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Cuba: Ay, Mama Iné, Bola de Nieve o un café para los poetas

Por: Jesús García Clavijo, Fotos: Yenicet Rodríguez Martínez, Irene Cruz Martínez e Irene García Cruz

Con Bola de Nieve me encontré cinco veces en un corto tiempo -tan corto que nunca llegamos a conocernos- pero la primera vez fue en el Níspero, una playa con un ranchón en la bahía santiaguera, siendo yo muy niño y observador,  que no dejé pasar de mis recuerdos aquel negrito gordo y gracioso  que -caminaba casi bailando a su estilo- y ese mismo día entonaba una canción que le dio la vuelta al mundo y en su voz decía así: “Ay mama Iné, todo lo negro tomamo café”… pero  más que la canción recuerdo que al mirarle a los ojos pensé: este hombre, es bueno.

ay mamá inés

Hoy día 7 de enero se reunieron en la peña de Reinaldo García Blanco, un grupo de intelectuales de la provincia Santiago de Cuba en el recientemente inaugurado café  “Ay mama Inés” en los alrededores de la Plaza de Marte y allí micrófono en mano habló el escritor argentino José Luis Melano y dijo: Vengo del norte argentino, de un lugar llamado San Pedro de Jujuy, muy parecido a esta ciudad de Santiago de Cuba…  desde sus primeras palabras sobre las características de su país se sentó muy cerca mío,  -frente a su computadora-  me miró a los ojos y me trajo aquel mismo presentimiento de cuando conocí a Bola, pensé de nuevo: este argentino, es bueno.

Y así fue, cuando terminó de clavar el último clavo de su cuento… “Llevaba cuatrocientos sesenta y cinco clavos destruidos, cuatro mil ciento quince martillazos y la pared tenía doscientos noventa y dos agujeros, pero al fin el clavo estaba firme y listo para ser usado. Todos manejaban perspectivas para el destino del clavo.” pero yo no, yo sabía que ese clavo -ese definitivo clavo- lo había colocado en los sentimientos solidarios de las personas allí reunidas  -que además de los aplausos-  le brindaron su afecto y cariño.

Valga buen comienzo para este lugar lleno de ensueños por nuestro Bola, el “Mamá Iné” de Eliseo Grenet  y de los cuentos de José Luis.

Los poetas dijeron sus poemas, volvió la lírica de Juanita Poché, -poeta cubana, radicada hace 18 años en Argentina- quien dedicó elogiosas palabras a su casi coterráneo por partida doble y auguró  buenos proyectos sobre las letras entre ambos pueblos.

Orpí, Belkis, -las dos- dijeron sus obras. Se le entregaron a José Luis los últimos –y más recientes plegables- de la Editorial Catedral, por indicaciones de su director Oscar Montoto Mayor, bajo la autoría de la poeta Yolanda Franco Sagué, quien presentó de esa forma sus credenciales, con el primer plegable para niños “Con manos del corazón” y el autor de este trabajo con la colección de sus obras publicadas por esta editorial.

Así culminó la tarde entre café, te, poemas y amistad. El mate se lo debemos.

El equipo de “Haciendo almas” les deja el cuento leído en la tarde por este argentino bueno que nos trajo un poco de  ternura y recuerdos nostálgicos por su hija, que el día 28 –coincidencia de la vida, el mismo día que nació nuestro José Martí- cumple sus cinco años.

Aunque no lo decíamos, nos fuimos tarareando la canción del encuentro… ay mama Iné, todo lo negro, tomamo café/ ay mama Iné…

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