Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

La Paz siempre

Tito Alvarado.- A diario las noticias nos hablan de conflictos, grandes o pequeños que muchas veces terminan en guerras y violencias. Muchos de estos conflictos son fabricados por intereses fríamente calculados. Otras veces parten de prejuicios o pequeñeces humanas, recordemos que todas las personas que tienen un poder, son esencialmente humanas y muchas veces son víctimas de su ego, de su paranoia y hasta de su ignorancia.

A esto hay que decir basta. Lo podemos hacer desde la política partidista, desde una militancia social, desde una religión, los porfiados hechos demuestras que ninguna de estas vía ha aportado una Paz duradera. Entonces no queda otra opción que trabajar por la Paz desde otra perspectiva, la de la cultura y el cambio de paradigmas.

Que algunos países no estén en guerra, no significa que estén en paz. Para hacernos entender, necesario es definir de que Paz estamos hablando. En un cementerio hay paz, esta no es la Paz que los seres humanos vivos necesitamos ni estamos hablando de esa Paz, tampoco hablamos de la Paz que se escuda en el sometimiento ni de la Paz del miedo ni de la del fatalismo de aceptar un destino de parias.

La única Paz humana es la que emana de la convivencia humana con justicia social. Mientras el 0,7% de la población mundial goce del usufructo del 41% de la riqueza y el 68% más pobre se reparta el 3% no habrá Paz duradera. Entendemos por Justicia Social el hecho innegable de que el Planeta tierra es una casa común para los 7 mil millones de seres humanos y todas las formas de vida. En esta casa común hay recursos para que todos vivamos bien y en armonía con la naturaleza, solo falta un acto mayor de Paz y es cambiar la forma de relacionarnos, darle fuerza moral a la democracia y desarrollar el potencial creador de cada ser humano.

En esta Paz posible todos viviremos en armonía con nosotros mismo, con los demás, con la naturaleza. Si en esta asfixia de guerras y conflictos, algo hemos avanzado como género humano, hay que sentarse en una piedra e imaginar que maravillas podemos lograr en un ambiente de Paz y respeto por las diferencias culturales.

Imaginar eso posible, ya es un acto de fuerza moral que nos puede impulsar al cambio, antes de que los oscuros dirigentes nos lleven al punto del no retorno. Este es nuestro momento y hemos de vivirlo para y por la Paz con justicia social, recién en este punto podremos reconocernos como hermanos y hacer del trabajo una necesidad de vida y hacer de la vida un arte, el de vivir desde el yo hacia el otro en un plano de igualdad.

 

Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario