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Terrorismo: definiciones, imágenes e historias desde Venezuela

Yldefonso Finol, Militante bolivariano, Venezuela

I

Terrorismo en las acepciones más comunes, es “dominación por el terror y/o sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”, en los que (según Ossorio y Florit) se derivan delitos específicos contra las personas, la libertad, la propiedad, la tranquilidad ciudadana, la seguridad común, los poderes públicos y el orden constitucional.

Carlos Tupac (Terrorismo y civilización, tomos I y II) critica que la definición del diccionario de la Academia deje por fuera del concepto de terrorismo a muchas situaciones opresoras y violentas, que benefician al poder establecido.

En el marco más global del Derecho Internacional y las convenciones de la ONU, lo más cercano a una definición de terrorismo se logró en 2005 en el informe del Secretario General titulado “Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos”. En ese documento, se hizo un llamamiento para que se adoptara con urgencia una definición en la que se especifique que por “ningún motivo o agravio puede justificar o legitimar que se ataque o dé muerte deliberadamente a civiles y no combatientes” y que “toda acción cuyo objetivo sea causar la muerte o graves daños físicos a civiles o no combatientes, cuando dicha acción tenga, por su índole o contexto, el propósito de intimidar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional a hacer o no hacer algo, no puede justificarse por ningún motivo y constituye un acto de terrorismo”.

Antes hubo varias referencias interesantes en diversas Resoluciones, como en diciembre de 1996 (Res 51/210), aunque sin definir claramente aún el concepto de terrorismo: en la Resolución 51/210 se “Reitera que los actos criminales con fines políticos concebidos o planeados para provocar un estado de terror en la población en general, en un grupo de personas o en personas determinadas son injustificables en todas las circunstancias, cualesquiera sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra índole que se hagan valer para justificarlos”.

Tomemos estas citas de Hendrik Vaneeckhaute, donde se plasma la preocupación que ya había en Naciones Unidas por el terrorismo de Estado: “Diciembre de 1984, la Asamblea General: “1. Condena energéticamente las políticas y prácticas de terrorismo en las relaciones entre Estados como método para tratar con otros Estados y pueblos. 2. Exige a todos los Estados que no emprendan acción alguna encaminada a la intervención militar y la ocupación, a forzar cambios en el sistema sociopolítico de otros Estados o a socavarlo, o a desestabilizar y derrocar a sus gobiernos y, en particular, que no inicien bajo ningún pretexto acciones militares con ese fin y pongan término de inmediato a toda acción ya iniciada; 3. Insta a todos los Estados a que, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, respeten y observen estrictamente la soberanía y la independencia política de los Estados, el derecho de los pueblos a la libre determinación y su derecho a elegir libremente, sin injerencia o intervención exterior, su sistema sociopolítico y a realizar su desarrollo político, económico, social y cultural.”

Para el caso venezolano, además de los Estados Unidos, otra docena de gobiernos han violado flagrantemente estas normas fundacionales del Derecho Internacional y la existencia misma de la ONU, al organizar y financiar grupos opositores violentos, aupando exigencias que exceden el marco constitucional como ese cacareado reclamo de “elecciones generales”. (Voceros opositores apoyados por EEUU y el secretario de la OEA han insistido en usar este término “elecciones generales” no previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y contrarias al carácter federal descentralizado del Estado de Derecho y de Justicia que impone la Carta Magna)

Vale la pena recordar unos pocos ítems del Informe del Grupo Asesor sobre las Naciones Unidas y el Terrorismo: “En la mayoría de los casos, el terrorismo es esencialmente un acto político. Su finalidad es infligir daños dramáticos y mortales a civiles, y crear una atmósfera de temor, generalmente con fines políticos o ideológicos. El terrorismo es un acto delictivo, pero se trata de algo más que simple delincuencia. Para superar el problema del terrorismo es necesario comprender su carácter político y también su carácter básicamente criminal y su psicología… La falta de esperanza de justicia es caldo de cultivo para el terrorismo… La protección y promoción de los derechos humanos en un régimen de derecho es esencial para prevenir el terrorismo…”

La impunidad es un incentivo criminal a la reincidencia y aumento del terrorismo.

II

El acto más grande y perverso de terrorismo a escala planetaria lo cometió Estados Unidos al lanzar dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, donde centenares de miles de civiles (no combatientes) de todas las edades, condiciones físicas y creencias murieron inmediatamente o posteriormente por efectos del desastroso crimen.

El fascismo italiano, como el nazismo alemán, se caracterizaron por imponerse a la fuerza, con el terror obtuvieron y se sostuvieron en el poder.

La Operación Cóndor fue una cartelización del terrorismo de Estado, diseñado y promovido por USA, para intentar desaparecer la opción socialista que se le oponía en todo el continente como respuesta a su odiosa hegemonía nacida del cadáver putrefacto de la Colonia.

Terrorismo aplicaron Bélgica en Congo, Francia en Argelia y EEUU en Vietnam. Y lo practicó a diario desde sus inicios, como política esencial de su modo de ser, el sionismo aupado por los imperialismos: el primer acto terrorista en Palestina fue la explosión en mercado popular de Yafa en 1938 donde los vecinos indefensos compraban frutas y verduras frescas, la autoría fue del Irgun, grupo terrorista judío que propugnaba la creación del Estado de Israel.

Históricamente el concepto de terrorismo lo manejaron a su antojo las clases dominantes y sus instituciones, particularmente los medios de información y la industria cultural-ideológica; así lograron convertir en criminales a luchadores por un mundo más justo desde Espartaco a Carlos Ilich Ramírez.

Sobre este último, a quien recientemente juzgan en Paris con la guillotina mediática sobre sus blanquecinas sienes, debo decir, por elemental honestidad intelectual y consecuencia revolucionaria, que las nuevas generaciones deben valorarlo como un héroe del internacionalismo bolivariano, digno heredero de la estirpe de Antonio José de Sucre, Rafael Urdaneta, Carlos Aponte Salazar y Ali Gómez García.

Porque no es terrorismo oponerse a un opresor extranjero y luchar por la autodeterminación de los pueblos.

III

Los apologistas de la Corona de Castilla que invadió los territorios de Abya Yala desde finales del siglo XV, se inventaron la leyenda de unos indios caníbales que se comían a los cristianos que venías amorosamente a catequizarlos.

Para eso mal usaron la palabra “caribe” como tergiversaron casi todos nuestros idiomas. Llamaban “caribes” a unos supuestos antropófagos, bichos sin alma ni entendimiento que se negaban a aceptar de entrada al dios de los invasores y su madre virginal.

Lo cierto es que el primer acto de antropofagia registrado documentalmente en el “Nuevo Mundo” fue cometido por el grupo de castellanos que traían el cargamento de oro que el gobernador de Venezuela Ambrosio Alfinger había ido saqueando desde Maracaibo al Catatumbo, cuando –muy carnívoros ellos- hastiados de rumiar hierbas y tubérculos, decidieron matar y comerse a unos indígenas que les ayudaban a llevar la carga.

Tal cual el terrorismo de hoy crea sus mitos y los transmite sin vergüenza en los papeles, filmes, y noticieros de la ignominia.

El lanzamiento del súper proyectil GBU-43/B, la bomba no nuclear más potente que posee Estados Unidos, sobre un complejo de túneles en la provincia de Nangarhar, al este de Afganistán, así como el bombardeo desde un portaviones contra la destrozada Siria, constituyen dos patéticos actos de terrorismo imperialista que el concierto de naciones soberanas debe detener si es que queda algo de humanidad en tan desprestigiada estirpe.

IV

El 11 de septiembre de 2001 borró toda la historia del terrorismo opresor de las clases dominantes y se inventó el modelo que al complejo militar-industrial gringo le conviene que prevalezca en las mentes de un mundo controlado por el capital transnacional.

Los terroristas que colocan bombas en hoteles de La Habana (en 1997 fuimos desalojados de uno donde había un explosivo en la recepción) son llamados “combatientes por la libertad”, mientras que los patriotas que defienden la soberanía de su ocupada patria Palestina son estigmatizados por la mil millonaria puesta en escena del negocio comunicacional.

Los beneficiarios del derribo de las Torres Gemelas, impusieron su discurso represor a nivel global, se autorizaron para espiar al universo entero e intervenir militar y policialmente en cualquier país que se les antoje. Se legitimaron la tortura, el intervencionismo, las restricciones a la libertad individual, pero más aún, se propició el ocultamiento de las responsabilidades insoslayables del imperialismo en las hambrunas y destrucción del ecosistema que pasaron a un plano casi imperceptible.

Aquellos países que resultaron invadidos por EEUU unilateralmente o con la complicidad de la OTAN, Afganistán, Irak, Libia, y que para combatir el “terrorismo”, se terminaron convirtiendo en sociedades atomizadas, con sus territorios descuartizados y sus pueblos martirizados. Un desastre caótico donde el imperialismo justifica todas sus maniobras tenebrosas para imponer la hegemonía geopolítica.

En ese teatro de operaciones crearon engendros tipo Al Qaeda y Estado Islámico, con un archipiélago de tentáculos que rayan en el fanatismo pero al dios dólar.

Tal cosa es el terrorismo, la paranoia de un imperio decadente que se niega al elemental saber ancestral de que los seres humanos somos iguales y tenemos los mismos derechos y deberes. El modelo de dominación universal que se basa en la supremacía racial y económica, hoy encarnado en ese patán copete amarillo que preside Estados Unidos, es la causa del terrorismo, y son ellos los principales terroristas que amenazan acabar con la vida en el planeta.

La clase política que sirve a esos intereses en cualquier parte del mundo, y aquí en Venezuela en particular, juega al terrorismo y como tal debe ser tratada por el Estado de Derecho.

 Sólo la verdad histórica forma pueblos libres.*

Abril 23, 2017   ningún comentario

La enervante levedad del escritor en Chile: la colusión también está en la cultura

Diego Alejandro Rojas Valderrama y Rolando Jaime, Grupo Casa Azul, Valparaíso. Todo artista que se atreva a levantar la voz, protestando por las desigualdades generadas en este sistema, será inmediatamente invisibilizado y aislado por los beneficiarios de este modelo de corrupción, colusión y amiguismos dictaminado desde los centros de poder mundial y legitimado por la clase política local. En este contexto, el arte como motor reflexivo, con la creatividad y el abanico teórico propio de su disciplina, es mutilado en su espesor crítico para venderse a las exigencias de la industria cultural capitalista, cuya finalidad es vaciar al sujeto de su contenido y transformarlo en un ser superficial, apolítico y carente de contexto. Este nuevo sujeto abúlico y despojado de toda identidad abraza fácilmente las ideologías provenientes de los centros de poder hegemónicos europeo-estadounidenses, las cuales, cosificadas en dogmas, sostienen el acriticismo como terreno fértil de la razón instrumental; operacionalidad que bajo un manto racional esconde finalidades profundamente irracionales. Es así como tal sujeto, lleno de ideologías que no le pertenecen, resulta presa fácil de los reduccionismos dictados desde el norte. Es por eso que la única economía posible para este sujeto es la abierta de mercado de tradición neoliberal-monetarista y la única forma de razón posible está dictada por la ciencia moderna de corte neopositivista. Mediante los dogmas reduccionistas (economicismo y cientificismo), los cuales bajo la bandera de la eficiencia dan absoluta prioridad a las necesidades del mercado y la acumulación, terminan por desplazar de la agenda social temáticas consideradas “menores”: el arte, la cultura y la educación quedan absolutamente relegadas al olvido y/o supeditadas a los intereses del mercado.

Las consecuencias del modelo repercutirán de manera singular en la esfera artístico-cultural y en lo que a literatura respecta, apostarán por la banalización de la contingencia, transformando la narrativa en un producto cultural con finalidad predominantemente comercial, tendiente a reproducir tópicos reiterativos, típicos en la entretención de masas: desde superficiales vampiros romanticones, pasando por historias de zombies (el ideal del modelo: la sociedad convertida en zombies), superhéroes pro statu quo, refritos varios de Lovecraft, ciencia ficción de calidad cuestionable (mientras menos se relacionen con nuestra realidad y contingencia las construcciones distópicas, tanto mejor. Escritores como Bradbury, Orwell o Huxley serían absolutamente impensados, bajo los parámetros de producción cultural del mercado actual), fantasía nórdica (consecuencia de la pérdida de identidad propia del neoliberalismo y el reimplantado eurocentrismo), hasta los manuales de autoayuda variados que apelan a la angustia por aquel vaciamiento, pero que proponen a su vez soluciones muy acordes a la concepción liberal del mundo, esquivando siempre la importancia de lo colectivo o social e insuflando el ego que pretende dominar o controlar (si usted hace el ejercicio de meditar, hacer yoga, etc., logrará la iluminación, el moksha, el nirvana, o lo que fuere que usted busque. Se alejará de este mundo del mal y se sentará solo a la derecha del dios padre mirando hacia abajo a los pobres diablos que no se esforzaron lo suficiente en buscar “el bien”. En cualquier caso la responsabilidad de ganar o perder en el juego espiritual es siempre y únicamente suya).

Estos escritores provienen de áreas como el marketing o periodismo y su experiencia lectora se construye desde los clichés mencionados. Creen que la importancia de la literatura radica en el mero hecho de contar una historia solo por el placer de la narración, reduciendo con esto el ejercicio escritural al relato de anécdotas sin profundidad alguna más allá de su literalidad. No se explican las situaciones injustas del modelo cultural chileno; no son capaces de percibirlas o en caso de hacerlo, no atribuyen estas causas a las consecuencias del modelo, el cual se ha naturalizado e internalizado profundamente en ellos. Atrapados por los engranajes de la máquina neoliberal, adolecen de toda formación artístico-cultural; el negociado está por sobre la calidad y en bien de la eficiencia del mercado, mejor será cultivarse en números o cuentas que en las dificultosas y poco rentables letras.

Otra variante arquetípica que nace al alero de este mercado cultural, es la del escritor que perpetúa una imagen maldita del poeta. Por el mero hecho de vivir o visitar ciudades símbolos de la vida cultural, se llaman a sí mismos poetas, sin haber siquiera reflexionado en torno a problemáticas básicas de lo que respecta al arte (y mucho menos hay cabida para las reflexiones profundas del contexto cultural chileno). Reducen su producción artística a una obra que intenta ser irreverente y crítica, más decanta en un complaciente instrumento funcional al modelo. Se imita de manera burda a autores como Bukowski, produciendo una poética lumpen ingenua, sin mayor elaboración creativa. Un rasgo característico de esta clase de escritores consiste en erigir falsos gigantes como enemigos a los cuales deben enfrentar, para posteriormente estrellarse contra los molinos de las grandes causas comunes, aquellas en las que existe gran consenso social y frente a las cuales no existe ningún riesgo real. Estos quijotes de pacotilla intentan esconder su miedo a emprender ataque contra un enemigo real, el cual puede resultar riesgoso atacar, pues perderían cuotas efectivas de poder. Debido a esto, deciden obviar situaciones poco éticas que operan en el medio donde se desenvuelven. Frente al riesgo de perderlo todo por cuestionar el entramado corrupto que tejen quienes detentan el poder en el ámbito cultural, lo mejor es hacerse el loco…

Por las razones ya expuestas, nuestro escritor se traicionará apenas logre asociarse a la institución cultural dependiente del gobierno (el gran y real gigante); su obra decaerá con lo emotivo, tradicional y naif. Si se interioriza de las políticas artísticas y culturales propias del estado subsidiario neoliberal chileno, lejos de enfurecerse por conocer cómo operan las mecánicas utilitaristas de los fondos o cuestionar las ambigüedades del medio, verá en ellas la gran oportunidad de establecer su negocio, reproduciendo un producto cultural “de consumo”, funcional a las lógicas distractoras del capitalismo; pan y circo como temática central, evadiendo por todos los medios posibles la cruda realidad: un modelo económico en extremo indolente, brutalmente desigual, que multiplica la precarización y pauperización de vastos sectores sociales, mientras acumula cada vez más ganancia en una decadente elite. Que muchos escritores y editoriales chilenas se presten para reproducir conscientemente esta miseria es, por decir lo menos, angustiante.

Solo queda, para quienes rechazamos esta brutal concepción impuesta de sociedad, generar un polo de resistencia crítico frente a tan resuelta indiferencia. Devolver el contenido al sujeto, restaurando a su vez la dignidad e identidad, descolonizar su conciencia reintegrando el espíritu crítico y reflexivo frente a su medio. Qué mejores armas para lograr esto que nuestra obra, por una parte, más nuestro accionar movilizador por otro. Sabemos que el proceso emancipatorio será largo y no estará exento de obstáculos, pero bien vale la pena intentar librarnos de esta nefasta dictadura neoliberal encubierta, la cual utilizando el aparataje propagandístico de las elites, los medios masivos de comunicación, e instalando como bandera de lucha conceptos ya carentes de contenido, como “libertad y democracia”, intentan ejercer la última y más importante de las dominaciones: la de la mente humana. La pesadilla que visualizara Huxley está a punto de cristalizarse bajo esta doctrina socioeconómica utilitarista, maniquea y totalizante. Nosotros no queremos ser responsables de la decadencia que intenta aprisionarnos; rechazamos crear productos culturales que resulten en un sedante, el soma que los mantenga adormecidos en “un mundo feliz”. Queremos una sociedad plenamente lúcida, libre y emancipada.*

Abril 23, 2017   ningún comentario

Hacer otro arte y pensar otra estética

Alberto Quiñónez, tomado de Rebelión Hacer y pensar el arte han sido dos instancias de la estética en los que tradicionalmente se ha mantenido al margen al receptor, al público o consumidor del valor del uso de la obra artística. En el momento actual, el mantenimiento de una estética que siga ignorando el papel activo del receptor resulta congruente con la consolidación del carácter mercantil del arte y con la tendencia antidemocrática, cada vez más palpable, de las industrias culturales.

Es hasta la segunda mitad del siglo XX, de la mano de teóricos como Robert Jauss y Wolfgang Iser, que cobra cuerpo una estética de la recepción, que reivindica el papel del receptor como una instancia imprescindible del acontecimiento estético propiamente dicho. El momento de la recepción de la obra de arte es, para esta estética, un momento preñado de una sustancial actividad hermenéutica, a partir de la cual el receptor dialoga con el productor.

Adolfo Sánchez Vázquez1, filósofo marxista, criticará esta estética de la recepción por asignar al receptor un papel activo sólo en el plano de la interpretación de la obra artística y no sobre el proceso material de creación. La calidad de agencia del receptor está limitada a la incidencia sobre el producto artístico terminado y no sobre su proceso mismo de producción. Es decir, el receptor es rebasado por la actividad material del productor, del artista.

En consonancia con la impronta vital de cambiar un orden vigente, caracterizado por un elitismo artístico, social, político y económico, una nueva estética –como praxis y como reflexión- se vuelve necesaria. Es precisamente Adolfo Sánchez Vázquez quien propondrá, frente a las limitaciones de la ya mencionada estética de la recepción2, una práctica estética en la que el receptor sea a su vez partícipe, hacedor de la obra de arte, artista, desplegando así sus cualidades creadoras.

El arte contemporáneo, por sus características técnicas, sobre todo en el performance, el land art y las intervenciones, es quizá donde mayores posibilidades existen de llevar a cabo prácticas artísticas orientadas a la recuperación del hacer colectivo y participativo. Igual potencialidad permiten los elementos ideológicos que están detrás del quiebre con el arte moderno de vanguardias: desmaterialización de la obra, dilución del autor, intersección técnica, preeminencia de lo conceptual, negación del contenido estético, entre otros3.

Pero la recuperación de las prácticas artísticas colectivas y participantes, en el plano del arte contemporáneo, también implica resistir a la tendencia hacia la mercantilización que en esta manifestación artística ha sido muy fuerte. No cabe duda que un bastión tanto del ímpetu mercantil del capitalismo como de planteamientos filosóficos distópicos, propios del posmodernismo menos radical y más mediático, ha sido y lo es aún en gran escala, casi de forma inconsciente, el arte contemporáneo.

Abriendo al antiguo receptor el ámbito de la producción material –o inmaterial- de la obra de arte, se propicia una nueva forma de concebir el producto artístico no sólo como medio de identificación, empatía o convergencia, sino como objetivación de la capacidad creadora del propio receptor, siendo ya éste creador. Tal estética no es ya una estética de la contemplación o de la recepción, sino una estética de la participación e incluso de la colaboración.

En este sentido, puede hablarse de una socialización del arte, es decir, de una relación dialógica entre el creador y el receptor –conceptos que serían ya cuestionables- donde ambos son asimismo su contrario. Este diálogo no debería implicar una actitud pasiva por ninguna de ambas partes, sino una actitud activa esencial que sea la realización del acontecimiento estético, como manifestación particular de la praxis, y, más fundamentalmente aún, la ejecución de un encuentro eminentemente humano.

La socialización del arte, que va más allá de la pura masificación del espectáculo artístico y, también, más allá de la mera intervención colectiva en la producción de la obra, tiene hoy grandes oportunidades gracias a la generalización de las nuevas tecnologías de la comunicación; pero, valga la paradoja, es ahí donde encuentra también sus principales amenazas. La infravaloración de las técnicas tradicionales del arte puede hacer de la socialización más bien una chata vulgarización.

Para salvar este riesgo, un arte con tales características debe tener claro que la sola intervención o el hacer colectivo no son garantes de una participación verdadera. La relación que debe existir entre el creador y el receptor deben ser mutuamente nutricias, dialógicas, es decir, debe establecerse una colaboración horizontal en la que ambas partes puedan hacer de la obra un medio de su propia realización, es decir, una forma de plasmación de sí mismos.

Ciertamente, un proyecto con tal sentido es complejo y posee de forma innata muchas dificultades, pues se enfrenta no sólo al embate de las instituciones culturales –tradicionales y contemporáneas- sino también a la conciencia enajenada de las masas receptoras. Pero eso no significa que un proyecto así no sea sólo deseable, sino también posible. En el plano artístico, ésta es una exigencia de los tiempos y representa un compromiso que deberían asumir los movimientos emancipatorios.

Una socialización del arte en sentido emancipatorio debe, por tanto, partir de una estética que reconozca la importancia del receptor y que reafirme la participación de éste en el proceso de creación artística. No se trata de difundir masivamente el arte o de sólo criticar las industrias culturales, sino de que el ser humano explotado, marginado y humillado, aporte, desde las trincheras de la praxis artística, a la construcción de una nueva –y mejor- sociedad.

Notas:

1 Sánchez Vázquez, A. De la estética de la recepción a una estética de la participación. UNAM. México D. F., 2005.

2 Ibíd.

3 Massota, O. “Después del pop nosotros desmaterializamos”. Extractos de conferencias. 1967. Cfr.: Lissitsky, E. El futuro del libro. New left review. 1967.

Alberto Quiñónez. Miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crítico (CEPC).

Abril 17, 2017   ningún comentario

Crónica de un desprecio

Carlos Poblete, Rancagua, Chile. A los 16 años, la hermana Francisca supo que su vocación era ser monja de claustro. Así, en 2002, cuando tenía 20 años, ingresó a la orden Clarisas Capuchinas.

Seis años después se ordenó como clarisa capuchina y siguió cumpliendo con sus votos de pobreza, obediencia y castidad. “Siempre fui feliz en mis claustro. Siempre dije: esto es lo mío, es lo que yo quiero“, dice.

Así pasaron los años, hasta que su vida cambiaría por completo en 2012.

Dicho año, el recinto en el que vivían ubicado en pleno Centro de Santiago, necesitaba algunas reparaciones, por lo que la madre superiora autorizó el ingreso de un grupo de maestros, quienes al tiempo comenzaron a dormir en el lugar.

Francisca fue la designada para ocuparse de la alimentación de los trabajadores y fue en dicha instancia en la que conoció a Hernán Ríos, que trabajaba en las reparaciones del lugar y que aprovechó que la hermana estaba enferma para conducirla a una habitación y violarla.

La víctima ocultó el hecho, “por miedo, por vergüenza, porque hay una vergüenza que lo invade y que no deja a uno expresarse“. Sin embargo, tres meses después descubrieron que estaba embarazada, noticia que fue rechazada por la institución.

Me dijeron que yo era la culpable, más encima me calumniaron de robo, que yo lo hice a propósito. Mis hermanas fueron muy crueles conmigo“, cuenta la religiosa. Luego de eso, la presionaron para que firmara su salida de la orden y de la iglesia Católica, pero no lo firmó y se fue.

Buscó refugio en una amiga y en la fundación San José para dar en adopción al menor. “He tenido que callarlo, que disimular que todo está bien. He tenido que ocultar cosas“, dijo la joven.

La hermana denunció el hecho y tras la investigación, la PDI detuvo a Ríos, el que fue condenado por el delito de violación en 2015.

Ahora, la Corporación Humanas la está asesorando con una demanda civil contra el Arzobispado de Santiago y el claustro donde ocurrieron los hechos.

Abril 17, 2017   ningún comentario

A cuarenta años del crimen de Marta Ugarte Román

Columna del Dr. Luis Ciocca Gómez. Profesor Titular de la Universidad de Chil. A comienzos de Septiembre de 1976 fue encontrado enredado en unos huirales de la playa “La Ballena”, ubicada a unos 8 kilómetros al sur del balneario Los Molles, un cadáver de sexo femenino con evidentes demostraciones de haber sido sometido a crueles torturas. En su cuello estaba enrollado un alambre. Al parecer, el cuerpo había sido devuelto por el mar. Vestía algunas prendas interiores y fue trasladado a la morgue de La Ligua en donde se le practicó una autopsia la que mostró signos de precipitación desde altura, y también fracturas vitales, uñas extraídas y quemaduras. Al mismo tiempo se trató de obtener su identificación. Pero transcurrieron los días sin que ello se lograra, del mismo modo que no se obtenía pista alguna acerca de sus victimarios.

La prensa de la época elaboró una serie de teorías (atribuyendo el hecho a un crimen pasional de camioneros), pero ninguna concordó con lo que finalmente resultó ser: desaparición forzada de una persona con resultado trágico. Después de varios días el cuerpo fue trasladado al Instituto Médico Legal de Santiago, donde continuó sin ser identificado ni reclamado.

El viernes 24 llegaron al Instituto Médico Legal las señoras Hilda Eliana y Berta las cuales buscaban a su hermana Marta, de la cual no tenían noticias desde hacía casi dos meses y a la que no habían podido ubicar. En el establecimiento fueron informadas por el Dr. Alfredo Vargas Baeza, a la sazón médico director del Servicio Médico Legal y profesor de la asignatura en la Universidad de Chile, que en las dependencias a su cargo había un cadáver no reclamado de sexo femenino pero que no había sido posible su identificación hasta el momento por los medios habituales debido a las condiciones en que se encontraba, sugiriéndoles la `posibilidad de ubicar al odontólogo de su hermana y realizar un procedimiento identificatorio a través de la dentadura pues la  del cadáver se apreciaba bien cuidada y con tratamientos dentales. Precisamente se trataba del cuerpo maltratado de la mujer encontrada asesinada en la Playa la Ballena, caso que por esos días había alcanzado mucha resonancia en los medios de comunicación, todos controlados por la dictadura.

La primera impresión de las hermanas Ugarte fue de incredulidad pero casi de inmediato reaccionaron y se dieron a la tarea de ubicar al odontólogo tratante de Marta (y de ellas mismas)el cual era yo.

Hasta el lunes 27 de Septiembre de 1976 yo no era forense, era un joven odontólogo, ortodoncista, que también practicaba algo de odontología general. Entre mis pacientes adultos, se encontraban miembros de la familia Ugarte Román: los padres y las hermanas Hilda Eliana, Berta y Marta Lidia.

Apenas fui contactado, al atardecer del viernes previo al fin de semana, accedí a realizar el peritaje solicitado. Me movieron razones profesionales, éticas y humanas. Les señalé que haría la diligencia el siguiente lunes, el 27 de Septiembre por la mañana. Cabe señalar que sentía cierta incredulidad. No me parecía posible que una persona como ella hubiera tenido una forma de morir tan terrible como la que mostraba el cadáver. Con respecto a las personas que hasta el momento eran desaparecidas, muchos teníamos la esperanza de que estuvieran en una cárcel secreta o algo similar.

Puntualmente, a las 9 de la mañana del día señalado, crucé la puerta del Instituto Médico Legal. No me pasaba por la mente que en los próximos meses empezaría a cruzarla a diario por muchos años. Iba premunido de los documentos pertinentes: ficha de Marta, radiografías, un libro empastado en que llevaba el registro de extracciones y agenda. También todos los datos útiles resumidos en un informe y un esquema dental (odontograma).

Acompañado por el jefe de Tanatología de entonces, el Dr. Julio Veas Ovalle, realicé la pericia. Hubo coincidencia absoluta entre mis antecedentes y el estado de la cavidad bucal y dientes de la muerta. Lamentablemente, mis expectativas de que se tratase de otra persona no se dieron. Había aparecido la primera persona detenida y desaparecida: era Marta Lidia Ugarte Román, mi paciente, y había aparecido muerta, maltratada y con evidentes demostraciones de apremios inhumanos.

Ese día 27 de Septiembre de 1976, marcó mi entrada al mundo forense. Fuertemente motivado por el caso y la terrible muerte de Marta , y advirtiendo que ni la Odontología ni los odontólogos no tenían participación sistemática y presencia laboral en la Medicina Legal (no trabajaban dentistas en el Servicio Médico Legal, no existía la asignatura –a pesar del crimen de Becker- en la Facultad de Odontología ni odontólogos en la Cátedra de Medicina de la Facultad de Medicina), acepté finalmente la invitación que me hicieran el Dr. Vargas Baeza, su asesor jurídico Sr. Gilberto Rudolph y después de fallecer el Dr. Vargas en 1977, el Dr. Roberto Von Bennewitz, y me incorporé a la Cátedra de Medicina Legal de la U. de Chile, la cual en ese tiempo desarrollaba sus labores en el mismo edificio del Instituto Médico Legal.

Lo demás es historia conocida.

A través de este artículo, he querido rendir un homenaje a Marta Ugarte Román, paciente mía, una mujer buena sacrificada por sus ideas, cuyo martirio me estimuló para poner la ciencia odontológica proyectada al servicio social, al respeto por los derechos humanos, a esclarecer la identidad de las víctimas de crímenes atroces y con ello contribuir de manera importante a romper la impunidad. Con Ciencia, con Etica, con Humanidad.

Santiago de Chile, 27 de Septiembre de 2016.

Octubre 11, 2016   ningún comentario

Feria del libro en Vancouver

Proyecto Cultural Sur Vancouver participará en la primera feria del libro en español. Sábado, 15, de octubre 2016 de 2:00 a 5:00 pm. En Queen Elizabeth Theatre Salons, 630 Hamilton, Vancouver BC.

Invitamos a toda la comunidad y a las personas que estén interesadas en comprar libros: de Alejandro Mujica Olea / Rosario Arias Naranjo / Lucy Ortiz / Esmeralda Alfaro.

SPANISH BOOK FAIR IN VANCOUVER

TÍTULOS DE LIBROS

LUCY ORTIZ

Osmosis Etéreo- poesía

Los cuatro Elementos-cuentos y relatos

Una Burbuja en la Pasarela-poesía

Memorias del Padre Sebastián, relato biográfico.

Historia del Monumento-Historia

El umbral del Ocaso-poesía

Equinoccio de Primavera-poesía

Del corazón a los Niños-canciones para niños

ROSARIO ARIAS NARANJO

Mensajes del Corazón al Atardecer -Poesía

Amar Parece Fácil -poesía

Aventuras Locas de una Dama -relatos

ESMERALDA ALFARO

Más allá del Verso-poesía

ALEJANDRO MÚJICA OLEA

Vivencias de un Poeta, relatos

El Comienzo y el Fin de unos Amores, poesía

Mil Mujeres Ninguna Como Tú, poesía

Tu Amor Mato Mi Cáncer, consejos para combatir el Cáncer.

Perlas del Alma de un Preso Político-Relatos

A la Sombra de la Muerte-Relatos.

Cuadernillos

Un Saludo al Mundo poesía

Celebración de 100 Años de Amor

y Fe en Dios poesía religiosa

Octubre 11, 2016   ningún comentario

Crítica al documento: Política Regional de Cultura del Gobierno Regional de Coquimbo

Con fecha 3 de diciembre en un acto público, frente al edificio del Gobierno Regional de Coquimbo se presentó en La Serena un documento que resume la Política Regional de Cultura. Los asistentes eran casi todas las autoridades regionales que tienen una incidencia en lo resumido en el documento, más un escaso público, en total serían unas ciento cincuenta personas.

El documento, está muy bien hecho, con magníficas ilustraciones. Reúne, en apretada síntesis, lo central de lo que se califica como Política Regional de Cultura, que no es la política cultural de la región sino la política que las autoridades regionales piensan implementar en la región.

Es un documento en forma de revista cuadrada, impresa en papel acartonado. Las ilustraciones de la portada son un mosaico que reúne lo visto como mejor de la región, destaca una pintura con los ojos de Gabriela Mistral. En el interior hay cinco páginas completas con imágenes simbólicas de la cultura de la región, más otra página con la fotografía de las autoridades regionales, es decir, el presidente regional y sus ministros, en suma la flor del poder político del estado regional. El Texto del documento tiene 17 páginas y son estas las que nos ocupan. Allí está plasmado un trabajo representativo del pensamiento y sus capacidades hacia adelante de las autoridades regionales.

Comienza el documento con una supuesta cita de la definición de cultura que da la Unesco en su Conferencia mundial sobre políticas culturales, veamos:

La cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias;

Y que (este Y que, es un agregado de los redactores del documento, no es parte de la definición de cultura que da la Unesco) la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que lo trascienden”

Aparte del error imperdonable de querer hacer pasar una cita, que siempre debe ser textual, con dos palabras agregadas, Y que, se muestra un deseo de acomodar un significado a una realidad que no calza. Es un desastre de ideas y de sintaxis, ese: Y que, está absolutamente de más. Sin embargo lo central es que esta definición de cultura es discutible; la primera parte pudiera ser aceptable aún cuando muestra cierta inclinación a ver la cultura desde el ángulo del trabajo intelectual; la segunda parte tiende a darle a la cultura un valor mágico, más relacionado con el saber y las capacidades de juicio crítico de las personas que de lo que en verdad es la cultura.

Preferimos guiarnos por la definición de cultura que nos da Proyecto Cultural SUR en su sexto congreso realizado en México (octubre del 2014):

Cultura es lo que identifica a un grupo humano determinado y a la vez es lo que lo diferencia de otros: es el conjunto de saberes, creencias, pautas de conducta, formas de ser, prácticas sociales, medios materiales en uso, formas de relacionarse, modo de resolver sus necesidades, grado de desarrollo artístico, científico e industrial de una época y/o grupo social, que son aprendidos, compartidos y transmitidos de una generación a otra por los miembros de una comunidad de intereses, por tanto es un factor que determina, regula y moldea la conducta humana.”

Es desde esta perspectiva que evaluaremos el documento: Política Regional de Cultura del Gobierno Regional de Coquimbo. La diferencia entre una y otra definición es que la primera es el resultado de discusiones entre funcionarios, es decir gestores profesionales de políticas culturales de sus respectivos países, en cambio la segunda es el resultado de la discusión de artistas de diversas áreas y de varios países, inmersos en un trabajo desde y hacia la cultura.

La primera es desde las oficinas; la segunda se logra desde el quehacer cultural.

La página cuatro del documento que evaluamos nos presenta una foto de la plana mayor del Gobierno Regional de Coquimbo, algo así como la foto que se saca él o la presidente con todos sus ministros. Perfectamente nos podemos preguntar si ¿es un mensaje sublime o un delirio de grandeza? Distinto sería si en ese espacio estuviera presente lo más representativo de la cultura de la región. Esta foto, como símbolo, muestra claramente que el contenido de este documento es la política regional de ese conjunto de autoridades regionales. En la foto hay 17 personas, 14 hombres y 3 mujeres. Como para decir un retrato de intenciones glamorosas y resultados que no logran romper la inercia de lo que tenemos a nivel nacional: mucho ruido, pompa, los negocios de la élite aumentando en sus paraísos y los desposeídos en los limbos de alienación viviendo con salarios indignos de su condición de seres humanos.

En el Acápite de Presentación podemos leer palabras de buena intención pero alejadas de lo real necesario a implementar en una región de capacidades postergadas. El Intendente Regional de Coquimbo, el señor Claudio Ibañez dice:

Nuestra Política Regional de Cultura surge de un proceso participativo donde el diálogo y el consenso ha permitido encausar la voz de la ciudadanía y de los actores regionales en materia de cultura, proyectando la creación, el reconocimiento y la revalorización, a través de un instrumento de planificación concreto que marcará la pauta de nuestro quehacer cultural, tanto para direccionar la inversión pública, como para potenciar las acciones que permitan un mejor desarrollo de la cultura en nuestra Región de Coquimbo”

Por su parte el señor José Montoya, presidente del Consejo Regional, dice:

En el marco del fomento de las expresiones culturales, de proteger nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural, y de reconocer nuestra propia identidad, el Consejo Regional de Coquimbo ha dado un paso trascendental en su gestión al aprobar unánimemente la Política Regional de Cultura.”

Nuestra impresión es que solo son palabras de buena intención que resumen una voluntad, no tanto de hacer algo nuevo con los recursos y poderes del gobierno sino decir algo de manera genérica para justificar el favoritismo o la inacción. Direccionar la inversión pública y potenciar las acciones… es marcar la cancha por donde ha de continuar la generación de cultura en su sentido estrecho. Sin embargo tienen la magia de parecer que se inicia algo nuevo; que consultar a 300 actores culturales, en una población de 749.379 (según datos del 2014) es tener en cuenta solamente al 0,04% de la población, es decir su concepto de cultura es traicionado con el facilismo de consultar el mínimo posible de personas.

Se dijo en el acto de presentación del documento que se contrató a dos “agencias de consultantes” para preparar la información que permitiera la redacción del documento que criticamos. Se mencionó la cifra de 50 millones de pesos, no se dijo como lo gastaron. Suponemos que en viajes, encuentros, agasajos, viáticos, pago de consultantes, etc., etc. Un Chileno inmerso en la cultura de la desconfianza podría decir que con ese monto dos familias pobres podrían solucionar su problema de contar con una vivienda pobre, otro más ácido en su comentario diría que es como tirar perlas a los cerdos, otros pueden argumentar que ese monto no es nada, apenas equivale al salario mensual de cinco diputados, lo que en un país con 120, es casi como sacarle un pelo a un buey. Nuestro comentario, más realista, dice que en un contexto de aplicación de una política socio-económica neoliberal y de cultura de corrupción y desconfianza (por abusos y omisiones) con profundas faltas a los derechos humanos, este documento enuncia una política cultural neoliberal.

No quieren entender que este país está como está por aplicarse una política neoliberal desde la dictadura militar hasta nuestros días. Se requiere un cambio mayor, en realidad una revolución cultural con el objetivo de poner en el centro del hacer político el bienestar del género humano en concordancia con el respeto a la naturaleza.

Desde los nadies, que somos parte de esta cultura, desde los invisibles, que la hacemos a diario, desde los innumerables esfuerzos no valorados, desde los recursos negados a creadores y gestores de indudable valor, desde la gente en su hacer y ser

preguntamos

¿fue participativo el proceso de elaboración del documento de Política Regional de Cultura? ¿basta que trescientas personas sean consultadas, para determinar lo que deben ser las pautas en materia cultural de una región? ¿Con qué criterios se seleccionó a los consultados?;

decimos

Es mayor el número de actores culturales no consultados. Si hablamos de cultura hablamos del ser y su hacer, con este documento se es y se hace desde el mundo aparte que son las palabras desprovistas de significado, desde la ideología del desprecio, desde las comodidades de las oficinas, en cambio el ser y hacer de los más que viven sobre viviendo y resisten los embates del sistema están en otra. Lo que relumbra con luz propia es la creatividad de quienes persisten en ser actores de su propio destino, los mismos que se postergan desde los inicios de esta “unanimidad” de los 300 consultados;

nos indignamos

Por los gastos innecesarios. Teniendo tantos funcionarios, recursos logísticos y más, no se justifica contratar empresas externas para llegar a un documento que se puede lograr en unas cuantas tardes de personas reunidas alrededor de una mesa.

Por la pretensión de volver a tomarnos por tontos y tentarnos con su canto de cambio para que todo siga igual.

Por comprobar, una vez más, que los resultados de ésta política, poco, casi nada aportarán al quehacer cultural de los artistas de la región y mucho menos a la cultura regional en su acepción amplia;

creemos

Que con menos se puede hacer mucho más, entregando recursos a los actores culturales sin tanto lineamiento, burocratismo ni parafernalia para embaucar incautos;

sugerimos

Que se restituya el Premio Nacional de Literatura con carácter anual en narrativa, ensayo y poesía.

La creación del Premio Regional de Literatura, el Premio a la creación Artística y el Premio a la trayectoria en artes y literatura.

La creación de un centro de compras y acopio de obras literarias y artísticas locales. Los libros locales pueden y deben estar en todas las bibliotecas de la región.

Que se legisle para dar una jubilación ética a los escritores, artistas y artesanos.

Que se fije por ley la norma de contratar artistas locales.

Que se entregue, sea en usufructo o en condominio, un local para que funcione la SECH Regional y las instituciones representativas de los artistas regionales.

Cofinanciar las actividades mensuales y eventos anuales de las diversas instituciones de la Cultura regional.

Reconocimiento y apoyo del Gobierno Regional al Evento anual Encuentro del mundo de la cultura, que se realiza por más de 30 años.

Que se invite a escritores y artistas locales a los eventos pertinentes, el trabajo cultural local solamente se desarrollará con participación plena y respeto por el saber acumulado.

La creación de una oficina regional de promoción de escritores y artistas locales.

Se podrá elaborar decenas de documentos, pero si no hay voluntad política de hacer las cosas de distinta manera, estos documentos no tendrán otro destino que ser papel impreso cuyo destino es el olvido. Se requiere hoy actuar para trascender, este documento es intrascendente pues anuncia lo que ya conocemos, lo que no da resultados nuevos.

Desde el hacer literario, desde el hacer artístico, desde el respeto que le debemos al otro, desde la aspiración y el derecho humano a un mundo mejor, desde la imaginación como capacidad para aportar soluciones, manifestamos nuestra desaprobación total a este documento y nos manifestamos dispuestos a trabajar por una cultura inclusiva, una cultura de cambio, una cultura con plenas posibilidades para todos, una cultura que tenga como meta el pleno desarrollo del potencial creador del ser humano.

En La Serena, un 22 de enero del 2016

SECH Regional de Coquimbo

Proyecto Cultural SUR Internacional

Septiembre 6, 2016   ningún comentario

Segunda Carta de agosto (Congreso 5 de 10)

Queridas, queridos artistas todas y todos de la vida y sus conjuntos

A veces

Por suerte solo es a veces, me acontece que no veo bien como viene la mano (dicho en lenguaje argentino), tiendo a ver todo negro, quizá me canse o puede que aterrado o entierrado vea la aceleración de las crisis y no logre ver las soluciones, es decir nosotros mismos. En esos momentos de bajón escucho a la gran Violeta, me sitúo en mi niñez de persona desvalida y concluyo, lo que no nos mata nos fortalece.

En este no ver con claridad o ver nublado, siento que vamos más lento de lo necesario para producir un cambio de cultura. Por momentos veo que puede más el hacer lo mismo, cuando se trata de hacer las cosas de otra manera. Quizá sea verdad, pero en este drama final no nos queda opción, debemos apurar el paso. Ningún día nublado vale tanto como un día de sol, pero sin días de lluvia, de cielos encapotados de nubes amenazantes, no hay dicha de vida floreciente.

Vivimos dentro de un equilibrio de nitrógeno (78%) y oxígeno (21%) más otras substancias como ozono, dióxido de carbono, hidrógeno y otros (1%), esto significa que cuando respiramos aire estamos respirando nitrógeno y oxígeno más los otros gases dispersos en la atmósfera. Salvo que el modo de vida nos hace respirar cada vez menos nitrógeno, menos oxigeno.

Hay una relación simbiótica de los seres humanos y otros seres vivos con los árboles, respiramos lo que los árboles producen, ellos respiran lo que nosotros producimos, solo que, y aquí esta el problema, sin agua no hay árboles, sin árboles no hay aire puro, sin aire puro muere la vida. La incontrolada acción de los seres “inteligentes” está llevando al planeta y a la vida a su crisis final.

Es desde la acción cultural, entendida ésta como la forma en que producimos los bienes materiales y espirituales, que podemos cambiar lo necesaria a cambiar para la continuidad de la vida. Imaginemos por un instante un mundo sin ejércitos, sin dueños de la tierra, sin intercambio desigual, sin las lacras de la actual forma de socializar. Imaginemos un mundo donde la vida sea el centro y motor de impulso, imaginemos una realidad de pleno desarrollo del potencial creador de cada cual. Imaginemos una forma de convivencia donde no sea necesario el dinero… Imaginemos lo posible. Todo ello para acelerar el paso y darle amor a nuestros actos.

En casa Azul

Eunice Dias, brasileña, brasiliense por adopción, vive en Brasilia. Ella tiene una hija en Gatineau, una ciudad de Quebec cerca de la capital de Canadá. Luego de un prolongado periodo sin contacto, volvimos a conversar. Primero la visitamos en casa de su hija, luego se produjo la magia que ambas vinieran a vernos en Caza Azul. Actualmente nosotros vivimos en medio del bosque cerca de un pueblo pequeño. Nos rodean los árboles y la vida del bosque. Para mi este modo de vida es ideal, en realidad es nuestro pequeño paraíso.

Qué una persona querida venga a tu casa no tiene otra trascendencia que recibir una visita. Esto será así si hablamos de alguien que vive cerca. Un punto en el mapa separado de otro significa distancias a vencer, en este caso Eunice venció muchas distancias, las más largas para ver a su hija, las más corta para estar con nosotros unas cuantas horas.

Esta visita ha servido para retomar el trabajo, para idear acciones comunes, para mostrarle el Jardín de las Alicias, para mostrarle cual es la rosa que tiene su nombre, en total son 12 rosas que tienen los nombres de doce mujeres de valor. Mi homenaje es en vida. Y sirvió también para que se sentaran ambas en el banco de piedra construido con mi manos. Así ha quedad un recuerdo imborrable de ellas en nuestra casa, así su paso por este pequeño edén es una levantada de ánimo y por lo mismo es un aporte a la acción de todas y todos.

Gracias Eunice por atreverte a vencer las distancias y sobre todo gracias por asumir la continuidad de la acción.

Una gira

Se va armando lo que puede ser el itinerario de una gira por una parte de Argentina, algunos puntos de Paraguay y en lo posible todo Uruguay, Comenzamos el viaje un dos de noviembre y lo terminamos en abril. Todavía falta concertar visitas, coordinar acciones, pero ya hay respuestas positivas. No es una gira para auto promocionarse ni para descubrir el hilo negro, es para cumplir lo que consideramos nuestro deber ineludible al mismo tiempo que aprendemos del otro.

Lo ineludible es hacer cuanto esté de nuestra parte por sumar visiones al movimiento SUR, lo haremos centrado en invitar a todas y todos a ser arte y parte de Proyecto Cultural SUR, sumar organizadoras y organizadores al Festival Palabra en el mundo, incorporar acciones en pro de la Campaña verde esperanza: Parques para la Paz, Poemas para la Vida. Fundamentalmente será una larga lista de encuentros para animarse mutuamente, le damos a estos encuentros el sello de repartir semillas, como símbolo y como hecho real.

Qué todos sepan las razones de mi canto

Para que todos sepan las razones de mi canto, dicho desde el corazón de cada cual, necesario es hacer la pregunta de cual es la razón de mi canto, es decir el canto de cada cual. El mío en tanto persona es la vida en su maravilla. Mi canto es de paz, pero no pasivo, es tranquila acción por hacer realidad lo tenido por imposible.

Nos vemos en Santa Fe

Mi abrazo desde Casa Azul

Tito Alvarado

Agosto 22, 2016   ningún comentario

El dinero negro en el poder

 

Carlos Poblete Avila, Profesor de Estado, Director Centro de Estudios Conciencia Crítica. Los tiempos que corren, los que cursa la humanidad aparecen marcados por los más diversos acontecimientos no siempre buenos y que a diario nos impactan,a saber, conflictos bélicos cuya magnitud y horrores no alcanzamos a dimensionar -los medios de prensa suelen ser bizcos, torcidos en la información-, destrucción irreparable del medio ambiente planetario, injusticias, abusos de la más diversa naturaleza contra seres indefensos y pobreza, exclusión creciente de grandes masas de seres humanos.

Un signo nefasto instalado en la sociedad humana de forma mayoritaria es la obsesión por poseer bienes materiales, bienes desechables de consumo, se ha impuesto el tener y no el ser a como dé lugar. Todo parece tener precio y no valor. Entonces… la horrorosa equivocación, la inhumana vara de tanto tienes tanto vales.

Y, ¿qué hace a esos comportamientos tan impropios de una especie dotada de inteligencia, sensibilidad y de otras supuestas facultades humanas?

El poder por el poder y no el justo y sano poder para el bien de todos es otra impronta de la actual deshumanización. La avaricia hace más pecadora a esta humanidad. Por dinero se traiciona, se humilla ¡qué degradación!

Hay palabras y frases en boga que en el Chile actual han perdido consistencia y realidad: combate a la desigualdad,sí a la equidad…, etc.

En la sociedad ha triunfado el dinero negro, no el dinero justo, no el que se obtiene con el sudor de la frente, con el sacrificio digno de quienes trabajan. Ese otro es el dinero producto del latrocinio, de la estafa, de la especulación, de la usura. Dos geniales pensadores hace 170 años -Marx y Engels- postularon su teoría revolucionaria, factible si la humanidad tuviese la conciencia necesaria: la extinción del dinero y de toda forma de esclavitud. Mucho antes, Cristo sanó enfermos, multiplicó los panes y los peces sin cobro y expulsó a los mercaderes del templo. Interprete cada cual esos mensajes según sea su doctrina o credo.

No es posible,tampoco sostenible porque no es humano,que el mundo sea una feria o un casino. Un mundo así tan contrahecho hace que en él sean mercancías derechos esenciales de toda persona: trabajo,salud,educación,y hasta la propia vida.

Chile, marzo 21 de 2016.

Agosto 21, 2016   ningún comentario

El valor de la verdad

Tomado de Korriente fluyendo. La cultura oficial nos ha impuesto un discurso hedonista y egocéntrico. Este discurso es antisolidario porque es individualista y egoísta en extremo. Rechaza el apoyo mutuo y la solidaridad que nos humaniza. Una sociedad de hiperconsumo y desecho donde viven y reproducen alegres y esbeltos consumidores ama el éxito a cualquier precio porque la cultura oficial tiene varios años bombardeándonos con imágenes y eslóganes que apelan a emociones básicas, autorrealización y confort burgués.

La cultura oficial es alabada por tecnócratas educados en universidades elitistas, políticos oportunistas, dictadorzuelos que prometen “Honradez, tecnología y trabajo”, escritores al servicio de gobiernos corruptos y canallas, estrellas del fútbol y de la gastronomía.

Es preciso rechazar con todas nuestras fuerzas esta cultura elitista y falsa. El Jockey Plaza y los malls de moda no son el Perú. La Confiep y la SNI no son quechuahablantes ni aprecian el aimara. La minka y el ayni y la autoorganización para ellas son delitos graves. Terrorismo puro y duro nada poético. Los poetas oficiales y los novelistas de la sociedad del espectáculo aman el Poder y la fama más que nada. Detestan la autenticidad y el cambio. Son patrioteros porque, como casi todos, son antichilenos, antiecuatorianos, etc. Rechazan la razón crítica.

Es preciso repetir con Gabriel Celaya: “Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden”.

Es preciso repetir con Jamiro: “La poesía es un arma y nadie se atreve a disparar”.

Es preciso recitar, junto con Armando Arteaga: “Para qué una bandera, una patria. / Mi patria es la poesía, la barricada donde se queman banderas…”.

Es apremiante reivindicar a poetas que tuvieron huevos como Leoncio Bueno, Allen Ginsberg, Juan Cristóbal, Javier Heraud, Mariano Melgar, Xabier Abril, Edgardo Tello, Oquendo de Amat, Feliciano Mejía, Gary Snyder y otros más. Vida y poesía. Un ethos de coherencia y dignidad contra los funcionarios y plenipotenciarios del verbo que se vendieron y se siguen vendiendo como meretrices.

Es imprescindible hacer nuestras las palabras del gran Schiller: “Vive con tu siglo, pero no seas el juguete de tu siglo; da a tus contemporáneos, no lo que ellos aplauden, sino lo que necesitan”.

Lima, 5 de agosto de 2016.

Korriente fluyendo http://korrientea.wix.com/poesia

Agosto 15, 2016   ningún comentario