Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Doce augurios para el año 2012

Desde el lejano tiempo en que los primeros homínidos se aventuraron a lo desconocido, dos han sido las constantes; una es el temor y otra la osadía. Tanto una como la otro característica todavía están presentes: ¿Qué de nuevo se ha producido?, en realidad poco casi nada, pues lo que los seres humanos hacen es un acumular de cosas, el saber se ha transformado en una cosa, y lo que va por dentro no ha tenido un cambio radical. Desde el miedo vemos y explicamos mucho, casi todo; desde la audacia de atrevernos a investigar que hay más allá han surgido, no sin lucha contra el miedo, primero las preguntas y luego las respuestas, estas respuestas han contribuido al desarrollo científico técnico que tenemos hoy.

La paradoja es que ya inmersos en los primeros años del tercer milenio, todavía tendemos a explicarnos el mundo desde nuestros miedos y todavía nos hacemos preguntas y elaboramos respuestas sin llegar a la esencia. El miedo es un pesado lastre que nos ata y nos impide desarrollar lo mejor del potencial que tenemos cada uno de nosotros.

Teniendo presente esta dualidad y la necesidad de encontrar nuestro punto de equilibrio me atrevo a saludar este fin del año 11 y comienzo de año 12 con lo que deseo para mi y para todos, menos para los responsables del desquicio que es la vida actualmente:

1 Atrevernos a preguntar a que le tenemos miedo.

2 Que la respuesta no nos haga temblar y pasar a la acción de enfrentar la vida sin temores.

3 Aprender a dudar de todo como un método de análisis.

4 Analizar para ir seguro a lo que queremos como vida digna.

5 Dejar de ver la vida como foto o como anécdota. Ver el movimiento, el crecimiento de la hierba y desde el movimiento asumir la esperanza como acción para hacer posible lo que parece imposible.

6 En el movimiento vernos desde ayer al hoy, para definir nuestros pasos hacia un futuro mejor para todos.

7 Dejar de medir el tiempo en fracciones temporales, medirlo en la huella de nuestro paso, en la acción para un resultado.

8 Asumirnos como actores y actuar desde lo local con una visión de lo global.

9 Cada uno de nosotros está inmerso en una cultura y con sus actos la expone, qué esta sea la cultura a la altura de las necesidades humanas y en ella influir con el sello de nuestra visión de mundo mejor.

10 Desde nuestra individualidad asumirnos como parte de un colectivo mayor, y desde él, plantear y trabajar por las soluciones, qué el drama hoy es la continuación de la vida.

11 Desarrollar a su máxima expresión la osadía, la capacidad de hacer preguntas y encontrar respuestas y en estas respuestas asumir el desarrollo de nuestro potencial como persona humana.

12 Qué la vida sea más el resultado de nuestra acción en determinada circunstancia y no nosotros ser el resultado de determinadas circunstancias.

En este fin y comienzo, un abrazo desde todos los rincones donde palpita la vida.

En la poesía de los actos puros nos vemos cada día,

Tito Alvarado

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