Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

MIEDO SIN DECIR MUNDO (Fragmento)

AZIO GUALVA
POESÍA ES/C/LAVA

A Javier Sicilia.
Habitamos en su silencio.

A Irma Angélica Rivera Vargas.
Simboliza una voluntad por la equidad social  permanente.

Jamás, hombres humanos,
hubo tánto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tan cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rousseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

Cesar Vallejo

PRIMERA PARTE

1 DE ENERO

“México, no creo en ti…”.

En el último día del tiempo
¿qué poesía escribir, qué palabra?
¿Qué invocar que sea más grande que la vida?
Sin voluntad,
¿qué se puede esperar del verbo?
Si el mundo fuera una mujer violada,
¿apetecer la luz del sol para ser visto?
Si los países mienten con la libertad en la mano,
¿hay que anunciarlo en el comercial efímero?
Cuando la ambición del yo
es más que la palabra ellos.
No hay palabra para ti en el decir
y si no hay palabra
(cuando por la palabra se vive),
¿quién entonces esta matando la palabra, a los hijos,
a los niños de los niños y a las madres de las madres?
¿El poema está atado en su tumba?

Algo está sucediendo en las calles
y en casa el pan está en la mesa,
se habla de que fue asesinado
alguien que nada decía,
que no tenía nada por decir,
al igual que un hombre
de riquezas de cuento de hadas
pero nació rico en tiempos de ignorancia.
Juan Martínez,
que esperaba un cambio
y toda su vida fue un cambio de miseria en miseria,
de arrodillado a enfermo y de enfermo a esclavo…
y de esclavo a muerto.
Luego su hijo. Y el hijo del hijo.
En una familia, en otra. En una época, en otra.
¿Qué puede ser un hombre
entre la mentira y un condenado a muerte?
Ángel Urrutia, heredero de la belleza,
encontró en su dedo índice
la única verdad que buscaba en la palabra,
amor y justicia eran su anhelo,
pero su piel y su uña eran más que todo,
más que sus propio pensamiento,
…era por donde Beatriz tomaba forma,
su rostro y el propio mundo.

Y entre palabras,
nadie quiso ir a la orilla de la ciudad,
donde se deja el alma a la miseria
y el cuerpo a la suma de odios y paisajes.
Es triste,
pero la voluntad no deja escribir un poema,
¿qué voluntad tendría por sufrir o estar muerto?
Si estuviera en otro Continente
y con una lágrima de la amada,
todo sería un sueño,
quizá más que un sueño,
el cansancio de imaginar
cuando lo real es sangre y silencio.
Quien siga los pasos del vagabundo
se perderá en el camino por pisar del vagabundo,
dos destinos para ahondar en la vida
o dos equivocaciones para perder la existencia.

Y cuántas ocasiones he deseado mirar
desde lo más bajo del mundo…, el mundo.
Sentirse completamente fuera de lo existente,
aislado de todo ser, ajeno a todo.

Arriba la ciencia nos quita la memoria del dolor y el miedo
y nos arroja a la decepción de la acción del hombre.
Y su logro es confundir el ser, la unidad con todo.
Y cada muerte es un hoyo negro que se disipa en la codicia.
No hay ciencia que haga de la ciudad una experiencia de campo.
La piedra nunca será flor y la flor nunca será ley ni muerte.
Cuándo nos salimos de la expansión del campo
nos entregamos a lo limitado del oro y del dinero.
La cueva se transformó en imagen
y el niño lloró por no verse en el espejo mágico de la muerte,
sin saberlo, se abandonó a la incertidumbre y sin alma.
Vivió 100 años, aunque ya había muerto.
La imagen se cerró. El entierro se cerró.
Entonces comer en la compañía de los amados
es uno de los fines de la vida.
Y en la calle se paga por aparecer en el mundo,
se paga por morir,
por habitar un espacio, por comer, por beber,
por ser bueno, justo, bello,
por ser más que el otro y menos que nadie,
toda la vida pagando por vivir (trabajar para ello),
comprar nuestra propia vida a pedazos
para que luego no quede en nuestro cuerpo.
La confusión está dada, la voluntad vacía.
La Ley, el Capital, los Medios de Terjiversación
y el Ejecutivo como líder de la codicia, han triunfado.
Y desfilamos del Monumento a la Revolución al Zócalo
unidos por la Herida Actual y la Impotencia.
Odio unido al miedo silencioso de un grito
y el orden social es una braza oculta en el viento.

