Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

Concepto SUR, por una cultura de cambios: quienes y como

Apuntes para una conferencia con estudiantes de educación y literatura en Ayacucho y estudiantes y profesores de la Universidad La Cantuta, Chosica, Perú, Tito Alvarado, Montreal

En estos días hemos aprendido que para obtener resultados diferentes hay que hacer las cosas de diferente manera.

Esta conferencia no será una conferencia en el sentido estricto de la palabra, tampoco será algo que en algunos lugares denominan un conversatorio, para que así sea tendríamos que estar en rueda y que mientras conversemos pasara por nuestras manos la copa llena donde bebiéramos nuestra parte etílica y la entregamos al compañero del lado opuesto al de donde vino la copa, ahí estaríamos en igualdad de condiciones y pudieran salir las verdades profundas, que de poco servirían, pues estas verdades de rueda de amigos generalmente tienen vida corta.

Lo nuestro ha de ser un intento por tocar el alma de ustedes, no para un aplauso sino para que las ideas sigan circulando y desaten en ustedes una tormenta y puedan ver las diferentes aristas de la verdad.

Lo primero que cruzó por mi cabeza fue hablarles de algo tremendo, junto con ser un poeta maldito, pues nadie me edita, soy un filósofo del terror, asusto a los burócratas con mis verdades. Como ustedes no son burócratas, aunque nadie es dueño del futuro y puedan llegar a serlo, hablo en presente y hoy no son, entonces debo moderar mis palabras y por lo mismo será un intento de ir a la papa.

Solamente de tres cosas relacionadas quiero hablarles; La actitud de vida, las aptitudes y su desarrollo y la audacia del análisis. Se dice que el hombre es él y sus circunstancias, con ello se nos quiere hacer creer que somos el resultado de unas circunstancias que generalmente no controlamos. Efectivamente hay cosas que no controlamos, como por ejemplo dónde nacieron, qué geografía les rodeó, en qué familia, qué valores está les transmitió, qué acontecimientos les ayudaron o desmejoraron su situación, qué amigos les abrieron puertas o que personas se las cerraron, etc. También hay otra circunstancia que no siempre tomamos en cuenta, todos los cerebros contienen una masa similar, poco importa el porte de las personas. Por la masa un cerebro no está en desventaja uno con otro, lo está por la forma en que cada cerebro trabaja, lo está por lo que es socialmente aceptable, aunque no sea ético moralmente hablando: la miseria es inmoral éticamente, pero es aceptable socialmente.

Este cerebro nuestro trabaja independiente de nosotros, independiente de nuestra conciencia. El jugador de fútbol que ha logrado vencer las barreras del sistema y llega al estrellato, para mantenerse ha de demostrar la calidad de su juego. Los periodistas del medio junto con las alabanzas, le piden explicaciones por tal o cual jugada, por más que éste se esfuerce en explicarla, en su idioma agorilado, no podrá, pués esta es el resultado de un largo y silencioso trabajo de su cerebro procesando información y en el momento exacto, esa información procesada le permite a su cuerpo una reacción que es la jugada que hace la diferencia. El jugador estrella dirá muchas cosas, pero ninguna se aproxima a dilucidar el misterio del funcionamiento del mecanismo interno que le posibilita hacer lo que hace y ser lo que es. Sus explicaciones son una ilusión, él no sabe que todo le ha salido sin que su conciencia intervenga, le ha salido, por así decirlo, automáticamente, su cerebro ha registrado las miles de jugadas anteriores y en el momento preciso dio las órdenes a las partes de su cuerpo para las acciones que terminaron con un éxito o con una derrota. Con esto no quiero adentrarme en una clase magistral de psicología moderna o de fisiología del cerebro, simplemente quiero entregar un elemento no tomado en cuenta y por ahí seguir hasta llegar a nuestros tres puntos: La actitud de vida, las aptitudes y su desarrollo y la audacia del análisis.

