Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

El camino de la profundidad es un camino muy solo; uno puede perderse hacia adentro como hacia afuera

Guillermo Guzmán (Barcelona, Venezuela)

La mente actúa como espejo de la realidad, se trata de que la reflexión del pensamiento acompaña el acto de saber apropiado cuando no intervienen factores distorsionadores de la cuestión a considerar.
Son muchos los elementos que intervienen e influyen de modo natural en la dinámica de toda realidad, y si por añadidura están de por medio focos de perturbaciones deliberadas y orientadas a confundir al hombre que ha de percibir determinada realidad fáctica, el acto de saber se torna erróneo ya que de una realidad desfigurada y atapuzada de prejuicios, nada bueno ha de percibirse; todo lo contrario.
La prensa sedicente, he acá el saco: “TalCual, Venevision, Globovision, El Nacional, Últimas Noticias, El Universal, Televen, Meridiano, ETC y -dele que no viene carro-” hace del acto de “informar” -que no informar- una mercancía y eso es funesto porque solapa datos que deberían estar en claro.
La información distorsionada es un arma de guerra porque ataca a grandes masas humanas y las aloca para luego someterlas a la esclavitud mental. Es evidente que los medios de difusión de embustes trastocan la verdad y la muestran con un ropaje que representa la trampa.
Recuerdo cuando Chávez extendió su mano con un clavel para obsequiar a la mujer venezolana, en un acto público, pero al día siguiente el periódico de Teodoro lo presentó con una pistola en vez de con la flor.
El camino de la profundidad (y de las profundidades) es un camino muy solo, no todos quieren y a la vez pueden emprenderlo expresamente pero hay que ir ahí a explorar; en los abisales de la mente está el ancla de la esclavitud y de la cual debemos zafarnos.
Hay que descolonizar la cabeza de muchos, todavía, pero para eso hay que combatir a fondo a la prensa sedicente, al cine de pacotilla, en fin, al modelo capitalista que todo lo somete a un solo patrón, al rígido modelo de pensamiento egoísta, fragmentario y cerrado, que somete a cada quien a nadar como en un océano oscuro.
Pero, sobremanera, téngase presente que no será posible un hombre nuevo en la escuela vieja diseñada por el humanismo burgués.
Las ideas también se corroen como el hierro; el socialismo bolivariano es algo todavía por hacer y el hombre nuevo en él, deberá navegar con otra bitácora: Un modelo de pensamiento abierto, renovador, pleno de valores del humanismo revolucionario.
Hay que tener gran fortaleza de criterios para profundizar el pensamiento y no perderse hacia adentro porque ese camino es un camino muy solo; hay que saber también donde estamos parados para tampoco perdernos hacia afuera por efecto de las perturbaciones de la televisión y del periódico manipuladores, entre otros factores pervertidos y pervertidores.
La guerra de USA contra nosotros y por intermedio de sus lacayos del poder mediático, se orienta contra la cabeza del venezolano; pretende el enemigo destruir la autoridad interior de cada votante y sumirlo en el conformismo; la obediencia emanada del miedo a la transformación hacia un modelo político, económico y social contrapuesto al capitalismo chupasangre, se inscribe en la extrema complejidad del hombre por largos años sometido al condicionamiento de la consciencia, mediante embustes, medias verdades, falacias persuasivas y otras triquiñuelas, cuestiones nada sencillas de deshacer de buenas a primera, a menos que entre otras, alternativas, esté de por medio el reentrenamiento de la conducta, en este caso, exponiendo al sujeto a informaciones verdaderas, al debate democrático, a esquemas de pensamientos en que la libertad se ponga de manifiesto.
Cada persona debe reconocer la naturaleza de su propio comportamiento para poder centrarse en sí mismo y abrirse sin miedos a las innovaciones y salir de la crisis de identidad a la que el modelo capitalista lo somete.
Aquí en Venezuela se está dentro de un proceso ya indetenible, nadie de nosotros es un eslabón aislado pero el que así lo crea, está pelando bolas y quedará a la zaga.
Se debe estar consciente de que el cambio de perspectivas hacia un modelo socialista bolivariano conlleva beneficios para todos aunque no todos upen a conciencia, el porvenir.
Un poco de fe no indigesta a nadie pero para avanzar hay que apoyarse en el conocimiento y en la ética revolucionaria, más que en aquélla; por sí mismo, solo, el conocimiento no basta para avanzar, de modo que, en consecuencia, el socialismo bolivariano avanza y, más, sobre “cenizas de última generación” porque está avalado por la ética bolivariana, que es decir, la ética revolucionaria.
El patriotismo es lo que nos aporta la moral de combate contra las hordas escuálidas -lamebotas de los hijos de Monroe-, en defensa de la soberanía.
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