La lógica de la vida es tener un sentido para todo.
La lógica del arte es no tener ninguno.
Si la lógica nos liberara,
las matemáticas serían una revolución interna, un Edén.
Por ello el ensayo es un discurso circular, cerrado,
con el miedo del “yo” para ser siempre “discurso”.
Querer hacer una totalidad de todo,
cuando ese todo siempre queda abierto
en espera de otro todo.
Y nunca libera.
El sentido es acción contra el origen,
es poder contra la ternura,
avaricia y codicia por la tierra.
La muerte es el trato,
la firma que construye la historia.
En lo fragmentario,
la conciencia se extiende a la altura del origen,
el pensar se da en momentos nunca en desarrollos,
el desarrollo no es un pensar, es artificio.
¿Y cuántas páginas escritas nos robaron la vida?
Más allá del fragmento está el pan y el vino,
una mesa que espera la concordia y la equidad,
una palabra por nombrar lo neutro de la vida _¿se dice?_.
Una flor sin color pero es flor, un canto mudo pero es canto.
Que el río fluya sin rumbo, el mar sin hacer olas,
sólo tocar las manos mirándose a los ojos. Eso basta.

Aún es más grande sólo señalar el mundo,
mirar sin un nombrar, no decir un no decir,
silencio sin un silencio.

Un solo día basta
para saber medir un hombre
a la medida de la voz del otro.
Ocurre que hay que levantarnos
para simular que estamos en la tierra,
que participamos del devenir humano,
salimos al trabajo, volvemos a casa,
salimos a divertirnos por el miedo y la lujuria.
Idea Giorgio Agamben que al hombre se le define
por lo que el propio hombre ha dejado del hombre,
se le define por lo que ha quedado de hombre,
por la miseria que el hombre ha hecho del propio hombre.
Él piensa en los campos de exterminio nazi,
y es claro que desde esa miseria se piensa y se actúa,
América Latina es un campo de concentración
donde nadie explica y dice qué es lo que queda de nosotros,
pedazos de ser deambulando en miedo y en mentira,
pedazos de conciencia se pudren en la mente.
He visto a pobres pensar como ricos
y a ricos pensar como dioses.
La mentalidad del pobre no es del pobre
y la mentalidad del rico no es del rico.
Ambos en la ignorancia crecen
y la voluntad es un campo minado de conformidad,
desaliento, aceptación de todo, cobardía, traición.
Ahora el cinismo es la diplomacia de la ley y la fe.
¿Queda escuchar la Tercera Sinfonía de Goreçki,
donde no hay que olvidar los pedazos de la muerte?
Está la cloaca lista para ser visitada por los turistas del mundo,
pedazos de hombre van a visitar, con una cámara,
los restos de lo que no se hizo humano,
los ecos de la cobardía y el perdón,
al menos un suicidio colectivo les había quitado, a los nazis,
la intencionalidad de su propia lógica.
Pero se aceptó morir a cambio de no ser,
se aceptó defender la existencia y no defender la vida.
No el diálogo (pervertido discurso de la debilidad).
¿Qué hay por dialogar en lo perverso del discurso,
junto a la ley o la fe entre un coñac y un anillo de oro?
Nada. Ni el silencio es una esperanza. Ni el grito.
Al trabajar para hacer una historia
se ha roto el vínculo con la montaña y el río.
Se ha de buscar el lugar de la niñez,
el espacio donde descubrimos la libertad
en el rincón oculto de casa,
jugando para jamás ser encontrado
por la historia y por ninguna vida.

