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Maromas de los potentados

El monopolio financiero

Darío Botero Pérez

La desmesura y el desacierto suelen caracterizar las absurdas soluciones a los problemas sociales que promueven los potentados.

No se requiere mayor perspicacia para entender que las recetas neoliberales que impulsan los gurús de la economía conducen a los países a la ruina, pisoteando las soberanías nacionales para que unos banqueros ladrones -dueños o controladores de las multinacionales depredadoras dedicadas a apurar la extinción- sigan concentrando la riqueza social a cambio de dinero y demás títulos valores, que deslumbran a los vendepatrias pero que no valen nada en la realidad.

Estos instrumentos nos los dan a cambio de la riqueza real que depredan y saquean con la complacencia de los cipayos, como el desvergonzado Ollanta Humala en el Perú, decidido a entregar lo que su antecesor les prometió a los enemigos comunes, aunque a sus electores les hizo creer que era un luchador por los derechos de la Humanidad, la Vida y Pachamama, comprometido con su pueblo contra los potentados que lo destruyen.

Es hasta más decepcionante que el indio cocalero que se esmera por servirles en bandeja de plata las riquezas de Bolivia a las multinacionales, aunque posó como el gran defensor de Pachamama para acceder a la presidencia.

Pero la actitud de Ollanta y de Evo Morales es la misma de Juan Manuel Santos o de Sebastián Piñera o de tantos otros cipayos que engañan y subyugan a los pueblos.  Todos, hasta los respetados barbudos cubanos, ¡tan antiimperialistas! están abiertos a la inversión extranjera que les impone el Neoliberalismo, pero que, no obstante, les ocultan a los pueblos cacareando un antiimperialismo que da risa pero que es mortal.

Todos son meros lacayos del Imperialismo, aunque lo insulten para engañar a las galerías que no reflexionan pero actúan enceguecidas por la pasión.  Así también actúan las huestes de Uribe Vélez en Colombia, con pasión e irracionalidad, pese a que no son antiimperialistas sino lacayas confesas del Imperio que a todos los somete obligándolos a adoptar los ruinosos postulados del Neoliberalismo.

Los potentados sionistas y sus aliados han logrado controlar la economía mundial mediante la concentración en sus manos de la propiedad privada de las instituciones financieras, las bolsas de valores, las aseguradoras, las firmas de auditoría y hasta las calificadoras de riesgo.

Por no mencionar a la Reserva Federal que desde comienzos del s. XX es un gran negocio privado, ahora dirigido por Ben Bernanke; ni al banco Central Europeo, que no se sabe a quien responde, pero al que se le arrodillan todos los países vinculados al euro, como lo han hecho tradicionalmente los demás ante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, desde que el incipiente “gobierno mundial en la sombra”, ahora tan fortalecido, los creó tras la segunda guerra mundial, para imponer ese espantoso Nuevo Orden Mundial diseñado por la masonería como modelo de convivencia armoniosa entre idiotas obedientes e impensantes.

Desde entonces, los sionistas que controlan el mundo financiero se han vuelto los arrogantes e imprescindibles amos del mundo, que a todos nos amargan nuestras vidas impidiéndonos instaurar la sociedad avanzada, plana, generosa y libre que nos merecemos y que reclama a gritos el 99%.

Abusan de su monopolio del convencional dinero -ahora representado en papeles basura sin respaldo real de ninguna naturaleza, y cuya legalidad es establecida por los mismos emisores, al margen de las autoridades que han permitido que los Estados sean privados de sus fueros soberanos mediante la famosa “desregulación neoliberal”, condenando a los pueblos a la miseria y a los países a la depredación que se encarga de eternizar aquella.

En fin, los potentados sionistas controlan la economía real, causando graves catástrofes por mera perversidad, mediante  el manejo monopólico de sus “productos financieros”.

Pero es algo fácil de remediar porque obedece a una mera convención admitida por las personas, de modo que basta rechazar las divisas de valor negativo, como el dólar o el euro, o todas las divisas que obedezcan al régimen monetario neoliberal, cuya caducidad es indiscutibe e inocultable, pero del que siguen pegados los inversionistas por absoluta carencia de alternativas.

El establecimiento de monedas nacionales orientadas a suministrarle liquidez a la economía para que los agentes (productores y consumidores)  puedan operar sin parálisis artificiales causadas por el sistema financiero en manos privadas, es una medida tan simple como poderosa y disponible.

Basta que la sociedad la acoja para que la economía real vuelva a funcionar a toda marcha, teniendo consumidores satisfechos y ávidos, con capacidad de compra, tanto como productores bien financiados para que puedan adelantar sin inconvenientes artificiales sus aportes al bienestar común.

Sin duda, es una decisión virtuosa.  Permitirá aportar soluciones auténticas a la crisis insalvable del consumismo neoliberal que Angela Merkel, Nicolas Sarkozy y todos los tecnócratas neoliberales que en el mundo son, son incapaces de solucionar.

Más bien, cada día la agravan más con  sus medidas absurdas e improvisadas, destinadas precisamente a empeorar las cosas antes de que los pueblos reaccionen y los manden para el carajo, privándolos de todo poder, pues únicamente los pueblos manifestados como multitudes conscientes pueden aspirar a ejercerlo en la nueva sociedad plana, igualitaria y digna.

Si no los detenemos a tiempo, como sus “soluciones” sólo sirven para agravar los problemas, nos veremos sometidos a la guerra con la que sueñan como recurso para disolver todos los problemas que han causado.

Pretenden iniciar un nuevo ciclo de subyugación de las mayorías por unas minorías perversas que se reservan el monopolio del poder, con un máximo de 500 millones de habitantes que someterán como esclavos en el nuevo mundo armonioso (según los canallas postulados de las Guidestones de Georgia, que nos quieren presentar como gran sabiduría) con el que sueñan los masones tras causar el Apocalipsis que le han encargado a los judíos desde que les permitieron librarse de su esclavitud en Egipto.

Las decisiones que se tomen en el foro Económico Mundial de Davos habrán de confirmar la incapacidad o el desinterés de los potentados en hallar soluciones auténticas, pero servirán para empeorar la situación, acercando el fin del Mundo que los sionistas insisten en causar para satisfacer su criminal visión de futuro.

Desde luego, lo que decidan allí irá contra los intereses de las mayorías, de modo que es indispensable conocerlo, analizarlo, demostrar su carácter criminal y rechazarlo junto a sus promotores, pues pretenderá confirmar la extensión del saqueo de la Naturaleza a todos los lugares, como la ha acordado el Club Biderberg, empleando procedimientos capaces de destruir la biosfera en menos de un año, alrededor del Mundo entero.

Por eso, la catástrofe ambiental causada por el sionismo y la masonería -disfrazada ésta de Rosacrucismo para evitar que la manoseen las masas ignaras-, es tan inminente e inaceptable como la guerra mundial que no han podido desatar, ni siquiera con el espectacular atentado en el World Trade Center, pero que los jerarcas islamistas están decididos a apurar acatando la urgencia divina del sionismo, tan hábil para tirar la piedra y esconder la mano, y que confía en que USA pondrá todo su poder al servicio de los enemigos declarados de la Humanidad, la Vida y la biosfera.

Por eso es tan necesario que cada uno se pellizque y reaccione, pues sólo nosotros mismos podremos salvarnos, desde que seamos suficientes.

Por tanto, el futuro está en nuestras manos, en las de cada uno, pues nadie está en condiciones de salvar a nadie, pero todos podemos derrotar a los enemigos comunes si nos negamos a seguir las guías que nos trazan, en particular su delirio mesiánico afanado en causar el Apocalipsis.

Afortunadamente, basta arrebatarles el monopolio financiero para empezar a derrumbar su imperio artificial, pues se sustentan en convenciones sociales que podemos cambiar intempestivamente, creando unas nuevas condiciones de relación que partan de la dignidad de cada uno, de modo que el respeto a sus fueros individuales sea una condición social indispensable en la Sociedad Democrática Global que derrote al Nuevo Orden Mundial que los potentados pretenden apuntalar con su reunión en Davos tanto como con su avasallamiento de los países a través de su ruina económica, astutamente calculada por los banqueros ladrones que tanto están estorbando y de los que tenemos que liberarnos a la mayor brevedad si aspiramos a conservar la biosfera y a vivir con dignidad.

¡Si queremos, podemos!

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