Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Informe al VII Congreso de Proyecto Cultural SUR

Palabras iniciales

Lo primero es situarnos en el mundo. Noviembre del 2016, en el sur de América, en Santa Fe, Argentina. En el mundo siguen las injusticias, las represiones, las negaciones, las violaciones, la violencia, las emigraciones, el despilfarro, el hambre, las guerras, los golpes del poder, los descalabros económicos. El 1% de la población mundial concentra el 50% de los recursos del planeta. Los problemas avanzan hacia su punto del no retorno. Hay recursos que se acaban, otros que se dilapidan, el clima ha cambiado y este cambio nos afecta nuestro modo de vida. También están los ejemplos de ética, lucha por el medio ambiente, la justicia social, la integridad de las mujeres, el respeto a los pueblos originarios, la paz y por los cambios necesarios a la continuidad de la vida en el planeta. Es la plena manifestación de la esperanza.

Decir noviembre, 2016, es situarnos a 25 años y algunos meses de un abril en La Habana, donde comenzamos a darle forma a una idea de ayuda mutua. En realidad fue el inicio de algo mayor; descubrir nuestras propias fuerzas y emprender la audacia de dar de lo nuestro, lo mejor. De la idea inicial, una revista con dos consejos editoriales, sacamos un número, otro quedó en la imprenta, pasamos a la inclusión de todas y todos quienes están en condiciones de sumar sus visiones. El camino recorrido nos sitúa en un pequeño grupo de románticos entregando un aporte colosal a la humanidad, sin otros recursos que los propios, hemos hecho realidad varios cientos de sueños.

Este noviembre nos juntamos de nuevo a conversar, disfrutar del hecho artístico, reconocernos en la diversidad y aunar criterios para continuar la marcha.

A) Quiénes

Somos personas diversas en cuanto a su cultura, nivel educacional y lugar en la escala social, también somos diversos en relación a las aspiraciones, disciplinas artísticas, dinámicas de trabajo. Nos une la diversidad, nos une la aspiración común, personal y colectiva, de superación, llegada a un público participativo y creación de herramientas propias. En definitiva somos lo que hacemos desde nuestras realidades. Unimos nuestros latidos para ampliar resultados y, sobre todo, para valorarnos en la acción, la creación y la transformación.

B) Qué

Hace 25 años, cuando partimos con la idea SUR en La Habana y Montreal, nos unía solo el deseo de hacer una revista. Desde ese entonces hasta ahora ha corrido mucha agua bajo los puentes. El qué hacer está dictado por nuestras visiones, necesidades y capacidades de acción. La unión de diversidades significa la multiplicación de quehaceres diversos. Pudiéramos sumar voluntades en un qué hacer único, sería más de lo mismo y duraría apenas un suspiro. Nuestro quehacer es definible a partir de las necesidades locales, de las necesidades de quienes abrazan la idea de reconocernos en el otro, lejos de los grandes pequeños defectos de lo inmediato, lo intrascendente, lo centrado en el ego personal, lo banal, lo encasillado en los límites del sistema. Estamos abriendo una puerta a todo un universo superior de posibilidades.

C) Cómo

La diversidad significa también distintas capacidades, en general podemos decir que somos capaces de improvisar de acuerdo a los desafíos que asumamos. Aquí no puede haber nada escrito, lo escribimos con actos y estos dependen de qué tan lejos seamos capaces de ver en la maraña de la realidad actual, inmersa en un mundo que no acaba de morir y otro que no acaba de nacer. Hasta la fecha nos hemos batido a pulso, a porfía y voluntad, sin dejar de lado estas cualidades necesario es proponernos dar un salto y buscar formas estables de financiar nuestros empeños.

1 El aleph* de los problemas es también el álef de las soluciones

Suponer un ángulo donde convergen todos los sucesos puede no ser una posibilidad, pero sí una probabilidad. Visto en sentido amplio, un lugar donde converjan hechos es también un punto desde donde se puede ir a las fuentes. Si pudiéramos escribir la historia de las ideas humanas, tendríamos un compendio completo de lo sublime y lo estúpido con una amplia frontera de banalidades y buenas intenciones. Dicho compendio quizá sería tan inútil como muchas de las políticas gubernamentales.

