Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Entrevista a David Cortés Cabán

Entrevistado por: Miguel Antonio Guevara

David Cortés Cabán (Arecibo, Puerto Rico, 1952). Poeta y crítico perteneciente a la diáspora puertorriqueña, es una de las voces más características de la poesía caribeña contemporánea. En 2006 fue invitado al III Festival Mundial de Poesía de Venezuela. Ha publicado: Poemas y otros silencios (1981), Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1991), El libro de los regresos (1999),  Ritual de pájaros (2004). Recientemente ha publicado en Monteávila editores latinoamericana,  Islas. Sus poemas y reseñas literarias han aparecido en revistas de Estados Unidos, México, Venezuela, España y Puerto Rico.

Poeta internacional invitado del 8vo. Festival Mundial de Poesía de Venezuela

M.A.G Aunque vive usted en New York, viaja constantemente a su querida isla. Es de suponerse que aun en la distancia mantiene una visión de lo que sucede en su tierra natal, no sólo desde el punto de vista social y político, también del ambiente literario. Gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación entre los creadores se ha intensificado la interacción y reconocimiento, además de la distribución de la obra. ¿Podría usted configurarnos o al menos comentarnos sobre la realidad de la actual poética puertorriqueña, cree usted que hay una mayor repercusión continental de sus hacedores, sin ánimos de ponernos enciclopédicos o retóricos, podría usted dibujarnos lo que tiene que decirle al mundo la poesía puertorriqueña?

D.C.C Sí, estoy bastante enterado de lo que sucede en la Isla.  Estoy pendiente de lo  que ocurre en Puerto Rico ya sea en el plano político o en el plano social y cultural. En lo que concierne a la cultura, al arte, a la literatura se están haciendo cosas sumamente importantes. No porque haya una política de gobierno para fomentar la cultura (en este caso pienso en la poesía). Creo difícil de señalar que en la agenda de los señores que manejan el destino del país hallemos algún interés o sensibilidad para fomentar la poesía o las artes en general.  Sin embargo hay revistas literarias y grupos que independientemente de lo que  sucede en la Isla, están trabajando para expandir el radio de conocimiento y concientización de lo que se está haciendo en Puerto Rico. Por ejemplo, se ha creado el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico y el Festival de la Palabra. Y aunque sabemos que hay mucho trabajo por hacer, hay cosas importantes que ya están aconteciendo. El problema es que no tenemos editoriales que expongan la literatura puertorriqueña en el extranjero como lo hace España o Estados Unidos. Y a excepción de algunos escritores puertorriqueños de reconocida reputación internacional, muchos otros excelentes poetas son poco conocidos o desafortunadamente ignorados en el extranjero.  Sin embargo, este problema es un mal que también afecta otros países de Latinoamérica.  Esto es lo que me han manifestado algunos poetas aquí presentes en el 8vo Festival Mundial de Poesía. Y estrechar estos lazos y abrir vías de amistad y reconocimiento es lo que se está  haciendo hoy día en Venezuela.  Pero volviendo a la poesía puertorriqueña, te diré que la mayoría de nuestros poetas están creando una poesía excelente, una poesía de calidad, una poesía que está a la altura de la mejor poesía que actualmente se escribe y se lee en Hispanoamérica o España. Lo que sucede es que hay bastante desconocimiento de  nuestra poesía por las razones que te he señalado anteriormente.

M.A.G Usted comparte su oficio de escritor con el de docente. En parte tiene usted un tipo de responsabilidad al acercarles la literatura a los más jóvenes. ¿Alguna vez ha influenciado en el arte de la creación a sus estudiantes, como docente de literatura usted cree que ha ayudado a configurar nuevos seres interesados en la escritura, en la poesía, podría hablarnos de su experiencia de servir el conocimiento, el conocimiento literario?

D.C.C Bueno, he tenido la oportunidad de trabajar en las escuelas públicas de Nueva York y, además, como profesor universitario pero nunca he hablado de la poesía que escribo. Creo que escribir siempre es un acto privado, un acto del que uno no debe andar presumiendo. En realidad una que otra vez he enseñado un curso de Introducción a los estudios literarios, pero no he mencionado que escribo ni he tratado de tocar este asunto. Creo, sin embargo, que el salón de clase es un excelente espacio para hablar de poesía porque los estudiantes están interesados y prestos a aprender.  La poesía por demás es una excelente vía hacia el conocimiento de la vida y el mundo, una experiencia personal que se completa en la lectura y la experiencia del otro.

M.A.G ¿Hay alguna voz emergente puertorriqueña con la que se haya topado recientemente de la que usted pueda hablarnos?

D.C.C  Respecto a esta pregunta, te diré que hay un sinnúmero de voces importantes que en mi país son ya una lectura obligada para los estudiantes de las escuelas públicas o privadas y para los universitarios que entran a los cursos de literatura.   Yo siempre trato de leer a todos los poetas que pueda, sin importar nombres ni prestigio. Lo importante es leer para saber qué están haciendo los demás, para saber por qué rumbos va la poesía. Yo mismo, creo, estoy entre los que emergen. Lo importante es tratar de hacer una poesía que se sostenga por su calidad, por la vitalidad de su lenguaje y por lo que en el futuro esta misma poesía pueda significar par las nuevas generaciones.

