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Manifiesto de los pobres

José Martínez Rosas

Un flagelo viene azotando a América Latina: el flagelo del capitalismo, que como hiena moribunda ávida de sangre, exprime a los pueblos del mundo; principalmente a los pueblos de América. Esta hiena insaciable prevé que su futuro será asegurado por mil años más.

Ya sin embargo sin enemigo  enfrente, salvo el de  la pobreza, pobreza reconocida que asusta su presencia inoportuna al capital.

Al derrumbarse el Socialismo en la Unión Soviética y Europa del Este, y haber sido tomado el poder en estos países por la camarilla reaccionaria, el capitalismo cree que el mundo le pertenece eternamente, pero como el futuro no se puede predecir con exactitud, los acontecimientos apuntan en una dirección contraria. En tanto los gobiernos entreguistas han dado carta abierta para que el capitalismo, en su fase superior imperialista, que ahora se llama neoliberalismo “fachada del imperialismo, nos devore como fiera hambrienta”.

El avance tecnológico, puntal del capitalismo, crea las condiciones para intensificar la explotación y la miseria del pueblo trabajador. Los avances tecnológicos, nunca han servido para el progreso del pueblo, porque no están al alcance de él.

¿Cuándo el pueblo trabajador podría adquirir una computadora, tener derecho al goce de la prevención de enfermedades, utilizar gratuitamente, cuando lo requiera de los servicios de un hospital moderno con toda la infraestructura necesaria; de una educación eficiente, critica, científica cien por ciento, des fanatizada, gratuita, incluyendo los libros de texto, en todos los niveles de la enseñanza, si su salario solo le alcanza para su subsistencia necesaria?

Según cifras oficiales en América Latina existen 250, 000,000 pobres. Sólo en México, esta cifra alcanza los 56, 000,000 pobres. Esto ocurre en una década en la que, según datos de la O.N.U., fallecerán más de 30, 000,000 de niños en países subdesarrollados por falta de atención preventiva para su salud.

La desigualdad entre burgueses (ricos) y pobres (proletariado), se ensancha cada día más y más, no solo en lo material sino en lo espiritual. La cultura, el arte y la ciencia, así como los medios tecnológicos están al servicio de la clase burguesa (ricos). El mundo de los pobres se ha quedado estático, paralizado, y en tanto, la riqueza extrema aumenta en las manos de unos cuantos capitalistas, acumulando grandes riquezas como nunca en la historia había ocurrido. Nunca en la historia de la humanidad, había existido una clase ociosa y tan opulenta y poderosa económicamente: 200 multimillonarios los más ricos del planeta tierra.

La riqueza es creada por el obrero y el campesino, sin embargo el proletariado: obreros y el campesino, carecen de lo más  elemental. Crean  riqueza y no son ricos; trabajan toda su vida y no acumulan las riquezas de las que gozan los capitalistas sin trabajar, amontonan grandes fortunas inimaginables.

¿Cómo es posible que 300 familias sean las dueñas de nuestro país?

¿Qué los Escarraga, dueños del consorcio Televisa, los Vásquez Raña, del Comité Olímpico Mexicano, los Alemán, los López portillo, Echeverría Álvarez, etc., estén entre los 200 más ricos del mundo?

Este grupo de los 300, dueños del país, son los que están implementando la •modernización•, que en el fondo consiste en afinar mejor los instrumentos que les permitan una mejor explotación del pueblo trabajador. Los 300, junto con los extranjeros, ordenan al gobierno, para que privatice todas las empresas clave, con la finalidad de ser dueños absolutos del país.

¿Cómo puede ser posible que un país como México sea pobre y además en constante vía de subdesarrollo, si hay tanta riqueza natural (del suelo, del subsuelo y de la plataforma continental marítima) que justamente explotada aportaría beneficios para todos los trabajadores del país? Sin embargo, los gobernantes y los 300, entregan en bandeja de plata nuestros recursos naturales (renovables y no renovables) con la firma del Tratado de Libre Comercio, que trae aparejada la •modernización•, con lo cual exprimiría al máximo al proletariado.

Con la “modernización”, debería aplicarse la Carta de los Derechos Humanos, que en su Artículo 25 dice: “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado, que le asegure, así como a su familia, el vestido, a la salud, y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene así mismo el derecho a los seguros, en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, o en otros casos  perdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes a su voluntad”.

¿Acaso en el país se cumple con ese artículo? ¿No constantemente y en forma sistemática se están violando los derechos humanos en la patria del Benemérito de las Américas, Benito Juárez?

“Tal como en el reino animal, una especie devora a otra, en la sociedad capitalista, una clase devora a otra; pero si en el reino animal, las abejas obreras matan a los zánganos, en el reino social es a la inversa: a los obreros y  campesinos los matan los zánganos, ricos burgueses, con la sobreexplotación de su trabajo y los salarios de miseria”. Ricardo Flores Magón.

Si la búsqueda es revolucionaria para explotar los recursos tecnológicos que le sirven para arrasar irracionalmente con el hombre y la naturaleza, llegara el día en que la humanidad entera someta a juicio al capitalismo y los sentencie por sus numerosos crímenes.

Otro fantasma recorre el mundo, como afirmaba Marx, pero ahora no es el fantasma del Comunismo, sino el de la miseria extrema a que sea sometido el pueblo trabajador y la opulencia de unos cuantos. Ese capitalismo que destroza al hombre avanza inconteniblemente, arruinando lo que encuentra a su paso, al no tener aparente rival que lo contenga; si la lucha se definiera por alguna razón histórica a favor del capital, la voracidad de la clase en el poder, del imperio capitalista, será capaz de arrasar con todo vestigio de vida que existe en el planeta. Ese fantasma se convertirá, sin embargo, en la tumba de esta sociedad corrupta, por esta razón, los pobres del mundo, deberán de convertirse en una fuerza incontenible que haga cambiar todo lo que oprime, degrade y explote, en tanto el poder de los ricos busque nuevas formas de explotación, ya bien diseñando modelos tecnológicos o alianzas económicas, políticas y culturales que le permitan continuar sacrificando al pueblo.

Los nuevos bloques de “libres mercados” que se están formando en el mundo (Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y México), Japón, Alemania y la Comunidad Económica Europea, buscan repartirse el mundo en esferas de dominio exclusivo para el comercio, al lado de estas alianzas, se desatará una lucha principalmente entre Japón, Alemania y los Estados Unidos, que forzosamente derivara en una lucha abierta para repartirse el mundo.

El proyecto inicial de los Estados Unidos de Norteamérica, es formar un solo país con México y Canadá, adueñándose de los recursos naturales en donde el elemento humano será esclavizado. Los bloques económicos no sacaran del atraso y la pobreza a los países de América Latina, África y Asia.

Explotando los recursos principales en los próximos 50 años del nuevo milenio, el petróleo, el hierro, el níquel, los recursos marinos, etc., y la mano de obra que pagaran con una simple limosna para que el pueblo siga subsistiendo, con una alimentación de chile, tortillas y quizás frijoles; pasando desnutrición que es igual al hambre.

¿Cómo es posible que países como Francia, Japón, Alemania, Inglaterra, que no cuentan en sus territoritos con el potencial de recursos materiales como los de América Latina, sean los países más ricos y nosotros los pobres? La razón es que aquellos países han explotado, expoliado, robado, saqueado a las colonias de América, África y Asia.

El capitalismos es culpable de corromper culturalmente a los pueblos; la pobreza es sinónimo de atraso cultural y se dice que los europeos son superiores en inteligencia que los negros y los indios, como despectivamente nos dicen, esta simple mentira contradice a la verdad ya que cuando éramos libres, se hicieron grandes avances: en la época de los toltecas, mayas, zapotecas, mixtecas, etc., se formaron grandes genios como. Quetzalcóatl, Cuauhtémoc, Netzahualcóyotl, Xicoténcatl, Cozijoeza, etc., pero la razón de que no surjan actualmente valores y genios del pueblo es porque no poseemos los medios para desarrollar estos talentos.

¿Por qué los ricos impiden que la ciencia y la cultura no lleguen al pueblo trabajador?

La inteligencia es igual en todos los pueblos del mundo, y parta ello tenemos la prueba de los logros de las antiguas civilizaciones de México que superaron en muchos casos a los europeos de la edad media.

¡Destruyamos el mito  de la inferioridad de nuestro pueblo!

Por lo tanto, al lado del control del poder económico, político, existe un control de la ciencia y la alta cultura, y así podemos mencionar a intelectuales de la alta burguesía, mientras el pueblo no alcanza ni el primer año de educación primaria.