Acontece que los seres humanos nos movemos en cuatro espacio-tiempos, uno es el de los intereses personales, generalmente de corto alcance, otro es la ley del menor esfuerzo, un tercero sería el de acomodar y/o interpretar los hechos y un cuarto es el miedo en sus múltiples facetas. Esto nos da como resultado el que nadie recibe un mensaje de la misma forma ni actúa con las mismas motivaciones ni premuras. Estos espacio tiempo en que nos movemos los seres humanos, socialmente hablando, no dificultan la misión de vernos en el otro y actuar en base a intereses mayores, pero a la vez es lo que vuelve interesante todo intento por asumir la cultura como la herramienta fundamental para la transformación.

Algunos gurús, con cierto dominio de lo esotérico, nos anuncian una entrada a la cuarta dimensión, pregonan un cambio, como algo que llega de fuera, no como algo producido por la interacción del género humano en su medio ambiente. En sentido lato, la cuarta dimensión es nada más y nada menos que el tiempo. Ya vivimos en el tiempo, el detalle es que no todos asimilamos las coordenadas actuales. Los tiempos pasado, presente y futuro, tienen una distinta lectura, asimilamos lo pasado en concordancia con nuestras capacidades de recordar; el presente es apenas una tenue línea divisoria entre lo ya sido y lo por ser, resulta imposible retenerlo; en cambio el futuro es una puerta abierta, la cruzamos a cada instante. Nuestro dominio del tiempo no es manejar a la perfección una agenda de trabajo, sino prever los hechos y prepararnos para enfrentarlos. En el mejor de los casos el futuro es como lo hayamos imaginado, según trabajemos en conciencia por ese futuro. La tuerca al revés es que en la realidad intervienen muchos factores de los cuales no tenemos dominio. Aún así hay una línea general que sí podemos controlar.

El mundo del 2016, está al borde de todas las probabilidades, se puede construir un mundo de Paz o podemos amanecer cualquier día con la novedad de guerra atómica relámpago y sus consecuencias desastrosas para todas y todos. Los problemas están a la vista, las soluciones también. Implementar soluciones implica conocimientos y recursos, no siempre al alcance, por otra parte, muchas veces los problemas nos nublan la capacidad de acción. En tanto creadores tenemos capacidades para adelantarnos, imaginar soluciones, hacer conciencia y crear, a partir de necesidades, las herramientas que posibiliten un impacto mayor, una trascendencia en la sociedad.

2 Tres ejemplos de la estupidez hecha acción

Ya estamos sufriendo las consecuencias de los muchos desastres producidos por las acciones descabelladas de la humanidad, movida por intereses no precisamente humanos. El sistema nos dice que somos individualidades, nos encandilan con eso de la libertad y la democracia, dos términos sin mayor significado que los intereses de quienes los manipulan. Podemos seguir asistiendo como simples espectadores al desastre o asumir el arte, el trabajo cultural como una herramienta para la toma de conciencia y movilización de las mejores capacidades para producir un cambio radical.

Veamos tres ejemplos y situémonos en la vorágine de lo imposible hecho realidad.

I Los premios Nobel

¿Significan algo? Si, el asunto espinoso es que no todos estamos de acuerdo en su real significado. Lo que sí, lentamente se asimila como una verdad de profundo abismo, es que este se le ha entregado, en su mayoría, a gente del norte, dicho esto no como un punto geográfico, sino como un hecho ideológico. Las ideas dominantes son las ideas del norte. El premio Nobel de la Paz muchas veces ha sido entregado a vulgares asesinos. Ahora el de literatura, entregado a un cantautor, nos pone la vida dura, los que hacemos arte desde la escritura tendremos que ponerle música y salir a cantar nuestros textos. Más sencillo resulta persistir en más calidad, más arte y desentendernos de premios salvo el del reconocimiento moral.

II Las elecciones en Estados Unidos

En Estados Unidos se está desarrollando el circo de una campaña electoral, dos partidos se disputan el poder con candidatos desprovistos de valores morales. Imposible saber cual es peor que el otro. Históricamente el imperio ha impuesto su voluntad mediante tres factores funestos: uno es la exportación de su cultura, se producen más películas en India que en Estados Unidos, pero en esta parte del globo vemos, casi en exclusivo, películas hechas en Estados Unidos, con la marca de su poder, en resumen podemos decir que todos los héroes están en su territorio; un segundo factor es la corrupción de nuestros políticos y negociadores. En todo convenio con Estados Unidos hay la marca de su forma de lograr acuerdos: el sexo, el dinero fácil o el accidente inesperado; un tercer factor es el control de los medios de comunicación (manipulación) masiva. Los dueños podrán ser nacionales, pero las noticias que transmiten son redactadas acorde a los criterios editoriales del norte. En definitiva nada nuevo, nada bueno.

III El gasto en armamento, mucho del cual nunca se usará

Los estados del SUR tienen ejércitos con la sola excepción en nuestra América de Costa Rica, ¿alguno puede ganar una guerra contra el norte? ¿es necesario mantener ejércitos para una posible guerra con nuestros vecinos que en realidad son hermanos? Visto con sentido humano y lógica fraterna, no se necesitan los ejércitos ni hay justificación alguna para gastar recursos en lo que no sirve a los pueblos. Los ejércitos con su enorme gasto en armamentos y aparataje inútil son parte del problema, nunca de la solución. Imaginemos y proyectemos un mundo sin ejércitos y lo que esos recursos, invertidos en lo necesario, pueden significar para la felicidad humana. Veamos la Paz no como una meta, sino como un medio para alcanzar objetivos que nos permitan superarnos como especie humana, en armonía con el medio ambiente.

3 Las ideas motrices

En el transcurso de estos años, escuchando los latidos de los otros e incorporando sus visiones a las nuestras podemos resumir algunas ideas motrices. Su implementación requiere tiempo, paciencia, dedicación, conciencia, en esto estamos. Seis pudieran ser las ideas motrices de un accionar diverso:

1.- Ser cultura de cambio por un cambio de cultura.

2.- Trabajar desde lo local con visión global, lo global con visión local.

3.- Hacer las cosas de distinta manera.

4.- Respetar al otro, nunca decirle lo que tiene que hacer, sí facilitarle la labor.

5.- Crear las condiciones para el desarrollo del potencial creador.

6.- Ser la crítica mortal al mortal sistema.

4 Revolución cultural

Revolución en su sentido lato significa una vuelta de rueda. En sentido político se la asocia a un cambio violento, quienes han impuesto esta idea son los que se benefician con el actual estado de cosas. Vivimos en un mundo regido por el anti valor del lucro personal a costa de los otros. Hemos dicho anteriormente que se requiere un cambio de paradigma, un cambio en la forma de relacionarnos entre nosotros y a la vez un cambio en nuestra relación con el medio ambiente. Prioricemos las relaciones simbióticas en contra peso a lo dominante, que son las relaciones parasitarias.

Estos tres puntos constituyen lo central de una revolución cultural, este empeño puede ser nuestro sur, ya no basta con la creación artística que comienza y termina con el autor de una obra X. La civilización humana, la vida en la tierra están sufriendo un cambio sin precedentes, si continuamos por esa senda, dicho en porteño, vamos al muere. Defender la humanidad, defender la vida impone un arte que marque rumbos, un arte que trascienda. Esto es lo que podemos denominar revolución cultural.

En otras palabras estamos en el punto en que pueden cerrarse de golpe los caminos a la vida y al mismo tiempo estamos en el camino de las soluciones, sin cambio de cultura no hay justicia social ni cambio político perdurable en el tiempo.

5 Mostrar al mundo el camino del ejemplo

Un jueves 20 de octubre he dado por terminado este documento, en Ciudad de Guatemala se inaugura el Festival Cultural de la Avenida de los Árboles, en Santa Fe y muchos otros lados se finiquitan los preparativos para el VII Congreso, para estar en él. Hace un año terminábamos un viaje por una parte de México, nos abría camino la compañera Patricia Elizabeth Torres, con ella y su grupo de danzas ancestrales inauguramos diez parques por la PAZ y sembramos acacias y plantamos árboles en diversos lugares, fue una hazaña, un gesto de amor, una acción de paz.

