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Crónica del IV Congreso Iberoamericano de cultura. El gusto de coincidir y el de disentir

Facundo García. Desde Mar del Plata. El IV Congreso Iberoamericano de Cultura cerrará hoy, después de desplegar tantas zonas de acuerdo como de diferencia. La segunda jornada se liberó del acartonamiento del arranque y las conferencias ganaron en disenso y familiaridad. La primera mesa del viernes se refirió a los “avances en la democratización del acceso a la información”, y contó con Gustavo López, subsecretario de Presidencia de la Nación, quien tras citar estudios sobre el nivel de concentración de los medios en Iberoamérica –“el 60 por ciento de lo que la gente consume en comunicación lo tienen cuatro grupos, que se llevan el 60 por ciento de las ganancias”– planteó la urgencia de reequilibrar los flujos simbólicos y monetarios. “Argentina tiene hoy una política explícita. Sabemos que el mercado de las comunicaciones tiende a la concentración. La única posibilidad de variar esa relación de fuerzas es la intervención estatal”, dijo. Para el funcionario, “estamos discutiendo quién va a generar el consenso hegemónico en el sentido gramsciano del término, y el desafío es que en ese consenso entre la visión de la mayor parte de los habitantes”.

Al lado, Pascual Serrano –de Rebelion.org– hizo su diagnóstico. “El ciudadano ya no demanda información. Está atragantado de información. Desde el poder se dieron cuenta de que la forma de ocultar lo importante es enterrarlo entre datos triviales”, dijo, y detalló que la censura ya no se hace con amenazas ni armas. “Antes se repetía que ‘periodismo’ era publicar información que alguien quería ocultar. Hoy se da lo contrario. La mayoría de las informaciones son inducidas. Y el sistema hace que los cabeza de turco sean los políticos”, insistió. Para Serrano, no basta con que los periodistas se quejen de que no pueden hacerle las preguntas que quieren a los gobernantes. “Estoy de acuerdo con ellos, ¿pero quién defiende a los ciudadanos cuando las preguntas que los periodistas hacen no son las pertinentes o cuando son pertinentes y su medio decide no publicar las respuestas?”

A media mañana, el encuentro “Políticas culturales, ¿hay algo nuevo?” trazó una línea de aspiraciones de sur a norte, a partir de informes como el de la boliviana Vanesa de Brito, que especificó la agenda asumida por Evo Morales. “Proponemos un nuevo paradigma, que no es vivir ‘con más’ ni ‘vivir mejor’, sino vivir bien, como les gusta decir a nuestros pueblos aborígenes. Eso incluye la comprensión de que la cultura no es ‘un espectáculo’: es un pilar de cambio, motor de transformación. De ahí los planes contra las desigualdades de género que estamos implementando –“planes de despatriarcalización”– y otras apuestas en el mismo sentido. Las conquistas ya son irreversibles.” El peruano Víctor Vich –ganador de la beca Guggenheim 2010– retomó el asunto. “Las políticas culturales sirven para demostrar el contenido simbólico de actividades que antes no se consideraban como tales. Cuando nos hablan de medir la calidad de vida en base a criterios de otras latitudes es relevante subrayar que la cultura debe servirnos para deconstruir los tiempos y los conceptos que nos quieren imponer desde una supuesta ‘modernidad’. Es curioso: así como el deterioro de las condiciones humanas se concreta parcialmente a través de la cultura, la misma cultura es capaz de reparar esos daños.”

En un cronograma con ponencias de lujo, merece párrafo aparte la mesa “Economía y Cultura”, que juntó a Emir Sader (Brasil), Mariana Garcés (Colombia) y Raúl Zorrilla Arredondo (México), con el periodista de Página/12 Alfredo Zaiat conduciendo la tertulia. “Economía y cultura pueden ir de la mano”, disparó Zaiat. “La producción cultural es hoy una de las actividades con mayor dinamismo en la economía mundial, como sector estratégico a la hora de establecer ventajas competitivas dinámicas y sustentables que mejoren la calidad de vida y el desarrollo.” Sader, secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), puso el dedo en la llaga. “El debate cultural más importante del mundo contemporáneo se ha desarrollado en la Unesco, hace pocos años, y tuvo que ver con la naturaleza misma de la cultura”, sentenció. “Se han enfrentado las grandes percepciones que siguen marcando enfrentamientos: la idea de la cultura como mercancía y la idea de la cultura como bien común. Esto define el campo de enfrentamiento fundamental de nuestro tiempo.” Por ahora, los mercantilistas tienen ventajas posicionales, aunque eso no significa que tengan razón. Dice Sader: “El campo teórico que el neoliberalismo ha propuesto es falso. Nos propone la polarización estatal versus la privada. Es un efecto de la mercantilización de la vida, en la que todo tiene un precio. Y el opuesto a la esfera mercantil es la pública, la esfera de los derechos. Esa es la lucha de nuestros tiempos, derechos versus mercancía. El Estado está en el medio”.

Mariana Garcés, ministra de Cultura de Colombia, se subió al intercambio desde su experiencia como abogada y especialista en mercadeo. “La cultura es una gran generadora de riquezas económicas con impacto social”, dijo. “Y lo interesante de su lazo con la economía es interpretar las cifras y mediciones que ésta nos da, para analizar cómo ese impacto de las actividades culturales nos incluye a todos. Desde nuestro continente, no podemos usar cualquier tipo de indicadores para medir la actividad. Debemos encontrar nuestras variables”, matizó. Así le llegó el micrófono al director adjunto de la Fundación Interamericana de Cultura y Desarrollo, Raúl Zorrilla Arredondo, que arriesgó frases con sabor a síntesis provisoria. “La cultura es el instrumento por excelencia para el desarrollo. Son compatibles. En la economía la materia prima es la creatividad. De ahí que en el bloque estemos trabajando en la creación de un fondo para pymes culturales de América latina y el Caribe.”

Aún falta mucho por acordar y disentir. El programa concluirá hoy y habrá un homenaje a María Elena Walsh, con Marián Farías Gómez, Sandra Mihanovich y Julia Zenko, junto a la orquesta juvenil de Mar del Plata y la orquesta Escuela de la Provincia de Buenos Aires, a las 14.30 en plaza San Martín (Av. Pedro Luro y Mitre).

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-22927-2011-09-17.html

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