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Chile sin ferrocarril

Carlos Poblete Ávila, Profesor de Estado, Rancagua.

Se hace incomprensible, por decirlo de alguna forma, que nuestro país con su longitudinal y hermoso territorio, carezca hasta el día de hoy del indispensable y estratégico medio de transporte ferroviario.

Chile contó con ese patrimonio nacional, creado hace más de un siglo y medio. Gobiernos del pretérito comprendieron la trascendencia económica, social y cultural que el ferrocarril tenía para el país. Millones de compatriotas se movilizaron usando el tren. Las ciudades y pueblos pequeños, sus habitantes hacían sus vidas entorno al ferrocarril.

El llamado falso argumento del progreso ha hecho que la Empresa de Ferrocarriles del Estado fuera desmantelada, esto inició durante la dictadura, y los gobiernos posteriores hasta hoy, continuaron con esa actitud y política antipatriótica.

El norte del territorio y el sur, incluidos los diversos ramales (queda el único ramal Talca-Constitución que cumplió 104 años ) supieron del surcar de locomotoras y vagones trasladando a esos millones de ciudadanos, también el vehículo férreo transportó valiosas cargas como signo de la actividad económica del país.

Como en otras áreas de la nación, en EFE ha habido dolosas operaciones, franco latrocinio. Oscuros intereses han intervenido para desbancar a la empresa. No pocos ineptos han ocupado cargos en lo que va quedando de ese patrimonio. El Tren Expreso Santiago-Rancagua lleva años sin que todavía sea una plena realidad: anuncios, burocracia y mentiras han sido los calmantes que se han dado a los miles de ciudadanos.

El ferrocarril Santiago-Puerto Montt lo ‘descarrilaron’, lo mismo hicieron con el trayecto a Concepción.

Si se mira los países desarrollados – tanto que desde aquí se tiende a tenerlos como referencia – se verá que en esas naciones el ferrocarril es un medio de primera necesidad, con un servicio moderno de excelencia. China, ya casi la primera potencia económica mundial es un claro ejemplo en la fabricación e instalación de material ferroviario, con trenes que corren hasta 500 kilómetros por hora, con la más alta tecnología. También países de Europa cuentan con similares medios de transporte.

Mientras tanto este Chile se debate en medio de una espantosa mediocridad, carencia total de estratégica inventiva, fagocitado por una corrupción a toda escala.

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