Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Enero

por Amalia Arellano

Era un hermoso día para morir, viviendo.
Arde el verano y la ausencia de garúa.
Un estío que atrapa lagartijas.
Uno que otro matuasto entre las pajas.
Plenitud. Soledad.
Ni una brizna de hierba entre los pechos.
Un templo. Un santuario. Oscuridad.
Y yo en ella.

Era una gloria morir en ese enero.
Parada en los umbrales de la pena. Espero.
Se aproximan los potros de la noche.
Un cuervo tiembla de deseo en su desierto.
La sangre salpica las estrellas…
Los muslos. La pasión y la memoria.
Un grito. Un grito y un silencio.

Hasta el viento callaba.
Féretro pequeño. No nato. Lagrima seca.
Sublevación.
Enredados, un pulpo, una medusa.
Un cordel de oro. Una garra. Un galope.
Dos gritos. Dos gritos y un silencio.

Era un hermoso día para vivir, muriendo

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