Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

El ruido

Joan Mateu

Estaba cansado de tanto ruido y de tantos golpes. Desde que le  habían recluido en aquel sanatorio todo eran reverberaciones, murmullos y  gritos. Tanta algarabía le impedía dormir y se sumía agotado en un duermevela  en el que el atronador ruido le mantenía en vilo. Sin duda tenía que ser el  aviso de algo, quizás una premonición, pero el envolvente sonido hacía que no  pudiera concentrarse. …
Llamó a un celador. Lo había hecho ya en otras ocasiones y  no le habían hecho caso. Como mucho le amenazaban con encerrarle en aquella  habitación blanca y acolchada a la que temía más aún que al ruido. Pero hoy  había un celador nuevo y merecía la pena probar. Si conseguía detener aquel  suplicio durante unos segundos ya sería toda una victoria. Le dijo al celador  que escuchara con la oreja pegada a la pared. El hombre de bata blanca y cara  rubicunda pegó su oído al muro y al cabo de medio minuto de atención dijo: “No  oigo nada”.
– ¿Lo ves? ¡Pues todo el día así! – respondió cabreado  pero contento al fin de que otro hubiera escuchado el insoportable ruido del  silencio.
tomado de Inventiva Social

 

Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario