Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Memoria de un primer viaje a Venezuela

Tito Alvarado, Montreal. Vivo en una ciudad donde en invierno neva y hace frío. En esta hora 7 del día 10 de marzo del año once, está nevando. En algunos calles se anunció la sacada de la nieve, no fue así, En resumen neva sobre la nieve acumulada de la nevada anterior. Como para decir algo anda mal en Dinamarca, aunque vivo en Canadá. El clima anda mal, el trabajo de sacar la nieve anda mal, la economía del país anda mal, la política ejercida por políticos de distintos partidos que se diferencian muy poco anda mal. En este andar para atrás se nos ocurrió que había que hacer algo distinto, nos fuimos al sur en pleno invierno para tomar algo de sol, para ver de cerca lo nuestro, para alentar a los amigos y hacer nuevos amigos en la mira de expandir la idea SUR.

Tres eran los objetivos, uno el país de destino; organizar nuevos núcleos SUR, encontrar nuevos organizadores de lecturas en el marco del Festival Palabra en el mundo y conversar con algunas instituciones para lo que saliera, el país era Venezuela.

Todo comenzó con una invitación a la casa de nuestros amigos Tania y Adolfo, ellos regresaron a Venezuela hace unos cuantos meses y acordamos que les visitaríamos, yo y Raquel, en febrero. La idea inicial era estar tirado en la arena de cara al sol, pero no están los tiempos para perder el tiempo en la inercia del no movimiento ni en la inercia del movimiento sin rumbo sur. Entonces decidimos ir a Caracas, Maracay, Guatire y luego a la Isla Margarita, donde viven Tania y Adolfo.

Hablamos con los amigos que conocemos por este medio, hablamos con un amigo agente de viajes y entre tiras y encojes el viaje va tomando forma. La primera sorpresa es que el pasaje tiene un costo superior al razonable, para colmo el precio de la gasolina ha aumentado a niveles amenazadores. Una crisis lleva a otra hasta que todo lo concreto se deshace en el aire. La segunda sorpresa es que el aeropuerto de Caracas no queda en Caracas. Esto me dice que la realidad no siempre es real y me habla de lo poco que conocen los agentes de viaje de los posibles destinos de sus clientes.

En el avión nos dicen que Caracas está sin luz, así es que nuetro avión aterrizará de emergencia en Aruba. Cuando ya se iniciaba el descenso nos anuncian que llegó la luz. Luego nos enteramos que en el aeropuerto la luz no se había cortado, como para exclamar algunos epítetos justicieros o mentarles la madre. Para conocerlos mejor a la vuelta, en una escala en Atlanta, nos hacen esperar dos horas y ya en el avión otra hora más pues una manillita no funcionaba. Decisión, no pasar nunca más por territorio del imperio.

No haremos todo el detalle del viaje pues podría resultar una Biblia, dificil de leer, con detalles que no interesan a nadie. El resumen es que nos encontramos con amigos provisores. Lucas nos esperaba en el aeropuerto a pesar de que llegamos tarde, ya no había donde cambiar dinero y Lucas nos dijo “no se preocupen y pagó el taxi que nos llevó a Caracas”. Allí tuvimos la otra sorpresa de que la pensión o albergue no era tal. Pedimos nos reservaran alojamiento en un hotel ni tan caro ni tan barato, a veces lo que se hace por mejor resulta lo peor. La guinda de la torta fue la alarma de un camión que cada cierto tiempo emitió su infernal ruido. Ya no recuerdo si dormimos o simplemente simulamos que dormíamos en nuestra primera noche en Caracas. A la mañana siguiente nos quedamos en el primer hotel que encontramos con la inestimable ayuda de Lucas.

En la tarde comenzamos a conocer a nuestros amigos de toda la vida pero que nunca habíamos visto. Siboney, resultó ser una radiante muchacha plena de capacidades y voluntad. Más tarde conocimos a Rey D’ Linares, quien es el alma de la Asociación de poetas Andrés Eloy Blanco. Con él y su compañera fuimos a Maracay, llegamos justo cuando el programa de radio había terminado. Aquí ya hemos descubierto algunos detalles del ser venezolano, es decir algunos detalles culturales: ningún venezolano dice nunca que no, pero que digan que si no significa que sea si hasta que llegue la hora, en Venezuela todo parece improvisarse sobre la carrera, con el resultado de que nada sale como se pensó.

En Maracay pasamos una noche en un lugar magnífico, que al parecer es escuela. Había muchas camas y ninguna sábana ni cobija, es como si el amor fuera tan grande que no abarca el detalle. Lo que marcó el punto alto de la hospitalidad fue la cena abundante en carnes y ensaladas. Comimos para tres días. Antes que pudieran decir que cada uno se iba a su casa, y a una hora de baile y jarana, cumplí la tarea de decirles que era SUR y contarles algo de Palabra en el mundo. En realidad lo simple a veces cuesta que se entienda y que se escuche. Ignoro si se logró el objetivo de ser entendido. Ahora vuelvo a insistir: en miles de lugares hay SUR, solamente que ellos no saben que lo son. Es más, SUR está en todas partes, pues la vida nos impone la tarea de hacer cultura para cambiar la cultura, para hacer social la vida en sociedad y humana la convivencia social. Necesitamos hacer arte para convertir a las personas en actores y nosotros mismos pasar a ser creadores, organizadores y gestores de una cultura de cambio.

De Maracay decidimos irnos de inmediato a Guatire, ya habíamos convenido, eso creí yo, con un compañero que nos reservaran un alojamiento en un hotel, pero a veces el uso del idioma nos traiciona. Llegamos en la tarde, el autobus demoró más de la cuenta y no paró en el lugar que habitualmente lo hace. Lo peor es dos viejos cansados, que eramos Raquel y yo, con una mochila y dos maletas chicas, en una ciudad desconocida, sin un amigo, recurrieron a la desesperación, nos fuimos al hotel que quedaba a una cuadra, allí no había pieza disponible. Luego tomamos una taxi para ir a otro hotel y el taxista nos llevó a moteles que en fines de semana arriendan la pieza por seis o doce horas. Al final ya en un desesperado intento, llamamos de nuevo (gracias a la previsora ocurrencia de Rey, tuvimos en préstamo uno de sus teléfonos celulares) a los tres contactos, dos no funcionaban, el que ya nos había atendido al principio y que de nosotros no sabía nada, nos indica donde ir. Lo peor estaba por venir, en Guatire se organizaba una Maratón desde Guatire a Guarenas (10 kilómetros) y nuestros amigos estaban de lleno en eso, sin delegar a nadie que nos atendiera y como nunca dicen que no, tampoco nos dijeron que no fueramos, es más se habló de encontrar tiempo y de un encuentro en la tarde del domingo 27 de febrero, una fecha memorable que se conmomora con la maraton y un multitudinario desfile en Caracas. Es decir en la poesía de la vida no había tiempo para la vida de la poesía.

En la llamada final del sábado 26, y luego de que lo peor había pasado, eso creía, me pongo de acuerdo con Abel de que iríamos a comer y luego a eso de las nueve y algo nos llamaba. Mi error fue esperar esa llamada que no ocurrió. Al día siguiente ellos estaban en los preparativos de la Maratón, llamé y me comuniqué con la compañera que ha sido uno de los contactos para lo de Palabra en el mundo y luego de presentarme ella me dice que quién soy yo y que quien me dió su número de teléfono. Este fue el balde de agua fría que terminó de cortar toda comunicación. Sin embargo me hice el valiente y fuí a la largada. Seguramente ellos creían que yo iba a participar en la Maratón y yo creía que estaban hablando de una maratón cultural. Llego cuando los maratonistas van cubriendo las primeras dos cuadras. Llamó por enésima vez y me dicen que a las dos… Ahí tomamos la decisión de no exponernos a otra serie de malos entendidos y nos fuimos a La Guaira a pasar el mal rato en espera del vuelo hacia Margarita. Este fue el mayor fracaso de nuestro viaje.

En Margarita Luego del encuentro con nuestros amigos y ya disipado el temor de un recibimiento similar al de Guatire, nos acomodamos en casa de Tania y Adolfo. Allí conocimos a Reina Rada y Luis Malaver, quienes se ocuparon de organizarnos una lectura, en ella expliqué la idea SUR y el festival Palabra en el mundo y propusimos lo que llamamos Misión Margarita, con la idea de valorar a los Cultores de Margarita y agregarle pétalos a la vida agregando belleza y atractivo a la isla, desmeracida por descuidos y por poca visión estratégica. En los breves días que nos quedaron recorrimos casi toda la isla; un rato en la playa, recorrer pueblos y puntos de interes cultural, ir a Macanao, allí descubrir una picada para cargarse de energías positivas (seis cabañas con toque rústico entre desierto y mar), pasar un día en los manglares, comer ostras por docenas, asombrarse del contraste: un desierto en un extremao de la isla y una casi selva en la otra.

La sorpresa fue estar en una de las tantas radios y que fuera el propio Chávez que nos quitó nuestro tiempo, pues había cadena nacional. En los pocos minutos de estar en el aire pudimos decir algo, que más que decir le agrega misterio a la idea SUR, Al día siguiente fuimos a otro programa y allí hablamos de todos los asuntos que le interesan a la gente y escuchamos a los auditores decir su parecer.

El domingo salimos a recorrer a pie las cercanías de Casa pueblo, la casa de Tania y Adolfo. Es costumbre en La Asunción, capital del estado de Nueva Esparta, compuesto por tres islas; Margarita, Coche y Cubagua, poner nombre a las casas. Nos hablaron de un puente de piedra, fuimos a verlo, lo cruzamos y constatamos, con dolor, que la ley del menor esfuerzo se impone y mucha gente deja su basura en la orilla del río, en su cause, en la plaza y en cuanto lugar público les sea posible. Frente a la plaza hay una casa abandonada, a la cual le queda en pie la fachada principal, en lo que fue casa han crecido árboles y arbustos. Ahí se impone Misión Margarita para recuperar los espacios públicos, limpiar el río, recuperar las muchas casas dejadas a la suerte del tiempo. Al volver vemos lo que antes fue el mercado público, con más de cuatrocientos años a cuestas, luego fue Teatro municipal, Ahora están en los trabajos de ponerle el techo que se perdió en un temporal. El asunto marcha a paso de tortuga. Se sabe cuando debe estar terminado y también se sabe que lo más probable es que no se cumpla. Otra tarea para Misión Margarita, ponerle pétalos de amor a la realidad.

Era día domingo y por esos recodos que tiene la realidad, allí había gente trabajando. Me acerco con el temor de que sea una extensión de la casa parroquial, el edificio lo era, pero allí estaba ahora lo que son los archivos y oficinas para la coordinación del teatro. Conocimos a Luis Eduardo Acosta quien nos acoge como a hermanos y nos regala un puchito de café, unas cuantos números de la revista Guaicora y un libro. Tal como había hecho Antes Luis Malaver con algunos números la revista Tropel de Luces y unos docena de libros.

El resumen es la sorpresa, nada de lo propuesto como agenda de trabajo se cumplió, anduvimos cerca, se hace mucho y casi todo disperso, hay recursos, pero se está en la constante batalla por ellos. A quienes le planteamos la idea de sumarse a SUR dijeron que si, pero sabemos que eso no significa si, entonces debemos pensar una propuesta mejor que realmente sume voluntades y acciones. Conocimos los esfuerzos que se hacen por recuperar la casa del pintor Tito Salas y el teatro de La Asunción, pero todo va lento, lento como avión en tierra. Es con altos y bajos que se hace el camino, siempre y cuando no nos detengamos en los bajos ni nos mareen los altos.

Conocimos muchos de los imprescindibles, los que se dan al trabajo, los que están en el día a día de la batalla por la vida, los que sueñan con los pies en la tierra, los que sabes que son tus iguales aunque sean diferentes, los que son de la idea SUR aunque no lo hayan pensado nunca.

En este viaje hemos abierto una puerta que estaba abierta, es decir hemos asomado el rostro, ahora se trata de asomar el rastro, dejar huella, hacer camino juntos y conquistar las ciudades de la luz.

En la próxima nota entregaremos detalles de los acuerdos logrados con Rey D’Linares, los compromisos acordados con algunas intituciones, lo conversado con los muchos amigos nuevos y hermanos de siempre y las propuestas que indudablemente surgen de un viaje con los ojos abiertos.

En resumen hemos conocido realidades, hemos tocado con la mano algo del cielo, hemos palpado lo mucho que falta por hacer, hemos visto a nuestros hermanos en sus luchas, hemos sabido de los juegos infernales de los Corchos (ver Oda Angélica). Ahora sabemos, con mayor certeza, de que todo cuanto acontecerá mañana, está anunciado en nuestros actos de hoy. Entonces prioricemos el actuar ahora: para lograr algo distinto hay que actuar de distinta manera.

En Montreal a pocos días de un viaje memorable y en la certeza de haber avanzado un buen trecho.

A cada uno de los muchos camaradas que algo hicieron por brindarnos su atención, un abrazo de hermanos, en la esperanza de que uniendo nuestra fuerzas podremos hacer realidad los mejores sueños.

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1 comentario

1 Mónica { 19 marzo 2011 - 18:17 }

Fuerza, Tito! Qué buena crónica y apreciación !

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