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Algo más que un escritor

Christian Zárate entrevista a Manlio Argueta

SAN SALVADOR.
“Manlio Argueta siempre fue algo más que un escritor. Un Dios descalzo”. Así me contestó en una entrevista que le hice hace un par de años. Se refería a que los escritores de la periferia no cuentan con muchas aceptaciones, pero también quizás se refería a sentirse vulnerable porque dentro del oficio debes decir tantas cosas que otros pueden considerar que te vuelves un entrometido de la sociedad política.
Su obra Un día en la vida se constituye en una de las obras contemporáneas más estudiadas de la lengua hispana y fue calificada como la quinta novela, escrita en español, más importante del Siglo XX.
Actualmente es director de la Biblioteca Nacional de El Salvador desde el año 2000, expresa que quería seguir los pasos del escritor argentino José Luis Borges y de Francisco Gavidia Guandique, es decir, dos grandes humanistas, uno argentino y el otro salvadoreño, ambos promotores de la cultura del libro.
Ya lleva más de diez años en el encargo y dice que el secreto del éxito de la Biblioteca Nacional se debe en gran parte a su pasión por la lectura, el apoyo institucional y la cooperación internacional: Biblioteca Real de Suecia, AECI; y de AECID: Biblioteca Nacional de España, Universidad de Barcelona, España. También se ha obtenido apoyo relevante desde la Embajada de EE. UU. En El Salvador.
¿Cómo llegó a la Biblioteca Nacional de El Salvador?
Tuve problemas en la Universidad de El Salvador y no quería discutir ni disputar a nadie y especialmente con una amiga que para ese momento era la rectora de la institución. Tomé la decisión de irme de la universidad, aunque toda la vida había trabajado en la UES, ahí nací y crecí como poeta e intelectual. Por eso preferí la amistad. Busqué entonces a Gustavo Herodier, Presidente de CONCULTURA, y quien había sido mi amigo desde las artes, y me propuse ir de la universidad a la Biblioteca Nacional, que estaba vacante desde un año antes. Y aquí estoy desde marzo del 2000, desde entonces obtuve un gran apoyo de Gustavo Herodier, en especial porque me facilitó la apertura hacia la cooperación internacional, área de donde venía de trabajar como principal responsable en la UES.
Y ¿cómo fue el principio de tu gestión?
Ya se estaba trabajando la cooperación con la Biblioteca Real de Suecia, nada más era de consolidarla y firmar un Convenio entre los principales representantes jurídicos. Esto nos convirtió en unos privilegiados desde el año 2000 hasta el 2008, pues trabajamos a nivel centroamericano, incluyendo Belice y Panamá, con montos apreciables para capacitaciones, equipos de informática, pagos de membresía, y muebles para la Biblioteca Nacional y las Bibliotecas Públicas. Suecia nos apoyó no solo financieramente hablando sino que ofreció talleres sobre Marco Lógico para elaborar los planes de gastos. Con los responsables del proyecto nos reuníamos cada año para ejecutar los planes. No podíamos salirnos de lo planificado. El dinero llegaba a CONCULTURA, y desde ahí se autorizaban los gastos. Al final de los 8 años, CONCULTURA salió con calificación excelente, por la auditoría sueca, en el manejo de los fondos. Así las bibliotecas del país pudieron adquirir muebles para niños, canopies, y armamos el Bibliobús, compramos libreras, escritorios, computadoras e impresores; además de las capacitaciones internacionales.

¿Cómo encontró Manlio Argueta la Biblioteca Nacional?
Yo no sabía si había problemas pero me he dado cuenta que con mi llegada la Biblioteca y el programa de Suecia con AECI, se mejoraron muchas cosas para que las bibliotecas dieran un gran salto, en especial la Nacional respecto a la modernización. Con el Bibliobús llevamos los libros a las comunidades y los parques. Al principio se desconfiaba del Bibliobús, pero gracias a la persuasión desde nuestra institución bibliotecaria logramos superar las desconfianzas. Pronto se convirtió en uno de los CINCO Proyectos modelos de toda CONCULTURA. Actualmente gozamos de un gran apoyo de SECULTURA.
¿Cómo se abastece de libros la Biblioteca Nacional?
Bueno la Biblioteca Nacional se abastece de libros nacionales y su principal función es acopiar o recopilar toda la información nacional, a través de la Ley del Libro, de editoriales e instituciones informativas, quienes nos dan 5 ejemplares por cada libro que editan y realmente es una de las tareas que hemos tenido para que las editoriales cumplan y hemos llegado a obtener respuestas favorables hasta de un 90 por ciento de los editores. Por ahora hemos enriquecido nuestro acervo bibliográfico mediante la digitalización y la adquisición de obras digitalizadas. Esto es un proceso diario porque todos los días recibimos libros, revistas, periódicos. Muchas de las obras bibliográficas ya están incorporadas a las bases de datos informáticas para su ulterior proyección a la página web ya en funcionamiento. La digitalización nos permite conservar y preservar las obras nacionales, una de las cuatro funciones principales de una Biblioteca Nacional.
¿Y este proceso de la base de datos ya estaba implementado antes de tu llegada?
Sí, ya se estaba trabajando desde que comenzó la automatización, nada más ha sido de incrementarlo, hasta cubrir todo el acervo que, por se continuo, es un proceso que no termina. La culminación será cuando lo incorporemos a la base de datos de la página web, el catálogo en línea para el público exterior, ahora solo lo tenemos para manejo interno.
¿A los gobiernos o autoridades del país les interesó o les interesa la Biblioteca Nacional para la fomentación de lectura hacia la población?
Claro que sí, la Secretaría de Cultura esta invirtiendo como nunca se había invertido antes, nos está apoyando también con el Plan Nacional de la lectura, tenemos facilidad de transporte y tenemos todo el apoyo para ir a cualquier comunidad con el Bibliobús, que para aprovechar el gasto, se está implementando quedarse dos o tres días en las comunidades, no solo para los Centros Escolares, sino para llegar también al público general que asiste a los parques por la noche.
¿Cómo se maneja una Biblioteca Nacional, cuando no somos un país consumidor de lectura?
Fíjate que en 1998 se reunieron personas amantes de los libros y se creó una comisión de fomento a la lectura. Cuando yo llego a la biblioteca me integré en esa comisión. Actualmente la promoción de la lectura se lleva a cabo desde el Plan de la Lectura que está creado para visitar a las bibliotecas públicas, centros educativos y comunidades. Pero como tú dices la gente en este país no está acostumbrada a lectura, precisamente partiendo de esa realidad es que contamos con los programas de extensión cultural. Y en verdad, las respuestas son estupendas, a nuestra gente y a los jóvenes les gusta leer, pero necesitan facilitadores, se necesita ir a las comunidades para darse cuenta que existe un interés naciente por el libro. Hay entusiasmo, esto lo he comprobado personalmente en las visitas que hago, y también por las estadísticas que llevamos. Yo personalmente visito colegios y escuelas. Niños, jóvenes y docentes nos reciben con entusiasmo. Estamos logrando que nuestra sociedad vea en el libro a un amigo, y no esa enemistad que se cultivó desde épocas históricas. No olvides que en un momento tener un libro podía ser peligroso. Eso se terminó después de los Acuerdos de Paz.

¿Crees que a los gobiernos no les interesa tener un país culturizado a través de la lectura?
Yo no te puedo decir si los gobiernos se han interesado o no, ¿hay que verlo no? Yo viví varios años en Costa Rica y cuando hablo con la gente me dicen que libros míos tenían que enterrarlos para evitar ser calificados como enemigos del gobierno. Solo esta verdad es suficiente para empujar con fuerza el fomento del libro y la lectura, hay que romper con ese síndrome que llevamos por décadas. Ahora tenemos experiencias lindas, como es el caso de más de 70 niñas y niños que nos visitaron y cada uno de ellos tenía una novela que estaba leyendo, y te digo: eran de cuarto, quinto y sexto grado. Increíble, pues a veces puedo estar en un centro escolar hasta 9º Grado que no han leído obras nacionales. Pero esto no importa, hay que entusiasmarlos por la lectura. Y la respuesta es un entusiasmo permanente, necesitan que se abone el árbol, que se siembre la semilla.
Es necesario motivar a las nuevas generaciones de niños y jóvenes a leer.
Los niños y jóvenes de este país necesitan leer, cuando nosotros vamos a las escuelas vemos el entusiasmo de los jóvenes por leer. Sin información y sin conocimiento, que se multiplica por medio de la lectura, no tendremos democracia, hacia la cual estamos caminando, no importa si es lentamente, pues se trata de un proceso difícil, algo así como un dolor de parto. Esto lo vemos todos los días y no es necesario extenderse.
¿Cómo surge la idea del Bibliobús?
Tuvimos contacto con la UNESCO y dijeron que iban a regalar un Bibliobús a cada país de Centroamérica, por cierto, fue en Honduras donde nosotros lo fuimos a traer. En Honduras no pegó, no es fácil, en los otros países lo ignoro. Suecia nos dio para decorarlo y amueblarlo para recibir a los niños y jóvenes, también nos dio libros infantiles, igual la OEI. El proyecto sigue siendo un modelo de biblioteca móvil.
Al principio nos íbamos al parque Cuscatlán o al parque de la Familia, ahí llegaban niños pobres y te pedían un refrigerio y les decíamos que tenían que ganárselo entrando a una breve charla sobre libros y bibliotecas. Recursos sobran. Y ahora estamos priorizando las comunidades: Conchagua, San Pedro Nonualco, Nuevo Gualcho, entre otros.
Están llegando con el Bibliobús a comunidades que es bien difícil que llegue un libro.
Así es, esto es lo bonito del trabajo bibliotecario: podemos hacer una función social y llegar a comunidades que nadie llega y ver el entusiasmo de los niños y jóvenes, cuando están en el bus con un libro en la mano o escuchando a los cuentacuentos o dejándose pintar por los pintacaritas.
Podemos hablar que tenemos nuevos avances en la Biblioteca Nacional
Yo te decía que en el 2000 con el apoyo de la Real Academia de Suecia, tuvimos un gran impacto como biblioteca pero también últimamente hemos tratado paso a paso de modernizar la institución. A partir del 2007, cuatro personas siguieron un curso a distancia de digitalización en la Universidad de Colima de México y empezamos a digitar en la biblioteca, esto se ha ido perfeccionando en los dos últimos años, gracias a ese recurso humano que ha ganado mucha experiencia. Por otro lado, pertenecemos a la red o Consorcio de Bibliotecas Universitarias, apoyados por la Universidad de Barcelona que nos ha permitido contar con una base de datos que no se encuentra en el internet, es especializada y tuvo un costo de 389 mil dólares. Esa base de datos está ubicada en 9 bibliotecas universitarias y en la BN. Ahí la Biblioteca Nacional es la única que no es biblioteca universitaria y fue tomada en cuenta porque la Biblioteca Nacional es la líder nacional en todos los países, en los aspectos bibliotecarios, de modo que hemos sido beneficiados con internet inalámbrico que fue donado y tres computadoras para poder instalar las bases de datos con contenidos científicos: matemáticas, ciencias jurídicas, medio ambiente y cambio climático, biología, ciencias de la salud, etc. Todavía estamos promocionando esta riqueza bibliográfica que consiste en más de diez mil libros y once mil revistas dirigidas especialmente para investigadores de todo nivel. Esto sin contar lo que nosotros ya hemos digitalizado con obras nacionales.
Estas revistas de tipo científico vienen de Inglaterra, Estados Unidos o Francia, casi todas en su idioma original, pero se cuenta con un sistema que lo traduce al español, es algo fantástico. Tu llegas y no sabes inglés lo conviertes en español, eso es más para investigadores o quienes hacen la tesis, áreas donde todavía estamos en pañales, me refiero a la investigación.

¿Consideras que contás con el apoyo necesario en la Biblioteca?
Es decir que nosotros tenemos el apoyo de acuerdo a las posibilidades de un país centroamericano: sobre libros, lectura y Bibliotecas Nacionales. No nos podemos comparar con la Biblioteca Real de Suecia, ni con la Biblioteca de España, es impensable, pero tampoco nos cruzamos de brazos.
¿Cuáles son los planes a futuro para la Biblioteca Nacional?
La biblioteca digital. Nosotros podemos carecer de muchas obras después del terremoto del 86, muchos problemas de arrastre de muchas obras que ya no se editan y ya no las podemos tener, (y es una de nuestras cuatro funciones principales: recopilar la obra nacional). Por la digitalización lo estamos logrando. Queremos entrarle a digitalizar los periódicos nacionales, tenemos uno que es una gran mina de información y de identidad salvadoreña que se llama ‘Diario del Salvador’; nada más estamos digitalizando libros antiguos y hemos finalizado de digitalizar las revistas de siglo XIX (poco a poco las estamos incorporando a la página web) para poder entrar de lleno al ‘Diario del Salvador’, que por su formato grande no nos atrevemos a tocarlo con el equipo que contamos, necesitamos un escáner orbital. En todo caso es un trabajo que no se termina nunca, y es una función nacional que debemos cumplir con el apoyo de la Secretaría de Cultura.

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