Entiendo que la filosofía da serenidad
para entender la filosofía,
pero en una época de insomnio
preguntarse sobre el Ser Ahí como Ser Tiempo
y verse impotente para retornar la pregunta,
¿por qué no más bien
mirarnos a los ojos antes que al verbo?
Y lo humano se ha equivocado de camino en la palabra.
Estamos en ese camino,
y la osadía de vivir sin nombre no basta,
ser contemplativo no es suficiente. Un alma bella.
Los hindúes crearon el vacío para sólo
habitar el suspiro de la sangre
y todo pensamiento es un límite para llegar
al desprendimiento de la vida, la unidad en Krishna.
Habitar lo innombrable es el principio de un Logos.
Sin dormir y sin dormir
la lógica pierde toda realidad,
lo continuo triunfa sobre el sueño.
El Logos si no se hubiera convertido en razón,
sería una imagen que fundara el Ser,
digamos, el Agua en la palabra Agua
no conserva el devenir del Agua
si no que es sólo “agua“.
Al Principio fue el Agua,
era el “agua” como “agua”. Quieta.
La perdición del “agua”
fue el devenir heracliteano de odiar y amar.
Esto de Ser y dejar de Ser
no tiene que ver con la Vida.
Así, el Agua en Agua
es lo innombrable del Agua.
El Agua vacía del Agua.
Sin Agua, El Logos seria lo innombrable del Logos.
El Ser sin un decir. Decir sin un Ser.
No habría Historia ni poder en la Tierra.
La libertad sustentada en la imagen…
tomados de las manos, mirándonos a los ojos.
La invención de la verdad vino después
pues la razón apetecía realidad,
se creo la dispersión y se inventó la codicia.
La vida fue tener una idea del mundo
para sólo vivir ahora el caos de la idea.
Si antes dolía pensar,
ahora duele sólo respirar. Hiere soñar.
Pueblos fusilados en esperanzas,
lapidados en cambios y oportunidades,
secuestrados por la fe y la palabra.
Nadie dirá que aprendemos hacer filosofía,
que aún gateamos en El Logos
y alguien nos da el biberón de la incertidumbre.
Se impone un lenguaje al niño… la ley.
La razón de mentir… ha triunfado.
La complejidad contemporánea
es el resultado de la falta de un fundamento
y el exceso de información,
decepción del sujeto como sujeto
y decepción del nosotros como nosotros.
Aceptar que la razón ha sido descubierta
sin un más dos que sea más dos
en el origen del sepulcro por encontrar la vida.
La complejidad sin centro es el caos
y el caos es un orden dentro de la complejidad.
Todo caos es una falta de lógica,
origen por descubrir un discurso,
el centro de otra realidad.
El poder gobierna sobre lo social,
sobre hombres sin rostro y nada por decir,
los látigos son la ley, el ejército, la iglesia,
la iniciativa privada,
los medios de comunicación
para obligar a obedecer,
vacunas que roban la voluntad de ejercer la vida.
Y todo pareciera que ha sido así desde el inicio de los tiempos.
Pero no es así. Sabemos que no es así.
Paro cuando el poder
es sustentado por la subjetividad de un nombre,
Ejecutivo, Cámaras, Senados, Secretarías, Parlamentos,
éstos nombres pueden ser superados,
porque su identidad como individuos no existe,
han jurado darla a la representatividad de lo social,
y si es así, lo social tiene derecho de extirparlos
cuando lo considere contrario a su devenir como pueblo.
Ningún representante público tiene identidad de sujeto,
todos son individuos diluidos en identidad social,
y al no tener identidad,
el pueblo no derroca a nadie,
no desaparece a nadie, no muere nadie.
Lo social está en total derecho de curar su cuerpo
desechando el mal que lo corroe.
Y todo pareciera que inicia un nuevo tiempo.
Por fin, los nada por decir…dicen,
y los nada por hacer…hacen.
Y quizá esto se realice del otro lado de la tierra.
Somos parte de algo, ¿pero de qué?
Somos parte de algo que no sabemos.
El cuerpo es la naturaleza discursiva.
El pensar es la naturaleza de la historia.
Y un algo, llamémosle “amor” que unifica todo.

Y sin embargo,
cada día se aparece al mundo
sin ningún argumento por el cual aparecer,
aparecemos y asumimos nuestra inercia de existente,
pareciera no haber salido nunca de un instante.
Un instante que barrena su espacio
para transformarse en otro instante
y la vida se hace ahí,
para tomar la forma de nuestro respiro,
de nuestro acto, levantarse, dormir, respirar.
Y cuando uno se levanta
pensando que no fue digno de encarnar la vida,
que hubo un error de envío y de señales,
que uno es la prueba
de una naturaleza imperfecta,
que el error se ha convertido en milagro
y no hay con qué responder
por el milagro de mirar los rostros,
de convivir con los cercanos y amarlos.
La redención se vive
en el milagro de vivir un milagro.
Y todo pasa como se vive,
deja de ser como se recuerda,
queriendo juntar los tiempos
como se juntan las amados amigos,
tenerlos reunidos en la gracia de solo vivir.

Nací en el país más injusto de la tierra,
más corrupto, mas cobarde, más traidor,
donde por sistema muere a cada instante una voluntad,
un ser, una voz, y toda su descendencia,
se mata a uno pero dejan de vivir miles,
se mata un ser
pero lo que muere es la posteridad del mundo.
Y nadie que defienda la conciencia,
los campesinos no existen
y los obreros tienen mente de riqueza,
donde los pobres
les dicen a los pobres que son pobres,
los pobres contra los sin nombre,
underpobres de hiperpobres
y aún más pobres ya sin nombre,
no hay nombre para la pobreza
pues la pobreza ya no es pobre,
la más grande pobreza
tiene la mentalidad de la riqueza más pequeña.
Y toda una vida mirando esa miseria.
Y eso mismo contaban los abuelos _ ¿se dice?_,
que les contaban los abuelos de sus abuelos,
no hay otro camino que arrebatar y prolongar la vida,
no hay otro camino que renunciar a la historia,
no hay otro camino que encarnar otra Nación,
descubrirla en actos y fundamento,
una nueva bandera, un nuevo himno,
un nuevo rostro, nueva constitución,
sin ejércitos, sin guardianes, sin leyes,
sin corrupción, sin mentiras,
sin canales de estrellas y aztecas,
sin sus radios y periódicos, sin traiciones,
siempre sin, siempre sin un sin, sin un ellos.
Ellos que significan la muerte.
Y a esto se le llaman, ¿conservar la vida?
¿Y hablar de dar la vida por uno de sus ríos?
No entiendo.

Por ello, la religión nace de la gracia y del miedo,
la gracia nace del darse cuenta de la vida,
el miedo por sentir el límite de ella,
sólo desde la vida
se puede dar gracias a la vida,
es un instante donde la vida se esposa con la vida,
su divorcio es el miedo, su límite.

Pero no siempre hay deseos de escribir lo visible,
Lo pasado,

Hoy por ejemplo,
encontré que el día se cerraba,
los frutos, los rostros,
el tiempo, y no se puede entrar,
todo queda fuera.
El cerrar atrapa y es un límite.
Se cierran los ojos
y el corazón es una línea,
los labios no son labios,
se piensa en azul pero aparece lo blanco.
Hoy me di cuenta que la vida se cierra
y todo lo que traía conmigo
no puede pasar por esa línea,
una mirada ha pasado y está del otro lado,
mis pensamientos están junto a lo mirado
pero mi cuerpo se queda fuera o dentro,
todo cerrado por ser dividido.
Cada cosa se cierra y es una línea
y todo lo que no es esa cosa
queda fuera de la cosa.
Mi mano se cierra y no deja entrar a mi hombro,
mi hombro no deja entrar a mi dorso,
mi dorso no deja entrar a mis piernas,
mis piernas se cierran y no dejan entrar el camino.
Es un día para vivir en una línea.
Horizontal o vertical vivimos y morimos, crucificados.
Dos líneas como cicatriz en el tiempo.

Lo que llamamos vida
está contra la propia vida.
Decir “vida” es decir aniquilación.
Decir vida no es que vayamos a la muerte,
es que la misma vida es aniquilación.
Vivimos en lo aniquilado de vivir y por vivir.
Desde la vida es que nace lo que está contra la vida,
la fe nos hace sobrevivir a la vida.
Pero cuando se pisa el cable
y el trapecista comprueba el sentido del aire,
arriesga el fundamento de la voluntad por vivir.
En el riesgo su miedo lo hace caer
o su seguridad lo hace sin sentido, no hay riesgo,
la existencia sigue sin quién pregunte por la vida.
Cuando la altura mira a los ojos de la muerte
se unen en la caída la soledad y la noche,
y de tanta incredulidad no se existe,
nadie muere sino el grito de la gente que por el grito nace.
Es el destino del otro,
ser visto morir por el que mira la muerte.
Todos desmembrados por el grito,
¿a quién decirle en el oído que la caída continúa,
que está suspendida en el círculo del aire,
atada al grito que corta la inmediatez del sentido?

Es como vivir una prueba de fe.
Si Dios quisiera
me haría volar entre planetas
y vivir en ello tan natural como si respirara.
Si Dios quisiera
vendrían por mi los capitanes
para navegar el fondo de los océanos
y salir ileso de vivir tan inimaginables mundos.
Si Dios quisiera
me haría vivir miles de años
para alcanzar a tener una idea de la vida.
Si Dios quisiera
sabría por fin qué es el amor,
la verdad, la belleza, el bien y sus contrarios,
aunque me tardara épocas  en explicarlo.
Si Dios quisiera
me haría el ser más feliz del universo,
aunque sea sólo para que hubiera
un hombre feliz en casa.
Si Dios quisiera
me daría una esposa y un hijo
y sentir que soy digno de ellos
en el milagro de vivir lo humano entero.
Si Dios quisiera
mataría a la muerte
y en un abrazo eterno olvidarnos de la vida.
Si Dios quisiera
me haría el unificador de los hombres
para que ningún hombre mate a otro
y se reconcilien la vida con la existencia.
Si Dios quisiera
me haría vivir en una nación de Equidad
donde todo pensar y cuerpo
tuvieran un preciso lugar en la naturaleza y en la historia.

Pero si Dios quisiera
no hubiera nacido,
y ya nacido… y sin vida,
no podría pedir ningún quisiera.

“México, no creo en ti…”.

Ayacucho, Perú. 30 de Octubre 2010.

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