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Crítica al documento: Política Regional de Cultura del Gobierno Regional de Coquimbo

Con fecha 3 de diciembre en un acto público, frente al edificio del Gobierno Regional de Coquimbo se presentó en La Serena un documento que resume la Política Regional de Cultura. Los asistentes eran casi todas las autoridades regionales que tienen una incidencia en lo resumido en el documento, más un escaso público, en total serían unas ciento cincuenta personas.

El documento, está muy bien hecho, con magníficas ilustraciones. Reúne, en apretada síntesis, lo central de lo que se califica como Política Regional de Cultura, que no es la política cultural de la región sino la política que las autoridades regionales piensan implementar en la región.

Es un documento en forma de revista cuadrada, impresa en papel acartonado. Las ilustraciones de la portada son un mosaico que reúne lo visto como mejor de la región, destaca una pintura con los ojos de Gabriela Mistral. En el interior hay cinco páginas completas con imágenes simbólicas de la cultura de la región, más otra página con la fotografía de las autoridades regionales, es decir, el presidente regional y sus ministros, en suma la flor del poder político del estado regional. El Texto del documento tiene 17 páginas y son estas las que nos ocupan. Allí está plasmado un trabajo representativo del pensamiento y sus capacidades hacia adelante de las autoridades regionales.

Comienza el documento con una supuesta cita de la definición de cultura que da la Unesco en su Conferencia mundial sobre políticas culturales, veamos:

La cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias;

Y que (este Y que, es un agregado de los redactores del documento, no es parte de la definición de cultura que da la Unesco) la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que lo trascienden”

Aparte del error imperdonable de querer hacer pasar una cita, que siempre debe ser textual, con dos palabras agregadas, Y que, se muestra un deseo de acomodar un significado a una realidad que no calza. Es un desastre de ideas y de sintaxis, ese: Y que, está absolutamente de más. Sin embargo lo central es que esta definición de cultura es discutible; la primera parte pudiera ser aceptable aún cuando muestra cierta inclinación a ver la cultura desde el ángulo del trabajo intelectual; la segunda parte tiende a darle a la cultura un valor mágico, más relacionado con el saber y las capacidades de juicio crítico de las personas que de lo que en verdad es la cultura.

Preferimos guiarnos por la definición de cultura que nos da Proyecto Cultural SUR en su sexto congreso realizado en México (octubre del 2014):

Cultura es lo que identifica a un grupo humano determinado y a la vez es lo que lo diferencia de otros: es el conjunto de saberes, creencias, pautas de conducta, formas de ser, prácticas sociales, medios materiales en uso, formas de relacionarse, modo de resolver sus necesidades, grado de desarrollo artístico, científico e industrial de una época y/o grupo social, que son aprendidos, compartidos y transmitidos de una generación a otra por los miembros de una comunidad de intereses, por tanto es un factor que determina, regula y moldea la conducta humana.”

Es desde esta perspectiva que evaluaremos el documento: Política Regional de Cultura del Gobierno Regional de Coquimbo. La diferencia entre una y otra definición es que la primera es el resultado de discusiones entre funcionarios, es decir gestores profesionales de políticas culturales de sus respectivos países, en cambio la segunda es el resultado de la discusión de artistas de diversas áreas y de varios países, inmersos en un trabajo desde y hacia la cultura.

La primera es desde las oficinas; la segunda se logra desde el quehacer cultural.

La página cuatro del documento que evaluamos nos presenta una foto de la plana mayor del Gobierno Regional de Coquimbo, algo así como la foto que se saca él o la presidente con todos sus ministros. Perfectamente nos podemos preguntar si ¿es un mensaje sublime o un delirio de grandeza? Distinto sería si en ese espacio estuviera presente lo más representativo de la cultura de la región. Esta foto, como símbolo, muestra claramente que el contenido de este documento es la política regional de ese conjunto de autoridades regionales. En la foto hay 17 personas, 14 hombres y 3 mujeres. Como para decir un retrato de intenciones glamorosas y resultados que no logran romper la inercia de lo que tenemos a nivel nacional: mucho ruido, pompa, los negocios de la élite aumentando en sus paraísos y los desposeídos en los limbos de alienación viviendo con salarios indignos de su condición de seres humanos.

En el Acápite de Presentación podemos leer palabras de buena intención pero alejadas de lo real necesario a implementar en una región de capacidades postergadas. El Intendente Regional de Coquimbo, el señor Claudio Ibañez dice:

Nuestra Política Regional de Cultura surge de un proceso participativo donde el diálogo y el consenso ha permitido encausar la voz de la ciudadanía y de los actores regionales en materia de cultura, proyectando la creación, el reconocimiento y la revalorización, a través de un instrumento de planificación concreto que marcará la pauta de nuestro quehacer cultural, tanto para direccionar la inversión pública, como para potenciar las acciones que permitan un mejor desarrollo de la cultura en nuestra Región de Coquimbo”

Por su parte el señor José Montoya, presidente del Consejo Regional, dice:

En el marco del fomento de las expresiones culturales, de proteger nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural, y de reconocer nuestra propia identidad, el Consejo Regional de Coquimbo ha dado un paso trascendental en su gestión al aprobar unánimemente la Política Regional de Cultura.”

Nuestra impresión es que solo son palabras de buena intención que resumen una voluntad, no tanto de hacer algo nuevo con los recursos y poderes del gobierno sino decir algo de manera genérica para justificar el favoritismo o la inacción. Direccionar la inversión pública y potenciar las acciones… es marcar la cancha por donde ha de continuar la generación de cultura en su sentido estrecho. Sin embargo tienen la magia de parecer que se inicia algo nuevo; que consultar a 300 actores culturales, en una población de 749.379 (según datos del 2014) es tener en cuenta solamente al 0,04% de la población, es decir su concepto de cultura es traicionado con el facilismo de consultar el mínimo posible de personas.

Se dijo en el acto de presentación del documento que se contrató a dos “agencias de consultantes” para preparar la información que permitiera la redacción del documento que criticamos. Se mencionó la cifra de 50 millones de pesos, no se dijo como lo gastaron. Suponemos que en viajes, encuentros, agasajos, viáticos, pago de consultantes, etc., etc. Un Chileno inmerso en la cultura de la desconfianza podría decir que con ese monto dos familias pobres podrían solucionar su problema de contar con una vivienda pobre, otro más ácido en su comentario diría que es como tirar perlas a los cerdos, otros pueden argumentar que ese monto no es nada, apenas equivale al salario mensual de cinco diputados, lo que en un país con 120, es casi como sacarle un pelo a un buey. Nuestro comentario, más realista, dice que en un contexto de aplicación de una política socio-económica neoliberal y de cultura de corrupción y desconfianza (por abusos y omisiones) con profundas faltas a los derechos humanos, este documento enuncia una política cultural neoliberal.

No quieren entender que este país está como está por aplicarse una política neoliberal desde la dictadura militar hasta nuestros días. Se requiere un cambio mayor, en realidad una revolución cultural con el objetivo de poner en el centro del hacer político el bienestar del género humano en concordancia con el respeto a la naturaleza.

Desde los nadies, que somos parte de esta cultura, desde los invisibles, que la hacemos a diario, desde los innumerables esfuerzos no valorados, desde los recursos negados a creadores y gestores de indudable valor, desde la gente en su hacer y ser

preguntamos

¿fue participativo el proceso de elaboración del documento de Política Regional de Cultura? ¿basta que trescientas personas sean consultadas, para determinar lo que deben ser las pautas en materia cultural de una región? ¿Con qué criterios se seleccionó a los consultados?;

decimos

Es mayor el número de actores culturales no consultados. Si hablamos de cultura hablamos del ser y su hacer, con este documento se es y se hace desde el mundo aparte que son las palabras desprovistas de significado, desde la ideología del desprecio, desde las comodidades de las oficinas, en cambio el ser y hacer de los más que viven sobre viviendo y resisten los embates del sistema están en otra. Lo que relumbra con luz propia es la creatividad de quienes persisten en ser actores de su propio destino, los mismos que se postergan desde los inicios de esta “unanimidad” de los 300 consultados;

nos indignamos

Por los gastos innecesarios. Teniendo tantos funcionarios, recursos logísticos y más, no se justifica contratar empresas externas para llegar a un documento que se puede lograr en unas cuantas tardes de personas reunidas alrededor de una mesa.

Por la pretensión de volver a tomarnos por tontos y tentarnos con su canto de cambio para que todo siga igual.

Por comprobar, una vez más, que los resultados de ésta política, poco, casi nada aportarán al quehacer cultural de los artistas de la región y mucho menos a la cultura regional en su acepción amplia;

creemos

Que con menos se puede hacer mucho más, entregando recursos a los actores culturales sin tanto lineamiento, burocratismo ni parafernalia para embaucar incautos;

sugerimos

Que se restituya el Premio Nacional de Literatura con carácter anual en narrativa, ensayo y poesía.

La creación del Premio Regional de Literatura, el Premio a la creación Artística y el Premio a la trayectoria en artes y literatura.

La creación de un centro de compras y acopio de obras literarias y artísticas locales. Los libros locales pueden y deben estar en todas las bibliotecas de la región.

Que se legisle para dar una jubilación ética a los escritores, artistas y artesanos.

Que se fije por ley la norma de contratar artistas locales.

Que se entregue, sea en usufructo o en condominio, un local para que funcione la SECH Regional y las instituciones representativas de los artistas regionales.

Cofinanciar las actividades mensuales y eventos anuales de las diversas instituciones de la Cultura regional.

Reconocimiento y apoyo del Gobierno Regional al Evento anual Encuentro del mundo de la cultura, que se realiza por más de 30 años.

Que se invite a escritores y artistas locales a los eventos pertinentes, el trabajo cultural local solamente se desarrollará con participación plena y respeto por el saber acumulado.

La creación de una oficina regional de promoción de escritores y artistas locales.

Se podrá elaborar decenas de documentos, pero si no hay voluntad política de hacer las cosas de distinta manera, estos documentos no tendrán otro destino que ser papel impreso cuyo destino es el olvido. Se requiere hoy actuar para trascender, este documento es intrascendente pues anuncia lo que ya conocemos, lo que no da resultados nuevos.

Desde el hacer literario, desde el hacer artístico, desde el respeto que le debemos al otro, desde la aspiración y el derecho humano a un mundo mejor, desde la imaginación como capacidad para aportar soluciones, manifestamos nuestra desaprobación total a este documento y nos manifestamos dispuestos a trabajar por una cultura inclusiva, una cultura de cambio, una cultura con plenas posibilidades para todos, una cultura que tenga como meta el pleno desarrollo del potencial creador del ser humano.

En La Serena, un 22 de enero del 2016

SECH Regional de Coquimbo

Proyecto Cultural SUR Internacional

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