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Dos poemas de Amelia Arellano (Proyecto Cultural SUR San Luis)

HAY QUE MATAR EL MENSAJERO

Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor, cuando el Hombre se vence a si mismo”

JOSÉ DE SAN MARTÍN (25 de febrero de 1778- Fecha probable de nacimiento)

 

Había que matar al mensajero, amor.

Calcinar el mensaje. Lapidarlo.

Vaciar la memoria y las ideas.

Momificar la carne.

Apagar los relojes. Detener el tiempo.

Hoy es hoy. No hay ayer.

Hay que borrar las huellas.

No hay muertos, solo desaparecidos”

Cerrar los ojos, los oídos, la boca.

No mires, no escuches, no hables.

Hay que talar árboles, raíces, frutos, brotes.

Matar al enemigo, amor.

Dejar vivo al Flautista de Hamelín.

Alimentar hocicos y cuidar el queso.

Apagar el sol. Tapar la luna con las manos.

Detener el río. El mar y las mareas.

 

Yo te visto, tristeza, de rodillas.

Abatida entre huertos de angustia.

También te he visto, levantarte.

Elevarte entre tristísimas naranjas.

Acariciar la desnudez de los duraznos.

Vencer al enemigo que hay en ti.

La luz, inmensa gira.

Entre molinos, vientos y revoluciones.

Gira, gira.

 

TIBIEZA*

Está frío aquí

Dicen que el sol está muy lejos”

NELA RÍO

 

Doña Francisca nadie, camina sobre escarcha.

Extraviada.

Si hasta su nacimiento fue un error.

No ha enterrado a su madre ni a su padre.

Ni a su hijo. Perdido. Interrumpido.

Apoya su hastío en el suelo mojado.

Huele a orina y cerveza.

Hay un techo con lamento de vides.

-Las uvas están verdes-

 

Un olor conocido le aflora por las manos.

Tan castas. Tan vacías.

 

Una mujer frutal aparece entre lunas de infancias.

Trae un cesto con naranjas.

Tan dulces, tan suaves, tan humanas.

Doña Francisca mira con ojos de perro apaleado.

Y se encuentra con un Río de llanto contenido.

Con lana de cordero. Con mate, con bracero.

Con un techado hecho por manos de hembra.

 

Doña Francisca levanta su cansado rostro.

Huele el aire. Encontrada. Hallada.

Ella.

Una lágrima de amor, caliente, en suspenso queda.

Y una lluvia de azahares cae sobre su techo.

Está tibio aquí.

Quizás el sol no esté tan lejos.

 

* Poema basado en Doña Francisca sin techo por Nela Río



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1 comentario

1 Daniel { 10 julio 2012 - 15:21 }

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