Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Manos hispanas contra la crisis

Christian Zarate, Estados Unidos, New York. Hace dos años, dos hombres que trabajaban en construcción pasaron de empleados a ser sus propios jefes. La empresa que les daba de comer, los dejó en la calle, pero ellos lejos de amedrentarse, acordaron poner 2500 dólares y llamarla ENERGY & DEVELOPMENT SOLUTIONS, una empresa de electricidad y plomería. Todo empezó en una cafetería de New Jersey. Los 30 hombres despedidos  se tomaron el último café.  Adán de la Vega de 42 años, utilizó el sobre de su carta de despido para apuntar los números de teléfono de cada una de ellos.  “Para estar en contacto, nada más”, les dijo. Pero tenía en mente formar una compañía o algo así y continuar como su antiguo jefe: buscar trabajos en construcción.  Se había informado en Internet sobre la creación de compañías  y sólo tenía que convencer a sus compañeros de hacerse socios. De treinta hombres solo uno dijo que sí al negocio, compraron una van (camioneta) y ahora pasan más de 12 horas reparando y instalando cables de electricidad y tuberías de agua.

Son manos hispanas .Hay dos mexicanos y hondureño. En la parte trasera de la camioneta hay un folio pegado a la puerta que pode “Producción mínima diaria” y debajo se lee 10 horas diarias y resaltadas con negrita. Adán, que figura como el representante de la compañía, recuerda así a su compañero que tienen que trabajar a conciencia. Sabe de sobra que la construcción no vive su mejor momento. “La mano de obra de los chinos es más barata y hay mucha competencia”, asegura.
El segundo de abordo es Rigoberto Hernández, mexicano, de 48 años. Para él, “este negocio ha estado mal en los últimos años”. Cuenta que tiene amigos que han trabajado en construcción y que actualmente están ganado la mitad al día de lo que antes ganaban (50 dólares día).
El sueldo para cada uno se fijó en 2000 dólares, quinientos más de lo que ganaban con su antiguo jefe. Todo lo que les queda después de pagar las nóminas, los impuestos,  y las máquinas se ingresa en una cuenta de ahorros para las épocas de vacas flacas. Es una de las reglas de la compañía.
Adán y Rigoberto se ocupan de pagar materiales y a veces mano de obra por día (75), y sobre todo, de conseguir trabajos fáciles de construcción, que no les retrasen la producción diaria. Ahí está el secreto del negocio.
Compañías en la crisis.- “Las compañías son una opción de autoempleo e históricamente han sido las hijas de la crisis-.
Sin embargo, el balance del segundo año de ENERGY & DEVELOPMENT SOLUTIONS ha sido positivo. En Noviembre, incluso, hubo un excedente de dinero que les permite comprar el desayuno y el almuerzo casi a diario y repartirse unos 1500 dólares a final del año (como aguinaldo). Eso habría sido imposible en los tiempos del antiguo jefe, “la del látigo”, como lo recuerda Adán. Los hombres no recibían ningún estímulo económico y tenían que trabajar con reglas como no hablar entre ellos ni escuchar música.
Pero ahora son ellos los jefes. Tímidamente van ampliando su plantilla y han contratado a otra persona para que les eche una mano como asistente, un hondureño que también pertenecía a su anterior empresa. Han reparado un edificio  en verano y ya están reparando una casa en invierno. Cuando finaliza la jornada laboral, los martillos, las tenazas y  los guantes desaparecen a las siete de la noche. Adán y Rigo seguirán peleando para conseguir trabajos para apalear la crisis que se vive en los Estados Unidos y manejando su van (camioneta) de mantenimiento.

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