Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Las tendencias dentro de la literatura en la actualidad en el campo de las vanguardias

José Pablo Quevedo, Embajador de Poetas del Mundo en Alemania

La poesía es la Flor siempreviva, cuyos colorido y pétalos vitales miden la jardinería del tiempo. Cada pétalo es epocal, transitorio, pero lo mejor de su perfume se queda absoluto. Ella es silenciosa pero sensible, y la advertimos cuando hay un anuncio de cambio de una a otra estación (AR) (1).

Las tendencias literarias, en sus expresiones, emergen de la diversidad de las contradicciones sociales, sean estas globales como singulares, y ellas tienen dentro de los diversos movimientos de la actualidad una influencia decisiva para el comportamiento de sus actores como creadores en cuanto a sus realizaciones individuales.

La diversidad de temas, también nos indica una diversidad de reflexiones sobre los mismos. Y muchas veces la elección del tema en lo que va del momento actual -siempre cambiante -es una decisión de algo que es trascendente frente a la totalidad de los problemas que nos rodean, como por ejemplo, lo relacionado con la paz y contra la violencia, algo sentido y anhelado por sus protagonistas, como Carlos Martín Valenzuela Quintanar nos escribe: Que los sueños nos permitan crecer. /Que la vida, nos enseñe a vivir. /Que la sencillez sea el camino para andar. /Que el amor, sea río fértil. /Que la armonía sea reflejo de los ojos. /Que las manos, lleven calidez al ser. /Que los corazones se llenen de alegría. /Que al fin logremos entender el idioma de nuestra madre tierra…(2)

El poeta, a veces, necesita relacionar estos dos campos de la creación en un nexo más universal, pero al mismo tiempo le entrega su propio matíz personal.

Por eso, considero, que la literatura y la poesía de nuestra época tienen que abrir con las vanguardias las instancias de reflexión y de trabajo genuino frente los problemas transcendentales de nuestro tiempo, pues la realidad convulsionada, en estas formas verosímiles, sobrepasa muchas veces todo lo que nos parece inverosímil o lo creado por fantasía.

Y, como nos damos cuenta, la realidad mexicana con sus olas de violencia nos impacta, nos afecta – tal como hoy en día se da en sus nuevas facetas-, pues esa realidad no lo habíamos contado en nuestros pensamientos. Y quién iba a pensar y siquiera imaginar que un país que se mide de igual a igual con los países ricos y que culturalmente es abundante en todo tipo de tradiciones y de generosidad para sus vecinos y lleno de solidaridad para el mundo se vea así afectado por la corrupción, las drogas, las mafias, los paramilitares, la muerte en miles de casos, la inseguridad y hasta la pobreza.

O como también escribe Zaida Cristina, denunciando la violencia de su país, en México, en el poema LLANTO POR MARISELA ESCOBAR: Hoy mi Patria se quiebra y desmorona, /su gloria es la transa y la maldad, /sus aguas son fango salitroso /y nuestro alimento rastrojo sin sabor./ Me dueles hasta el alma ¡Patria mía! La que un día fuiste doncella casta, /raptada por Velarde, por Pellicer cantada, /hoy, cual doliente fantasma, desgreñada /gimes por tus hijas, impunemente masacradas. /Patria, vendida, violada y traicionada. (3)

El papel que en la sociedad debe de jugar la intelectualidad y los poetas es importante para el esclarecimiento y para hacer un llamado a la consciencia histórica frente a los mejores designios de nuestros pueblos, pero esa consciencia – como me escribe Carlos Martín Valenzuela Quintanar: “no debe estar alertagada ni mucho menos pasiva, debe actuar pero con inteligencia con las armas del saber, de la exigencia a sus derechos pero lo más importante “unida”, sola será una voz sin eco, como un grito en lo más lejano de un desierto.”

En Isla Negra, edición poesía rompe silencio de septiembre de 2010*, se reproduce una selección de poetas internacionales que nos invitan a hacer una reflexión contra la violencia en este hermano país, y que de cierta manera también en otro grupo de países latinoamericanos y de África.

