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A la memoria de los que no están (Día de la memoria 2011, para reflexionar)

María Evelia, periodista-escritora-docente. Del libro: Alguna vez, la vida…’ A pesar de que muchos tomarán el fin de semana como unas mini vacaciones para el relax, el descanso y la diversión, a esta misma hora años atrás, la Argentina comenzaba a sangrar lentamente. Y es una herida que jamás cicatriza. Es la patria, que quedó mutilada.

Dejó familias enteras con una silla vacía a la hora del almuerzo familiar. Dejó a hijos sin padres. Dejó a padres sin hijos. Dejó espacios vacíos. Dejó dolor, silencio, impotencia ante lo inesperado. Desgarró el mapa de la democracia y esos fragmentos retorcidos, jamás pudieron reconstruirse.

Ninguna expresión de deseo para olvidar alcanza, cuando un hijo es arrancado de las entrañas y se esfuma como un sueño inconcluso.

Y no es fácil regresar con la memoria llena de cicatrices y el regazo sin nada. Y no es fácil continuar escuchando ese llanto de descubrir el mundo y no poder acallarlo en los brazos del amor y la contención. Y no es fácil vendar lo que pudo ser el caudal que alimentaría ese niño que ronda por el mundo, sin identidad ni amor.

No alcanzan lo juicios. Los buitres, ya decrépitos y convencidos de que sus pasaportes al infierno son injustos, aguardan el alivio de la muerte cómodos en sus casas, por una cuestión de edad… Cada día se miran en el espejo, se acicalan el odio, reciclan sus inconciencias y dan besos de Judas por doquier. Los que se creían dueños del orden, los que pagábamos para que nos protegieran, los que denigraron las instituciones de la democracia. Las manzanas podridas del sistema.

Aún hay quienes los justifican y los que rotulan como ‘acciones patrióticas’, lo que es ‘genocidio’, crímenes de ‘lesa humanidad’, apropiación de la identidad de inocentes e idefensos. Delitos para cualquier tribunal del mundo, ya sea militar o civil, porque la justicia es una sola.

Y truncaron la alegría de vivir, desde la juventud en adelante, a quienes gestaron un hijo con la ilusión de acunarlo, cuidarlo, verlo caer y levantarse, alimentarlo, llevarlo a una escuela, celebrar sus cumpleaños, compartirlo todo en el calor del hogar, con padres biológicos y hermanos, cada hora de todos sus días. A cambio, quedó una cuna vacía y brazos en cruz, clamando por justicia.

Ese Dios que nos ampara y que alguna vez, por un segundo se escondió detrás de una nube, nos pidió que tuviéramos entereza, que siguiéramos adelante, que intentáramos perdonar, que aguardáramos el sol de cada mañana.

Ese mismo sol, fue el que sepultó muchos sueños, un día como hoy, hace muchos años, en un almanaque que guarda amnesias restropectivas, porque regresa ese llanto que clausuró algo tan simple, como la felicidad de parir y acunar un hijo.

Quien no supo lo que significa perder al mejor amigo, quien no entiende el porque quedaron familias incompletas, quien no sintió sus entrañas desgarradas, quien no puede comprender el significado de cada 24 de marzo a esta hora, sigue su camino y no podemos reprochárselo.

El dolor de uno, no es el de todos, pero no olvidemos esa oscura cara de un país que necesita reciclarse y no puede, porque aún ocupan un lugar en la sociedad, los monstruos que bañaron de horror un universo que debería ser placentero y progresista. Hay varios que lograron ocultarse con la misma inteligencia que rapiñaron en ese ayer doloroso.

No hay justificación alguna. No hay juicio terrenal que libere del sufrimiento y en esta fecha, revive como el fuego a merced del viento

Que todos los argentinos, podamos disfrutar de cada hora de un finde largo, pero que cada uno de lo hijos de los argentinos que disfrutan de él, sepan porque pueden salir a pasarla bien desde hoy y hasta el lunes. En otro lugar del mundo, o tal vez en la esquina, hay jóvenes que lo hacen, sin siquiera saber que dejaron alguna vez un hogar destruido y una herida que ningún feriado, ni los adorados hijos que llegaron después, pueden borrar.

Tampoco los amados y comprensivos esposos, ni la alegre familia, ni los más bellos paisajes, ni esas seis condenas a prisión perpetua que hoy leemos y vemos por televisión, que se cumplen como si nada hubiera sucedido, en el amoroso seno de un hogar,  domiciliarias, o las que dicen que serán en cárcel comun y sospechamos que no se cumplirán, ni el tiempo que se desliza por la vida, nada ni nadie, puede borrar tanto horror.

Es probable que estas líneas, no sensibilicen a los ladrones de esperanzas, ni serán leídas para alertar a algunos jóvenes que dudan de su origen. Seguramente, algunos de los padres falsos hoy recuerdan como aumentaron sus familias, se justifiquen con lo injustificable. Pero si al menos una sola persona que tiene algo para decir, se moviliza en búsqueda de la verdad y los expedientes que no son localizados en los tribunales, como el mío puedan reflotarse, estos párrafos habrán cumplido su misión.

Hay un mínimo consuelo, porque en estos tiempos, la democracia es un don que pocos valoran, tal vez porque no vivieron la contracara.

Como si fuera parte del aire que respiramos, tomemos conciencia del significado de esta dicotomía. Resguardar lo que tenemos, sin olvidar lo que perdimos. Vivamos intentando recuperar la esperanza sin odios ni rencores, avancemos aunque los recuerdos nos tiren hacia atrás.

Muchos, no están interesados en averiguar el porque de estos feriados. Otros, no quieren recordarlo porque los puede endurecer o deprimir a la hora de la diversión, pero más de los que ni imaginan, recordarán esta fecha de otro modo.

Irán a un rincón oculto a hacer como cada año, un nuevo duelo y después, con la mejor sonrisa, intentarán seguir adelante, con esa herida a cuestas, que nunca cicatriza.

analisisperiodistico2010@gmail.com
http://www.abaloriospoeticos.blogspot.com

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