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La muerte de un poeta

Ian Welden

En memoria del poeta chileno Ramiro Deladanza

 

Cuando muere un poeta en enero

se abren los diques del planeta,

los huiros del Océano Pacífico se ocultan en las madrigueras,

y los niños lloran y lloran sin saber por qué.

 

Cuando muere un poeta en febrero

la pobreza se hace más vigente,

los zapatos del minero ocultan sus agujeros milenarios

y los caballos inquietos relinchan sus congojas en las iglesias.

 

Cuando muere un poeta en marzo

los estudiantes lloran

y es difícil distinguir si sus lágrimas son de cristal

o producto de los gases lacrimógenos.

 

Cuando muere un poeta en abril

crujen las placas tectónicas

y los planetas rugen de tanto dolor.

 

Cuando muere un poeta en mayo

las banderas y los estandartes rojos

dibujan consignas de amor

en las silenciosas Grandes Alamedas.

 

Cuando muere un poeta en junio

Santiago de Chile se viste de blanco,

los chincoles se niegan a hacer nidos

y las palomas emigran hacia Venus.

 

En los silenciosos meses de julio y agosto l

os poetas van muriendo de frío

y al llegar trotando septiembre

un poeta desconocido muere de tristeza

en los brazos de la Cordillera de los Andes.

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