M.A.G Tiene usted un hermoso vínculo con nuestro país. En una ocasión me ha comentado que es gran amigo de Ramón Palomares y otras personalidades de nuestra literatura, incluso ha tenido la oportunidad de publicar varias veces en nuestro país, el más reciente por la casa Monteávila editores latinoamericana, que lleva por nombre Islas. ¿Qué identifican estos versos, a qué obedece la metáfora geográfica telúrica, tiene algo que ver con el descubrirnos a nosotros mismos, algo del interior, de la condición y el valor humano?

D.C.C  Desde que conocí en 1997, en Nueva York, al poeta Don Ramón Palomares ha nacido entre nosotros una gran amistad.  Ya había leído algunos de sus poemas en la revista Poesía, de la Universidad de Carabobo, en Valencia.  Siento hacia Palomares, además, una profunda admiración pues siendo un gran poeta, como lo reconoce la crítica y la admiración que sienten hacia su obra y su persona incontables amigos y lectores, no se ha dejado confundir por la fama, ni se ha dejado influenciar por la vanidad. En su poesía se pasea su alma límpida y libre de la hipocresía y de los atavismos sociales que tanto perjudican a la humanidad. Su obra es de una naturaleza siempre abierta hacia el prójimo, de una poesía fundada en la historia y la cultura de los pueblos, escrita en un lenguaje que siempre desborda en un profundo sentido humano. Y es que en Venezuela siempre ha habido y hay grandes poetas. Yo he tenido el privilegio de compartir y ser amigos de varios  y/o de conversar, a veces de paso, con algunos de ellos.  Traigo a mi mente los que ya se han marchado dejando en nuestro corazón, y para el bien del país, el esplendor de sus obras.  Pienso, por ejemplo, en José Barroeta (que conocí una mañana en la Universidad de los Andes), en Juan Sánchez Peláez, en Eugenio Montejo, en Ely Pérez. Y con los que he conversado como Ramón Ordaz y Rafael Cadenas, o con los que he mantenido una duradera amistad: Adhely Rivero, Víctor Bravo, Carlos Osorio, Luis Alberto Angulo,  Antonio Trujillo, Roberto Márquez, Luis Alberto Crespo y el querido Catire Enrique Hernández D’Jesús. He tenido el privilegio de recientemente conocer también a Juan Calzadilla y a Gustavo Pereira.  A los poetas Don Ramón Palomares y Enrique Hernández D’Jesús les debo haber sometido mi libro Islas al Consejo de Redacción de la Junta Editorial de Monte Ávila.  Por otro lado, es cierto lo que dices, Islas tiene que ver con nuestra condición humana. Más que una metáfora geográfica es una metáfora del ser.  Una metáfora representativa de nuestra interioridad, aquello que descubrimos en nuestro tránsito por la vida, en nuestro paso de la vida hacia la muerte.

M.A.G Recientemente ha visitado usted Venezuela con motivo de la celebración del 8VO FESTIVAL MUNDIAL DE POESÍA. ¿Con qué experiencias retorna a sus ámbitos?, siempre digo que esta fiesta responsabiliza a los visitantes a mostrar el verdadero rostro de nuestro país, que ha sido ocultado por algunos medios de comunicación internacionales, además de Caracas visitó usted el estado Amazonas, en donde compartimos con hermanos de los pueblos indígenas. ¿Qué mensaje lleva usted al mundo después del festival, qué tanto cree que este evento estreche las relaciones culturales con el resto de los países participantes?

D.C.C Siempre que he viajado a Venezuela encuentro el mismo cariño y solidaridad. Es una grata experiencia compartir aquí con tantos amigos y conocidos. Se es feliz en el reencuentro con los amigos y poetas que  mantienen siempre un alto concepto de la amistad.  Camino libremente entre la gente del pueblo, observo el paisaje, veo cómo están ocurriendo cambios favorables y necesarios para que exista más igualdad humana. Siempre es un grato placer compartir con la gente del pueblo. Gente sencilla y orgullosa de sus raíces y de sus luchas, personas que abren sus corazones  tratándote siempre con cariño y respeto. Mi viaje al estado Amazonas fue una gran experiencia que nunca olvidaré.  Pienso que me ayudó a reflexionar sobre la existencia humana, sobre la belleza del paisaje  venezolano, y sobre el significado del amor. La lectura compartida con otros poetas de la región en la Cinemateca del estado Amazonas, mi viaje a la comunidad indígena, la reunión en la casa del doctor y excelente poeta Carlos Botto Abella, junto a su querida esposa y demás compañeros/as,  permanecerá siempre como un recuerdo imborrable en mi corazón.

Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario