Unidos en la diversidad, hacemos la diferencia

A es B…

 

 

hernan tenorio a es b

Hernán Tenorio

Cuántos laberintos hay que atravesar para llegar a la conclusión de que A es B o al menos se parecen porque se complementan ya que −digamos− son lo mismo y no hay escapatoria porque A es B y C y a veces D pero nunca… no sé que es nunca pero es algo o nada o simplemente un tratamiento contra el olvido la memoria –como la llaman−  endeble en estas latitudes de prosapias rancias en los cetros provinciales y portuarios mientras en los escaparates vacíos de las casas pobres de las villas y en los arrabales urbanos cercanos a la muerte fácil el escarnio y la desidia como las sillas los sillones las bibliotecas en las grandes salas de los palacios estatales o en las grandes empresas… esos imperios que se construyen −casi siempre− de las ausencias ajenas de los males que aquejan a los otros los distintos los disminuidos los que nunca terminan de ser A o B aunque creen que lo son y por eso depositan la confianza y luego se lamentan cuando hace frío y no tienen con qué cobijarse y sus hijos se encuentran en apuros y ellos no saben qué hacer para ayudarlos y los días que casi siempre son más cortos en invierno pero por suerte el frío protege a los alimentos de los gusanos y no hace falta enfriar el vino pero es necesario calentar el alma que no tienen los que poseen y no convidan esos que como se decía antes tienen un sapo en la barriga un sapo gordo de tantos bichos que se ha comido y de la buena merca que aspira en cada sartenazo en cada lengüetazo en cada pisada con sus zapatos ricky sarkany en el peor de los casos pasean en sus ferraris bmw’s con llantas de gomaeva unas buenas llantas deportivas y una gorrita con visera y los pantalones por el piso y así meneando al ritmo sacudiendo una cadena de oro con un crucifijo… ese del tipo muerto por careta en la cruz porque tampoco entendió que  A era B y que su padre –entre otras cosas− era el espíritu santo y que su madre era virgen pero humana hasta que se la reclavó una paloma salida de la nada y su abuela −pobre− que siempre contaba que le habían regalado la bicicleta cuando les escribió una carta a los reyes magos y después el tío que se enteró de la guerra por la tele y se fue hasta la plaza igual que cuando habían ganado el mundial mientras morían muchos justamente por no tener la pelota y el padre que mostraba un billete con un montón de ceros creyendo que tenía más y la caja que entregaban con pan porque los ceros no alcanzaban porque no es verdad que “con la democracia…” cuántos laberintos hay que atravesar para llegar a la conclusión de que A es B o al menos se parecen porque se complementan ya que −digamos− son lo mismo y no hay escapatoria porque A es B y C y a veces D pero nunca…  

 tomado de: http://hernantenorio.blogspot.com.ar/

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