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Ecología. ¿Pensar erróneo o verdadero?

Juan José Balatti, tomado de Agenda de Reflexión. En 1869 Ernesto Haeckel introdujo el término “ecología”, del griego “oikos” (casa, hogar) y “logos” (estudio, tratado). Entendía por ecología la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su ambiente que incluye transporte de materia y energía. En 1920 el científico ruso Vladimir Vernadsky hace lo propio con el concepto de biosfera e inicia la  visión moderna de las interrelaciones entre la litosfera, la biosfera y la noosfera. Dice “la superficie que separa al planeta del medio cósmico es la biosfera, visible a luz del sol, aunque recibe una cantidad infinita de otras radiaciones desde el espacio…esta poderosa fuerza cósmica le imparte un nuevo carácter al planeta…la materia de la biosfera, activada por la radiación, colecta y redistribuye la energía solar, y la convierte en última instancia en energía libre capaz de hacer trabajo sobre la Tierra…la capa exterior de la Tierra no se debe considerar como una región de materia sola, sino también como una región de energía y fuente de transformación del planeta…la materia de la biosfera es fuente de transformación donde se manifiestan directa de fuerzas cósmicas que actúan sobre la Tierra”. V. Vernadsky “La Biosfera” 1926.

Este nuevo concepto amplia la “casa, el hogar” superando los límites del planeta tierra incorpora al sistema solar para su estudio. Así el sistema solar es un todo interrelacionado, del cual la tierra es parte activa. El cosmos no es una caja vacía donde flotan estrellas y planetas, sino un espacio-tiempo-físico integrado por radiaciones electromagnéticas y cósmicas. Nuestra casa, es un caserón, es una mansión de dimensiones galácticas. Si el sol tiene ciclos de 12 años entre su actividad de mínima a máxima, estas se irradian y manifiestan en cambios en todo el sistema solar, en la tierra acontecen terremotos y/o erupciones volcánicas. El hombre puede y debe estudiar (logos) estos cambios para conocerlos y evitar consecuencias no deseadas. Sino estará en la peor de las crisis, la del pensar erróneo.

Entre otras “crisis”, financiera, política, energética, alimentaria, la llamada “crisis ecológica” también tiene sus raíces, en una forma de pensar errónea. Pensar la crisis aislada de su contexto, limitada en si misma, termina por volverla irracional, hacen de la ecología una ideología y no una ciencia. Hoy se nos bombardea con el peligro del cambio climático, con el efecto invernadero, con la contaminación por el CO2, hasta hace unos años era el agujero de ozono, todas verdades parciales, relativas. Cambios climáticos hubo y muchos durante la existencia del sistema solar, en millones de años. Recordemos las glaciaciones, la tierra estuvo cubierta de hielo y todavía no la habitaba el hombre, por ejemplo. La tierra incluye a la litosfera, la biosfera y la noosfera constituida por el hombre generador de conocimientos. Las tres realidades, que son una, se originaron a partir del sol hace millones años y continúan evolucionando como parte de un sistema, el solar, que forma a su vez parte de una galaxia. Es el acontecimiento de la creación que se despliega en el espacio-tiempo-materia-energía, donde el hombre, fruto de esa creación, la continua por ser capaz de conocerla. Hoy el cambio climático, los terremotos, los sunnamis, son originados por los cambios en el sistema solar y en las radiaciones magnéticas, que afectan a la tierra como parte del mismo sistema y no por la actividad humana, aunque esta pueda agregar pequeñísimas alteraciones.

La tierra es parte del espacio-tiempo-físico de la biosfera, que se ha ido formando, creando, a través de millones de años mediante la interacción de las radiaciones solares y cósmicas, sobre la masa original de materia proveniente del sistema solar, hasta alcanzar la fotosíntesis que convierte la energía solar en energía química almacenada en nuevas moléculas, principalmente hidratos de carbono. En el comienzo de esta etapa el exceso de oxígeno producido por la fotosíntesis se regulo con la aparición de nuevas formas de vida, los consumidoras de oxigeno, los mamíferos y  el mas evolucionado de ellos el hombre, único y diferente del resto de lo existente, con capacidad de pensar, nueva manifestación de la energía originaria.

En este proceso se produce un flujo continuo de materia y energía en la cadena de la vida. La sobrevivencia humana dependerá de la capacidad del hombre de organizar y crear flujos biogénicos. Esta migración de átomos constituye las estructuras de la vida que interactúa con fenómenos más allá de la atmósfera, como son las radiaciones solares y cómicas. Podríamos pensar que nuestro cuerpo actual no contiene ninguno de los átomos ni energía que teníamos al nacer.

La tierra en su corteza es la región donde se lleva a cabo la transformación de la energía de las radiaciones en energía-vida, por la cual nos integramos al sistema solar.

En este proceso de migración de átomos se analiza por ejemplo en ciclos del agua, ciclo del nitrógeno y ciclo del carbono. Sin embargo estos ciclos se interconectan formando un sistema, una red. Los cambios en la concentración del nitrógeno, cambian la tasa de fijación del carbono y perturban el ciclo del carbono, lo que a su vez cambian la tasa de fotosíntesis, perturbando los ciclos del oxígeno y del agua, que a su vez perturba el ciclo del nitrógeno. Esto implica un enfoque sistemático para implementar políticas integrales y no parciales. Este proceso puede y debe continuar evolucionando a través de nuevas plataformas de infraestructura con nuevos proyectos de ingeniería biosférica, más agua-riego, caminos, ferrocarriles y energía.

En la tierra, en el campo como la llamamos hoy, existe la primera y más eficiente industria. Esta industria tiene millones de millones de fábricas. La fábrica se llama cloroplasto, la maquina clorofila, el proceso fotosíntesis. Así el campo primero es una industria y luego una actividad agropecuaria. El productor agropecuario mejora la captación de energía solar mediante tecnologías que aumentan el rendimiento por hectárea de los cultivos, esta acción es continuidad-superación del proceso que comienza en el sol. Si, la mejor máquina conocida y probada es el cloroplasto donde se producen glucosa y otras moléculas. Utiliza como materia prima agua, anhídrido carbónico y energía de la radiación solar, todos insumos gratuitos que el sistema aporta para la vida, para el hombre, para el pensamiento, dando continuidad a la creación de todo, es decir del cielo y la tierra.

En síntesis pensar de modo verdadero y no erróneo, debe significar para nosotros los hombres, que el  conocimiento es la única fuerza capaz de entender y mejorar cualquier crisis, evitando introducirnos en el laberinto del pensar erróneo, que genera falsas crisis sin salida, incluida la ecológica. Un sabio criollo nos sigue recordando que “el hombre puede desafiar cualquier mudanza si se halla armado de una sólida verdad”…

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