Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Cuba: Estado de SATS en la mirilla

Jorge Angel Hérnandez

 

Uno de los proyectos con que el habitual asedio injerencista estadounidense pretende justificar intervenciones militares en Cuba, Estado de SATS, ha celebrado un provocador y cínico encuentro este primero de marzo. Al estar presidido por el Jefe adjunto de la SINA, Charles Varklay, y al  que asistieron además los diplomáticos Anna Bienkosz, Consejera  Política-Económica, de la Embajada de Polonia, y Lars Gunnat, Consejero  en tránsito de la Embajada de Suecia, revela su estrategia y se desmarca de las pretendidas intenciones culturales de su creación. Se trata de una maniobra de abierta proyección injerencista. El carácter ofensivo de la acción  no da lugar otros calificativos, por más que prefiera evitar las  retahílas de insultos con que se sazonan las divergencias políticas  entre el proyecto revolucionario cubano, en transición socialista y con  respaldo poblacional mayoritario, y el siempre fracasado intento de  revertirlo desde fuera.

Su organizador visible, Antonio G. Rodiles, apenas unos días atrás asistió a uno de esos encuentros donde se debaten tácticas y estrategias subversivas y se asume el  abierto carácter plattista de este tipo de acción, gráficamente  documentado por el blog Cambios en Cuba. Entre quienes  conforman el proyecto o asisten a sus convocatorias, y algún otro que  voluntariosamente se le añada, completan una minoría no cuantificable ni siquiera en relación con una muestra poblacional de intelectuales y  artistas en la propia provincia de La Habana, me atrevería a suponer,  con poco margen de error, que ni siquiera en relación con uno de sus  menos favorecidos municipios.

Nadie, por generoso que sea, puede considerarlos estadísticamente atendibles  y, mucho menos, con capacidad de convencimiento y llamado cultural; tras su fachada, no ya para la representatividad legal que buscan asentar  sino para la ilegal de subversión, apenas corre dinero. Ni cultura, ni  política. Es, por supuesto, un lugar común estrictamente común para los  despoblados grupos que se proclaman como disidentes. Sin embargo, y como se trata de una estrategia de Guerra Fría que prepara el terreno para legitimar ante la opinión pública  internacional, con su infantería mediática, una invasión militar en  Cuba, la Unión Europea le dedica también tiempo y recursos. El  testimonio Enemigo, de Raúl Antonio Capote, ofrece detalles —reveladores, tremendos, dolorosos— acerca de las  características del modus operandi del injerencismo en este mismo  instante en Cuba.

Es más, a pesar de que se ha ido incrementando el intercambio cultural  entre artistas e intelectuales de Cuba y los EEUU, a estos diplomáticos  que echan por tierra con acciones semejantes el papel de la diplomacia,  apenas les importan, y ni siquiera se dan por enterados, sino que  centran su atención en aquellas personas que, bajo salario, estén  dispuestas a seguir sus estrategias. Como patrón, tales conductas  responden más a acciones de agente secreto que a las de diplomáticos.  Tal vez por eso, es decir, por su ignorancia cultural y sus  insuficientes fuentes de información directa, no consiguen la más mínima incidencia en la población neófita cubana.

Durante la Feria del libro, me tomé el trabajo de mencionarle el proyecto  Estado de SATS a unos diez o doce escritores, de los cuales solo el  propio Capote pudo hablarme con conocimiento de causa. Ninguno de los  otros tenía ni la más remota idea de que existiera. Recalco: ¡ni la más  remota idea! Algunos incluso me observaron revelando la sospecha de que  los estaba embromando. Sin embargo, como lo asegura un escritor al pie  del comentario del blog La pupila insomne, son “muy conocidos en Europa”, supongo que en los círculos en los que  se considera vencida la Revolución cubana y por los que solo se recicla  el mismo patrón de juicio plattista, o el odio a lo que signifique Cuba, por extensión a sus propias frustraciones por no haber alcanzado  suficientes “méritos” opositores.

Acciones como esta trabajan, no obstante, más allá del borde de lo legal, tanto  respecto a la constitucionalidad nacional como en relación con las  normas del derecho y la diplomacia internacionales. Hay, pues, una  cínica impunidad de las potencias, económicas y mediáticas, que figuran  la existencia de grupos como Estado de SATS, cuya presencia fuera apenas virtual, un espectáculo para emigrantes derrotados, o para usuarios  mediáticos timados, si no remitiera en realidad a la nada virtual  amenaza injerencista del plattismo. Ahí radica el porqué, a mi entender, no debe considerarse inofensivo y tolerar con pasiva indiferencia sus  acciones de mal disimulada pantalla subversiva.

 

 

Comparte esta entrada:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Digg
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • email
  • PDF
  • Print

ningún comentario

Aun no hay comentarios...

Llene el siguiente formulario.

Deje su comentario