El mérito no esta en lo que las circunstancias han hecho de nosotros, el mérito esta en lo que nosotros hacemos de las circunstancias. Así de simple, así de complejo. No hay un manual de instrucciones para hacer de las circunstancias que nos rodean algo distinto, pero sí podemos intentar una búsqueda juntos, qué la mejor educación, el mejor conocimiento no es el que los sabios tienen en su cabeza, es lo que se comparte, las mejores soluciones no han salido de una cabeza aislada del mundo, salen de la interacción de muchas cabezas intercambiando saberes en la intención de llegar a otro mayor, que nos supere y ayude a superarnos, de ahí que los premios envilecen al premiado y achican sus capacidades pues le desarrollan el ego y este puede pasar a creer que es el mejor, cuando nadie es el mejor, todos somos buenos y muy buenos en algo, todos somos nulos y muy pésimos en algo también. Einstein era un genio pues visualizaba en su cabeza las hipótesis de trabajo, ¿qué pasaría con las personas que fueran en un ascensor cuando este pierde su control y cae libremente estrellándose con el suelo? primero vio en su cabeza varios resultados posibles, por supuesto no lo experimentó con personas, pero encontró la solución. Este mismo genio era un imbécil perfecto en matemáticas, yo me tengo por capaz de resolver sumas y restas simples con mayor rapidez que un computador, también me tengo por ser capaz de visualizar esos mismos problemas que visualizaba Einstein, la diferencia está en que esto último para él era su vida y para mi es un ejercicio de nada.

Con esto llegamos a la especialidad al motor de partida de lo que en realidad somos. Todos ustedes podrán sacar el mismo título, pero indudablemente en la vida de ustedes los resultados finales no son las notas que en cada uno de los cursos saquen, las notas finales son lo que logren hacer con los conocimientos que tienen, aplicados a las circunstancias que les toque enfrentar.

Este preámbulo que sirva para ir ahora a la papa con alguna idea de lo que se pretende lograr. Tengo por seguro que no llega antes el que va más rápido, llega antes el que sabe a donde va, y para saberlo no es asunto de decir estoy aquí y quiero llegar allá, es asunto de ver el viaje, de verse en el viaje y de tener la decisión de llegar. Ya todos sabemos que muchos son los que parten, pocos los que llegan, este fatalismo lo podemos quebrar.

La Actitud de vida
El sistema premia a unos pocos y castiga a los muchos, se defiende a si mismo de esta manera. En la Grecia antigua, los que eran ciudadanos y podían dedicarse al ejercicio de las artes, del pensamiento y la política y sus nefastos resultados, eran los iguales en poder, los iguales en riqueza, los que no tenían que trabajar para vivir, es decir los esclavistas. El que menos esclavos tenía, los contaba por miles, imaginemos cuantos eran lo ciudadanos, un puñado dueños de todo, frente a los miles dueños de nada, como ahora, con un entramado distinto. Lo terrible es que de ahí viene el concepto democracia, en realidad un asunto para los guatones, los encorbatados, los señores del poder. En otro tiempo fueron los reyes y estos se rodearon de los más inútiles, a eso le llamaban cortes y en cada lugar había un enquistado que detentaba una parte del poder y se hacía llamar: príncipe, archiduqe, duque, conde, vizconde, barón, marqués o señor, era la estratificación del poder en aquel tiempo oscuro, pasado, y sin embargo por ahí quedan algunos con su inútil faramalla.

Más tarde apareció lo nuevo con un discurso que lo hace verse constantemente reluciente, lleva ya algunos siglos de latrocinios y seguimos creyendo que es nuevo y no faltan los que creen que es eterno, ahí los podemos ver en niveles que interactúan, los dueños de la tierra, los dueños de la producción, los dueños del capital, los dueños del comercio, los dueños de los medios de comunicación.