Imposible resumir la enorme cantidad de acciones en cada uno de los lugares donde la idea SUR ha encontrado eco, a riesgo de dejar más de alguno fuera intentaré darles una idea somera. El Festival Internacional de Poesía de La Habana, Sureditores La Habana, Montreal y un breve destello en Guanajuato, Caracas y Lomas de Zamora, Disco SUR México, La sopa SUR, el Monumento a la Sopa SUR en la Plaza donde está la llama permanente por la PAZ en Vancouver, Canadá, El Festival internacional de Poesía Palabra en el mundo, con diez versiones y más de dos mil eventos anuales en 54 países, la inauguración de Parques y Bosques de la Paz en México, el Festival de Rolas en México, el acto presente en cada evento de Plantar el Árbol de la poesía en México (por lo menos en la parte Central y norte, la Casa de la Cultura en San Juan de la Maguana, República Dominicana, las veladas, recitales y notas de prensa en Granada, España, el Congreso de Poesía Brasileña en Bento Gonçalves, Brasil, la participación con exposición de artistas plásticos en la Feria del libro de Ribeirao Preto, allí mismo, los mosaicos en las plazas donde se rescatan edificios patrimoniales, los Salones de artes plásticas en Brasilia, Bento Gonçalves, Piriapolis, Buenos Aires, el Festival en las Nubes en Huamanga, Ayacucho, Perú, el Festival internacional de Poesía de Mozambique, la construcción de la Casa del Poeta en Curanilahue, Chile, el Encuentro nacional de escritores en Palpalá, Argentina, etc. A esto le podemos sumar un Festival itinerante de poesía en Chile, el Festival del Jardín en León, México, el Círculo de Pensamiento Crítico en Rancagua, Chile. Más las innumerables lecturas de poesía, los talleres, los encuentros, los conciertos, las presentaciones de teatro, los gestos poéticos, las diversas formas de participación local en Palabra en el mundo. Necesario es volver a insistir en que no somos una organización, estos eventos y acciones son creación heroica de quienes en cada lugar asumen su parte de la misión. Se mencionan no para dar la idea de tremenda organización, si para que nos veamos en la creatividad, en lo multidisciplinario, en el potencial de una acción constante con el sello de la diversidad para hacer la diferencia.

Hemos asumido la ética de ir con la verdad por delante. Estamos lejos de que todas y todos comprendan la colosal envergadura de la idea SUR, hay quienes se cansan, es como cansarse de ser la persona que somos, hay quienes se suman por sí aquí les cae algo, hay quienes esperan las soluciones que le puede dar otro, hay quienes no hacen su parte para comprender que el ser único que son, tiene mucho que ganar si se libera de sus lastres y suma su visión y acción por el futuro que queremos y necesitamos como especie humana.

En el mundo hay muchas cosas y personas importantes, pero nada, absolutamente nada hay más importante que cada una de nosotras y cada uno de nosotros. El sello de la unicidad no es tanto para diferenciarnos, es para resaltar que somos importantes en nuestra manera de sentir, en nuestra forma de ser y hacer, esta importancia se realza si entregamos nuestra cuota de imaginación, de esfuerzo y nos asumimos como creadores de nuestro propio destino en armonía con el otro y con el medio ambiente.

6 Los si y los no de la cotidianeidad

En cada realidad hay variantes culturales diversas de características adversas para nuestra labor de creadores y hay también los alicientes de la necesidad. Se asume como una verdad escrita en hierro: “la necesidad hace al órgano”, con todo, esto no es mágico. En el ser humano se da el caso que algo puede ser bueno para algunos y malo para otros. Las necesidades de los creadores son similares, por muy diversas que sean la cultura y las características locales, hablamos de espacios y herramientas para poner la obra en contacto con su público. El sistema de mercado lo convierte todo en mercancía y esta debe producir una ganancia, es decir las implacables leyes del mercado se aplican también a los resultados de los creadores y artistas.

Podemos seguir así, simulando una felicidad pasajera, pues hemos logrado dar algunos pasos en el desarrollo de nuestra obra, una exposición, un concierto, una presentación de un libro, una puesta en escena de una pieza de teatro, etc., etc. Enfrentados a la tela en blanco, a la hoja (en realidad a la pantalla) en blanco, a los instrumentos de música en silencio, se nos impone el dilema de agregar nuestros latidos. Antes se suponía que todo era asunto de inspiración, hoy sabemos que es trabajo. Todas y todos pueden llegar a genios, solo hay que poner un 99% de trabajo y un 1% de inspiración. La creación es trabajo, búsqueda, paciencia, constancia hasta lograr un resultado al que nada más podamos quitarle ni agregarle.

Contra este trabajo tenemos las circunstancias de la cotidianeidad. Los avatares del diario vivir, la lucha por el sustento, las fatigas de la envidia, el desaire del no reconocimiento, los cantos de sirena del sistema, las adulaciones, los miedos a perder lo poco que tenemos, los enredos de ocuparnos de asuntos alejados del tema central. En esta realidad cuesta arriba nos movemos y en estas realidades se nos impone el deber de avanzar. En la diversidad de situaciones y campo para la divergencia, hay tres asuntos en que todas y todos podemos estar de acuerdo: cada ser humano es único, a cada cual le llega la hora de su muerte, todo es movimiento.

La tierra tiene poco más 4 mil 500 millones de años. Los seres humanos somos los recién llegados a la vida, en este breve lapsus hemos logrado destellar como seres inteligentes, copar toda la tierra y ahora asistimos al desmérito de amenazar la vida sobre la tierra. Lo cual pone en duda la inteligencia. Para que cada ser humano avance, poco, casi nada vale la experiencia externa, es la propia experiencia la mejor herramienta de cambio, pero, paradoja, aún con toda la inteligencia somos los únicos que podemos chocar dos o más veces con la misma piedra.

Estas verdades de nada sirven si no sirven para iluminarnos el camino. Se trata de ya no ser el producto de nuestras circunstancias. Se trata de, a partir de nuestras circunstancias, hacer de nosotros un producto nuevo, al amparo de esta posibilidad tenemos la ciencia, el conocimiento al alcance de la mano, la capacidad de análisis, habría que agregarle la constancia, el deseo de cambio, la paciencia, la autocrítica, para enmendar rumbos.

En la vida de los seres humanos se da una relación dialéctica entre individuo y colectivo, algunos sistemas de pensamiento pregonan que el individuo lo es todo, otros dicen que el colectivo. La realidad indica que nadie podrá sobrevivir un día prescindiendo del otro. En todo está la participación de un otro que no conocemos, pero está en nosotros, en las miles de formas de las cosas y los hechos de la vida. Seamos individuos entregando a la sociedad nuestros mejores latidos. Los sí de toda creadora y todo creador son los de reafirmarnos en el compromiso para con la calidad de nuestra obra, en retroalimentarnos de y retroalimentar a la sociedad, de entregar imaginación para la superación individual y colectiva.

En este instante de rumbos perdidos, estamos para ser la clave. Se trata de ir de frente a las dificultades, recurrir a la imaginación, superarlas sumando a cientos de miles en el hecho artístico y en el hecho de producir un cambio de cultura.

7 Propuestas audaces

1.- Aceptar los hechos, definirnos oficialmente como Movimiento Cultural con participación plena de personas, núcleos de trabajo y organizaciones con identidad propia diversa.

2.- Seguir el ejemplo de otros:

a) a partir de la experiencia en Rancagua: impulsar la creación de Círculos de Pensamiento Crítico;

b) a partir de la experiencia en Leon: impulsar la puesta en marcha de Festivales del Jardín, con participación de organizaciones y personalidades ecologistas.

3.- Multiplicar los esfuerzos por la campaña Verde Esperanza; Parques para la Paz, poemas para la vida.

4.- Organizar Festivales de la Cerveza artesanal con un sello artístico y dar impulso a la creatividad local.

5.- Definir la actualización de los estatutos en el VIII Congreso. Nominar ahora un número x de personas que hagan una propuesta formal.

6.- Entregar a cada miembro del Consejo una responsabilidad especifica, acorde a nuestras necesidades y resoluciones.

7.- Desarrollar la idea de Calendario SUR, recuperando y actualizando el Calendario azteca.

Palabras finales

Cada Congreso es un avance y es un retroceso. No somos los mismos. Algunas personas se cansan, otros seguimos incansables. Se suman nuevas voluntades. Por momentos parece que no avanzamos. Es decir hay un juego dialéctico de avance y retroceso. En esta dialéctica, 25 años hacen una diferencia. Cuando en el 2041 celebremos 50 años, la multiplicación de las acciones, el aliciente de los resultados, la suma de cientos de miles, recién ahí podremos decir que le hemos dado a la vida su lugar de dignidad, respeto y florecimiento.

Decimos con Vallejo

hay, hermanos, muchísimo que hacer.

Escrito en Casa Azul, Morin Heghts

p. Tito Alvarado

Nota * Según Borges, el Aleph es el punto mítico del universo donde todos los actos, todos los tiempos (presente, pasado y futuro), ocupan “el mismo punto, sin superposición y sin transparencia”. De lo cual se desprende que el Aleph representa, tal como en Matemáticas, el infinito y, por extensión, el universo.

Aleph es también el título de una novela de Paulo Coelho, que se deriva de una interpretación mística del cuento de Jorge Luis Borges. Según la Real Academia de la Lengua, en español debe escribirse y pronunciarse “álef”.

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