La burguesía política, controla la mente de los intelectuales, esclavos al servicio de este sistema corrupto. A cambio de esta esclavitud mental, los intelectuales que han perdido su cualidad creadora, el estado les fabrica premios especiales que sirven para domesticarlos. Por esta razón, no son libres ni creativos.

Los ricos controlan a su vez los medios de información (revistas, periódicos, televisión. etc.), en los que transmite mensajes que desvirtúan la realidad; programas que envenenan la naturaleza humana, con argumentos pornográficos, de violencia, crímenes, robos, mensajes contrarios a las buenas costumbres, a la moral, y la cultura. Programas en donde se engrandece el modo de vida de los ricos y se sataniza el modo de vida de los pueblos, destruyendo la creatividad de los niños, jóvenes y adultos. En lo político, deforman las noticias para engañarnos, confundirnos. El pueblo no tiene defensa para evitar esta “información” llena de mentiras, todo esto, con la anuencia de la S.E.P. promovida por los ricos.

Otro problema que debemos cuestionar es el control de la ciencia, en la que según datos, trabajan el 80% de los científicos en la industria de la guerra, en el perfeccionismo de drogas para el control de la mente, en armas químicas y bacteriológicas usadas en los campos de “batalla” por el dominio de este planeta y utilizadas como sabotaje contra los países que no atacan sus caprichos, mientras el pueblo carece de lo más indispensable.

Pueblo lleno de enfermedad, hambre, carente de vestido, de educación científica y cultural, producto todo esto, del ansia y voracidad de los capitalistas que no se detienen ante nada para enriquecerse. Todo es esperado de parte de ellos, hasta el  crimen social, pues ellos son responsables de las muertes prematuras de todos los niños, jóvenes y ancianos, etc., que por causa de la explotación, miseria, ignorancia provocada, padecemos constantemente.

Como ejemplo tenemos el cólera, enfermedad de los pobres por no contar con los recursos de higiene por falta de poder económico y cultural. Esta enfermedad que no debería de existir en el siglo XX y umbrales del XXI, causada  por el atraso y miseria, y que debe ser y es vergüenza de la humanidad, causada por la desigualdad entre los que tienen de todo y los que no tienen nada.

Crecen ricas ciudades, construyen tiendas lujosas, casas lujosas, se hacen grandes autopistas, se introducen toda clase de máquinas, se perfeccionan las industrias, etc., y por otro lado: millones de hombres del pueblo no consiguen salir de la miseria, y continúan trabajando toda su vida para lograr a duras penas alimentar a su familia.

Esto no es todo, por que aumentan sin cesar el número de desempleados que viene a engrosar los ejércitos de vendedores ambulantes que son explotados por los comerciantes que les proporcionan mercancías a trasmano. Cada vez hay más lujo y riqueza en unas cuantas manos mientras que millones y millones de hombres que crean con su trabajo estas riquezas, siguen sumidos en la pobreza y miseria.

A menudo se oye decir que “los ricos y los empresarios dan trabajo al pueblo”, “dan el sustento a la gente pobre”. Se dice, por ejemplo, que a los campesinos del lugar, los mantiene la fábrica vecina o la finca vecina. Más, en realidad, son los obreros quienes, con su trabajo, se mantienen a sí mismos y mantienen también a todos los que no trabajan y detentan los medios de producción, explotando vilmente la fuerza de trabajo de los obreros. Pero a cambio de darles trabajo a los obreros y a los campesinos en las tierras del terrateniente y en la fábrica  del burgués, el obrero entrega gratis al propietario todo lo que produce, recibiendo únicamente lo preciso para una mísera existencia. Esto quiere decir que, en realidad no son los terratenientes ni los burgueses empresarios, quienes dan trabajo a los obreros y campesinos, sino estos quienes mantienen con su trabajo a todos los explotadores.

La lucha será difícil para la clase obrera y campesina, pero terminara necesariamente en el triunfo de los obreros, porque la burguesía, la gente que vive del trabajo ajeno, constituye una ínfima parte del pueblo, mientras que la clase obrera representa la inmensa mayoría del pueblo. Obreros contra propietarios quiere decir: millones contra millares.

Lic. en Derecho y Maestro de Preparatoria de diversas materias, entre ellas socio  economía y filosofía; colaborador de Radio Universidad y el Periódico El Imparcial, en México

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