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Categoría — Bitácora de vuelo – noticias

Chile sin ferrocarril

Carlos Poblete Ávila, Profesor de Estado, Rancagua.

Se hace incomprensible, por decirlo de alguna forma, que nuestro país con su longitudinal y hermoso territorio, carezca hasta el día de hoy del indispensable y estratégico medio de transporte ferroviario.

Chile contó con ese patrimonio nacional, creado hace más de un siglo y medio. Gobiernos del pretérito comprendieron la trascendencia económica, social y cultural que el ferrocarril tenía para el país. Millones de compatriotas se movilizaron usando el tren. Las ciudades y pueblos pequeños, sus habitantes hacían sus vidas entorno al ferrocarril.

El llamado falso argumento del progreso ha hecho que la Empresa de Ferrocarriles del Estado fuera desmantelada, esto inició durante la dictadura, y los gobiernos posteriores hasta hoy, continuaron con esa actitud y política antipatriótica.

El norte del territorio y el sur, incluidos los diversos ramales (queda el único ramal Talca-Constitución que cumplió 104 años ) supieron del surcar de locomotoras y vagones trasladando a esos millones de ciudadanos, también el vehículo férreo transportó valiosas cargas como signo de la actividad económica del país.

Como en otras áreas de la nación, en EFE ha habido dolosas operaciones, franco latrocinio. Oscuros intereses han intervenido para desbancar a la empresa. No pocos ineptos han ocupado cargos en lo que va quedando de ese patrimonio. El Tren Expreso Santiago-Rancagua lleva años sin que todavía sea una plena realidad: anuncios, burocracia y mentiras han sido los calmantes que se han dado a los miles de ciudadanos.

El ferrocarril Santiago-Puerto Montt lo ‘descarrilaron’, lo mismo hicieron con el trayecto a Concepción.

Si se mira los países desarrollados – tanto que desde aquí se tiende a tenerlos como referencia – se verá que en esas naciones el ferrocarril es un medio de primera necesidad, con un servicio moderno de excelencia. China, ya casi la primera potencia económica mundial es un claro ejemplo en la fabricación e instalación de material ferroviario, con trenes que corren hasta 500 kilómetros por hora, con la más alta tecnología. También países de Europa cuentan con similares medios de transporte.

Mientras tanto este Chile se debate en medio de una espantosa mediocridad, carencia total de estratégica inventiva, fagocitado por una corrupción a toda escala.

abril 26, 2019   ningún comentario

Inmigración, muchos mitos y escasa realidad

Roberto Savio, IPS. Según las últimas estadísticas, en lo que va de 2018  el flujo de inmigrantes en Europa es de 50.000 personas, frente a 186.768 el año pasado, 1.259.955 el 2016 y 1.327.825 el 2015. Existe una diferencia tan asombrosa entre la realidad y las percepciones, que está claro que estamos ante una de las manipulaciones más notables de la historia.
La última encuesta, en la que participaron 23.000 ciudadanos de Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Suecia y Estados Unidos, muestra una enorme desinformación. En cinco de estos países, la gente cree que los inmigrantes son tres veces más numerosos que en la realidad.
Los italianos piensan que son 30 por ciento de la población cuando son 10 por ciento, menos que el promedio de la Unión Europea. Los suecos se acercan más a la realidad: creen que los inmigrantes son 30 por ciento, cuando de hecho son 20 por ciento.
Los italianos creen que 50 por ciento de los inmigrantes son musulmanes, cuando de hecho son el 30 por ciento.
Por el contrario, 60 por ciento de los inmigrantes son cristianos, y los italianos creen que son el 30 por ciento y en los seis países, los ciudadanos piensan que los inmigrantes son pobres y carecen de educación o conocimientos, y que representan, por lo tanto, una pesada carga financiera.
Los italianos creen que el 40 por ciento de los inmigrantes están cesantes, pero en realidad no superan el 10 por ciento, el mismo porcentaje de paro de todo el país.
Luego, el séptimo informe sobre el impacto económico de la Inmigración, de la Fundación Leone Moressa, basado en datos del Instituto Italiano de Estadísticas, presentó algunos hechos totalmente ignorados.
Los 2,4 millones de inmigrantes en Italia han producido 130.000 millones de euros, es decir 8,9 por ciento del producto interno bruto (PIB): un monto mayor que el PIB de Hungría, Eslovaquia y Croacia.
En los últimos cinco años, las empresas fundadas por inmigrantes constituyen el  25,8 por ciento del total, con 570.000 empresas, 9.4 por ciento del total.
El director del sistema de pensiones italiano, Tito Boeri, dijo en el parlamento que los inmigrantes le aportan al sistema 11.500 millones de euros, más de lo que cuestan. También hizo hincapié en que Italia está viviendo una crisis demográfica, con siete nacimientos por cada 11 muertos.
Matteo Salvini, el emergente líder italiano que ha basado su éxito político en transformar a los inmigrantes en la mayor amenaza que enfrenta Italia, le respondió usando Twitter: “Boeri vive en Marte”. Y ahí se terminó la historia. Para más de 50 por ciento de los italianos, el tuit de Salvini fue más efectivo que las estadísticas reales.
Lo mismo ocurrió con hasta este mes director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Swing, quien citó un estudio realizado por esa agencia de las Naciones Unidas y el McKinsey Global Institute que señaló que “solo  3,5 por ciento  de la población mundial son migrantes, producen nueve por ciento de la riqueza global, medida en términos del PIB, que es más del cuatro por ciento que si se hubieran quedados en sus casas”.
Esto no tuvo ningún impacto en los electores del presidente estadounidense Donald Trump, los cuellos blancos, rurales y rojos, que están convencidos de que la inmigración es una amenaza para el país, un país donde todos son inmigrantes.
En otras palabras, los hechos son irrelevantes. Las percepciones subjetivas pesan más.
Consideremos el caso de Alemania, donde la canciller Angela Merkel se está debilitando por el tema de la inmigración, controlando al último minuto una rebelión de su Ministro del Interior, Horst Seehofer,  líder de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), el partido hermano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la jefa de gobierno.
El tímido y cohibido Trump se mostró feliz al acudir en ayuda de Seehofer, tuiteando que el pueblo de Alemania se está “volcando contra” su gobierno por el tema de la inmigración, lo que ha llevado a un aumento de la criminalidad.
El hecho de que en Alemania haya habido una fuerte disminución de la delincuencia, por supuesto, no tiene ninguna importancia para alguien que ha escrito más de 3.750 declaraciones falsas entre sus 38.187 tuits, con más de 53 millones de seguidores.
La circulación total, de los 1.331 diarios de Estados Unidos, es de aproximadamente 62 millones, pero el tiraje total de los 100 diarios más grandes está por debajo de los 10 millones de copias. Por lo tanto, todo lo que escriben está sumamente fustigado por los tuits de Trump.
Trump no está solo en su campaña… tiene aliados como el húngaro Viktor Orbán, el italiano Matteo Salvini, el polaco Jaroslaw Kazynscky, el austriaco Sebastián Kurz, el eslovaco Peter Pellegrini y el checo Milos Zeman, todos en el poder.
Luego, en los flancos tenemos Marine Le Pen en Francia, Nigel Farage en Gran Bretaña y así sucesivamente en casi todos los países europeos, con excepción de España y Portugal. Todos juntos, han utilizado la inmigración, el nacionalismo y la xenofobia como la herramienta del nuevo “derecho alternativo” para el éxito.
Volvamos al caso de Alemania. Baviera, que amenaza al gobierno de Berlín, es el Estado más rico de Alemania, con una población de 12,2 millones de personas. Múnich, con 1,4 millones de habitantes, es la tercera ciudad del país, después de Berlín y Hamburgo. La capital bávara  es el segundo mayor empleador del país, y ha atraído inmigrantes, que en conjunto son menos de 200.000. El diario local, Suddeutsche Zeitung, estima que los musulmanes son 32.000.
Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha que obtuvo 13 por ciento de los votos en las últimas elecciones, logrando 92 escaños en el parlamento, se basa esencialmente en una plataforma antiinmigrante.
En una encuesta realizada en marzo,  superó levemente a los socialdemócratas de centro izquierda. La encuesta encargada por el periódico Bild al instituto demoscópico INSA,  indicó un apoyo de 16 por ciento a AfD,  en comparación con 15,5 por ciento del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), un nuevo mínimo para el que tradicionalmente ha sido uno de los partidos más grandes del país.
En las últimas encuestas, AfD parece ganarle a la CSU en Baviera, donde los inmigrantes musulmanes son escasos. Sin embargo, la base principal de AfD se encuentra en la antigua Alemania Oriental, donde los inmigrantes representan un cuarto de los de Alemania Occidental. Por lo tanto, no existe un vínculo racional entre reaccionar a la presencia de inmigrantes y el sufragio. AfD saca más votos donde hay menos inmigrantes.
La CDU ahora está desplazándose agitadamente hacia posiciones xenófobas de extrema derecha para no perder electores con respecto al AfD. Probablemente perderá de todos modos ya que la historia muestra que los electores siempre prefieren el original a las copias. Pero se cree que los alemanes y los bávaros son personas racionales.
Las estadísticas son claras. Cada año hay 300.000 trabajadores menos. De los 80,6 millones de alemanes, solo el 61 por ciento  está en edad laboral. En 2050, se reducirá a 51 por ciento, y los mayores de 65 aumentarán de 21 por ciento  a 33 por ciento.
La tasa de natalidad en Alemania es de 1,5 hijos por mujer, mientras que sería necesaria una tasa de natalidad de 2,1 hijos por mujer, para que la población no disminuya. La gran afluencia de inmigrantes ha aumentado la tasa de natalidad a un modesto 1,59. Los inmigrantes tienden a imitar las tendencias locales y tampoco quieren tener  muchos hijos.
Por lo tanto, está claro para todos que dentro de dos décadas la productividad disminuirá drásticamente (algunos sostienen que en 30 por ciento) debido a la menor cantidad de personas trabajando y no habrá suficientes contribuyentes para mantener funcionando los sistemas de pensiones y de seguridad social. Será el fin de la locomotora alemana.
La misma consideración se aplica a toda Europa, que tiene una tasa de natalidad de 1,6 hijos por mujer, lo que significa que la población disminuirá aproximadamente en un millón de personas cada año.
La División de Población de la Organización de las Naciones Unidas  considera que Europa debería tener una afluencia de 20 millones de inmigrantes solo para mantener su población y su economía. Esto es claramente imposible en el sistema político de hoy.
En una muy acertada observación, la filósofa española Adela Cortina ha hecho notar que los jugadores de fútbol, ​​los artistas y los ricos -incluso los musulmanes, como los príncipes-,  son bienvenidos en Europa. Los que no son bienvenidos son los pobres.
Ella escribió un libro sobre por qué no nos enfrentamos a la xenofobia real. Lo que enfrentamos, escribió, es la aporofobia, un término que acuñó usando la palabra ‘apora’, el vocablo griego que significa pobre. De hecho, esta defensa de la civilización europea es una versión actualizada del colonialismo.
Se cuenta con muchos datos sobre el impacto positivo de la inmigración. El último es un estudio muy complejo que contempla más de 30 años de inmigración, llevado a cabo por el muy respetado Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS) y publicado por Science Advances.
Contempla los 15 países europeos que recibieron 89 por ciento de las solicitudes de asilo en 2015, el año de la gran afluencia desde Siria, Iraq y Afganistán.
Después de cuatro años, en parte debido a la duración del proceso burocrático, el PIB aumenta en 0.32 por ciento.
Los impactos en el sistema fiscal también son relevantes. El profesor Hippolyte D’Albis, uno de los autores, observa que inicialmente los inmigrantes, por supuesto que son un costo, pero este dinero público se reinvierte en la sociedad y durante diez años producen más riqueza que la población local. Después de 10 años se engloban en las estadísticas generales.
Es obvio que el sueño de las personas que vienen a Europa para escapar del hambre o la guerra es encontrar un trabajo lo antes posible, pagar impuestos y contribuciones, trabajar duro para garantizar su estabilidad y futuro. Al menos por una década.
Es interesante ver la diferencia entre la nueva y la vieja derecha. La vieja derecha no estaba contra los inmigrantes, entre otras cosas porque proporcionaban mano de obra barata. Era ligeramente nacionalista, pero nunca fue xenófoba (aparte de con los judíos). La nueva derecha alternativa no está interesada en las estadísticas ni en la economía. Solo le interesa fomentar el miedo para llegar al poder, y sostiene que la realidad es una noticia falsa fabricada.
Trump ha afirmado que los 250.000 manifestantes contrarios a su visita a Gran Bretaña, que lo mantuvieron fuera del centro de Londres, eran sus partidarios. No necesitas ser solo un narcisista, también necesitas revertir la realidad.
Por lo tanto hay que preguntarse ¿qué le ha pasado a la gente? El hecho de que Trump tergiversara la intención de 250.000 manifestantes normalmente habría caído en el ridículo.
Pero no: para los seguidores de Trump, sus tuits son una verdad indiscutible.
Su reunión con el líder norcoreano, Kim Jong-un, arrojó resultados muy vagos. Se retiró del acuerdo con Irán, que tenía varias páginas de concordancia, diciendo que no abordaba los problemas.
En la cumbre de este mes de julio de la OTAN en Bruselas, atacó a todos, y luego dijo que todos se habían comprometido a aumentar su presupuesto militar 4 por ciento (Estados Unidos se sitúa en 3,6 por ciento).
En su visita a Gran Bretaña, reprendió a la asediada primera ministra Theresa May, defendió un Brexit rígido y saludó al dimisionario ministro de Asuntos Exteriores, el pro Brexit duro Boris Johnson como su favorito. Le dijo a May que no había venido a negociar, sino a obtener lo que quería.
Luego se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin, y dijo que Estados Unidos era el responsable de las malas relaciones entre ambos países, que Putin era creíble cuando aseguró que no hubo injerencia rusa en las elecciones estadounidenses del 2016, y que las agencias de inteligencia y el Departamento de Justicia, con la investigación de esas elecciones por parte del asesor especial Robert Mueller, fueron una desgracia para Estados Unidos.
¿Cuándo en la historia de Estados Unidos un presidente que regaña a sus aliados y elogia a sus enemigos, ni siquiera hace fruncir el ceño al electorado republicano, que ahora es Trumpiano por encima de cualquier otra cosa?
Como indica una encuesta publicada en junio del año pasado por Varieties of Democracy (V-Dem), de hecho, el concepto de democracia en sí está en peligro.
La encuesta solicitó a más de 3.000 académicos y expertos nacionales que evaluaran a cada uno de 178 países sobre la calidad de las características principales de la democracia. A fines de 2016, la mayoría de la gente vivía en democracias.
Desde entonces, un tercio de la población mundial,  2.500 millones de personas, ha pasado por la “autocratización”, en la cual un líder o grupo de líderes comienza a limitar los atributos democráticos y a gobernar de manera más unilateral.
Cuatro de los países más poblados -India, Rusia, Brasil y Estados Unidos- se han visto afectados por la “autocratización”. Otros países grandes en declive democrático en los últimos 10 años son Congo, Turquía, Ucrania y Polonia.
Estados Unidos cayó de puesto siete al 13 en solo dos años. Al Congreso estadounidense no le gusta ponerle riendas al presidente, el partido opositor parece no tener ninguna influencia sobre el partido gobernante, y el Poder Judicial se está volviendo mucho más proselitista que equilibrado.
La Corte Suprema de Estados Unidos parecía un contrapeso al Ejecutivo, pero ahora su clasificación ha caído al 48 lugar.
Una encuesta realizada por el McKinsey Gobal Institute descubrió que en la actualidad,  41 por ciento de los estadounidenses no les importaría no vivir en democracia si el líder que les gusta siguiera en el poder más allá del plazo constitucional.
Es un hecho que las personas eligen a aquellos que les gusta, y por lo tanto cualquier país tiene el líder elegido por sus votantes, ya sea Putin, Erdogan, Orbán, Trump … y no hace siglos, Mussolini y Hitler.
Si quieren escuchar a los salvadores enviados por Dios, a quienes no les importa la realidad, ese es su derecho. Solo podemos deplorar el creciente sonambulismo de las personas.
El problema grave es que esta visión del mundo solo desatará un desastre en un futuro no muy lejano. Es realmente urgente, por ejemplo, crear una política de inmigración, establecer criterios para aquello que los países industrializados necesitan para poder permanecer en la competencia global.
Esto no sucederá, ya que todos los inmigrantes son presentados como una amenaza, en este camino descarado al poder, independientemente de la realidad.
La población de África se duplicará en las próximas décadas. Nigeria alcanzará los 400 millones. Sesenta por ciento de los habitantes de África ahora tienen menos de 25 años, en comparación con 32 por ciento en Estados Unidos y 27 por ciento en Europa.
¿Los europeos van a acribillar a los inmigrantes, como algunos xenófobos ya están pidiendo, convirtiéndose en una región de ancianos, con poca o ninguna pensión y un sistema social inexistente? ¿Perderá Europa su identidad original y los valores consagrados no solo en la constitución europea, sino también en las constituciones nacionales?
El parlamento francés ha eliminado el término “raza” de su constitución, y el gobierno luso otorgará la ciudadanía portuguesa a los inmigrantes que tengan un trabajo estable después de un año.
En cambio, el gobierno de los Países Bajos, con el apoyo del parlamento, ha decidido negar el permiso de regreso de los niños nacidos de padres holandeses inscritos en el ISIS,  con el argumento de que esos niños han nacido y se criaron en un clima de odio y la violencia,  por lo que constituyen un peligro para la sociedad neerlandesa.
Holanda fue una vez un símbolo de tolerancia, y durante siglos ha sido asilo de refugiados, huyendo de los conflictos religiosos o políticos. Hoy en día, ç tiene una población de 17,2 millones de personas, con un alto nivel de vida. ¿Cuántos de esos niños hay del Estado Islámico? ¡El asombroso número de 145!
¿No sería posible encontrar 145 familias para esos niños, que no tienen responsabilidad por su situación, dónde podrían olvidar los horrores que atravesaron y disfrutar de los beneficios de su nacionalidad que, según el derecho internacional, se considera irrevocable?
Mientras tanto, Estados Unidos ha estado separando a más de 5.000 niños de sus padres inmigrantes.
¿Es esta la nueva Europa y Estados Unidos que desean sus ciudadanos?
Roberto Savio. Periodista italo-argentino, cofundador y director general de Inter Press Service (IPS), de la que ahora es presidente emérito. En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”.

agosto 25, 2018   ningún comentario

The New York Times Entrevista imaginaria a Gabriel Jiménez Emán

New York Times –¿Cuál es su percepción del mundo actual?

Gabriel Jiménez Emán--Del mundo en general del que aspiramos los seres humanos tener el mando, digamos, la percepción que tengo es que estamos en un mundo amorfo, o por lo menos bastante absurdo tal y como lo hemos conducido nosotros los “humanos” hasta este momento. Aparentemente está montado sobre el dominio de una razón en el que la ciencia ha avanzado enormemente y su tecnología también, aunque esto no ha ayudado mucho a comprenderlo. Sabemos, a lo sumo, la manera en que funcionan ciertas cosas, pero no sus mecanismos internos ni sus fines últimos.

N.Y.T –¿Niega entonces los avances científicos alcanzados hasta ahora?

G.J.E.–No los niego, pero pongo en duda su relevancia cualitativa. Por un lado las cosas se facilitan en tiempo y velocidad, pero esos progresos no se traducen en una mejor calidad de vida para los ciudadanos. Estamos como inmersos en un espejismo de bonanza individual, de éxitos personales, pero al final hay una gran soledad, una gran carencia, sobre todo en el momento de comunicarnos cosas esenciales.

Gabriel Jiménez Emán, Cortesía del autor

N.Y.T –¿Cree usted que en siglos anteriores esa felicidad si existía?

G.J.E.–No lo sé, pero al menos había ideales, quimeras, sueños por alcanzar y una mayor profundidad psíquica en la naturaleza de los ideales humanos.

N.Y.T -Por ejemplo…

G.J.E.–Tome usted el caso del siglo diecinueve, por ejemplo. En ese siglo hubo un mayor desarrollo espiritual y mental que el que pudo o puede haber en los siglos XX y XXI. A través del ideal del romanticismo y de una visión profunda de la muerte se pudo dar vigor a los sueños sociales e individuales, también. En cambio en este siglo XXI la muerte no pasa de ser un asunto clínico, un problema físico, de dejar de existir en un momento dado, pero no hay una hondura metafísica en la muerte hoy por hoy, porque esta carece de peso específico para nuestra propia vida y no hay tampoco una reflexión seria sobre ella, sobre lo que ésta puede significar para nuestra existencia colectiva, eso que se ha dado en llamar sociedad, pero ya casi ni existe, es casi un eufemismo, una virtualidad…

N.Y.T –¿No significa entonces nada…?

G.J.E.–Si no se reflexiona sobre ella tampoco se puede entender sobre el por qué existimos, pues ella contiene buena parte de los dilemas que no hemos logrado resolver, éstos han sido aplazados y postergados indefinidamente. Se han hecho avances en materia de salud y medicina, por ejemplo, pero esos avances se han desviado hacia un mercantilismo desbocado, que se observa en el auge de la industria farmacéutica, pongamos por caso, una industria muy poderosa, porque pretende incluso controlar la salud mental de las personas. Por otro lado vemos cómo se juega con la muerte en las religiones monoteístas, donde se nos dice que la muerte tiene más trascendencia incluso que la vida misma, hay en este caso un enfrentamiento absurdo con la vida, y todo ello para justificar la existencia

de determinados dioses, o de un solo dios absurdo que nos espera en un reino eterno. El catolicismo ha sistematizado esta idea de la muerte, creando para ella determinadas atmósferas y hasta ciertos rangos burocráticos. Es algo muy curioso.

N.Y.T –Usted hablaba de los románticos…

G.J.E.–Bueno, el romanticismo en cierto modo reacciona contra la idea católica de la muerte, creo yo, creando un universo de sensaciones nuevas, sensaciones de liberación,para ir en busca de otras intuiciones, no para darle respuestas a problemas prácticos, sino para o romántica y la novela fantástica lograron ponernos por encima del mundo práctico de la razón que se imponía en las academias, una razón a la manera de Descartes, Kant o Hegel. Contra este tipo de razón reaccionaron Kierkegaard, Schopenhauer o Nietzsche, y por ello hoy aún tienen tremenda vigencia, justamente por su contenido espiritual y artístico de liberación que había en estos filósofos.

N.Y.T -Usted afirma que Nietzsche está vigente…

G.J.E.–Sí, creo que sí, es un filósofo inagotable precisamente porque es un artista que piensa… sus ideas perduran en otros filósofos y escritores como Kafka, Sartre Camus y Cioran que tienen vigencia hoy, creo yo…pero también perdura en la literatura, porque escribe con una prosa extraordinaria, es un poeta y un provocador… No olvide usted que Nietzsche siempre abogó por una filosofía del futuro, y “Más allá del bien y del mal” es un ejercicio de filosofía que todavía no ha sido superado justamente por el tremendo temor que se le tuvo y se le ha tenido siempre a las verdades de Nietzsche…

N.Y.T –¿Más que Marx?

G.J.E.–Sí, claro, porque el marxismo es una filosofía económica, una filosofía materialista de la realidad, que explora con mucha verdad una buena parte de los problemas económicos que sufrimos, sobre todo en lo referente a la explotación del trabajo en la sociedad industrial, pero no lo explica todo. El marxismo no contempla la fuerza metafísica, la fuerza interior humana, la fuerza cósmica del hombre. Además Marx casi no tiene humor, su capacidad de ironía es reducida, excepto cuando habla de la hipocresía y la crueldad burguesas, es justo cuando resulta muy irónico… es curioso pero hacia Marx se ha creado una especie de seudo religión, de culto ideológico que tiene algo de religioso…

N.Y.T -¿Y qué filosofía lo explica el mundo?

G.J.E.—Hay intentos, por supuesto, siempre son intentos. Pero tenemos hoy un problema mayor: las ideologías han devorado todos los discursos: el discurso de la historia, el de la cultura y el discurso de la verdadera política, todos han sido absorbidos, o más bien tragados y escupidos por el discurso ideológico, que en el fondo es una apariencia, una máscara… El discurso postmoderno también intentó explicar las cosas, haciendo la crítica de la modernidad. Pero la posmodernidad no es sino otra modernidad disfrazada, contiene ella misma el germen que la destruye. Pero hay un lado bueno de la modernidad, el que incorpora al legado popular, incorpora a la cultura de la calle e incorpora el azar. Y es en la calle y en el azar donde se encuentran las verdades, y no en los lugares confortables del conformismo pequeño burgués. Hasta el mismo romanticismo es moderno por esta razón, porque sigue vigente, como aquel monstruo creado por Víctor Frankenstein en la novela de Mary Shelley, un monstruo creado por el hombre paradestruir al hombre. Baudelaire creó unas flores del mal; Poe creó una poesía espectral y Lovecraft creó el horror cósmico del siglo XX desde la cultura popular. Pero está también la modernidad democrática de Whitman, que es una utopía moderna, una utopía que ya había sido atisbada por los prerrafaelitas en Inglaterra, por William Morris y Dante Gabriel Rossetti; luego están la modernidad vampírica de Bram Stoker y la modernidad dandysta de Oscar Wilde; la modernidad es como un monstruo de mil cabezas que puede morir aquí hoy, y renacer mañana más allá.

N.Y.T –¿Y lo moderno dónde está hoy?

G.J.E.–Pues no lo sé, puede que esté oculto tras el poder tecnológico, escondido dentro de la maquinaria bélica o de la maquinaria mediática como una especie de Leviatán, no lo sé. Allí la modernidad tiene a la humanidad en vilo, convertida en un nuevo monstruo invisible.

N.Y.T –¿Y la filosofía hoy cómo anda?

G.J.E.–Hay una filosofía académica que se reduce el ámbito exclusivamente universitario, y no tiene casi contacto con la calle; pero por otro lado vemos a un filósofo como el esloveno Slajov Zizek, muy interesante, que dispone del cine como relato de análisis y del psicoanálisis como método para mostrarnos ejemplos claros de cómo opera la ideología, y en esto acierta, creo yo, pues desmonta con tino los espejismos del poder, usa a veces al cine, que es quizá el relato principal y más complejo de los relatos contemporáneos. Zizek desnuda la realidad política y social con ejemplos tomados de películas y emplea también elementos del marxismo. Lo que me gusta de él es que lo hace con desenfado, con naturalidad, se desborda, no hace concesiones. Así lo hizo Nietzsche, lo hizo Marx y lo hizo Cioran. El tipo se las trae.

N.Y.T –¿Y en América latina?

G.J.E.–Bueno, América es nueva en esto, pero también desde aquí se ha intentado comprender, sobre todo a través de la obra de estadistas y luchadores tácticos como Miranda y Bolívar. Después tenemos pensadores como Simón Rodríguez y José Martí; tenemos a José Enrique Rodó, en ellos comienza a tejerse un pensamiento propiamente americano, que se fragua cuando se comienza a pensar en nuestras propias naciones, naciones nuevas, y por eso se dice que es una filosofía de urgencias, una filosofía que se teje mientras se lucha en los campos de batalla para lograr una independencia. Pero ya todo eso ha desaparecido, lamentablemente. Después tenemos tendencias como el humanismo, el positivismo, el marxismo y el cientificismo –que darían algunas de ellas origen al americanismo–; incluso tenemos también a un nuevo escepticismo, que es muy importante. Pero de todos modos aquí no ha podido formarse un pensamiento propio, porque aun dependemos de los parámetros europeos, sobre todo de Francia y España, y eso es natural. Aquí se ha hablado incluso de una “raza cósmica”, –creo que fueVasconcelos, no recuerdo ahora– ha habido rebeliones de todo tipo, rebeliones importantes que han sido sesgadas por la historia oficial, son revueltas sociales de distinta naturaleza, rebeliones de indios, de negros, de campesinos, de mestizos, y hasta de mantuanos, donde queda expresada una filosofía de la vida, pero han pasado inadvertidas precisamente debido a la supremacía del discurso occidental.

N.Y.T –En cada país americano hay por lo menos un pensador o un artista que se

distinguen…

G.J.E.–Sí, claro, tenemos a Bello, a Miranda, a Bolívar, Martí, a José Carlos Mariátegui, a Eugenio María de Hostos, a Juan Bautista Alberdi, a Darcy Ribeyro…, ha habido una constelación de filósofos americanos de mucha importancia en cada época, incluso algunos de mayor relieve que en Europa…pero ya nadie quiere acordarse de ellos.

N.Y.T –Sin embargo, las cosas en América Latina no mejoran….

G.J.E.–Sí, lo que quizá ocurre con América Latina es que le ha tocado una clase dirigente muy mediocre, una peor dirigencia política no puede haber; los políticos aquí surgen de la nada, de meras campañas electorales y publicitarias, son improvisados, no estudian, no tienen capacidad suficiente, ni amor por lo que hacen… El modo más sencillo de enriquecerse hoy es a través de la política oportunista, casi todos trepadores, financiados por consorcios, manipulados por terceros. Es raro ver en nuestros países a gobernantes capacitados. Pero claro, este no es un fenómeno exclusivo de América Latina, aunque aquí sea más acentuado. En las últimas décadas usted ha visto cuál ha sido la dimensión de esta debacle política a escala mundial, donde los partidos son débiles, sin solidez de ideas ni convicciones humanistas. Y esto se agrava con los problemas de la droga y de la violencia institucionalizada, los asesinatos de líderes populares, los paramilitares. Además contamos una tremenda tradición improvisación para hacer las cosas, casi no se planifica nada, no se toman previsiones a tiempo, no se mira a futuro, sino siempre a un inmediatismo que nos está haciendo mucho daño.

N.Y.T –¿Por qué ocurre esto?

G.J.E.–Las razones son muchas; pero lo cierto es que los Estados y sus burocracias han estado creciendo desproporcionadamente, se han desligado de las ideas generadoras del pueblo, de los aportes de las comunidades raigales; entonces tenemos a un puñado de políticos profesionales que no saben nada de política, pero son expertos en negocios turbios, hijos de una maquinaria de pura propaganda e intereses creados…

N.Y.T –¿Puede darnos ejemplos?

G.J.E.–Serían demasiados y muy cambiantes, pero en todos está presentes la burocracia, corrupción, costo social, economías paralelas, mafias, ineficacia, empresas fantasmas,complicidades automáticas, especulación inmobiliaria, concentración de capital privado o capitalismo de estado, etcétera, lo demás usted lo sabe.

N.Y.T –¿Y dónde quedan el arte y la filosofía?

G.J.E.–En ninguna parte, casi. Como meros adornos académicos o elementos extraños de unos cuantos locos que se dedican a hacer cultura… o algo así.

N.Y.T –¿Entonces no hay salida?

G.J.E.–Sí, quizá la de seguir reinventando la vida personal, alimentándola siempre con nuevas obras y maneras distintas de ser. Aquí la poesía sería un elemento fundamental; pero no la poesía considerada sólo como un puñado de versos hermosos y elevados, sino la poesía como una herramienta espiritual y mental de primera magnitud.

N.Y.T –¿Y la filosofía?

G.J.E.–En la mayoría de nuestras escuelas superiores se piensa que la filosofía se reduce a impartir clases sobre historia de los sistemas filosóficos o sobre grandes pensadores occidentales, o a tener una relativa erudición acerca de estos temas; pero el verdadero filósofo siempre está interpretando el presente, debe ubicarse en el presente y desde ahí originar una reflexión que nos ayude a comprender el mundo.

N.Y.T –¿Y el arte?

G.J.E.–La reflexión del arte es sensible. Es más completa porque implica comprender el mundo desde la sensibilidad, desde la armonía y desde la unidad, y también desde la crisis o la fractura de esa belleza o de esa armonía, lo cual implica una reflexión sensible más completa. Ahí tienes, por ejemplo, a Shakespeare, que es un dramaturgo que reflexiona desde diálogos que son poesía, desde unos personajes que proyectan sus conflictos, pero a la vez nos hacen conocer diversas épocas y los dilemas y sentimientos de determinada época. Shakespeare es un ejemplo de cómo puede un artista comprender el mundo desde los sentimientos, y éstos comportan una filosofía y una poética a la vez. En cada época tenemos genios como éstos ya sea en novela, en cuento o en poesía, teatro o ensayo, tenemos a Cervantes y a Montaigne y tenemos a Joyce, y en América Latina tenemos a Carpentier, a Asturias, Cortázar, Fuentes, Gallegos, Borges. En la pintura ocurre lo mismo, y en la música. Mientras oímos música reflexionamos sobre la vida y el mundo, aun cuando no lo deseemos, eso va mucho más allá del pensar puro al que aspira la filosofía tradicional, creo.

N.Y.T –¿Y la religión?

G.J.E.–La religión es otro proceso, es un asunto de fe o de creencia en una deidad superior, en algo que rebasa lo humano y lo animal y se coloca por encima, o más allá de nosotros. Casi todas las sociedades han tenido sus dioses, unos dioses que se expresan a través delas fuerzas originarias de la naturaleza, o a través de acontecimientos históricos protagonizados por hombres y mujeres, y esos acontecimientos suelen tener una conexión con las fuerzas naturales y con los animales, son fenómenos que están en conexión permanente. Creo que hoy por hoy esa conexión se está perdiendo, sobre todo porque los seres humanos nos hemos organizado de tal modo que estamos asesinando el planeta, estamos minando su ecología. Antes no existía esta noción de destrucción del planeta, esto no apareció sino hasta el capitalismo avanzado, cuando la sociedad industrial avanzó hasta un punto tan acelerado de crecimiento, que su producción material y serial contaminó aguas, aire y tierra y entonces ha aparecido este flagelo del ecocidio del planeta, que según parece es indetenible.

N.Y.T –Usted ha estado motivado por la literatura de ciencia-ficción.

G.J.E.–Sí, es una literatura que me atrae. Sin embargo, creo que hoy ya no es necesario escribir ciencia ficción porque la estamos viviendo, estamos sembrados en un momento en que la realidad ha superado a la ficción, y la tecnología se ha sembrado en la mente humana como nunca antes, para alienarla y limitarla, aunque parezca lo contrario.

N.Y.T –¿De veras cree eso?

G.J.E.–Sí, me siento incapaz de escribir ciencia ficción…tenía por allí un nuevo proyecto de novela, pero lo he abandonado… en el fondo, la ciencia no ha servido para mejorar las condiciones de vida de la población, porque la avaricia del desarrollismo material ha acelerado el proceso de destrucción del planeta; poco se puede hacer al respecto para detener esto; mientras mantengamos este modelo de crecimiento y de desarrollismo material indetenible, a toda costa, que se identifica con el progreso.

N.Y.T –¿Tan grave lo ve?

G.J.E.–La política profesional se niega a tratar estos asuntos en profundidad, se les posterga indefinidamente. No hace falta ser un experto en catástrofes para darse cuenta del desastre que estamos viviendo, una cosa consecuencia de la otra: la catástrofe política y la catástrofe ecológica. Tampoco soy ingenuo: siempre ha habido guerras y siempre las habrá. Pero antes las guerras se libraban con honor, había reglas de juego y códigos de ética que se respetaban de lado y lado, cosa que no existe hoy. Lo que existen hoy son ventajas ideológicas provenientes de las finanzas y de la acumulación de dinero en las nuevas arcas: los bancos. Es absurdo que ahora los bancos y los grandes trusts y corporaciones manejen el honor de los estados y de las naciones como si se tratase de juguetes, de marionetas. A esto me refiero. Pero estoy seguro que algún día el arte y la literatura se regenerarán, lo harán en un futuro no muy lejano, y recobrarán el lustre y el honor que han perdido. A veces el arte se considera una especie de mercancía sofisticada, mercancía intelectual para justificar un determinado status. Nos hacemos llamar personas “cultas” sólo por tener colecciones de libros o cuadros que no son más que marcas deprestigio, que le hacen el juego a una estructura de poder cimentada en alianzas tácitas entre instituciones amorales.

N.Y.T –Las religiones hablan de la esperanza…

G.J.E.–Sí, claro, esa es la función de las religiones: generar esperanza a través de la fe. Pero a menudo esa esperanza está ubicada en otro mundo, más allá de la vida conocida. Por cómo van las cosas, me parece que tienen razón.

N.Y.T –¿Cómo percibe a la literatura en la actualidad?

G.J.E.–Me considero un escritor del siglo XX y no del XXI, porque me formé en el XX y así me siento. Creo que los dos últimos grandes escritores europeos del siglo XX fueron Ítalo Calvino y José Saramago, quienes sintetizaron lo mejor al final de ese siglo. En América Latina tenemos a Carpentier, Borges, García Márquez, y grandes poetas: Darío, Neruda, Vallejo, Huidobro, que marcaron épocas completas. Nací en plena mitad del siglo XX y viví plenamente la segunda mitad, en medio de las vanguardias históricas y los movimientos contraculturales, el jazz y el rock, el surrealismo, la anti-poesía y todo eso, lo cual para mí fue algo muy grande, me marcó para siempre. Aquí en Venezuela, mi país, hay grandes escritores también. Me considero afortunado de haber conocido tantos escritores extraordinarios, de quienes recibí lecciones de vida y de poesía, que me han nutrido toda la vida. Desde mi propio padre Elisio Jiménez Sierra, que fue poeta y ensayista, hasta un sinfín de escritores que conocí en Caracas, en Mérida y Barquisimeto, ya idos la mayoría de ellos, como Salvador Garmendia, Adriano González León, Orlando Araujo, Vicente Gerbasi, Francisco Pérez Perdomo, Hernando Track, y Pedro Francisco Lizardo, Víctor Valera Mora y Caupolicán Ovalles, Eleazar León, Reynaldo Pérez So, Luis Alberto Angulo, Elí Galindo y Luis Sutherland, Orlando Pichardo, Álvaro Montero, Gabriel Mantilla Chaparro, Ramón Palomares y Gustavo Pereira, Juan Calzadilla; a todos ellos he hecho un reconocimiento a mi manera. Me he nutrido de su amistad y de su palabra y también he tenido ocasión de reconocerles en la medida de mis posibilidades con ensayos, antologías, selecciones. También en otros países he hecho amigos que me honran con su afecto y su recuerdo, y son mi tesoro más preciado: Borges, Rulfo, Monterroso, Lezama Lima, Galeano, García Márquez, Cortázar. Después conocí a Vila Matas, a Rossi, a Piglia, a Pitol. En Cuba, Argentina y España he hecho grandes amigos, y también en Chile. Tuve grandes amigos por correspondencia, como Antonio Fernández Molina. Me hubiera gustado conocer a Octavio Paz. Los releo permanentemente. También me gusta mantenerme cerca de los jóvenes, pues siempre aprendo de ellos cosas nuevas, cosas sorprendentes.

Gabriel Jiménez Emán (Caracas, 1950) es un narrador y poeta venezolano. Algunas obras suyas serán editadas en los Estados Unidos por la Editorial Faber and Faber.

agosto 8, 2018   ningún comentario

De riesgos, desastres, amuletos y otros cuentos de terror

Ante la fuerza de la naturaleza, todos somos vulnerables, y por eso, todos somos uno cuando se trata de salvar vidas o ayudar a una víctima.
                           
Enrique Peña Nieto

Es de sobra conocido que no existen desastres naturales, sino desastres socialmente construidos; son producto de una exposición vulnerable [de la sociedad] ante una amenaza natural.
                        
Sergio Puente, El Colegio de México.

Rosario Herrera, Michoacán. La tragedia, ya lo advertía el gran Aristóteles en su “Poética”, en el siglo iv a.e., sigue una curva infalible: 1) el destino, con su carga de herencia de los ancestros, el hilo de la vida y la muerte que hilan las Moiras griegas, las Parcas romanas y las Nornas nórdicas; 2) el reconocimiento, la anagnórisis, que exige leer los signos del camino para evitar la tragedia y 3) la Hamartía, el error fatal en el que se puede incurrir por desconocimiento (que no es ignorancia), pues se conoce pero se desconoce para poder caer en el error trágico. Todos estos momentos se cumplen en el siniestro terremoto del 19 de septiembre. No es increíble la repetición, ¡otra vez el 19 de septiembre!, sino la ceguera que no permite captar la herencia del pasado terremoto S19/1985, leer los signos del camino, por irresponsabilidad, cinismo, ambición, corrupción e impunidad, y cometer los mismos errores, por falta de memoria trágica e histórica.

Lorenzo Meyer, el prestigiado historiador y agudo analista político, ante los huracanes y terremotos recientes denunció y alertó sobre los “desastres anunciados”, que pueden ser no sólo previsibles sino hasta mitigables. Pero, en el trágico horizonte de este 19 de septiembre, como salió a luz pública y saldrán muchas más oscuridades, complicidades y trapacerías de los políticos que nos mal gobiernan, los soberanos y los medios de incomunicación que los justifican, para librar de responsabilidades a instituciones y funcionarios, pretenden aferrarse como siempre a calificar este terremoto de “desastre natural”, para echar un negro manto sobre todas las tareas que el gobierno debía haber realizado y no lo hizo, antes de decretar tres días de luto nacional y aplicar un plan de gobierno en tres etapas: dar apoyo a la población damnificada “salvar vidas”, elaborar un censo exhaustivo de los daños materiales y realizar la restauración y reconstrucción. Tres etapas en las que la primera está a cargo de la ya despojada ciudadanía; la segunda, en la que seguramente va haber manipulación electoral y la tercera que consiste en el negocio más grande imaginado: la “cuca boruca” de la ayuda internacional, el fondo para desastres y los depósitos bancarios de la ciudadanía a los dudosos bancos.

Sin embargo, este siniestro 19 de septiembre, marcado por el calendario azteca, cual poema de piedra, con su tiempo circular y mítico, su eterno retorno de lo mismo, expresa desde el fondo de la tierra madre (la siniestra Coatlicue, la de la falda de serpientes), lo que siempre está sucediendo: la megalópolis de 20 millones de habitantes es engañada por los amos de la ciudad, con alarmas que funcionan sólo como amuletos para dormir, pues suenan cuando comienza el sismo o los edificios se están derrumbando; a los empresarios inmobiliarios se les otorgan todos los permisos para comerciar con edificios sin ser calificados por profesionales sistemas de riesgo, que no debían de habitarse menos construirse más pisos sobre edificios ya dañados, que necesariamente se tenían que desplomar.

Estamos más preparados que en 1985, dicen todos los funcionarios del Peñato, y claro, con organizaciones especializadas que se dedican a desviar recursos, como Sinaproc, Conapren, Fonden, Fipreden, Fopreden, todas al parecer, para poder presupuestar y destinar recursos para la causa y echar mano de ellos, pero no para destinarlos a una política y cultura del riesgo, sin corrupción e impunidad. Vamos a ver cuántas responsabilidades se van a fincar después de este Desastre Anunciado. Tal vez ninguna, como en 1985. Que al cabo ya verán los amos cómo se las van a arreglar para poner un Fiscal a Modo, ahora que va a ser más necesario que nunca, pues hay que tapar ¡otra vez! hasta el magnicidio de las costureras, a las que sus amos no dejaron ni siquiera ensayar el simulacro del sismo de S19/1985, para no perder sus mezquinas ganancias.

Como dejó ver este siniestro segundo terremoto de septiembre 19, ni a Miguel Ángel Mancera ni a Enrique Peña Nieto les ha interesado evaluar riesgos, que ya estaban enfrente de ellos: edificios viejos, mal construidos, dañados o sensibles desde 1985; edificios nuevos mal construidos para multiplicar ganancias; alarmas que suenan cuando ya está el sismo e incluso al momento del desplome del inmueble, que fueron vendidas por Mancera a los capitalinos para que tuvieran dulces sueños. Pero, ¿acaso ignoraba que desde 1985 había muchos edificios con fallas y que no habían sido desalojados ni demolidos? Claro que no. Pero en la agenda de todos los gobiernos y de todos los colores nunca hay lugar para la cultura del riesgo y menos para políticas públicas, programas y presupuesto para dictaminar el riesgo y realizar las acciones necesarias y las obras pertinentes para evitar la tragedia.

Y, para colmo, además de concebir esta tragedia como un desastre natural, Enrique Peña Nieto no entiende que no entiende y por eso no aprende y deja a cargo de la milicia las tareas propias de los expertos y los topos populares, que sí salvan vidas por todo el mundo. No se ilustra ni en las películas hollywoodenses, como “El dormilón de Woody Allen, USA, 1973, donde la milicia a cargo del orden público o de cualquier desastre, destruye todo lo que toca, igual que en el “Enjambre”, de Irwin Allen, USA, 1978 (con Michael Caine), en la que el General del US Army, encargado de liberar a la población de una plaga de abejas africanas, no concibe una idea más inteligente su neurona militar que bombardear la ciudad de Houston, para exterminar el mortal enjambre y salvar América.

octubre 3, 2017   ningún comentario

Crónicas del pan

Alberto García Saleh, tomado de laprovincia.es, Las Palmas de Gran Canaria

La escritora sarda Giovanna Mulas ofreció el pasado lunes un recital de poesía en el Museo Poeta Domingo Rivero, en un acto organizado por la sección canaria del World Poetry Movement. Mulas ha sido nominada dos veces al Nobel

Giovanna Mulas, el pasado lunes en el Museo Poeta Domingo Rivero. | j. c. castro
Giovanna Mulas, | foto de: j. c. castro

Usted sufrió un episodio de violencia de género que la marcó muy profundamente. ¿Ha sido importante este suceso en su novela?

La violencia de género ha sido el mensaje central de mi narrativa. Hay un libro que yo quiero particularmente, que es Luz de cielo de 2003, del que se ha sacado una segunda edición en Italia y una tercera en libro electrónico en EE UU. Es una novela autobiográfica. Yo pedí el divorcio al padre de mis cuatro hijos, pero como respuesta sufrí tres intentos de asesinato, y el último fue un estrangulamiento y apuñalamiento tras el que casi muero. Después agarré una grandísima depresión. No podía escribir. La única cosa que me sacó del pozo fue la responsabilidad de mis hijos. Me quedé preguntándome que por qué, pero no se puede encontrar un porqué a la violencia porque eso sería justificarla. La mayoría del ambiente literario italiano actual es muy superficial e individualista y, cuando saqué ese libro, recibí cartas de muchas lectoras que me decían que llegaron a entender lo que les pasaba y a tomar fuerza en su situación al leer una cosa que a ellas les había ocurrido.

¿No cree que hay demasiada literatura barata que se vende premeditadamente para ayudar a solucionar problemas como ese?

La literatura puede ser muy útil siempre que sea sincera y tenga un mensaje importante. Pero vivimos en un contexto en el que triunfan los bestsellers que son todo lo contrario a eso. Los bestsellers ofrecen un literatura banal, superficial, con problemas como de ciencia ficción. Un ejemplo claro son los libros de autoayuda que obviamente siempre se venden muy bien. Pero no sé hasta qué punto pueden ayudar unos libros que están enfocados en el consumo.

¿Cuáles son sus principales libros de cabecera?

Son muchos. Pero me inicié en la literatura por La Divina Comedia y los clásicos de la literatura mundial como Madame Bovary o Don Quijote. El libro de Saramago El estudio de la ceguera debería leerse en las escuelas. Y me gusta mucho García Márquez, porque lo que muestra es muy parecido a mi Cerdeña ya que la literatura sarda da mucha importancia a todo lo que tiene que ver con la naturaleza.

¿Por qué sólo se ha editado un libro suyo en español?

Porque no he querido ingresar en los circuitos oficiales de las grandes casa editoriales que pertenecen a los massmedia y a los monopolios informativos. Yo he manejado mi obra como una opción de tipo político y social actuando con las editoriales medianas que están fuera de ese circuito, para poder ser absolutamente libre. Esto hace el camino más largo y tortuoso, pero también logra que tu literatura penetre realmente entre la gente. Por el momento sólo se ha traducido al castellano El tiempo de un verano, aunque estoy preocupada en publicar Luz de cielo porque en España, como en Italia, hay episodios de violencia de género muy graves.

¿Tan fuerte es la manipulación que sufren los periodistas y escritores en su país en este momento?

El problema es que hay una lealtad al gobierno de turno en la prensa italiana y hay que crear conciencia de lo que está pasando. Los diarios y agencias alternativas de fuera de Italia son los que dicen lo que realmente está ocurriendo. Mario Monti está a favor de la banca y el Fondo Monetario Internacional que sostiene el gobierno y que está estrangulando al pueblo. No hay una conciencia de esto en el pueblo porque hay una casta que aplasta el sistema de partidos políticos y apoya a ese presidente. La gente llora y se lamenta, pero es que si sigue así se van lamentar más.

¿Y cuál cree que es la solución?

Siempre he puesto el mismo ejemplo. Yo participé en el festival de Medellín donde los poetas van a a leer poesía con la gente. Y esto es lo importante, estar con la gente. No se puede dominar al poder, pero la única cosa que nos queda es la reflexión, porque la violencia nunca lleva a ningún lado. Cuando el pueblo es pisoteado continuamente, todo suele acabar en un acto de violencia. Yo creo que vendrá un periodo de mucha oscuridad, muy largo, donde podemos estar unidos y pensar con mentes críticas.

Hay previsto que se realice un hermanamiento cultural entre Gran Canaria y Cerdeña.

Sí, será entre Artenara y Elini, que es un pueblito de Cerdeña en el que su alcalde, Stefano Stochino, es amante de la poesía y la cultura.

septiembre 23, 2012   ningún comentario