
Ni un antes ni un después
Te pido una respuesta
A este desconcierto
No sé de tus besos
Ni siquiera los tengo
Imaginados…
Por las noches resuelvo
Los veranos por lo que
Debo y lo vedado
Callo este cansancio
Con la indolente…
Incertidumbre del
Tal vez…

El tiempo pasa no
Encuentro forma alguna
De derribar esos muros
Si olvidaras que eres
hombre me atrevería.

El amor se vuelve diáfano
Para nombrar la ternura
Si pudiera amordazar
El tiempo sentir la fiebre
Que perturba detrás de la neblina
Dejemos el lugar a lo que fue
Espera…
¿Qué vas hacer mientras me cambio?

Nilda Antonia Pigazzini

 

MUJER !

Mujer y compañera de la vida,

Que alientas el vivir y la existencia,

Que calmas con dulzura y con clemencia,

llenándolas de dicha compartida.

Eres luz que ilumina la conciencia

Y el amor que, de forma indefinida,

Enardece y conmueve nuestra vida,

Haciéndonos feliz la convivencia.

Eres fuerza vital. Con vehemencia

Nos haces más fecunda la partida

Y soportar la vida con paciencia.

Si eres dicha, aliento, convivencia,

Amor y fuerza; luz y convivencia,

¡Preludio eres de gloria prometida!

Fernando Delgado Mesonero

 

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