Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

La Identidad Nacional y Cultural, Una Mirada Desde la Diversidad

Simón E. Martínez S. Tomado de Aporrea. El pensamiento, la capacidad de discernir y penetrar la realidad ha sido la constante que ha tejido las historias de las culturas y de las sociedades. Cada individuo edifica un sistema de ideas a partir de la experiencia del mundo, de la observación, y reflexión que esta conlleva. Los sistemas de ideas se convierten pronto en el cimiento de las organizaciones sociales, definiendo nuestro acontecer como culturas. El pensamiento es móvil, elástico y perfectible, intrínsecamente lleva la marca de lo plural y dinámico. Por ello todo pensamiento debe ser crítico, partir de múltiples lugares y apuntar siempre al cuestionamiento de lo estático e inmutable. El pensamiento único o hegemónico es una contradicción desde su origen, intenta abordar la infinita complejidad del mundo y del ser humano desde una única perspectiva, se pierde en una maraña gigantesca de árticos para justificar un fin generalmente para el beneficio de una elite en detrimento del resto de la humanidad

La identidad Nacional y Cultural se entiende como el conjunto de manifestaciones o expresiones que conforman la manera de ser del ciudadano(a) colectivo de una nación. Venezuela como personalidad colectiva se explica considerando la participación que en ella han tenido los indígenas, europeos y africanos dentro de una conformación muy compleja moldeada por relaciones de colonialismo, dependencia, estructuras de clases y otras configuraciones sociales. El indígena tenía ya para el momento de la conquista decenas de miles de años en su suelo natal y ningún enfrentamiento de clases sociales puede explicarse sin tener en cuenta esa realidad previa. Igualmente la procedencia africana de los esclavos y las mismas características de los colonos peninsulares le confieren a nuestro proceso histórico características muy especiales. La resistencia de Guaicaipuro, la rebelión del negro Miguel, el alzamiento de Juán Francisco de León, la guerra de independencia, la lucha armada de la década de 1960, el caracazo del 27F de 1989, las rebeliones del 4 de febrero y 27 de Noviembre de 1992 son movimientos que resumen siglos y milenios de experiencia histórica acumulada, de una memoria histórica colectiva constantemente enriquecida, de persistencias, de cambios y subversiones. La historia de nuestra identidad se explica conociendo los aportes que a esta hacen la población indígena precolombina y sus descendientes actuales así como el ímpetu de la inserción paulatina de europeos y africanos. Desde esta óptica se precisa un concepto fundamental como lo es CULTURA, que se define como las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad conformados por creencias, valores, costumbres, y conductas de sus miembros y que se usan en interacción entre ellos y con su mundo, comunicados y/o transmitidos de generación en generación a través del aprendizaje.

Del concepto cultura en general se deriva el de cultura popular entendida esta como la cultura de las clases subalternas; es con frecuencia la raíz en la que se inspira el nacionalismo cultural, es la expresión de los grupos étnicos minoritarios (…) La cultura popular incluye aspectos tan diversos como las lenguas minoritarias en sociedades nacionales en que la lengua oficial es otra; como las artesanías de uso domestico y decorativo; como el folclor en su acepción más rigurosa y más amplia; así como formas de organización social paralelas a las instituciones sociales formales que caracterizan a una sociedad civil y política dada, y el cúmulo de conocimientos empíricos y no considerados como científicos. Otras definiciones precisan que la cultura popular es la cultura de los de abajos, fabricada por ellos mismos, carentes de medios técnicos, sus productores y consumidores son los mismos individuos; que crean y ejercen su cultura. No es cultura para ser vendida sino para ser usada. Responde a las necesidades de los grupos populares.

La cultura popular auténtica, dentro de un contexto de dominación y explotacion, es el sistema de respuestas solidarias, creadas por los grupos oprimidos frente a las necesidades de liberación.

La cultura popular surge en los sectores populares de la conciencia compartida (aunque en sus comienzos ésta sea una conciencia vaga, poco lúcida) de sus necesidades, carencias y opresión, y a su vez genera conciencia, solidaridad, un lenguaje y un cumulo de símbolos, que permiten avanzar en la toma de conciencia y en la acción. La toma de conciencia popular pasa por sus propias creaciones, elaboradas y compartidas por sectores oprimidos a partir de una actividad solidaria. Y en esas formas culturales creadas por ellos reconocen y verifican sus circunstancias y su potencialidad de acción.

La cultura popular al igual que cualquier otra categoría de análisis sociocultural debe ser contextualizada y delimitada para su mejor utilización. En ese sentido la cultura popular está estrechamente asociada a los poderes creadores del pueblo expresados en la poesía, la danza, el teatro, el canto entre otras manifestaciones artísticas y que como tal responden o expresan una práctica social. Al respecto la teoría materialista de la historia precisa:

“…La creación artística está sometida a diversos condicionamientos donde también se libra una tenaz lucha contra la dominación, es así como la banalización del arte y la mercantilización estética esta a la orden del día en el régimen de producción capitalista, observándose claramente como el arte (salvo algunas excepciones) se asocia al marketing, a las tretas publicitarias y a la promoción de mercaderías que en algunos casos se coliga a la cultura de la muerte, la evasión y la violencia…”

En ese mismo orden la degradación de la capacidad creadora de los cultores se asocia a la imposición de patrones estéticos y al uso instrumental del artista y su arte, por lo tanto, contrario a este marco el artista y las artistas deben conectarse a una opción libertaria donde la forma y el contenido de ese arte se compenetre con el imaginario colectivo, con sus sueños, y esperanzas por la transformación revolucionaria de la sociedad, donde se reivindique a el campesino y a la campesina, a los y las estudiantes, trabajadores y trabajadoras así como con la defensa de la naturaleza, a la alegría, al amor e incluso el sufrimiento…”

Los mecanismos articulados por los sectores populares para dar satisfacción a las necesidades a nivel cotidiano frente al avance de la opresión, se denomina resistencia cultural, y los avances significativos por parte de los sectores populares sobre la cultura y la ideología de este sistema de opresión se denominan ofensiva cultural.

Si se piensa en alternativas reales, de trascendencia desenagenadora a la civilización liderizada por el capital, es imprescindible determinar las formas históricas de opresión que se entrelazan en las crisis civilizatoria de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. Es oportuno asumir en esta dirección la condición de Sistema de Dominación Múltiple (SDM). Su análisis debe realizarse teniendo en cuenta sus dimensiones económica, política, social, educativa, cultural y simbólica. Con ella se pueden integrar diversas demandas y practicas emancipatorias que hoy aparecen contrapuestas o no articuladas y evitar de esta forma nuevos y viejos reduccionismos ligados a la predeterminación abstracta de actores sociales a los que se les asignan a priori mesiánicas tareas liberadoras.

El contenido del SDM abarca las siguientes practicas : Explotación económica y exclusión social; opresión política en el marco de la democracia formal (Vaciamiento en la democracia representativa); discriminación sociocultural(étnico, racial, de género, edades, de opciones sexuales; diferencias regionales, entre otras); enajenación mediático cultural(paralización del pensamiento crítico a través de la velocidad de la imagen fragmentada y del simulacro virtual hiperrealista de la TV; depredación ecológica en el sentido de que la especie humana, colocada como “dueña” y no como “responsable” de la tierra, ha contraído una deuda ecológica, al no haber podido impedir la proliferación de modelos autoritarios de intervención en la naturaleza, que han destruidos los ecosistemas.

Teoría de la traducción
Existen algunos multiculturalismos que implican espacios y procesos de dominación que no se conocen y que son tan terroríficos como la explotacion del trabajo o la esclavitud; en ese sentido no hay que perder de vista que el multiculturalismo liberal cuenta con herramientas que permiten sentar las bases para pensar la diversidad en clave de desigualdad natural. La teoría de la traducción mantiene intacta la autonomía de las luchas como su condición. Hacerse mutuamente inteligibles significa identificar lo que nos une y es común a las entidades que se hallan separadas por sus diferencias reciprocas. La teoría de la traducción permite identificar el terreno que subyace a una lucha indígena, a una lucha feminista, de genero, una lucha ecológica, entre otras sin cancelar nada de la autonomía o la diferencia que le da sustento.

Bibliografía
István Mèszaros. 2007. El Desafío y la Carga del Tiempo Histórico: El Socialismo del Siglo XXI. Fundación Editorial el Perro y La Rana. 2009
Gilberto Valdés Gutiérrez en Diversidad, Identidad, Articulación: Construyendo Alternativas desde los Movimientos Sociales Movimientos Sociales y Emancipación Social Humana ¿Identidades encapsuladas o articulación de lo diferente en América latina?. Ed. Ciencias sociales La Habana.
Carlos Lanz Rodríguez 2006. Tesis Programáticas del Socialismo Revolucionario.
Marco Antonio Delgado 2005.Cultura Popular. En busca de una Definición.
Héctor Rosales. 2004.Culturas populares Definiciones y Acciones.
Esteban E. Mosonyi. Identidad Nacional y Cultura Popular.
sems70@hotmail.com

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