Lo que no siempre vemos es que cada uno de estos efímeros instantes de la prehistoria del hombre ha aportado una carga semántica a las palabras, unos “valores” a la sociedad, que ahora son un lastre. Les pongo unos breves ejemplos de hasta donde puede llegar esta acumulación semántica. En inglés existe la palabra “landlord”, land significa tierra en el sentido de suelo, lugar donde crece algo, lord significa señor, pero no en ese sentido desfigurado que le damos en español cuando le decimos a alguien señor tal o cual, más bien en el sentido evangélico cuando hablan de El señor, y se emplea para definir a quien posee un edificio de departamentos, sea este uno de dos pisos o tenga viente o más, con esto se pretende decir que el que es dueño debe tener un reconocimiento, paradojalmente es donde más se pronuncia la palabra democracia y sus derivados, poco importa que en las elecciones participen desde un treinta a un cuarenta y cinco por ciento de electores. Es decir los elegidos nunca representan a la mitad de la población. En español le decimos caballero a quien no usa ni tiene caballo. Son remanentes de la edad feudal, hasta hace muy poco la mujer que está en la casa era, y en muchos casos todavía es, la esclava; trabaja siempre, no tiene salario, no tiene pensión y para colmo muchas veces recibe las iras del amo.

¿Cuáles son nuestras actitudes de vida? Lo más probable es que antes del hecho digamos esto o lo otro, pero es frente al hecho mismo que sabemos cual es nuestra reacción y es por esta actitud de vida que podemos saber que somos en esencia. En momentos de peligro algunos corren a salvarse solos, otros procuran salvar a alguien, En momentos de catástrofes nacionales es la propia gente organizada la que logra imponer la calma necesaria, los primeros socorros y la reconstrucción, desde el poder generalmente no llega un pronto socorro ni en la proporción necesaria. Todo ello nos dice que actitud de vida es un valor humano que no tiene nada que ver con los falsos valores que transmite la sociedad actual en todos sus ámbitos: las soluciones a nuestros problemas no vienen de arriba, las marcas de las cosas que usamos no nos hacen mejor persona, los conocimientos no son para darnos fama y dinero, son para compartirlos, la Universidad no forma seres humanos, son los seres humanos los que deben humanizar la Universidad cambiando todo vestigio medieval por la plena participación de docentes, estudiantes y trabajadores auxiliares y la plena circulación del conocimiento, la democracia no es elegir cada cierto tiempo a nuestros dominadores, sin participación consciente y creadora de todos no hay democracia, la pobreza no es un fatalismo, es una creación inhumana de los más ricos, que gracias a ella se mantienen en su riqueza inmoral, ningún país saldrá de la pobreza si no cambia el sistema que la genera; actitud de vida es que a cada instante pongamos bajo la lupa de la duda las certezas, el conocimiento y nos acerquemos a nuevas verdades, actitud de vida no es mi triunfo personal, es mi aporte al triunfo de la sociedad, actitud de vida es asumir mi responsabilidad en el que hacer frente a los grandes y pequeños detalles de la sociedad.

Una cosa es que una persona actúe humanamente en el momento justo y otra es que esta actitud de vida sea tenida como un valor por la sociedad y otra también es que esta misma persona no vea su actitud como algo opuesto a los “valores” que entrega la sociedad basada en la riqueza de unos pocos, pero que genera pobreza para la mayoría. Mucha gente actúa por impulso, por intuición, por voluntarismo, por protagonismo, otros actúan por conocimiento, por convicción, por conciencia, de estos últimos son los que la cultura de cambio requiere para producir el cambio que la vida nos pide en este drama que enfrentamos hoy, la continuación de la vida y la civilización humana.

Las aptitudes y su desarrollo
Frente a cada decisión, frente a cada emprendimiento humano hay unas aptitudes que se requieren, aptitudes que no siempre tenemos, aptitudes que siempre somos capaces de desarrollar.

Entendemos por aptitud aquello que ya es y que sin embargo no lo es del todo, una cierta capacidad, una predisposición para hacer algo. Esta aptitud aplicada, es la que nos puede llevar a lo óptimo, al desarrollo de la misma hasta el virtuosismo. Nadie desarrolla sus aptitudes si no las alimenta con la dedicación y la confrontación. Desde el arte, desde el trabajo cultural significa producir lo nuestro sin dejar de apreciar lo que hacen otros, alimentar nuestros resultados con la comparación, con el análisis, con la crítica y sobre todo con la autocrítica, esa capacidad nuestra de trabajar un resultado hasta que ya no haya nada que agregar ni nada que quitar.

Desarrollar las aptitudes es un trabajo de paciencia y constancia, entendidas estas por tiempo dedicado a cultivar nuestro arte. Como bien sabemos nadie nace genio, puede que algunos tengan más aptitudes que otros, pero es el trabajo infatigable el que nos permite dominar los “secretos” del oficio y desarrollarnos hasta un grado de maestría.

La audacia del análisis
Sin embargo no todo es trabajo, también es auto evaluación, la audacia del análisis aplicada a nuestro propio trabajo, esa capacidad de salirnos de nuestra creación, de nuestros resultados y analizarlos en todos sus detalles, para ello se requiere un alto grado de honestidad y preguntarnos ¿corresponden los resultados a lo que queríamos hacer, son un aporte, avanzamos? Cada uno, en su momento de verdad consigo mismo, encontrará detalles a superar, solamente que nuestro cerebro crea mecanismos de defensa, de auto complacencia, que nos impiden ver el o los detalles a superar. En este trance son las certezas y los miedos los que se entrecruzan y nos confunden. Pudiera ayudar el que nos preguntemos ¿a que le tenemos miedo? e imaginemos que pudiera pasar si el trauma, del o los miedos, no formaran parte de nuestro horizonte, como también ayuda el que nos preguntemos si las certezas de ayer tienen valor hoy día.

Se da la paradoja que solamente los libres pueden luchar por la libertad, o mejor dicho para luchar por la libertad hay que ser libre, para luchar por cambios hay que conocer la realidad y sobre todo hay que llevar en sí el cambio que pregonamos.

Concepto SUR

Quienes reúnan en si una actitud de vida, desarrollen sus aptitudes y se atrevan a la audacia del análisis están en condiciones de verse en el sur no como un punto cardinal (ese punto imaginario que nos ayuda a comprender en que lugar de la geografía estamos) sino como un punto de concordancia, como una idea que nos ayude a reconocernos en nuestras diferencias.

Sucede que se reúnen, por medio de sus jefes de estado, los países que se tienen por grandes del mundo. En un principio eran siete, luego fueron ocho, todos ubicados al norte del Ecuador, se reúnen los mismos y dan cabida a otros más hasta formar el grupo de los veinte, hay algunos del sur, pero lo que deciden allí se resuelve y se hace desde los intereses de los del norte. Lo que más hay en los países del sur es subdesarrollo, grandes diferencias sociales, pobreza absoluta y desprecio de los gobernantes por sus gobernados. Estas tres últimas características también comienzan a verse en los países del norte. Así las cosas el Norte ha dejado de ser un referente geográfico para ser la expresión ideológica de quienes controlan y definen el mundo. En este sentido decimos SUR como un concepto ideológico de quienes no forman parte de los beneficios que da la economía, de quienes no están en las decisiones, de quienes ven y viven más miserias que riquezas. Para que esto cambie se requiere una cultura de cambio, y es aquí que el concepto SUR se vuelve interesante, SUR somos los nunca tomados en cuenta al momento de definir el día a día del sistema, es decir somos el 90% de la población del planeta, aunque muchos de este porcentaje crean que viven su norte o aspiren a vivirlo.

A los de abajo solamente nos queda afirmarnos en el SUR como un referente ideológico de cambio, cambio que nunca llegará hasta el final esperado y necesario, si no es hecho desde la cultura. En esto estamos. SUR somos miles de millones de seres humanos con pocas expectativas de vida, con menos posibilidades que el norte, con la dura carga del trabajo y la sobre-vivencia. SUR somos todos los que no estamos en los limbos del norte, en la riqueza, en la ostentación y el despilfarro. SUR somos la inmensa mayoría con el nada despreciable detalle de no saberlo.

El ser o no ser del SUR es cómo, simple y a la vez complejo, salirnos del modelo de relaciones humanas que impone el sistema: la ganancia, la idolatría, la banalidad, el mirar para otro lado, el ser espectadores.

Lo nuestro es la solidaridad la ayuda mutua, la valoración de la diferencia, la no competitividad, el estímulo, el conocer la realidad para contribuir a cambiarla, el transformarnos en actores. Las formas concretas se ven en cada lugar de acuerdo a lo que sean y quieran ser los que asumen en conciencia la idea SUR y se incorporen a la acción por una cultura de cambios.

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