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El Ciclo del agua

Lilia Veloz, tomado de Argenpress

Según el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos), se evidenció un aumento global de la temperatura atmosférica de 0.3 a 0.6 grados centígrados desde 1960, siendo en la región polar donde se produjo el mayor ascenso (2.5 º C).

De continuar el ritmo desenfrenado de contaminación del aire por los gases de efecto invernadero, se calcula que dentro de 40 años la temperatura promedio del planeta aumentará entre 1.8 a 3.0º C.

El sobre calentamiento del orbe es una consecuencia directa de la actividad humana: las industrias y la utilización de las energías fósiles, junto a la deforestación incontrolada e irracional, son las principales causas del aumento del CO2 de la atmósfera (aumentó su concentración un 30 por ciento desde 1960).

Medidas en mil millones de toneladas, las emisiones globales de CO2 se cuantifican en 9.7-9.1, de las cuales, 77 % son producidas por la combustión de petróleo, gas y carbón mineral, y el 22 % por deforestación e incendios de los bosques.

Los océanos y la vegetación captan, a partes casi iguales, el CO2 emitido (2.3 los océanos-1.9 a 2.3 la vegetación mil millones de toneladas) en tanto queda en la atmósfera 4.5. Es fácil comprender la ecuación y las medidas necesarias para revertir este desequilibrio.

Los países más industrializados y de mayor consumo energético, son los grandes responsables de la producción de CO2, dentro de ellos Estados Unidos y China que se niegan a firmar acuerdos internacionales con fines de limitar la contaminación atmosférica, priorizando sus intereses financieros sobre la salud de la humanidad.

El recalentamiento atmosférico influye sobre el nivel global de los mares (eustasia) ya comprobado por los mareómetros y, de forma más controvertida, por sondas espaciales, que muestran cifras mayores. El nivel del mar aumentó 1.8 milímetros/año en el siglo XX.

Los estudios retrospectivos extendidos, con punto de partida en la última glaciación, hace 20 mil años, muestran grandes variaciones en la altura del mar, con un ascenso total de 90 a 120 metros hasta nuestros días, atribuido a la fusión de los hielos, con una aceleración máxima entre los 15 y 6 milenios, que tuvo su pico 14 mil años atrás, cuando el mar subió 20 metros en el lapso de 500 años. La fusión de los hielos antárticos, serían la causa.

Este aumento del nivel del mar tiene muchas consecuencias: modificación de la fauna costera, desaparición de deltas, influencia sobre humerales, inundaciones y probabilidad de sumergir las costas bajas de los continentes e islas. Las más amenazadas son las del Pacífico, Tuvalú, Vanuatu, etc. En lugares bajos, se concentra la mayoría de las grandes ciudades del mundo.

¿Dónde vivirán esos millones de personas desplazadas?. El mar es lento pero inexorable. ¿Las ciudades futuras serán construidas sobre palustres?.

El aumento de la temperatura ambiental, no sólo produce la expansión del mar, sino además, acrecienta la evaporación: los ríos, lagos y mares interiores se desecan. El Amazonas, el río más importante del mundo, tuvo en el 2007 un descenso record de su nivel que superó en 0.50 cms. al anterior, 40 años atrás (106.46 mts. a 105.47).

La atmósfera, cargada de vapor de agua, lo descarga en forma de lluvias torrenciales, según vientos que obedecen a leyes físicas precisas, temperatura, cadenas montañosas, provocando terribles dramas humanos, como los que se viven en estos momentos desde el sur de Estados Unidos hasta Brasil, pasando por América Central, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, España, China, Indonesia, etc., etc.

Toneladas de agua y lodo, arrastran todo lo que encuentran a su paso; las laderas de cerros y montañas deforestadas, apiñadas de casitas, en su mayoría de fortuna, se despeñan, dejando atrás dolor, muerte, desolación. ¿Dónde ir?. ¿Qué hacer?.

Al poco tiempo, la gente vuelve a levantar su nueva casa precaria en el mismo sitio, con los mismos riesgos. La pobreza tiene muchos rostros y ninguno.

En la naturaleza, nada se pierde, todo se transforma. Como una madre previsora, almacenó el agua de reserva en napas freáticas y en hielos eternos, en preservación de las especies.

No contó con que tiene en su seno un hijo depredador y avaro: el hombre, por si hace falta decirlo, quien descubrió el tesoro escondido en sus entrañas. Los acuíferos están muy bien ubicados, por cierto y, aunque hoy nadie tiene derecho a ignorar su importancia, se le contamina con desechos industriales y agrotóxicos.

La mirada del hombre se dirige hacia arriba y descubre los picos nevados; la tierra tiene minerales muy valiosos y hay que extraerlos. Las empresas mineras, en su mayoría transnacionales, usan las nieves en el proceso de purificación de los metales.

Toman agua limpia y devuelven al medio ambiente, agua contaminada. Por suerte, los pueblos están más concientizados sobre estas criminales actividades y sus protestas cada vez toman formas más colectivas, más firmes y vertebradas.

Se define el nivel de nieve, que depende de la latitud y de la altitud, como la altura, medida en metros sobre el nivel del mar, en el que la superficie terrestre está cubierta de nieve en un 50 por ciento más en el período de un año. Para el Ecuador, es de cinco mil 500 metros MSNM y, a nivel del mar, desde 65.70 grados, latitud norte-sur. El derretimiento de los valles del Himalaya, tal vez sea una señal para que esos niveles sean modificados.

Los hielos continentales (indlansis), las banquisas y los icebergs, son los que pueden fundir con rapidez. Groenlandia pierde 240 kms cuadrados por año y, otro tanto, la Antártida Occidental. El Glacial Groenlandés Kangerdlugssuag, de un km. de espesor y 7.2 kms. de ancho, aumentó su velocidad de desplazamiento de seis mts/año en 1988/96, a 14 mts. en el 2007.

El agua dulce, codiciado botín de futuras confrontaciones mundiales, se funde en el mar. En las aguas de los deshielos, de las bases de los glaciales y en sus corrientes subglaciares, han desaparecido en cuestión de minutos, lagos de hasta dos kms de diámetro en Groenlandia y el sur argentino.

La fusión de los permafrost (piso gélido compacto) no es, por suerte, inmediata; se estima que tardaría millones de años. En las zonas polar árticas, el permafrost abarca Groenlandia, el norte del Labrador, noreste de Alaska, norte de Fairbanks, parte del noreste de Siberia, norte de Mongolia y Kamchatka. Su fusión aumentaría el nivel del mar en siete metros. En tanto, el de la Antártida lo haría en 60 metros.

Son cálculos estimativos, sin que se tenga en cuenta las posibles variaciones de las corrientes oceánicas. El derretimiento de los hielos polares nórticos ya ha producido liberación de gas metano, cuyo efecto invernadero es entre 20 a 50 veces más potente que el del CO2.

Otra posible consecuencia del calentamiento del planeta, son los fenómenos de El Niño y de La Niña. Producidos por la interacción entre atmósfera y océano, se presentan en forma de inundaciones y sequías.

Normalmente, las aguas cálidas de la zona occidental ecuatorial del Pacífico, se desplazan por acción de los vientos alisios, de este a oeste, hacia la costa oriental de Indonesia y el norte de Australia; generando la corriente normal de El Niño.

Este fenómeno, en honor de Jesús, denominado así por los pescadores peruanos, se debió a que ellos observaron que, en el mes de diciembre, disminuía la riqueza de peces. La razón por la cual se produce está aún en discusión, en cambio se sabe cómo se produce.

El punto de partida es un calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico Occidental, en más de siete a ocho grados sobre la normal, con aumento de la presión atmosférica y un enlentecimiento, incluso calma, con inversión de su orientación (soplan de oeste a este), trayendo al Pacífico Oriental calor y humedad, con aumento marcado de precipitaciones en los países occidentales de América.

Al finalizar el fenómeno de El Niño, que se produce cada dos a siete años, y que dura desde varios meses hasta cuatro años, la corriente fría de Humboldt, vuelve a bañar las costas de Chile y Perú, trayendo la bonanza para los pescadores, con el retorno a la normalidad, pero cuando ella es exagerada, aparece el fenómeno de La Niña, seco y frío.

Se designa con el nombre de termoclima al plano isotérmico de 20 grados que separa las aguas superficiales de las profundas. Cuando más profundo está ese plano, más cálida es el agua de la superficie y mayor su evaporación.

Cierta vez, refiriéndose a una situación compleja, una amiga me dijo: o la comprendes o la dejas.

Vivimos en un mundo en el que los ecosistemas están íntimamente relacionados y en los que, las acciones que actúan sobre ellos, no deben dañar su equilibrio, pues las consecuencias son impredecibles.

No podemos ver, a través de una pantalla de TV, las catástrofes “naturales” en las que el hombre es el gran responsable, cada vez más frecuente y más violento, sin abogar por la conservación y respeto hacia la naturaleza.

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