Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

La envidia es mala consejera

lu

Lucy Ortiz

Tiky, alegre saltaba, corría cuando Denise, su madre, regresaba de trabajar, se le colgaba del pecho. Mientras le daba besos en la frente. Denise respondía con halagos y caricias, Magi medio tosca y con el fin de interponerse al cariño que su madre le profesaba a su hermana, se acercaba con lágrimas en los ojos y entre fingidos sollozos le estampaba un beso en la mejilla a Denise, y como sabrán Magi era reacia para lavarse los dientes, los besos le apestaban; áh; pero era sutil, sentimental, estaba vigilante de todo; se daba cuenta que todos rehuían a sus caricias y más a sus besos, cosa que la incomodaba, le causaba dolor y odio creía que la despreciaban, se sentía sola.


Los celos eran evidentes en Magi que veía a Tiky, alegre su imagen menudita, graciosa y cada vez que cantaba o hablaba le celebraban con caricias y se mostraban felices sus padres y amigos. Magi trataba de llamar la atención muchas veces hacía locuras para impresionarles, cantaba sus tonadas exageradamente fuertes, a cada estrofa añadía un final espeluznante, usando un sonido único, que resultaba bastante Norteño: Auuuuuuuuuaaaa, hasta con una lánguida punta al final. 

Desgraciadamente cada vez que cantaba se escandalizaban los vecinos, llegaban furiosos a exigirles que la callaran. Era frustrante para Magi que se sentía inferior; mostraba una enorme tristeza pero era notable que dentro de ella deambulara un mal sentimiento, “la envidia”, en ciertos gestos que ya no podía controlar dejaba al descubierto el odio hacia Tiky, en ocasiones se refugiaba en el rincón más alejado para meditar, mientras Tiky, inocente, seguía cantando alegre, sacudiendo sus vestiduras ignorando el sentimiento de Magi. Hasta que un día Magi, puso en marcha un plan macabro, destructor, para que le dieran más atención. Ignoraba que las querían a las dos por igual, la diferencia era que Tiky cantaba lindo, su vestidura por naturaleza era hermosa, con un color verde vivo y puntos amarillos, su boca chiquita y graciosa, un poquito puntiaguda cuando comía se veía como si estuviera colando los alimentos, toda ella era graciosa y sabía hablar. Mientras Magi, usaba un vestido negro, sus ojos siempre estaban ligeramente llorosos, le gustaba arrastrarse en el suelo, su boca era ordinaria, cuando comía hacia ruido feo, de manera tosca, pero la amaban cosa que no logro entender que con todos sus defectos era tan querida como la más bonita del universo. La resentida Magi, seguía madurando su plan, pensando en deshacerse de Tiky; juntas jugaban, casi siempre estaban solas. Sus padres trabajaban, Sergio era un apuesto negociante y Denise una elegante aeromoza, trabajaban mucho, razón por la cual casi nunca estaban en casa, un día que Tiky cariñosamente se acercó a Magi, ésta ya estaba decidida y le asestó una terrible mordida, la arrastró por el suelo rasgándole su vestido y su cuerpo, lanzándole las más duras amenazas, de tal manera que de esa golpiza e costó reponerse, le dejó las piernas semidesnudas, cuando Denise regreso de su trabajo casi se muere del susto, se preguntaba, ¡Oh Dios! ¿Qué ha pasado?

Nadie dijo nada, Magi, estaba contenta y tranquila, mientras Tiky ya no canto ni le hizo caricias como todos los días a Denise, su madre. Magi, se dio cuenta que su plan era funcional, que las cosas estaban cambiando sin importarle el dolor de la inocente Tiky su hermana. El problema de seguridad se agravó para Tiky, que tenía terrible miedo quedarse a solas con Magi, mostraba una desesperación ilimitada cuando veía que todos salían.
Hasta que un día Denise decidió investigar qué pasaba con sus pequeñas, se despidió de Magi, tomó su paquetera, que siempre llevaba consigo, se refugió en un lugar donde no podía ser vista por ellas. Tiky en cuanto quedo a solas con Magi, corrió enloquecida subió a lo más alto que le fue posible y se alojó en un lugar donde Magi no la viera, pero esta Magi era astuta, se dio mañas y la encontró, en cuanto pudo la sacó del refugio y la tiró por el suelo, Tiky gritaba aterrada ante la furiosa hermana que la perseguía, en el afán de defenderse se introdujo debajo del sofá donde la malvada no podía entrar, Denise alarmada se hizo presente justo cuando Magi, mostrando sus ferrosos dientes, gruñía y luchaba por sacar a Tiky para estrangularla.

Denise gritaba ¡No entiendo! qué pasa Magi, porque ese odioso comportamiento, la única razón que tienes para sentirte mal con Tiky, es la diferencia física y sus virtudes, pero ella no es culpable de que tú seas diferente, mi esposo y yo decidimos tener dos criaturas de diferente especies para llenarles de amor sin importar los colores ni habilidades, tú no puedes castigar a una inocente sólo porque tú tienes complejo de inferioridad, si sabes bien que tú eres parte de este grupo familiar, habitante de este planeta, Tiky es tu hermana. A los seres no se les puede castigar por los dones que nuestra madre naturaleza os haya dado. Magi, estaba avergonzada pero no desistía de su agresión en contra de Tiky y más aún hoy que se dio cuenta que su plan funcionaba, que había despertado el terror en todos los habitantes de la casa, Tiky yacía moribunda en los brazos de Denise, que la revisaba cuidadosamente, Tiky tenía golpes en todo el cuerpo, mordiscos y arañazos, que Magi le había asestado por la terrible envidia que la corroía. Al darse cuenta de lo delicado del caso, la pareja acordó no dejarlas solas puesto que la envidia es tan dañina que puede llevar a los seres a cometer el peor de los crímenes,. Con este razonamiento la buena pareja se turnaba para vigilar a las pequeñas, un día, en un pequeño descuido, no se dieron cuenta Tiky desapareció.

La familia se puso muy triste, la buscaron todo ese medio día en el jardín, en los árboles aledaños, donde los vecinos, cada vez que escuchaban cantos melodiosos de pericos pensaban que era Tiky, cayó la noche, la pareja amenazando a Magi con un severo castigo dieron por inútil la búsqueda. Se durmieron sin cenar, cansados y tristes, entre lágrimas y sollozos recordaban las caricias de su querida Tiky que era parte valiosa de la familia, de igual manera sentían cariño por Magi, aún que fuese mala, al parecer ya no era solo negra de color sino de corazón por su actitud hacia Tiky, a la cual había arrastrado a la desesperación al grado de que Tiky ya había tomado la decisión de cuidarse porque le parecía que era pecado que su propia familia la asesinara; al día siguiente Denise abrió el refrigerador en busca de algo para desayunar aun sin apetito, consternados por la desaparición de Tiky, más al mover de sitio un paquete de verdura se encontró a su amada Tiky con el cuello tieso y la cabeza hundida entre las verduras Denise grito: Hay mi periquita.

La Magi ladraba elevando el hocico, una mirada ardiente de desprecio la cubrió para siempre.

Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario