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Categoría — A palabra limpia – ponencias

Copihues en Santiago

Carlos Poblete Ávila, Profesor de Estado, Rancagua. El copihue es la flor nacional de Chile. La enredadera y flor copihue es una planta delicada, frágil. En 1971, el gobierno por medio de una disposición legal declaró a la especie en serio riesgo de extinción, y prohibió la extracción de su ambiente natural, así como su exhibición y venta.

Abunda en el territorio sureño el color rojo, también existe el blanco, este último no tan fácil de hallar. Hoy por intervención genética se ven algunos ejemplares de color negro. El aspecto de sus pétalos es algo así como del terciopelo, solo con la fragancia del aire puro de la australidad.

Crece en zonas de clima templado húmedo, en regiones de ambiente o hábitat boscoso, umbrío.

La planta es de raíz profunda y su tallo es quebradizo. Se desarrolla de preferencia – es trepadora – en las alturas de los coigües.

Posee un fruto comestible dulce, similar a una vaina parecida en su forma y tamaño al ají verde. La vaina en su madurez durante el período de los meses de abril-mayo se torna amarilla, y en su interior se encuentran las múltiples simientes parecidas al grano de trigo.

Me llamó la atención que en la ciudad de Santiago, como se sabe, de ambiente tan polucionado, en la casa de un educador de esa urbe haya una espectacular planta ( en la imagen ), con la hermosa plenitud de sus flores.

Si hay rigor en el cuidado, si las semillas se siembran en un suelo apto, o bien, si se trasplantan con respeto, las ornamentales flores de seguro aparecen.

agosto 8, 2018   ningún comentario

Ferrocarriles del Estado para Chile

Carlos Poblete Ávila, Profesor de Estado, Rancagua. No se comprende que un país con un extenso territorio longitudinal como Chile, carezca de un sistema ferroviario no de calidad, sino de excelencia. Hasta hace unos años… sí había de Santiago a Puerto Montt ese servicio, también numerosos ramales.  Todo lo eliminaron, lo destruyeron, lo saquearon. Descarrilaron … el patrimonio de la nación. Solamente un dato histórico: En 1851 en el país había 81 kilómetros de vías férreas; en 1913, 8.883 kilómetros. El tren era un vehículo de integración social y cultural.

Contar con ferrocarriles es estratégico en cualquier país del mundo. Tanto que se pregona desde aquí que estamos ‘ en el umbral del desarrollo ‘… ¡ naranjas ! Es asunto de ver cómo están las cosas : educación, salud, Sename, pensiones, seguridad; estafas, injusticias, corruptelas, decadencia es lo que prevalece. 

Si se mira los países de verdad desarrollados, se observará que en ellos el sistema de transporte es estatal-público, considerado el  tren. De tanto copiar desde acá, que alguna vez se copie lo útil, lo bueno, lo ejemplar. Algunos en Chile ven el tren como asunto del pretérito, en Europa es realidad veloz del presente y del futuro.

En la región central del país existe un caso que raya en lo insólito, en verdad patético. Es la situación del ya mítico tren ‘ exprés ‘ Santiago-Rancagua – que ahora llaman Metrotren -. Desde el proyecto inicial ya cursan irritantes años. Hace un tiempo desde las esferas directivas del proyecto se dijo que ‘ faltaban recursos ‘ ( ¡ qué manera de proyectar los presupuestos ! ). Seguramente por Angostura ya el dinero no era el mismo… Con certeza los vagones adquiridos están oxidados.

Se dijo hace unos años que habría tren Santiago-Puerto Montt, que se contaba con 3 mil millones de dólares para tal inversión. Debates y estudios hubo en el parlamento, el resultado : ni toros ni arena; ni durmientes ni rieles ; y un ministro fue a la cárcel por unos días… 

Este país con una bella geografía y gigantesco potencial no ha estado en buenas manos, y carente de fértil imaginación. Todo subastado, sus riquezas, su patrimonio.¡ Pobre Patria ! Tenemos tanto y, sin embargo, tan poco tenemos.

De tantas marchas y protestas que a diario surgen, que una alguna vez sea para demandar ¡ Ferrocarriles del Estado de y para Chile !

agosto 8, 2018   ningún comentario

La dialéctica de las hojas

Carlos Poblete Avila, Profesor de Estado, Rancagua. En distintas épocas, poetas y multitud de artistas y otros pensadores, han tenido como tema de sus obras la naturaleza, principalmente destacando su belleza, su exuberancia. Hoy muchos de ellos postulan su defensa, la protección del medio ambiente, convocan a amar la Tierra.

Antes…, en períodos más pretéritos, la luna embrujaba a todos los creadores, el astro selenita hacía imaginar, también enamorar a infinidad de habitantes telúricos. Entonces…” estar en la luna ” era nada menor. Hoy la ciencia ha cambiado las cosas.

Recuerdo que el jefe indio Seattle, en 1855, escribió un bello y pedagógico poema en prosa, en respuesta al presidente de Estados Unidos que pretendía comprar las tierras de los Suwamish. Ese jefe hizo una categórica defensa del patrimonio territorial de esa tribu. Ha sido esa la postura histórica de los pueblos originarios.

Hace tres años el Papa Francisco ha lanzado al mundo su Encíclica ” Laudato Si, mi Signore “, un texto indispensable de conocer y estudiar, por la invocación ecuménica que hace a la sociedad humana para la defensa de la Tierra, devastada de manera irracional. Este planeta es nuestra única casa.

Poetas chilenos como los Premios Nobel Gabriela Mistral y Pablo Neruda, y otros notables como ellos, en sus universales obras convocaron también al respeto por la naturaleza.

Nada más hermoso, natural y apropiado que observar en nuestro hemisferio este inicial otoño-invierno que se vive : el ciclo de la caída o vuelo de las hojas en la suprema levedad de su sueño, y reposar finalmente sobre los prados. Pero a la vez resulta contranatural presenciar la antiecológica actitud de algunos de barrerlas y, más aún incinerarlas. Ellas no son basura, son los esenciales nutrientes de la tierra, de los árboles y plantas. Hay que comprender la biología de los procesos. Las hojas no se pudren, se transforman, así cumplen con la suprema ley de la naturaleza : la dialéctica, máxima doctrina del desarrollo, del movimiento de la vida. La dialéctica fue descubierta por el pensador griego Heráclito hace 2500 años, seguido después por el alemán Hegel; y finalmente por los fundadores del socialismo y comunismo científicos : Marx y Engels. Así, el sueño de las hojas debe completar su curso vital.

 

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Los árboles nos enseñan

Carlos Poblete Ávila, Profesor de Estado, Rancagua. Los seres humanos no somos los únicos residentes de nuestro planeta Tierra, tampoco sabemos si los únicos en el vasto cosmos, existe la sospecha o presunción de la existencia de otros seres en diversas latitudes del universo.

De una inmensa cantidad de especies ignoramos su existencia, sus nombres y su función biológica. Muchas ya desparecieron sin saber nada de ellas, principalmente vegetales, animales, y también del mundo mineral. Tal vez cumplieron su natural ciclo vital o, fueron objeto del exterminio por acción humana. 

Del llamado mundo vegetal que habita junto con nosotros algo sabemos, en particular de nuestros hermanos árboles : elaboran la pureza del aire que respiramos, embellecen, prodigan sombra y sus frutos.

Se dice que en general los árboles son solidarios entre sí, que comparten la fundamental luz solar, la ventilación y la indispensable humedad aérea y subterránea.

Científicos noruegos hace un tiempo señalaron como resultado de sus investigaciones que los vegetales son seres sensibles, que experimentan dolor y otras sensaciones. Si son seres vivos, dentro de la llamada lógica, cabe que así sea. La exploración científica no concluye. Tal vez los árboles y otras especies de la rama vegetal se comuniquen, emitan sonidos, tengan sus códigos; la investigación es todavía inicial.

Los árboles también enferman, los atacan plagas, los afectan calamidades. Sufren de soledad, de abandono y de agresiones de parte de la especie humana. Todavía no somos plenamente conscientes del daño causado, de la devastación provocada.

Se han hallado ejemplares vivos de edades milenarias, verdaderos monumentos de la vegetación, verdes testigos de la aurora humana.

La llamada ciencia ecológica moderna es de reciente data. Pero existen documentos históricos, y manifestaciones de nuestros ancestros que constituyen claras señales de que los pueblos originarios han tenido conductas y una cultura de respeto, de valoración e identidad con los seres vivos del mundo vegetal, animal y con el agua.

Expresión de lo afirmado es aquella Carta del Jefe indio Seattle, al Presidente de los Estados Unidos, en 1855, que responde al mandatario a la petición de comprar las tierras de la tribu de los Suwamish. La Carta es un verdadero Manifiesto, un hermoso poema en prosa en defensa de la Tierra, del aire, del agua y de todo lo viviente. Es un canto a la vida. Algunas palabras de ese texto : ” ¿ Cómo podéis comprar o vender el cielo, el color de la tierra ?”  (….) ” La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja “. (…) ” El ruido de la ciudad parece insultar los oídos “. (…) ” Los indios preferimos el suave sonido del viento “. (… ) ” La Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra “.

agosto 8, 2018   ningún comentario

La Paz como forma de vida

Tito Alvarado, publicado en inglés y francés en Utopía Roja. De los más de seis mil idiomas existentes en el mundo, tres mil tienen muy pocas posibilidades de continuar usándose el próximo siglo. Este dato trágico es algo terrible, perderemos tres mil formas de acercarnos a la vida, perderemos humanidad desde la perspectiva de otros en su relación con el medio que les circunda. Sin embargo, siendo un asunto de muerte de las personas que usan esos idiomas, es percibido, por quienes no están en esos dilemas, como un dato anecdótico, lo cual pudiera remitirnos a un fatalismo, el de dejar hacer a otros lo que es de nuestra incumbencia. Salvar un idioma es salvar una forma de relacionarse con el mundo, una herramienta de cultura. Pero hay muchos otros temas de tanta relevancia como este de los idiomas en vías de extinción. La vida misma está en peligro, los próximos 25 años son decisivos en cuanto a continuar en lo mismo o cambiar de modo de vida.

Creo haber leído en algún documento, de cuya referencia exacta no dispongo, que en el mundo existe alrededor de un millón de iniciativas y organizaciones que tienen como tema la Paz mundial, pero estas no se coordinan en nada. ¿Es el condicionamiento de creer que somos islas? ¿es la ley del menor esfuerzo? ¿o es algo peor, como una moral fuera de la realidad? Cada cual actúa de buena fe, sin embargo esta buena fe no basta para que cesen las guerras en el mundo. Guerras que son creadas por razones de control de recursos, bajo la argucia de levantar amenazas ficticias. Estamos ante las puertas de un dilema, el mayor dilema que haya tenido nunca la especie humana: asegurar la supervivencia de todos o perecer.

Es algo cuya gravedad no es percibida en su magnitud. Las preocupaciones diarias por la sobre vivencia, no nos permiten vernos en el drama que es la vida, con los días contados, si seguimos actuando como hasta hoy. Desde los poderes manipulan nuestra capacidad de respuesta y nos encaminan a pensar y actuar acorde a intereses ajenos al bienestar de todos y cada uno. Por mucho que trabajen, millones de personas, en pro de la vida, la balanza se inclina hacia el fin de la civilización, pues quienes actúan buscando una ganancia inmediata, solo piensan en su propio beneficio, siempre en contradicción con el bienestar colectivo.

La Paz no deja de ser solo un tema, fácil de manejar, pero difícil de alcanzar. No pienso en la Paz como un asunto imperioso en los más de cuarenta conflictos armados ni en los cientos de miles de conflictos que impiden la convivencia pacífica, de las naciones y de las personas. Basta ver cualquier noticiero para constatar que: no se nos dice toda la verdad, la verdad es siempre entregada de acuerdo a beneficios inmediatos y futuros de quienes ejercen el control (no hablo de personas, hablo del sistema con su maquinaria siempre trabajando para asegurar que el poder siga donde está), se prioriza el crimen, el escandalo, las buenas acciones son un relleno. El negocio de dar noticias no es comunicar lo que acontece, es dar cuenta de lo que acontece priorizando lo morboso, mostrando hechos funestos, repitiéndolos hasta el cansancio. Se cuentan medias verdades, que también son medias mentiras, se falsea la verdad, adornando, edulcorando los hechos noticiosos, y a veces se cuentan mentiras completas. Nos movemos en un mundo hecho a imagen y semejanza de los poderes detrás del poder. Así nunca tendremos Paz como un medio para desarrollar todo nuestro potencial creador. Esto debe y puede cambiar.

La Paz como tema se vuelve lugar común, palabra desprovista de significado. Si nos remitimos a la historia vemos que la Paz ha sido siempre una utopía, la más larga utopía jamas alcanzada, poco importa que muchos países no estén en guerra, pues en esa calma relativa, a diario se ven los estragos de una forma de vida construida a los garrotazos. Hemos llegado a este teórico sitial de dominio científico y técnico apachurrando personas que piensan y actúan distinto. En sitial de honor tenemos a personajes que han sido, vistos desde una ética de Paz, asesinos en estado natural. Mantener los ejércitos con toda su faramalla, cuestan un ojo de la cara y poco, casi nada, entregan al país que les paga por servicios virtuales. Son un gasto inútil, más aportan trabajadores mal pagados como los profesores, los obreros, los artistas, los artesanos. Ante la creciente distancia entre los pocos que tienen mucho y las mayorías que tienen poco, casi nada o simplemente nada, ante los desastres causados por los cambios climáticos, ante la alarmante certeza de que los recursos hídricos se acaban, ante la escandalosa cantidad de plásticos en el mar, suficientes como para fundar la mayor de las islas de cualquier océano, ante el despilfarro que supone producir bienes y productos alimenticios que se tiran intactos a la basura, ante la deshonrosa cifra de dos mil millones de personas que sobreviven con el equivalente e dos dólares al día, ante estos y más dramas en código secreto, toda acción será insuficiente si no logramos que sea en los más diversos frentes y cuente con la participación heroica de varios miles de millones de personas.

Podemos continuar levantando la bandera de la Paz y con seguridad no pasará nada distinto, pues nuestro método para lograr la paz no de cuanta de lo profundo, lo colosal que es la brecha entre la necesidad y la posibilidad. Hoy cuando el desastre final es inminente, es cuando menos capacidad hay para mover conciencia.

Si buscamos una definición que le de valor a la palabra Paz, nos encontramos con la sorpresa de que esta se define acorde a una ideología expresada en el idioma, lo que nos remite a las ideas y valores en boga, que son la visión de la clase dominante, no da cuenta exactamente del significado que le asignamos quienes creemos que otro orden social es posible y necesario.

Cualquier experto en cuestiones de semántica nos dirá: La palabra paz refiere a un estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad y seguridad. Es un estado de armonía que está libre de guerras, conflictos y contratiempos. Esta definición está en el limbo de la ambigüedad, por más que quiera ser categórica. En toda la historia humana no hay un solo momento en que podamos decir que la vida ha transcurrido en un estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad y seguridad. Es más bienestar nos remite a un cierto nivel de riqueza, lo que más abunda en el mundo es pobreza, ya estamos en el periodo del pasmo absoluto: el 1% de la población mundial tiene bajo su control el 50% de los recursos mundiales; tranquilidad hace referencia a certezas que no podemos asumir, a diario nos invaden las noticias de desmanes mayores producidos por razones menores, la tranquilidad se vuelve olas azotando contra las rocas; estabilidad es algo muy relativo, en realidad son periodos en los cuales se desarrollan todo tipo de estrategias “ganadoras” para sumirnos en un nuevo periodo de inestabilidad; lo de seguridad es un chiste cruel, algo que no existe en ningún lado, basta ver el trato que se le brinda a los pasajeros en los aeropuertos y aviones o la proliferación de compañías de seguridad o los entrenamientos, arsenales y vestimentas de combate con que cuenta la policía.

La citada definición de paz es simplemente un eufemismo, nos remite a lo superficial, en lo profundo es casi un imposible pues la esencia del orden social en que vivimos está basado en la ganancia que obtienen unos en constante lucha contra los otros. Esta es la fuente de todo conflicto. Se vive para ganar y con lo ganado vivir, parece un juego de palabras, pero es una verdad consagrada como una moral. Los bancos, las compañías de seguros, las compañías constructoras, en esencia, son asaltantes de camino. Sus ganancias suben en proporción mayor al costo de la vida, mientras los salarios de las personas que viven de su trabajo, se mantienen estables o aumenta muy poco, así se pierde poder adquisitivo, el salario se va diluyendo peligrosamente.

Vivimos la pesadilla de que los recursos del planeta alcanzan para que todos los seres humanos vivan en pleno goce de sus facultades, sin embargo aumenta la brecha entre los que tienen mucho y los que tienen poco. Esto terrible no es visto como una injusticia. La ciencia y la técnica tienen respuestas a la mayoría de los problemas humanos, pero la falta de recursos, los intereses de las transnacionales, la “ética” del mercado impide que la humanidad pueda implementar estas soluciones, muy por el contrario, las reglas del mercado imponen sus condiciones de desprecio y desperdicio, una regla de absoluta inmoralidad: miles de toneladas de productos no vendidos, se tiran en vertederos secretos.

Paz seguirá siendo una palabra de buena intención y escaso asidero en la vida diaria mientras no enfrentemos una solución radical, que vaya al fondo del asunto. Hay que eliminar las reglas del juego que posibilitan vivir en constantes guerras, empobrecimiento y trato despreciable hacia las personas. Necesitamos con urgencia un cambio radical de cultura, una revolución cultural que ponga como prioridad al bienestar de todos los seres humanos, sin distinción de razas, credos religiosos, nacionalidades ni otras barreras divisorias de la humanidad. El drama de hoy es la vida, de seguir sin cambios profundos, todo irá a peor y llegaremos en esta generación a superar el límite admisible, al punto del no retorno. Una vez cruzado ese umbral ya no habrá vuelta atrás, el daño será irrecuperable. Los cambios necesarios son para ahora mismo y van en dos líneas centrales: cambiar la forma de relacionarnos entre nosotros, cambiar la forma de relacionarnos con la naturaleza. La causa del deterioro de la vida en todo el planeta tierra es una: la búsqueda de la ganancia. Las relaciones entre nosotros y con la naturaleza pueden y deben priorizar la solidaridad, ese sentido fraterno que nos humaniza y nos eleva como personas.

Un orden social distinto no solo es posible, es tremendamente necesario, los recursos del planeta pueden perfectamente satisfacer las necesidades de todos los seres humanos. Proponemos doce razones de paz, que son a la vez razones de cambio cultural, es decir una nueva forma de ver el mundo y vernos en él, asumiendo nuestra cuota de conciencia, participación, información y decisión:

Compartir el planeta como el único hogar común a todos los habitantes de La Tierra.

Distribuir los bienes en proporción a las necesidades.

Invertir en educación, investigación, ciencia y tecnología con conciencia social.

Asegurar un sueldo mínimo ético y un sueldo máximo que no sea superior en cinco veces el mínimo. Transparentar sueldos, ganancias y beneficios.

Legalizar la tierra, el agua, el aire como bienes sociales no comercializables.

Disolver los ejércitos.

Instituir una moneda de intercambio equitativo.

Establecer la libre circulación de las personas.

La salud, la educación, la vivienda, las pensiones no pueden ser un negocio.

El transporte colectivo debe ser gratuito en toda ciudad o pueblo que cuente con servicio de transporte.

Todo proyecto de desarrollo debe considerar en primer lugar su impacto ecológico.

Las voces de la cordura obsecuente dirán que esto es imposible, como imposible fue en su tiempo la aventura de abrirse a la mar para llegar, por una ruta desconocida, al otro lado del mundo; imposible era llevar agua de manantial a varios kilómetros de distancia, y ahí está el acueducto de Segovia resistiendo dos mil años; imposible era salir al espacio y llegar a la luna, eso ya es historia, ahora asistimos al desarrollo de las comunicaciones, gracias, en parte, a ese imposible cumplido; la ciencia y técnica actual no pueden construir de nuevo las pirámides de Egipto, pero ahí están asombrándonos durante varios milenios; imposible es aquello que demora un poco más. Ahora tenemos la urgencia de la necesidad, es hora de pasar a la acción por un mundo mejor en todo el planeta tierra.

Cuando estos 12 puntos se cumplan, recién estaremos entrando en la era del pleno desarrollo del potencial creador de los seres humanos. Podremos vivir en paz utilizando de manera humana los recursos, la técnica, la ciencia. Ese imposible será realidad o no será posible la vida, he ahí el dilema.

agosto 7, 2018   ningún comentario

La Humanidad escapa de sí misma

Carlos Poblete Ávila, Profesor de Estado, Rancagua. Suele decirse en nuestro medio social que aquello que se suelta o zafa de control ” se escapa de las manos “. La frase es una figura, una metáfora que bien dice de una situación que se hace inmanejable, ésta puede ser personal-familiar, económico-social, o de otro tipo.

Que la Humanidad que somos cruza estados complejos, que vivimos situaciones difíciles en los más diversos planos ya no hay quien lo niegue. Decirlo, señalarlo, diagnosticarlo es un aspecto. Las raíces, las causas de la ocurrencia de las mencionadas situaciones representan otro plano. Las soluciones, si es que las hay…, constituyen otra esfera.

Los estados de crisis de las personas, de estabilidad – hablando de nuestro medio chileno – son reflejo de lo señalado. Un dato que ilustra la situación es el que hace un tiempo ha entregado un facultativo – médico psiquiatra de la Universidad de Chile – que señala que integrantes de la población chilena consumen millones de cajas de tranquilizantes, de antidepresivos, de ansiolíticos por año para poder dormir, y así funcionar en sus diversas actividades. Se requieren paliativos no para vivir…, sino para sobrevivir. Este es el resultado, el producto, el efecto de algo …

Déjense por ahora… los altos consumos de otras diversas sustancias, obviamente nocivas, automedicadas… por muchas personas, entre ellas alcohol, drogas, tabaco.

Se dice que en la sociedad de los países desarrollados el consumo de todo lo señalado es sideral, pero no es nada menor en nuestros países llamados de Tercer mundo. En ese fenómeno la riqueza y la miseria se igualan, no se diferencian.

El escapismo no es solución ante ningún problema, ni personal ni social. Se debe escapar del escapismo, de la evasión. Hacer que la Humanidad sea portadora, generosa de humanismo es lo que corresponde.

Es un hecho de la realidad que el estado de felicidad no es permanente, existe a fragmentos, es de vida efímera. Recuérdese el verso del poeta Fray Luis de León (1527 – 1591) : “Un día puro, alegre, libre quiero”. Obsérvese que el vate en su canto “A la vida retirada” anhela sólo un día, y no la vida entera.

Parece que el medio, el hábitat construido por el ser humano, sus formas, sus costumbres, sus estados no han sido lo buenos que se hubiese querido. Se ha pavimentado el planeta, la Tierra ya no respira. Se convive con las tóxicas fumarolas de las industrias, las ciudades han colapsado con los millones de vehículos que apenas circulan. Súmense las estridencias, los basurales, y las expresiones de violencia de todo carácter y, entonces, ahora, casi 500 años después de aquel poeta, tan sólo, tal vez… tengamos que pedir no un día…, sino un minuto… de pureza, de alegría, de libertad.

Que esto último así no suceda dependerá de la inteligencia, de la sabiduría, de la sensibilidad, del respeto, y de la conciencia de la propia Humanidad.

Chile, septiembre 4 de 2017

octubre 3, 2017   ningún comentario

Hoy te espera un universo de verdad

Reflexion al sur

María Isabel Burgon, Santa Fe. Hoy quiero caminar, sentarme bajo de un árbol y escribirte para decirte que en algún momento de nuestro camino, en algún lugar de nuestra vida hemos olvidado algo.
Hemos olvidado quienes somos, olvidamos amarnos unos a los otros, también dejamos de lado nuestra verdadera vocación para correr detrás de una quimera, No nos detenemos a pensar cuál es el verdadero motivo por el cual estamos en este mundo.
Dejamos escapar un proyecto importante para nuestras vidas cual frágil mariposa que sale volando de entre nuestras manos, porque otras personas nos manipulan a diario haciéndonos creer que no vale la pena lo que queremos emprender, que sigamos en lo nuestro, sin darnos cuenta que nos mienten vilmente escudándose en la palabra experiencia. Personas que dicen trabajar por la paz y enarbolan desde sus letras las banderas de la violencia incitando a adultos, jóvenes y niños a tomar las calles en manifestaciones sin respetar al otro que cumple con su trabajo.
Permitimos que nos roben nuestros sueños, los deseos de ser alguien, volar libremente sin cadenas, todo esto va creando generaciones de seres humanos frustrados, de mal humor, enojados con la vida misma, todo esto nos conlleva simplemente a fracasos por vivir eternamente nuestra propia mentira. Cada ser humano tiene su camino trazado, que lo encontremos queda en nosotros, ser feliz es hacer lo que nos gusta, buscar como podemos hacer de nuestros proyectos un trabajo de armonía, paz, amor, tranquilidad.
No permitir nunca que personas disfrazadas de cordero nos destruyan a diario con mentiras.
Empieza ya, hoy, justamente es hoy que debes empezar a transitar los caminos de tus propias decisiones …

octubre 3, 2017   ningún comentario

Entrevista al poeta dominicano Rafael Pineda

Érico Pratz 8 Julio, 2017

Sublimes y cuantiosas palabras de amor, desasosiego, templanza y naturaleza viva, se ciernen en el libro de poesía “No siempre el café está caliente”, del escritor Rafael Pineda.

No siempre el café está caliente” indica con esas mismas voces arcanas, los misterios más profundos del ser humano. El frío y el calor. La muerte y la vida. Los pasajes ignominiosos del testimonio propio y hasta los avatares del destino petrificado en una tumba o un sol.

Érico Pratz (EP), conversa con el poeta dominicano Rafael Pineda, sobre su último libro antedicho, publicado por la Editorial Antítesis, en Montevideo – Uruguay.

EP: Si me lo permite, hagamos repaso de su vida. ¿Quién es Rafael Pineda?

Dominicano. Nací en El Corozo, una aldea de ciento cincuenta habitantes. Siempre he vivido en San Juan de la Maguana. Soy sanjuanero de San Juan. Mi primera profesión fue ser nieto de María Belén Sención. A los 10 años me gradué de poeta. A los 23 quise conocer a Pablo Neruda y estuve en Chile; a los 25 en Cuba y a los 35 en la Unión Soviética; adoré Moscú e hice mi primer viaje en tren, siendo una de mis experiencias inolvidables haber recorrido la Siberia a través de campos de girasoles compartiendo un vagón con Luis Días y Chío Villalona. Quedé con las ganas de conocer San Petersburgo, la ciudad donde fueron derrotados los alemanes y donde se filmó la película “Cuando vuelan las Grullas”. Soy diplomático, resido en Uruguay y cada vez que regreso a mi ciudad natal mi primera acción es visitar las tumbas donde descansan mi madre María de la Paz Reyes y mi abuela. He publicado 8 libros de poesía, ensayo, testimonio y novela.

EP: ¿Qué pasó a los diez años, momento en que se graduó como poeta?

Mi amor por la poesía empezó en la observación y en la sensibilidad que me generaron las cosas que formaban parte de mi entorno, eso que luego se convirtió en mi mundo poético. La primera lectura donde me concentré fue el libro “Historia gráfica de la República Dominicana”, escrito e ilustrado por José Ramón Estrella y José Alloza Villagrasa, llegados a mi país como refugiados políticos tras la guerra civil española. Ese libro apareció en mi casa en el campo como por arte de magia; vengo de un hogar donde la lectura era un hábito desconocido: me criaron mi madre y mi abuela, ambas eran analfabetas y con el correr de los años me decían que dejara de leer porque los libros ponen loco a las personas. Pero ya había contraído la enfermedad que mató al Quijote y a través Pablo Neruda amé la poesía y conocí el mundo y sus cosas. Las obras que leía me impactaban muchísimo, “Las ruinas de Palmira”, “El Conde de Montecristo”, “Adiós a las Armas”, “Por quién doblan las campanas”. Se pusieron a mi alcance los poemas de Federico García Lorca, Miguel Hernández, León Felipe, hasta que llegaron esas dos obras monumentales de Pedro Mir, “Hay un país en el mundo” y “Contracanto a Walt Witman”. Esas lecturas ofrecían un retrato de los sentimientos sociales que se estaban gestando en mí. A los 15 años empecé a militar en la izquierda; entonces teníamos una biblioteca clandestina, porque Joaquín Balaguer prohibía la lectura de ciertos libros; en esa biblioteca que iba de barrio en barrio en una caja de madera, conocí La Madre, de Gorki; Así se templó el acero, de Ostrovski y toda la literatura clásica rusa y de la época de la revolución de octubre. A la orilla del río San Juan hacía ya 5 años o más que habían nacido mis primeros versos. Me estaba graduando de poeta, aunque fue a la edad de 24 años tras mi regreso de chile que publiqué por primera vez; fue en el suplemento cultural Aquí, dirigido por Mateo Morrison en el diario La Noticia.

EP: Usted habla con elocuencia de Pablo Neruda. ¿Cuáles son los versos de Neruda que calan hondo en su testimonio?

Preguntaréis por qué su poesía/no nos habla del sueño, de las hojas/ de los grandes volcanes de su país natal?” …

… “Yo toqué con mis manos la camisa/del crepúsculo azul y derrotado: / ahora toco el alba de la vida…”

… “Yo pongo el alma mía donde quiero/ y no me nutro del papel cansado…”

Son citas de Explico algunas cosas y de Nuevo canto de amor a Stalingrado. 20 Poemas de Amor y una canción Desesperada no me influenciaron. El sentimiento de rebeldía se hacía fuerte por la exclusión que vi en el campo donde nací y en los barrios marginados de la ciudad donde crecí; la gente era sencilla y buena pero analfabeta, desposeída, sin posibilidad de acceder a la salud, a la educación, a la cultura ni a otros bienes de consumo. Vi que a la gente la mantenían sin acceso al conocimiento para explotarla mejor induciéndole el pietismo religioso para asegurarse así el vasallaje del hombre, la sumisión. Por eso lo que verdaderamente impactó mi alma fueron los versos de la Tercera Residencia en la Tierra; la Canción de Gesta y el Canto General. Escribía con desenfreno. Tuve deseos de conocer a ese poeta gigante y con mis poemas escritos a mano, discretamente marché al Chile de Pablo Neruda para conocerlo y pedirle a ese habitante de Isla Negra una opinión sobre los escritos de este novel caribeño.

EP: Su libro empieza y continúa con un amor profundo por América Latina cuando escribe:

De nuestra América heroica

digna

victoriosa

buscándote en sus templos

¿Qué es América Latina en el corazón del poeta?

Conocí América leyendo la historia, dominicana, americana y universal; admiré a los héroes por sus hazañas, a Juan Pablo Duarte, Artigas, Martí, Luperón. Quise estar allí cuando el cacique Caonabo destruía el Fuerte de la Navidad construido con los restos de la nao Santa María y quise ayudar a Bolívar a pelear contra los españoles que habían robado el patrimonio y matado a los tainos de mi isla; a Simón Bolívar a los 47 años de edad peleando en 472 batallas contra los opresores de los pueblos y quise pelear y cabalgar con él los 123 mil kilómetros que cabalgó para liberar América. Vi que el Che Guevara estaba muriendo acompañado de un grupo de valientes y que la única muerte semejante a la de Cristo fue la del Che, un hombre que amó inmensamente a la humanidad y murió por ella; un ejemplo de hombre, de ser humano.

Uruguay figuró en mi imaginario de adolescente cuando escuchaba que este país era la Suiza de América y yo leía Tabaré, de Juan Zorrilla de San Martín; Ariel, de José Enrique Rodó; y Cuentos de Amor y Locura, de Horacio Quiroga. Entonces se puso de moda el Boom latinoamericano cuando El Nacional de Ahora tenía de director a un intelectual sorprendido de la estatura de Freddy Gatón Arce quien creó un suplemento literario y ahí se recogían las opiniones de esa generación, se publican artículos de Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama, Carlos Quijano, Juan Carlos Onetti, Carlos Real de Azúa. La casualidad me colocó en este maravilloso país de Idea Vilariño, Mario Benedetti, Juana de Ibarbourou, Daniel Viglietti, Eduardo Galeano, Alfredo Zitarrosa y conocí a Pepe Mujica.

Mi relación con Chile y lo que Pablo Neruda nos contaba acerca de las heridas a nuestras democracias encarnadas en lo que representaron Jacobo Árbenz en Guatemala, Juan Bosch y Francis Caamaño, en Dominicana; Omar Torrijos, en Panamá; Salvador Allende, en Chile; Joao Goulart, en Brasil; Julio César Sandino; tres presidentes asesinados y una invasión militar a la República Dominicana en 1965. Fueron hechos injustificados que se siguen repitiendo, que no me gustan, y yo sigo soñando un mundo como lo soñaron Gandhi, el Che, Bosch. Sigo soñando, quizás por eso me gusta tanto la figura del Quijote.

EP: Una faceta de Pineda – si es que no es un equívoco – es su faceta pacifista. Otro de sus versos más encomiables afirma:

Yo, partidario de la paz

quería ser uno de ellos

y quedé largo tiempo viviendo bajo una bruma de tristeza

Y en otro verso elogia a la paz del siguiente modo:

La guerra para las personas que se aman es un desastre

lo único que se salva de ella es el amor

que nunca muere

que nada lo destruye

EP: En este mismo sentido, de incomparable belleza es también su poema “Oda a la paz”

¿Cuál es su opinión sobre ese elemento común de la paz?.

El silencio de la gente es el mayor cómplice de las guerras. Quien guarda silencio es cómplice voluntaria o involuntariamente. Las guerras, aun cuando su escenario sean lugares lejanos, de alguna manera se vuelven contra nosotros. De ahí que Ernest Hemingway reivindicare el poema de John Donne: “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Las potencias imperiales se vuelven cada día más agresivas contra los países pequeños; lo sufrí en Chile y ahora desde la distancia lo veo en Venezuela. Con las riquezas acumuladas, con voluminosos negocios, con el saqueo, muchas veces tolerado por el saqueado, se fabrican armas y tecnologías. ¿Para qué sirven las armas? Para el exterminio de la vida del ser humano y de la naturaleza. Después de miles de años de civilización es como si estuviéramos regresando a los orígenes de una vida que no nació de la costilla de Adán sino de la transformación del mono en hombre, como científicamente está demostrado.

A mí me aniquila ver soldados extranjeros pisoteando la soberanía de otro país. Contra eso, contra la minería a cielo abierto, contra toda forma de depredación de la naturaleza, debemos alzar nuestras voces los poetas. Dejar de decir “yo” y asumir el “nosotros”, nosotros los habitantes del planeta y lanzarnos a conquistar esa paz que tantas lágrimas, sudor y sangre han costado a la humanidad.

EP: Sin lugar a dudas, la faceta política y social también está presente en otros versos, por ejemplo, en el intitulado “El 9-11”, dónde alude a Salvador Allende, a Pablo Neruda y concluye:

Vamos a recordar

no siempre el café está caliente

y a veces falta el pan

¿Cuéntenos algo más acerca de esa faceta?

Así es. El 11 de setiembre fue un día nefasto para la historia de América Latina. Ese día mataron a un presidente democrático, murieron miles de personas en Chile, y fue el inicio de una ola terrorista que aniquiló a 30 mil chilenos. Un millón de personas fueron a campos de concentración sin motivo. El de la paz es un problema de urgencia global que me mortifica. Yo quiero que haya paz en el mundo. Los hombres no debemos defraudar a nuestros hijos y nietos guardando un silencio cómplice de la barbarie. En atención a ello uno mi voz de poeta a las de León Felipe, Pedro Mir, Pablo Neruda; a las de John Donne y Ernest Hemingway y digo “adiós a las armas”, no más guerras, no más aniquilamiento de niños en el mediano oriente, en Palestina ni en ninguna otra parte.

EP: El amor del gran poeta Pineda también está presente en el poema “Una pequeñísima historia”, donde se puede leer:

Tiene razón la vendedora de flores

estoy loco de amor

quiero robar tu corazón…

abre ya ese corazón

mira que es fría la noche y no siempre el café está caliente.

EP: ¿El café caliente representa de algún modo el amor en todas sus variantes?

Si. El libro No Siempre el café está caliente es un libro de amor, conectado desde el principio por un hilo común que es el café. Me conecta con los afectos familiares, con el amor de mis dos madres y con uno de los poetas que marcaron mi camino literario, Nazim Hikmet; cuando estuve preso en Chile decía de memoria sus poemas en el Estadio Nacional, especialmente este: …”El pan alcanza para todos/menos para la inmensa humanidad”.

Y este otro: “El pan no siempre es fresco/no siempre el café está caliente/a veces falta el azúcar”.

Quise hacerle un homenaje a ese poeta turco amigo de Pablo Neruda por lo que significó en mi toma de conciencia. Y es un dialogo, una conversación con una mujer que escucha; el poeta dice sus verdades y la mujer escucha sin contestar, observa.

EP: El poema “La poesía” es de caudales universales y titánicos, una celebración de enorme belleza, cuando se lee, por ejemplo:

Los que no creen ni en Dios

dicen que la poesía no sirve para nada.

pero ¿cómo no va a servir

si con ella me alimento todos los días?…

EP: ¿La poesía podrá cambiar algún momento el mundo y transformarlo más humano y solidario?

No, la poesía es tan útil como el pan, la sal y el agua, pero no cambia el orden establecido. Lo cambian los pueblos cuando se dan las condiciones históricas. La poesía es una ayuda, eso sí, pero hay que dejarla expresarse. Por eso los poetas debemos romper las mordazas y llevar nuestra poesía al pueblo, no esperar que el pueblo venga a nuestra poesía. Los poetas durante años en américa Latina hemos esperado que el Estado nos patrocine; eso no va a ocurrir porque los poderes dentro y fuera del Estado quieren mantener las cosas como están para preservar sus privilegios; no aceptan un orden nuevo. No, la poesía es conocimiento, es ciencia, es amor y es rebelión; trae un mensaje nuevo y ese es el peligro, proponer una conciencia nueva basada en valores revolucionarios. Yo esto lo aprendí con los poetas de la generación de Post Guerra en República Dominicana, con las voces de Mateo Morrison, Andrés L. Mateo, Tony Rafúl, Miguel Alfonseca, René del Risco, Juan José Ayuso; Manuel del Cabral en “La isla ofendida”…y un compañero, Danilo Pérez, que me llevaba de la mano a la poesía universal. Esos poetas tiraron la poesía a la calle, a las universidades, liceos, a los barrios donde vivían los obreros; y son estos, los obreros, los únicos que pueden hacer variar el curso de la historia. La poesía funciona como herramienta de consciencia.

EP: ¿Quién mató a Narcisazo esconde quizás un desencanto del poeta a este mundo avasallado por medios informativos que sólo responden al poder?

Ese poema es un desahogo; nació para hacer salir la indignación por el silencio y por el monopolio que cobija a los medios de comunicación; dos o tres individuos, o compañías, son los dueños absolutos de los medios; los otros medios están en manos de las iglesias; para la cultura no hay medios, las ondas hertzianas están ya congestionadas y las maquinarias de impresión muy costosas; “la cultura no nos importa”.

Los opinantes y los noticiarios se pautan a partir de lo que piensan CNN y otros medios de gran alcance filtrados según el interés de los que mueven los hilos. Ante ello encuentras que la sociedad, las comunidades, los estudiantes, los obreros, el pueblo, no tienen quien represente la puesta en escena de la verdad sin tapujos ni temores. Cuando la humanidad está sometida y humillada el poeta no puede…no debe, voltear la cara y cantar la belleza de la hoja verde del verano; el mismo Nazim Hikmet dijo: “Un poeta ligado al progreso de la humanidad debe crear obras de arte verdaderamente dignas de ese nombre. Sus poemas deben ser, por una parte, comprensibles para el pueblo, incluso si es analfabeto…”

Una noche Narcisazo, profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, afamado autor de décimas políticas, dramaturgo, periodista y poeta, salió del Aula Magna tras pronunciar un discurso en el que dijo que “Joaquín Balaguer era el político más corrupto y perverso de América Latina” y nunca más regresó a su casa, fue el 26 de mayo del 1994, todavía lo están buscando. Un supuesto amigo dijo que se había suicidado pero el cadáver no apareció. Los medios de comunicación olvidaron el caso. La Corte Interamericana de los Derechos Humanos emitió una sentencia contra el Estado dominicano; en el momento del hecho el jefe del Estado era Joaquín Balaguer a quien posteriormente el Congreso Nacional condecoró declarándolo “padre de la democracia dominicana”. Y lo demás es silencio. A eso alude esta elegía que es como un grito. No hay desencanto en mi poema porque soy hombre de convicción, creo en el futuro y digo con Salvador Allende: …se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre digno para construir una sociedad mejor.

julio 15, 2017   ningún comentario

La industria mundial del fútbol

Carlos Poblete Ávila, Rancagua, Chile.- Nuestras palabras dicen, hablan, las buenas y también las otras. Siempre será mejor preferir las primeras. Como se sabe existen los diminutivos, muy propios en el habla diaria (tecito, traguito, cigarrito…), y muchos derivados a partir de ciertos sustantivos que también pueden ser adjetivos, a saber, por ejemplo: futboleros, faranduleros, parrilleros y politiqueros.

El ser humano es un animal lúdico. La sana diversión a través del juego es una necesidad física, mental y moral. Jugar es higiénico.

El fútbol es un bello deporte, el de mayor difusión mundial que entusiasma a multitudes, es un espectáculo de masas y, sobre todo, que vende. Hoy se habla de la industria de ese deporte, basta ver lo que hacen los medios de prensa a través de sus opinólogos y la publicidad. La actual Copa de Confederaciones que se disputa en Rusia ha provocado en nuestro país todo lo antes dicho y largas horas de trasmisión hasta la saturación por los diversos medios, y más… El próximo año en ese mismo país será el Campeonato Mundial, con mayor convocatoria todavía.

Entre los excesos que se desatan hay quienes creen que en esas competencias se juegan, entre otros aspectos, el honor de la Patria, historia y culturas, y otros valores. Obviamente nada de eso sucede. Lo que menos está en juego son esas categorías. Lo que realmente vale es el mercado. Hoy el fútbol y también otros deportes son actividades fenicias. En ellos todo se transa: marcas de todo tipo, vestuarios, entidades bancarias, empresas, bebidas alcohólicas y hasta personas, esto es, deportistas. La ética no cuenta. Lo que importa no es la actividad en sí, sino la utilidad financiera, el lucro.

¿ Cuántos miles de millones de dólares o de euros circulan, o se transan en el  mercado mundial del fútbol ? Similar al comercio de armas. Ingentes son las cantidades. La FIFA, organismo rector y organizador de los torneos no ha estado exenta de fraudes, latrocinios, malversación y estafas por sus directivos, hoy algunos de ellos en los tribunales y otros en prisión. En Chile la ANFP, algo así como filial de la otra, ha vivido iguales delitos. Mientras unos juegan los directivos roban. Las disciplinas deportivas están invadidas también por el maligno virus de la corrupción. Aquella máxima latina ” mens sana in corpore sano ” hoy es pasto seco del olvido.

Hace falta racionalidad. Escapar, sanar de los estados de psicosis colectivas por determinadas competencias. Ojalá se comprenda que los deportes constituyen también posibilidades de liberación y de salvación social y moral de los pueblos.

julio 15, 2017   ningún comentario

Mariátegui, a 123 años de su nacimiento

Gustavo Espinoza M. tomado de Rebelión El tiempo transcurrido desde el nacimiento y la muerte de José Carlos Mariátegui permite revisar sus enseñanzas, reflexionar en torno a su mensaje, y someter otra vez sus ideas a un análisis profundo; sobre todo porque crea condiciones para observar los hechos de manera comparativa, reconociendo los avances y los retrocesos del pensamiento y de la historia, así como las victorias y derrotas de los pueblos. Y es que el aporte de Mariátegui a la concepción humana tiene sentido ecuménico, valor universal. Sobre todo, si como lo advirtiera ya hace muchos años Jorge Basadre, su obra tuvo como primordial propósito servir a los intereses de la clase proletaria.

Aunque sobre todo en las últimas décadas se ha escrito mucho y se ha profundizado sustantivamente en la vida y en la obra de Mariategui, ella presenta siempre nuevos elementos y se torna inagotable. Brota como manantial fecundo y claro, no sólo en el estudio de los pensadores, sino también en el accionar de los pueblos que se empinan para batir la adversidad combatiendo en las condiciones más complejas.

La evolución de la crisis contemporánea en las últimas décadas del siglo pasado, se tradujo en la desaparición de la Unión Soviética y en la quiebra de la experiencia socialista en Europa del este. En nuestro país, los acontecimientos estuvieron signados por la derrota de diversos modelos y proyectos de avance y transformación social y la preeminencia de un sorprendente e inédito pragmatismo de corte neoliberal.

Este escenario comienza a cambiar en los primeros años del siglo XXI. El capitalismo afronta una grave crisis financiera, pero también política, y pierde peso la tesis del mundo “unipolar” hasta hace poco en boga. Los nuevos sucesos aportan elementos al debate, pero cuestionan también concepciones del pasado. Sirven, además para incorporar nuevos interrogantes que los revolucionarios de nuestro tiempo tenemos el deber de encarar con valor y sin prejuicios.

En una circunstancia en la que la clase dominante en el plano mundial aún entona clarines de victoria, resulta indispensable salir al frente de los propagandistas del sistema que proclaman entusiastas el fin de las ideologías y la derrota de los pueblos; al tiempo que asestan duros golpes a los trabajadores y a las fuerzas progresistas en todos los países a los que aspiran a someter, de una vez y para siempre, al dominio definitivo del Gran Capital y de los monopolios, valiéndose para el efecto no sólo de los grandes recursos del mundo financiero, sino también del poder de las armas y de la guerra como instrumento de opresión contra Estados y Naciones.

Las sociedades consumistas de nuestro tiempo se atiborran de sesudos panegiristas del capitalismo y alientan un bienestar artificial y transitorio que sólo llega a ínfimos sectores de la vida social, montado sobre la miseria galopante de los pueblos.

Experiencias contemporáneas como la guerra interna que desmembró Yugoslavia, el resurgimiento del fascismo en diversos países de Europa, el surgimiento de profundos odios nacionales y las rivalidades étnicas que se multiplican, las guerras en Africa y Asia; pero sobre todo los sucesos de Afganistán e Irak, golpean la conciencia de los hombres en todos los confines del planeta y plantean retos que la humanidad debe afrontar en nuevas condiciones. Los hechos de hoy confirman que, más allá de las grandes palabras, el régimen de dominación vigente en buena parte del mundo, augura derrotas y desastres a la humanidad entera y no constituye, por cierto, camino de salida para pueblos y naciones.

El crisis del sistema se siente severamente en nuestro continente e incluso en los Estados Unidos, donde se multiplican las protestas y crece el descontento social. En ese contexto, los pueblos de América Latina asoman al escenario mundial presentando una batalla sostenida en procura de su liberación, pero, además, en lucha por el progreso y el desarrollo.

Más allá de diferencias puntuales, los procesos que se viven hoy en la región abren posibilidades de avance en un mundo crecientemente multipolar, en el que se ahoga el monopolio de la fuerza. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y El Salvador -después de Cuba, por cierto- señalan una ruta que hay que observar con detenimiento y seguir en buena medida; pero las experiencias de lucha que se afirman también en Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina e incluso Chile; son para nosotros lecciones a asimilar en el afán de construir una verdadera alternativa capaz de interesar a nuestro pueblo.

En un contexto complejo y difícil como éste, para decirlo en palabras de Tomás Borge, “los revolucionarios no deben caer en la tentación de negarse a sí mismos, sino reafirmar principios que para algunos perdieron vigencia, pero que siguen presentes al no haber desaparecido las causas que los originaron”. Será esa una manera de renovar, para los hombres de nuestro tiempo, el optimismo histórico.

Reflexionar sobre la vida y la obra de José Carlos Mariátegui es precisamente una manera de llamar a ese optimismo, renovando la vigencia de principios y concepciones de clase que no han sido vencidos y que tampoco han caducado, que subyacen en las luchas de los pueblos y se proyectan incluso más allá de ellas. Y es que, contrariamente a lo que se sostiene por parte de los propagandistas del Gran Capital, la historia no ha terminado. Comienza otra vez, sólo que en condiciones diferentes, por cierto más difíciles para los pueblos.

Hacerlo, entonces, presupone también superar el periodo de confusión que se vive en determinados segmentos de la sociedad y la política, y al amparo del cual campea el oportunismo y el sentimiento de acomodo de algunas gentes que renuncian a su ideología, a sus concepciones y a sus prácticas de lucha porque en el fondo, se sienten intimidados por lo que juzgan la apoteosis del imperialismo.

junio 23, 2017   ningún comentario