Los testimonios de los poetas son elocuentes como lo muestra el poeta salvadoreño David Escobar Galindo en su poema Duelo ceremonial por la violencia III: Húndete en la ceniza, perra de hielo, /Que te trague la noche, que te corrompa /La oscuridad; nosotros, hombres de lágrimas, /Maldecimos tu paso por nuestras horas…Ah si el violento asume la ley del aire, /Si aprieta en hierro impuro vidas y haciendas, /Si desala sus pozos de hambre sin dueño, /Si desenfunda el cáncer de su inconsciencia… (4)

La mexicana Lina Zerón en su poesía social concreta Un gran país, demuestra lo polarizado de las contradicciones sociales existentes y que alcanzan los niveles de una situación existencial muy cruda, y ella en sus relaciones y nexos los anima, los hace centrífugos: Vivo en un país tan grande que todo queda lejos /la educación, /la comida, /la vivienda. /Tan extenso es mi país /que la justicia no alcanza para todos.

Pero también la poeta de Xalapa, en Veracruz, Angélica González Macías, en su poema Amor de patria, intenta buscar esa defición de lo que es ella, precisamente, en la hora actual de la identificación existencial de los hombres. Los versos limpios, anhelantes y cargados de ternura, van descubriendo ese cuerpo y espíritu infinito, histórico pero fundamental que transcribe lo que los hombres de abajo sienten, y que no se hallan en los torsos o las definiciones de las historias engañosas -como se ha hecho la historia de los vencedores-. La poeta invierte y contradice la imaginación que la ha fecundado de otra manera, ella invoca ese cuerpo de la patria, como el cuerpo de un amante y lo viste de realidad y le da sus pertenencias en esta hora necesaria. Su sensualismo emerge pleno y vital dentro y fuera de ese cuerpo inagotable:

La patria es como el amor, tan inasible /Nace que nace por boca, boca que agarra los labios /Besa que besa los ojos, dedos, narices y manos/ La patria es soñar despierto, garabateando las horas /la patria te lleva encima, te lleva dentro, tan sola /la patria es ésa que aún, no ha salido de los sueños /la patria es la que hace manos, y hace tripas el cerebro /la niña que vive en ojos, y rebota en el recuerdo /la niña es esta nación, que se ha volado de incendios /es sirena imaginada, que se asolea los lamentos /patria que se inventa sola, con cascabeles al cuello /es dama de trapo y fuego, de miel y espinas por dentro /la patria, patria de ojos, papel de luna por dentro /la patria de los Velarde, indescubierta por cierto /la ráfaga de la patria, patria no estás y te encuentro
/ésa la del nombre verde, y el espíritu sangriento /el imperio cabalgando sobre los dientes de un perro /patria del papel de china, del papel de tu esqueleto /carta en la mano que dice: /No te he buscado y te encuentro.

En la musicalidad y el propio acento del soneto México de mi vida, ve la mexicana Griselda Álvarez Ponce de León a su país personalizado en un niño, el niño que también muestra su orfandad, la esencia del marginalizado dentro de la miseria material del drama diario:

Yo te miro en un niño de la calle, /cofre arriba limpiando un parabrisa /con la carita ayuna de sonrisa, /(ni una razón a que la risa estalle). /El vidrio diáfano “¡qué no se raye!”. /Mientras el porvenir del sin camisa: /violado por cualquiera, droga, prisa, /ganador de la vida en bocacalle. /Oscura piel de mugre sin aseo, /mirada con dureza que me embiste, /un sólido rencor que deletreo, /huesos al aire, niño que resiste. /Y ahí, aún en pie, ahí te veo /México de mi vida, imagen triste.

En su poema Del fuego, acaso, lo que Blanca Luz Pulido nos descubre con su simbolismo cálido, a veces escéptico, entre el fuego y el viento, entre lo que es llama vital y la que se apaga, entre lo que nace y lo que muere, entre lo que se forma y se desforma, lo que se oye de cerca y a la distancia, entre lo que se conoce y nos perturba, entre lo que se desea y no se encuentra, entre lo que se intuye y la espera, esos vasos comunicantes de lo que es lineal y lo que es circular con los acontecimientos perturbadores.
El fuego y el viento son confluencias que se atraen en la voz de la poeta mexicana, uno forma al otro, ellos son constantes como la existencia y el drama que la habita.

/Toda la noche vi crecer el fuego /y no pude tocarlo /ni sumarme a su encuentro luminoso.
/Toda la noche supe de su danza /de su comercio con el viento /y no quise sumarme a su llegada /ni celebrar su magnífico retorno. /El fuego es la renuncia de las cosas /a su aspecto tenaz, a su dibujo. /Toda la noche vi crecer el fuego /y no conocí su voz /ni apuré su llama. /Y aquí estoy.

La voz de poeta mexicano Jaime Torres Bodet (1902-1972), anteriormente reflejó también el momento como hoy otras generaciones lo repiten de manera diferente. Su poema Civilización alcanza en su voz expansiva los rasgos más realistas e impresionantes que superan a cualquier fantasía o el invento de una realidad, y cuya singularidad penetró hasta las mismas esencias globales contemporáneas : Un hombre muere en mí siempre que un hombre /muere en cualquier lugar, asesinado /por el miedo y la prisa de otros hombres…(5)

O como también en una trasmutación de muchos de los siglos de subsesión histórica y de colapsos sociales extremos fue recepcionada en forma genial por el poeta peruano César Vallejo en su poema Los nueves monstruos: I, desgraciadamente, /el dolor crece en el mundo a cada rato, /crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, /y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces / y la condición del martirio, carnívora voraz, /es el dolor dos veces /y la función de la yerba purísima, el dolor /dos veces /y el bien de sér, dolernos doblemente. /Jamás, hombres humanos, /hubo tánto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, /en el vaso, en la carnicería, en la arimética! / Jamás tánto cariño doloroso, /jamás tan cerca arremetió lo lejos, /jamás el fuego nunca / jugó mejor su rol de frío muerto! …(6)

Las tendencias en el Arte y la Literatura se desarrollan a medida que estas contradicciones sociales se establecen en las reflexiones de la intelectualidad, y esa intelectualidad las alumbra con las propias emociones de nuestro tiempo repetitivo pero diferenciado.

Las generaciónes actuales son contrarias al pasado conservador hecho tiempo de una subsesión histórica y guiadas por las clases que solamente han mutado en su dominio -como nuevos virreyes sin corona-, pero que siguen determinando el tiempo actual. Ellas son conscientes, que donde no prevalece lo verdadero, se levanta el sueño de la pura fantasía, que va y que viene con sus diversiones, sin reflexión alguna, pero que disloca la realidad o la ignora totalmente.
El camino de la fantasía no debe de trasgredir la regla en la cual solamente priman la individualidad ajena al prójimo y a su tiempo. La fantasía no se debe de convertir en un perturbador de su tiempo, sino con su mismo tiempo saberse medir y alcanzar su propia dimensión en la dimensión humana (AR). Ya como hemos visto, durante la Edad Media, muchos cientos de novelas de caballería llenaron sus espacios, pero la gran mayoría no han prevalecido en el tiempo como ha sido el inmortal “Don Quijote”.

Si es verdad que aquí la poesía cumple su función social y es reflejo y la expresión de una consciencia crítica de su tiempo – el calalizador de una sociedad-, entonces, los mismos intelectuales tendrían que reaccionar ya no desde sus propios escritorios (RGC), sino con el empuje y la razón sobre los mismos efectos negativos de la misma sociedad; pues ante el hecho histórico descubierto y trasmitido en sus metáforas, ya no hay que responder de qué lado el dado del destino siempre nos empujará al abismo, sino con el mismo poema en la mano pero con la iniciativa del cambio, confrontar al mismo destino con una iniciativa organizada. Pues como vemos, el poeta también es el inspirador social intelectual, es el testigo y el actor de su tiempo, él que despierta nuevas ideas de renovación y superación.
La comunicación nos globaliza, ella nos ha traído toda una serie de temas nuevos, que también se comparten y se confrontan en los escenarios mundiales, y ellos mismos los vemos en los diversos movimientos internacionales que se han formado y que desde hace un buen tiempo vienen irrumpiendo con sus publicaciones, y que con sus programas y praxis son ya una fuerza establecida frente a los acontecimientos mundiales. Por ello, también consideramos, que no hay una posibilidad del cambio social frente a lo establecido sin el fundamento de una cultura que contenga en lo esencial una estrategia de un manejo político y la praxis del cambio.

Bernau, enero de 2011

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